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domingo, 23 de junio de 2019

Cuestión de Masones

Cuestión de Masones
• Por: Aníbal Abel Alarcón Caparroz - Funcionario de la UTO



Logotipo de la Gran Logia de Bolivia

ANTECEDENTES

La palabra "Masón" tiene origen en el vocablo Galo – Maçon- que significa "albañil" o "constructor". Así la masonería llega a ser una "sociedad de albañiles", que pretende construirse a sí mismo, al suponer al hombre una piedra bruta que precisa ser pulida, porque lo mítico y lo verdadero entre sí, se entrelazan en la historia masónica, puesto que sus raíces pretenden remontarse nada más y nada menos hacia la época de Adán, quien habría sido "iniciado", en la Orden del Paraíso Terrenal por el Eterno Padre. En Latinoamérica su presencia data de la época colonial.

Normalmente los movimientos sociales y políticos han tenido (hasta cierto punto), un espacio en la masonería; es así que en la independencia de las naciones del Alto y Bajo Perú, se apoyó en esta logia: Todo ello para evitar verdaderos desastres bélicos, ya que pregona fundamentalmente la "tolerancia y fraternidad". Por ejemplo, horas antes de la Batalla de Ayacucho, se organizó una reunión de masones que aglutinó a oficiales del Ejército Libertador y del español donde en una "Tenida" (sesión en su léxico, se acordaron las condiciones de lo que iba a ser el enfrentamiento, es decir, pactar la contienda. Más aún, un brazo político para libertar al sur fueron las "logias Lautarinas", un sustento masónico. Empero, uno de sus fundadores, el chileno Bernardo O’Higgins, no fue considerado digno de este grupo al ser hijo natural y no legítimo, como exige el Manuscrito Regio. Toda una paradoja en la historia de la masonería latinoamericana.

El Manuscrito Regio (siglo XIV), estableció los dotes necesarios del nuevo miembro ("iniciado") - que rigen hasta la fecha-, que será varón, de familia conocida y entero (o sea completo en anatomía). La interpretación, hoy es más amplia y se exige, ante todo, que la persona sea libre, honorable y que goce de la recomendación de un masón.

Historia de la masonería en Bolivia

La masonería expresada en la gran logia de Bolivia y sus células organizativas.

Las logias no escapan al momento de inflexión del país (proceso de cambio, renovación y verdadera inserción a una nueva estructura social y política del país), como ausencia de propuestas para paliar la crisis como manifiestan en sus códigos (signos decodificados), decrecimiento en especial de forma cualitativa de sus miembros, e inclusive los ánimos descentralizadores y autonómicos de oriente hacia occidente que han llegado a este ámbito de origen comúnmente centralista. Puesto que esta tendencia sectaria se instaló en Bolivia con sede en la ciudad de La Paz, desde sus albores, Pedro Domingo Murillo perteneció a la cofradía y heredó un mandil masónico a su familia en el momento de su deceso en 1810. En este entorno el "principio de regularidad", ocupa un sitial preferencial. Una logia masónica para ser "regular" (reconocida o autorizada), no puede operar sin la "carta patente masónica". Se accede a ella sólo cuando otro grupo de la misma índole, ya iniciado, le traspasa ritualmente la capacidad del conocimiento esotérico, ya que se cree que el ser humano por sí solo no puede conocer lo oculto, necesitando un antecesor experto que le traspase este poder. Es así que para su funcionamiento, muchas logias masónicas bolivianas (en sus inicios), comenzaron a operar con patentes peruanas e inclusive chilenas; no obstante la invasión a los puertos bolivianos del Pacífico y posteriormente ocupados por el invasor trasandino lo que se deduce que militares de esa época tenían el rango de masón, conociendo su filosofía, simbología, rituales e historia de ordenamiento masónico. A este detrimento se sumó la persecución a las personas que alentaban esta práctica, debido a las bulas del Papa León XIII, en contra de la masonería. Es que la búsqueda de la verdad no iba de la mano con el dogma religioso y el dogma político comunista. El escenario obligó a estos grupos a mantenerse en secreto, no por filosofía menos ideología, sino por necesidad de pervivencia. Bolivia también sumergió a sus masones en el anonimato, puesto que a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, los hechos descritos llevaron a un renacimiento de la masonería boliviana. Desaparecidas las logias bajo patente peruana, el país empezó a "levantar columnas" (reabrir templos) y conseguir "regularidad", con patentes otorgadas por la Gran Logia de Masones de Chile.

Las dos vertientes de la Masonería en Bolivia

El buscar la fuente de la "regularidad" en el mundo masónico nos lleva a dos puntos históricos. Las logias que nacieron bajo la férula inglesa y las de inspiración francesa. Las primeras tienen antecedentes en 1917, cuando en la Taberna del Manzano, de Inglaterra, se reunió un grupo de "talleres" que trabajaba en el antiguo Rito de York y que decidió conformar una gran secta. Un inglés, de apellido Anderson, redactó la Constitución y reescribió los antiguos rituales, poniendo como libro principal a la Biblia, ello exigió a los masones ser creyentes de Dios como único requisito para ser admitido.

En Francia ocurrió lo contrario, por la influencia de los "enciclopedistas". El imperio de la razón vigente prohibió la inserción de la Biblia en las logias, ya que ésta, según su pensamiento, restaba libertad de pensamiento al ser humano.

Los dos polos opuestos muestran el lado intolerante de la masonería, ya que una tendencia califica a la otra de "equivocada". Una lucha vigente hasta nuestros días.

¿Cuál impera en el país? 

Recién en 1930, los masones bolivianos lograron su independencia de los poderes masónicos de Chile. Para ello fue necesario el establecimiento de siete talleres, al ser éste un número cabalístico, que conformaron posteriormente la Gran Logia de Bolivia, institución que tiene autoridad sobre la totalidad del espacio territorial nacional y que tomó el apoyo, Estatutos y Constitución de su similar chileno que comulgaba con la visión inglesa.

La referida adopción explica, además, que la Gran Logia trabaje en la masonería simbólica en sus tres grados (aprendiz, compañero y maestro) los grados capitulares que forman parte del "Rito Escocés Antiguo y Aceptado" de 33 grados. Un sistema creado por Ramsey que, basado en la ideología de Anderson, recoge momentos bíblicos en el camino de cada masón, cada uno con su emblema, tenida, mandil y joyas.

Ramsey, posteriormente, vendió patentes del "rito escocés antiguo y aceptado", y de esa forma nació un "escocismo", que se desarrolla en Estados Unidos y Latinoamérica. Por ende Bolivia cuenta con 33 personas con el grado en el contexto nacional. Una escalera donde se asciende por los trabajos filosóficos. A su vez hace notar, que los grados 31, 32 y 33 implican cargos administrativos en la Gran Logia Boliviana.

El gran Maestro (máxima autoridad de la Institución que tiene el grado 33), empuña el mallete en señal de autoridad, una especie de mazo bañado de joyas. 

Asimismo, la enseñanza masónica es mediante símbolos y alegorías. La persona que empieza en este ámbito (aprendiz) es considerada una piedra tosca y sin pulir; por lo tanto, su primera ropa es algo que la proteja contra sí misma. En la medida en que se desarrolla en los grados del rito que esté, la vestimenta y las joyas van a representar la idea central de ese grado: La muerte, la vida, el impulso, la dolencia, etc.

La masonería tiene varios símbolos, entre los que "destacan el nivel, el compás y la escuadra, que se refieren a la rectitud del "buen arquitecto o constructor". Éstos están entrelazados por la "G" en el medio que, de acuerdo con los estudiosos, significaría "generación o principio de vida", o "God", palabra en inglés que significa "Dios",

Los tres puntos distribuidos en forma de pirámide, indican los masones, es la forma más perfecta de representar las tres sílabas judías que en su conjunto exclaman el nombre de la divinidad: Jehová.

El Rito de York

Empero, no hay que dejar de lado a otro Rito presente en el país: El de York, en franca disputa con la Gran Logia de Bolivia. ¿Por qué? Recordar que con la llegada de empresas inglesas a comienzos del siglo anterior, se trasladaron muchos masones adeptos a los ritos ingleses, que contempla otro sistema de grados.

Así se llegó a conformar la logia "Anglo-Bolivia", reconocida de inicio por la máxima institución masónica del país. Esta secta buscó mayores espacios en la administración y, con paciencia, logró que uno de sus miembros ocupe el escaño principal de Serenísimo Gran Maestro (hoy Gran Maestro). Eso permitió su fortalecimiento y una mayor participación boliviana en el "Rito de York", que posteriormente creó una célula organizativa en español.

El nudo problemático se presentó cuando esta logia consigue la venia de la Gran Logia de Bolivia para crecer en su rito, pero en Bolivia no había posibilidades de darles "regularidad". Por ello, sus miembros deciden viajar a otros países y regresan al país investidos de grados en "Rito York", no homologados por la organización boliviana, que la tilda de "logia irregular" y la aparta. Hasta hoy el conflicto perduraría y ambas se atribuirían ser la institución suprema de los masones.

"Es norma en masonería seguir los principios de tolerancia, libertad, igualdad, fraternidad. Pero esos conceptos muchas veces se pierden en el devenir diario de una institución formada por hombres del siglo, una institución secular, donde como en cualquier lugar brotan pasiones e intereses de momentos", afirma la fuente masónica.

La lucha con la Iglesia

A la vez, los impases con la Iglesia Católica, a pesar del ecumenismo promovido por Juan Pablo II. Incluso algunos templos católicos prohibirían aún el ser padrinos a ateos, comunistas y masones.

Los desencuentros se trasladan al reclutamiento de "iniciados". Para ello la Iglesia creó el Club de Leones en respuesta a que la Masonería creó el Rotary Club. Actualmente los nuevos brazos católicos para este fin son el Opus Dei y Shoenstatt.

En el camino, la experiencia masónica ha creado círculos concéntricos de reclutamiento, donde el mínimo de edad de ingreso es de 21 años y el tope 50 años. Los menores de edad también pueden ser apadrinados por una logia en condición de "Juguetón", al cual la organización provee de educación y mantenimiento.

Los maestros consideran que los aspirantes a masones deben ser rectos como una escuadra. Pero ya dijimos que basta ser libre de buenas costumbres y gozar de una buena recomendación, que provenga de un masón. Así el "iniciado" es presentado a una logia y, después, todos los masones de Bolivia tienen derecho a pronunciarse con una votación secreta de aceptación. Luego de ello recibe la iniciación de aprendiz, un proceso espiritual de apertura de sus capacidades esotéricas.

Durante un año participa en las sesiones diarias del templo, limitándose a escuchar a sus superiores. Con el tiempo podrá aspirar a ser compañero, para lo cual debe hacer una solicitud a los maestros. En este nuevo grado ya puede emitir su opinión en los talleres. Dependiendo de su comportamiento y sus trabajos de investigación, podrá aspirar a ser maestro. La decisión del ascenso es del Gran Maestro y sus asesores. Si es aceptado habrá alcanzado el grado máximo de los masones. ¿Y el secreto masónico? Según la fuente consultada, éste no consiste en rituales, ropas o ceremonias, sino en la imposibilidad que tiene un masón de develar quién es, luego de haberse descubierto por sí mismo como ser humano, en cuanto a sus fortalezas y debilidades.

La Gran Logia de Bolivia, a los ojos de la legislación nacional, es una entidad privada sin fines de lucro, tiene el mismo rango que una institución cultural y, por lo tanto, se sujeta a las normas civiles que se establecen para ella. El juramento del masón toma en cuenta el respeto a la Constitución Política. La masonería también cuenta con su constitución y estatutos. Su Ley de Leyes resuelve que las logias obedecen a un poder central: La Gran Logia de Bolivia con sede en La Paz. Estructuralmente, la organización está gobernada por la Asamblea, la suprema entidad ejecutiva que reúne a todos los Grandes Maestros bolivianos una vez al año. La responsabilidad ejecutiva recae en el Gran Maestro y el cuerpo consultivo del Consejo de la Orden. En cambio, la justicia, masónica se imparte por cuerda separada a través del Tribunal de Honor y el Tribunal Supremo de la Orden. Hacia abajo se encuentran los representantes departamentales del Gran Maestro: Los Grandes Delegados Regionales.

El código moral de los masones consta de 15 mandamientos que señalan la necesidad de amar al prójimo a los buenos compañeros obedecer a los débiles y huir de los malvados. Pide respetar a la mujer y enseñar a los hijos principios antes "que bellas maneras". 

La Gran Logia de Bolivia maneja varios fondos, uno de ellos es el Fondo de Cuota Mortuoria y otros gastos.

Cada masón debe cancelar un monto de dinero para el mantenimiento de los talleres y las oficinas de la Gran Logia de Bolivia. La cifra es uno de los misterios masones. No obstante, se asegura que los "iniciados" pagan en dólares su ingreso y los miembros otro tanto en dólares mensuales, sin contar con el "diezmo", calculado en base al total ganado. 

Ref.: 

La Prensa, 27 de Feb. 2005, Autor Miguel Gómez Balboa 
Mallete (galicismo por mazo) 
Una de las fachadas de la Gran Logia de Bolivia
La escuadra, el compás forman parte del símbolo masónico incluida la letra G.

Símbolos masónicos, la escuadra y el compás

El mallete utilizado por el Gran Maestro

Los diferentes grados en el Rito de York

Una de las fachadas de la Gran Logia de Bolivia

Representación de los diferentes grados en el Rito Escocés Antiguo

sábado, 22 de junio de 2019

Masonería, de sociedad secreta a sociedad con secretos

Masonería, de sociedad secreta a sociedad con secretos
Amalia González Manjavacas

Para muchos la masonería es sinónimo de sociedad secreta en la que se urden conspiraciones y se medra a la sombra del poder. Otros pretenden que fue una organización republicana, izquierdista y anticlerical.

Fotos: EFE y Archivo digital. El compás, símbolo de los límites del masón respecto a los demás.

Apenas se conoce que fueron masones no pocos de los grandes poetas, escritores, músicos o científicos como Montesquieu, Voltaire, Goethe, Herder, Mozart, Listz, Haydn, Fleming, incluso actores como Oliver Hardy, John Wayne, Glenn Ford, Clark Gable o Peter Sellers, según indica Javier Álvarez Planas, catedrático de Historia del Derecho en la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) de España.

"Para muchos, la masonería es una sociedad secreta en la que se urden conspiraciones y se medra a la sombra del poder. Para otros, fue además una organización republicana, izquierdista y anticlerical, pues en ella militaron destacados líderes socialistas, anarquistas o comunistas, como Lafargue, Proudhon, Bakunin, Buonarroti, Malatesta y hasta varios caudillos de la Independencia de América”, precisa el experto.

Estos son algunos de los ejes sobre los que vertebra su obra Masones en la Nobleza de España. Una hermandad de iluminados este historiador y también jurista, en un intento de desterrar viejos mitos y prejuicios, afirmando que "la masonería no es una sociedad secreta, sino una sociedad con secretos”. 

Una obra exhaustiva que publica La Esfera de los Libros (2016) y que fue galardonada con el V Premio Hidalgos de España. 

MULTITUD DE POLÍTICOS MASONES

El autor plantea al lector la paradoja de la presencia de nobles en las logias, con un perfil supuestamente conservador, monárquico y católico, todavía más acentuado si se tiene en cuenta que la masonería practicaba una fraternidad igualitaria, que contribuyó a difundir los principios del liberalismo social, político y económico. 

Durante la dictadura franquista, el enemigo fundamental del régimen era una supuesta "conjura judeo-masónica y comunista”. Sin embargo, Alvarado demuestra que en la masonería había gentes muy variadas, de derechas y de izquierdas y, sobre todo, nobles católicos y monárquicos. 

"Todo muy lejos de la realidad que aseguraba la propaganda del régimen franquista sobre unos masones que conspiraban, o coincidían en conspirar con los comunistas, para acabar con la España católica y tradicional”, afirma el experto.

Javier Alvarado Planas (Madrid, 1958), académico de las Reales Academias de la Historia y de Jurisprudencia y Legislación, ha publicado más de un centenar de libros y artículos, y ha recibido diversos reconocimientos, como el Premio Nacional de Historia, la Cruz de San Raimundo de Peñafort o la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica.

A través del estudio biográfico de centenares de nobles españoles, pertenecientes a la masonería y de perfil conservador, católico y monárquico, demuestra lo equívoco de aquellas afirmaciones y clarifica dichas paradojas. 

Son precisamente desentrañados algunos mitos, como la efectiva participación de la masonería en las cortes y la Constitución de Cádiz de 1812, en el Trienio Liberal, o su responsabilidad en periodos históricos cruciales, como el proceso de independencia de las colonias americanas, el Sexenio Revolucionario (1868-1871) o la Guerra Civil española.

Por sus páginas desfilan nobles y políticos españoles que fueron masones, entre ellos el conde de Montijo, el general Riego, o Agustín Argüelles. En el Gobierno de España, a lo largo del siglo XIX, lo fueron Calatrava, Martínez de la Rosa, el duque de Rivas, Ruiz Zorrilla, y los generales Fernández de Córdova, Evaristo San Miguel y Narváez.

Otro es el caso de Salvador Samá de Sarriera, marqués de Villanueva Geltrú, Grande de España, quien, después de haber apoyado, en su momento, el golpe de Estado de Primo de Rivera y unirse luego, durante la Guerra Civil, al bando nacional, y financiarlo, fue condenado por los tribunales franquistas a 20 años de cárcel, precisamente por ser masón.

En el del general Prim, por ejemplo, cuando formó gobierno en 1869, cinco de sus ministros eran masones: Sagasta, en Gobernación; Ruiz Zorrilla, en Fomento; Martos, en Estado; Moret, en Hacienda; y el almirante Berenguer, en Marina. En concreto, "Sagasta, cuando fue nombrado presidente del Consejo de Ministros, en 1881, dimitió como Gran Maestro del Gran Oriente de España -aclara Alvarado- pero sin abandonar sus actividades masónicas hasta 1885”.

PLATAFORMA DE PROMOCIÓN

Otro punto destacado de esta exhaustiva obra radica en resaltar cómo la militancia masónica de personajes tan dispares políticamente habría de terminar caracterizándola por su vocación interestamental. 

Sin embargo, hasta el último cuarto del siglo XIX fue aristocrática y burguesa, siendo las logias una plataforma de promoción profesional, social y política. Por eso abundaron los militares masones, pues la sociabilidad de las logias evadía de la monótona vida militar, según indica el experto.

Frente al carácter apolítico de la masonería anglosajona en España, muchas logias tuvieron tendencias claramente políticas y sociales. Por ejemplo, ya el consejo de ministros del primer Gobierno del Trienio Liberal (1820-1823) estuvo formado íntegramente por masones, según indica Alvarado.

"No obstante, durante el reinado de Isabel II (1833-1868), la actividad política abandonó la ritualidad de las logias para desenvolverse a través de los partidos políticos. Incluso varios presidentes del gobierno que habían sido masones durante el Trienio Liberal (1820-1823), como Martínez de la Rosa o Toreno, no volvieron a frecuentar las logias, volcándose en los partidos”, afirma el catedrático. 

Lo que no impidió la afiliación de algunos miembros de la familia Borbón, como Enrique de Borbón-Dos Sicilias, duque de Sevilla y nieto de Carlos IV, aunque iniciados en logias extranjeras, para no comprometer la tradición confesional de la monarquía española, según asevera el especialista.

"A finales del XIX, y principios del XX, la creación de partidos de masas y sindicatos de trabajadores, al canalizar la sociabilidad reivindicativa, permitió que la masonería recuperase su papel originario, apolítico, filantrópico y educativo”, comenta.

Ya en el siglo XX, hasta la Guerra Civil de 1936-1939, con la crisis del sistema político de la restauración, caracterizado por la oligarquía y el caciquismo, muchos, tanto de izquierdas como de derechas, vieron en la masonería una organización capaz de regenerar la vida política y social. En esta etapa también convivieron monárquicos con republicanos, o comunistas y socialistas con conservadores, falangistas y fascistas, en opinión de Alvarado. 

FRANCO TAMBIÉN QUISO SER MASÓN

En la Segunda República (1931-1939), sólo en su primer gobierno provisional hubo seis ministros masones, y en las Cortes Constituyentes más de 150 diputados de diversas obediencias masónicas, aunque seguían las directrices de sus respectivos partidos, por encima de las consignas de sus obediencias: 48, en el Partido Republicano Radical; 44, en el PSOE; 34, en el Radical-Socialista; 14, en Acción Repúblicana; 10, en Esquerra Republicana de Catalunya; y siete, en la Federación Republicana Gallega, según indica en las páginas de su obra. 

Alvarado detalla que la mayor parte de los presidentes de gobierno republicanos eran, o habían sido, masones: Manuel Azaña, iniciado en 1932; Alejandro Lerroux, Martínez Barrio, Ricardo Samper, Manuel Portela o Casares Quiroga; y muchos, igualmente, de los ministros: Lluis Companys (Marina, presidente de la Generalitat) o Fernando de los Ríos (Justicia, Instrucción Pública), entre una larga lista.

Entre los intelectuales y científicos también hubo masones, pues el Nobel de Medicina, Ramón y Cajal, fue iniciado en 1877, en la logia regular Caballeros de la Noche, de Zaragoza, con el nombre simbólico de Averroes. Y lo fue, igualmente, Jacobo Fitz-James Stuart, duque de Alba, padre de Cayetana de Alba. 

Alvarado también pone su atención en los "nobles fichados en el Archivo Masónico de Salamanca, por su apoyo a la causa de la Monarquía, en la persona de Don Juan de Borbón, contra el régimen totalitario franquista”.

También se esclarece la pertenencia a la masonería, por paradójico que parezca, de Franco, a quién se le habría denegado la iniciación masónica en dos ocasiones, una primera vez en una logia de Larache y después en otra de Madrid, en 1932, antes de convertirse en martillo de masones y comunistas. 

Incluso los dos futuros apoyos internacionales de la España franquista habrían de ser un judío, el presidente estadounidense Eisenhower y un masón, el primer ministro británico Winston Churchill, según los datos del historiador. 

Se trata, nos dice el autor, de "ahondar en aspectos poco tratados hasta ahora, desconocidos o confusos, para intentar levantar ese velo de secretismo y ocultismo que ha enturbiado la historia de la masonería en España”. A diferencia de lo ocurrido en "otros países europeos, como Francia, donde fueron masones hasta los mismos reyes (Luis XV, Luis XVIII), o Gran Bretaña, donde Eduardo VII, entre 1875 y 1901, fue Gran Maestro de La Gran Logia Unida de Inglaterra”. (EFE Reportajes).


viernes, 21 de junio de 2019

Una romántica historia de las luchas contra las dictaduras, la Masonería y “La Legión del Caribe”

Una romántica historia de las luchas contra las dictaduras, la Masonería y “La Legión del Caribe”
Por Emilio J. Corbière


Una historia desconocida en la lucha contra las dictaduras latinoamericanas, entre los años treinta y finales de los cincuenta. La ‘Legión del Caribe’ fue una alianza de políticos democráticos de varios países del continente que pertenecían a la francmasonería. Su cabeza política fue el costarricense José ‘Pepe’ Figueres.

Las recientes memorias del cubano Huber Matos revelan una interesante historia sobre la actividad de la masonería en su lucha contra las dictaduras en los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo XX.

Matos, que participó del movimiento que derrocó al dictador Fulgencio Batista, junto a Fidel Castro, Ernesto ‘Che’ Guevara y Camilo Cienfuegos, era un masón activo durante la guerra de guerrillas desarrollada desde la Sierra Maestra en Cuba y en tal carácter le fue encomendada la misión de transportar armamentos, por medio de una avioneta, desde Costa Rica hasta la isla caribeña. Matos relata con lujo de detalles la operación que robusteció militarmente a la fuerza insurgente y permitió finalmente derrocar al sangriento dictador Batista.

Con posterioridad, Matos tuvo divergencias políticas con el gobierno de Fidel Castro, cuando este se adhirió al socialismo y unificó a las fuerzas revolucionarias en un nuevo Partido Comunista de Cuba entrando la isla a la compleja época de la Guerra Fría que enfrentaba a los Estados Unidos con la entonces Unión Soviética. Había una larga historia de agresiones norteamericanas contra la isla. Pero esa es otra historia, ya que lo que deseo relatar y reconstruir aquí es un capítulo poco conocido, sobre la historia real de las fuerzas democráticas y populares latinoamericanas en una época donde aparecían hegemónicas las dictaduras militares o de diverso tipo en todo el continente.

Esta historia esta relacionada con la ‘Legión del Caribe’, un movimiento desconocido por la historiografía y los historiadores, un conjunto de hechos e ideas que es necesario estudiar para que no se pierdan en los pliegues del devenir.

La ‘Legión del Caribe’ fue una organización creada por masones, cuya idea surgió en los años de la lucha contra el nazifascismo y sus expresiones latinoamericanas. Es probable, que el propio Matos sólo conociera una parte de la historia, la que le tocó vivir personalmente y que fue el traslado de armamentos desde Costa Rica hasta Cuba, porque en sus memorias no suministra más información y también es posible que bajo el secreto masónico no halla revelado ahora todos los aspectos de ese movimiento.

El contexto latinoamericano

El desarrollo político, social y económico de América latina estuvo signado en el siglo XX por la presencia de gobiernos autocráticos, dictaduras militares y oligárquicas que respondieron en general, a los grupos de poder de las distintas naciones y también a la intromisión de los Estados Unidos a través de la política del ‘Gran Garrote’ inaugurada por Teodoro ‘Teddy’ Roosevelt. También estuvo presente en América latina desde los años treinta hasta fines de los cuarenta la intromisión de las potencias nazifascistas que buscaron hacer pie en su expansión económico-financiera y política.

América latina o Indoamérica, heredó un fuerte implante de la España autocrática, imperial, antiliberal y antidemocrática. En España convivieron dos almas en los siglos XIX y XX y aún antes, la del absolutismo conservador y del ‘nacional-catolicismo’ autoritario con la España liberal, reformista, obrero-campesina, republicana y partidaria del progreso.

Herencia de aquella España absolutista fue el ‘caciquismo’, que tan bien describió el catalán Cambó. Un ‘caciquismo’ del cual se derivó en Latinoamérica el caudillismo, carismático, providencial, autoritario, que dio vida en muchos casos tanto al populismo reformista como a las formas de dictaduras civiles o militares.

La constante continental después de la Independencia, fue la constitución de gobiernos ‘fuertes’ en medio de revoluciones y golpes de Estado como lo fueron los gobiernos de Porfirio Díaz en México, Juan Manuel de Rosas en el Río de la Plata y Diego Portales en Chile. El camino por la constitución de repúblicas, por el desarrollo de democracias estuvo signado por la dominación de oligarquías latifundistas, como los ‘gamonales’ en el Perú o incipientes burguesías portuarias, ávidas de lucro pero atrasadas en lo técnico-económico e intermediarias del capital extranjero cuando no eran rebasadas por las luchas campesinas, indigenistas, obreras o de las masas negras y mulatas que se resistieron a la dominación y explotación.

La presencia del capitalismo inglés en el Río de la Plata, hasta 1945, y del imperialismo norteamericano desde finales de la Guerra de Secesión fue y es una constante en la historia de los pueblos indoamericanos. El escritor y periodista Gregorio Selser ha documentado en cuatro tomos la historia de las intervenciones norteamericanas, tanto militares como económicas y políticas, según la edición de esos libros que se acaban de publicar en México.

La historia de América latina es la de las luchas de resistencia a la dominación extranjera, en defensa de sus riquezas naturales, la justicia social y de los derechos humanos de sus poblaciones. La Conquista de América tuvo un alto costo para los pueblos originarios. Eduardo Galeano en ‘Las venas abiertas de América latina’ calculó en millones y millones las víctimas del genocidio aborigen y su reemplazo poblacional por europeos. Esto sin contar con el ignominioso tráfico de esclavos africanos que sucumbieron en su mayoría en los traslados en barcos y balandras o por las penurias padecidas por la explotación en campos, minas, obrajes o en el régimen de la servidumbre.

No resulta extraño, entonces, que en el siglo XX, América latina haya padecido tantas dictaduras. Un ejemplo que vale para otras fue la del tirano Juan Vicente Gómez en Venezuela que gobernó cruelmente el país andino entre 1908 y 1935. Este general y político colgaba a sus opositores varones de los testículos en unos ganchos, según testimonió la obra titulada ‘La rebelión de los colgados’ que publicó en Buenos Aires la Editorial Claridad en los años treinta. Otro ejemplo fue el secuestro y asesinato del intelectual vasco Jesús de Galíndez por el tirano dominicano Rafael Leónidas Trujillo. Galíndez había escrito el libro ‘La era de Trujillo’ donde denunciaba los crímenes del dictador. Lo hizo secuestrar en Nueva York y fue llevado a la República Dominicana. Luego de ser fusilado el aviador, Trujillo asesinó mediante espeluznantes torturas a Galíndez, que colgado de una soga y roldana, desnudo y con la cabeza para abajo, fue sumergido vivo mientras lo golpeaba e insultaba en un fuentón de aceite hirviendo.

Demás está decir que muchas de estas dictaduras como la de Gómez en Venezuela, los Somoza, en Nicaragua o Batista en Cuba, estuvieron sostenidas por gobiernos e intereses económicos norteamericanos. ‘Teddy’ Roosevelt acuñó una famosa frase, con su habitual cinismo: ‘Gómez es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta’. Otros primeros mandatarios norteamericanos la recordarían, especialmente con el caso de ‘Tacho’ Somoza.

En los años veinte, treinta y cuarenta, pululaban las dictaduras en toda América latina. En Perú los tiranos Leguía, Sánchez Cerro y Manuel Odría; Machado y Batista en Cuba; la dinastía Somoza en Nicaragua, Trujillo en la República Dominicana, Uriburu en Argentina, Marcos Pérez Jiménez en Venezuela, Alfredo Stroessner en Paraguay, entre muchos otros. También se contaron gobiernos autoritarios de distinto tipo, algunos populistas y otros liberales como Gabriel Terra en el Uruguay, el primer gobierno de Getulio Vargas en el Brasil con su ‘Estado Novo’, Agustín P. Justo y Juan Domingo Perón, en Argentina; Gustavo Rojas Pinilla, en Colombia; Carlos Ibáñez del Campo en Chile, Gualberto Villarroel, en Bolivia.

La ‘Legión del Caribe’

Dispuestos a cumplir con el principio del ‘tiranicidio’ que habían expuesto los jesuitas Mariana y Suárez, el propio Martín Lutero en sus escritos políticos y no pocos escritores y pensadores iluministas, como John Locke con su teoría del ‘derecho de resistir a la opresión’ y Juan Jacobo Rousseau, precursor de la teoría democrática, un grupo de políticos latinoamericanos en su mayoría venezolanos, miembros casi todos de la masonería democrático-liberal o provenientes de la izquierda -Rómulo Betancourt venía de la organización estudiantil ARDE- y del nacionalismo popular revolucionario -tal el caso de los apristas peruanos-, organizaron la ‘Legión del Caribe’.

La cabeza política de ese movimiento fue el masón José ‘Pepe’ Figueres que protagonizó la revolución de 1948 contra un régimen oligárquico que dominaba su patria, Costa Rica. Figueres disolvió al ejército para siempre y desde ese momento no hubo más golpes de estado en Costa Rica, consolidando una democracia de signo demoliberal.

En 1969, el político venezolano y masón Luis Beltrán Prieto Figueroa me relató a comienzos de septiembre de ese año algunos aspectos de lo que había sido la ‘Legión del Caribe’. Quien escribe estas líneas tenía veintiséis años y había sido enviado a Caracas por la Liga Argentina de Cultura Laica para participar del Coloquio Latinoamericano de Educación, organizado por la Liga Internacional de la Enseñanza, de la Educación y de la Cultura Popular, de París.

La ‘Legión’ estaba formada por Rómulo Betancourt, Jovito Villalba, Víctor Raúl Haya de la Torre, Manuel ‘Cachorro’ Seoane, el mencionado Prieto Figueroa, Juan Bosch y Figueres, entre otros dirigentes políticos de varios países latinoamericanos. La idea central de la ‘Legión’ era combatir las dictaduras y apoyar solidariamente a los que resistían y luchaban para derrocarlas.

En Guatemala, el dictador Carlos Castillo Armas había derrocado en 1954, con el apoyo norteamericano, al presidente Jacobo Arbenz otro masón compañero de los legionarios mencionados. También pertenecía a la masonería sin integrar la ‘Legión’, el representante ante la ONU por Guatemala, Guillermo Toriello, autor del célebre libro ‘Bajo la cortina del banano’, sobre la tragedia política guatemalteca. El apoyo a la Revolución Cubana y la participación de Figueres se debió a la actividad de la ‘Legión’ y tengo entendido que hubo otro envío de armas por mar, a los insurrectos de Sierra Maestra, aunque no puedo asegurarlo.

El atentado contra el presidente venezolano, Rómulo Betancourt, del que salió herido pero salvó su vida, fue organizado como respuesta, por el tirano Trujillo. El dictador de Santo Domingo sabía del apoyo que estaban recibiendo sus opositores políticos especialmente el Partido Revolucionario Dominicano de Juan Bosch.

Cuando la ‘Legión’ hacía tiempo que había dejado de funcionar, todavía Figueres mantuvo su compromiso con aquella política juramentada de lucha antidictatorial y apoyó con armas y brindando un campus para la ejercitación de los sandinistas, en 1979, lo que motivó que Anastacio Somoza (‘Tachito’, el hijo del homónimo) amenazara invadir Costa Rica. Antes que eso se produjera, el sandinismo derrocó ese año a la sangrienta dinastía.

El GOFA contra las dictaduras

La Argentina mantuvo relación con la ‘Legión del Caribe’ a través del Gran Oriente Federal Argentino. El GOFA produjo a lo largo de su existencia entre 1935 y 1957 una activa participación en la lucha antifascista y contra las dictaduras latinoamericanas. Su sede en Sarmiento 1874, se transformó en un baluarte antifascista. Socorrió exiliados, ayudó a movimientos de rebeldía popular, combatió al clericalismo y los regímenes militaristas, defendió a la República Española y a los movimientos independentistas y democratizadores estableciendo una red masónica continental desde México a Tierra del Fuego. Obtuvo resultados desiguales pero apoyó la lucha de la Gran Logia Nacional de Puerto Rico que encabezaba la resistencia contra el neocolonialismo norteamericano. Esa masonería puertorriqueña estaba liderada por Pedro Albizu Campos. Para ello, el GOFA mantuvo estrecha colaboración con la revista masónica puertorriqueña: ‘Entre Columnas’.

El GOFA organizó la Oficina de Prensa al Servicio de la República; el Centro Republicano Español, en Buenos Aires, con varias filiales en el interior y alentó la actividad del Patronato Español de Ayuda a las Víctimas Antifascistas (PEAVA). El GOFA se fusionó en 1957 con la Gran Logia, reunificando a la masonería argentina.

El último acto de la ‘Legión’, pero por la vía del GOFA argentino, fue el intento de derrocar al dictador paraguayo Alfredo Stroessner. Para ello colaboró con los que resistían al régimen y contribuyó a armar a los paraguayos que pasaron de la Argentina a la tierra guaraní con esa intención. Ese papel lo jugaron el comerciante español Miguel Servera, cabeza visible de los gofistas; los paraguayos liberales Justo Prieto, Rodrigo Mesquita Vera y el coronel Eliseo Salinas; el colorado disidente Mario Mayorkin; el contador Cartes Duarte y el bioquímico Burgstaller. Militares argentinos antiperonistas contribuyeron en armar la insurrección contra la dictadura paraguaya.

Pero ocurrió un hecho político latinoamericano precipitante. El 1º de enero de 1959 entró triunfante a La Habana el Ejército Revolucionario encabezado por Fidel Castro y, para Washington, no fue un hecho menor. Era, para el imperialismo, el alerta de que América latina se movilizaba en la búsqueda de nuevas formas de política.

Entre los insurgentes paraguayos que penetraron la frontera desde la Argentina había militantes de los partidos Liberal, Revolucionario Febrerista, Colorado disidente y Comunista, además de algunos oficiales guaraníes y militantes católicos. Fue entonces que la CIA o el Departamento de Estado alertó al dictador Stroessner sobre los grupos insurgentes, los lugares por los que ingresarían y los esperaron. Las fuerzas del ejército que respondían al dictador los emboscaron a casi todos, asesinándolos, uno por uno. Muchos de los cadáveres fueron arrojados al río, arrancados los corazones y ojos, castrados, mutilados. Aparecieron por decenas flotando por el río Paraná. Recuerdo muy bien los hechos porque a principios de 1960, exiliados paraguayos me entregaron fotografías de esos cadáveres que publicó el periódico socialista ‘Afirmación’ en el que me desempeñaba como reportero. Fue mi primera nota periodística, a los 17 años. Una o dos semanas después, el mismo juego de fotos de los mártires paraguayos fueron publicadas por el periódico ‘Propósitos’ que dirigía el escritor y dramaturgo Leónidas Barleta.

Esta es una historia casi desconocida que es también un ejemplo de la lucha titánica contra las dictaduras que han ensangrentado a la América latina y que oprimieron a las masas; dictaduras al servicio de intereses oligárquicos y de países extranjeros dominantes.

Fuente: argenpress.info

jueves, 20 de junio de 2019

El Imperialismo, la Masonería y la Guerra del Pacífico (Versión revisada)

El Imperialismo, la Masonería y la Guerra del Pacífico (Versión revisada)
Por. Dr. Antonio Revollo Fernández



Una escena de la guerra del Pacífico /fdra-historia.blogspot.com"Chile ha ocupado el Litoral y se apoderó de él con el mismo título con que Alemania anexó al imperio la Alsacia y Lorena. Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones".

"Que el Litoral es rico y vale muchos millones, eso ya lo sabíamos. Lo guardamos porque vale, que si nada valiera, no habría interés en su conservación". "Terminada la guerra la nación vencedora impone sus condiciones y exige el pago de gastos ocasionados. Bolivia fue vencida no tenía con qué pagar y entregó el Litoral".

Abraham Konig Ministro Plenipotenciario de Chile 

I. INTRODUCCIÓN

Empezamos el presente artículo con la premisa de desentrañar e interpretar muchos tabúes, mantenidos como sagrados dentro la historiografía nacional que distorsionaron la verdad histórica, particularmente, de la guerra del Pacífico que es una de las mayores desgracias que sufre actualmente nuestro país, merced al cercenamiento de una salida al mar con soberanía que impide el desarrollo integral de nuestra economía vía importación y exportación de nuestras materias primas y productos con valor agregado, pese al famoso Tratado de 1904, firmado bajo presión y amenaza de Chile a Bolivia, que otorga una serie de canonjías a nuestro país, pero solo en el texto, siendo virtualmente incumplido, avasallado y desconocido en los hechos.

Como émulos de Hitler, cuya geopolítica imperial fue el factum del poder militar expansivo, fue seguida por sus áulicos de la casta gobernante de Chile, quienes enaltecían la victoria de la guerra " LA LEY SUPREMA DE LAS NACIONES", como un don sobrenatural que otorga derechos de los fuertes sobre los débiles, principios venales que han sido superados ampliamente por las nuevas concepciones de libertad y democracia, la hermandad y complementariedad en la hora actual, garantía de las naciones civilizadas, para cuyo efecto se crearon instituciones de carácter ecuménico para encarar temas pendientes como en el caso de la salida al mar con soberanía para Bolivia.

II. LA MASONERÍA Y LOS INTERESES TRANSNACIONALES

Los intereses plutocráticos de carácter transnacional estuvieron ligados con la masonería, inclusive antes de la Independencia de los países americanos que coaligados bajo consignas de "hermandad", donde nuestros "libertadores" obedecían mandatos de los nuevos usufructuarios capitalistas en reemplazo de los españoles. Por ello, Oblitas Fernández, indica: "Junto al ´libertador´ Francisco de Miranda , O´Higgins Jr., eran miembros de las logias "Gran Reunión de Americana" y "Logia Lautaro" que fue fundada en 1812 en Buenos Aires, siendo una filial de la Sociedad Francmasónica".

No olvidemos que en la naciente Bolivia, participaron activamente la llamada "Logia Patriótica", a la cabeza del sinuoso Casimiro Olañeta, José María Serrano. Urcullo y otros que firmaron el Acta de Independencia el 6 de agosto de 1825, obviamente coaligados con las logias independentistas, cuyos lazos provenían de allende los mares como la "Gran Reunión Americana", también, llamada "Logia de los Caballeros Racionales", fundada en Londres en 1797. La logia "Gran Reunión Americana", funcionaba en la Casa de Francisco de Miranda y de su esposa Sarah Andrews, situada en Graffon Street, en el centro de Londres, a unos pasos de Berkeley Square Street donde vivía Wílliam Pitt "El Joven", entonces Primer Ministro del imperio británico. Bernardo O´Higgins y Francisco de Miranda coordinaron sus planes "revolucionarios" reuniéndose regularmente en Londres con autoridades británicas".

No es casual la presencia de Inglaterra en las nacientes repúblicas porque, "la relación de personajes habitualmente presentado como libertadores de América con las más poderosas autoridades del Imperio Británico, no fue ningún accidente de la historia. Estos "libertadores" no actuaron solos, sino con el apoyo de organizaciones oligárquicas, esencialmente británicas que planificaron el control del continente americano, por ello, "para entender cómo la plutocracia transnacional saqueó a Bolivia y al resto de América Latina desde su independencia, es conveniente observar la extraña coincidencia entre las victorias de los "libertadores" vinculados con la monarquía de Inglaterra y el simultáneo endeudamiento de las repúblicas recién nacidas hacia bancos de ese mismo país", es decir, con la emancipación vino la deuda junto a la masonería.

III. LA MASONERÍA Y LA GUERRA DEL PACÍFICO

Retrotrayendo nuestra historia nacional, la pérdida del litoral boliviano con cerca de 400 kilómetros, empieza con la fatídica presencia de Mariano Melgarejo como gobernante de Bolivia que sus aduladores en Bolivia y Chile le calificaron como "emulo de Napoleón y Bolívar, Primer soldado americano, Bravo guerrero de los Andes", cuando a través de un tratado de 1866, leonino a nuestros intereses, se otorgó muchas canonjías hacia los intereses ingleses y chilenos para explotar nuestras guaneras y salitreras en el litoral boliviano.

El absurdo de "emulo de Napoleón y Bolívar", otorgado a Melgarejo, como lisonja chilena fue cuando España con sus navíos pretendía saldar cuentas contra Perú y Chile, tomando las Islas de Chincha y luego amenazar a Valparaíso. En ese momento, todas las naciones de América recién liberadas del yugo ibérico, rechazaron la presencia española. Melgarejo, que en principio se declaró neutral, luego toma partido para la alianza, entre Perú, Chile y Bolivia, otorgando la libertad a su "aliado" chileno de ocupar y transitar libremente por el territorio boliviano, para defender la "dignidad americana", tramado y manejado hábilmente por su Ministro Mariano Donato Muñoz eminente hermano masón, que fue parte de la conjura contra Bolivia.

Decimos que la desgracia boliviana viene con la Presidencia de Mariano Melgarejo, que inclusive los propios historiadores chilenos, encargan de realizar una radiografía de esta funesta persona, así, el historiador Francisco Valdés Vergara de manera lapidaria expone: "un hombre depravado en el vicio, una especie de insano, que sin pensar ejecutaba insensateces monstruosas y también atroces crueldades. Melgarejo fue un gobernante de carnaval".

Con dicho antecedente "americanista", nunca se pensó que chile sacaría sus garras, luego de este hecho histórico, cuando vieron el blindado chileno "Blanco Encalada" en las cercanías de Antofagasta, alertada por el Prefecto de Antofagasta Severino Zapata al Presidente Hilarión Daza, en ese momento, pensó que "el sentimiento americanista" prevalecería ante cualquier intento de asalto de parte del poder militar chileno, ingenuidad nuestra que calculamos equivocadamente, además, porque detrás de bambalinas confabulaba la masonería mercantil encarnada en sus élites dirigenciales de los tres países.

Por otro lado, confiamos en la integración de la Argentina, al pacto Perú-boliviano, cuya relación con Chile en ese momento era delicada, enviando a nuestros representantes diplomáticos, a Buenos Aires, pero, como dice el refrán "en aguas revueltas, ganancia de pescadores", también, aprovechó la oportunidad para encarar el problema limítrofe sobre la Patagonia, antiguo litigio con Chile, y, que una vez resuelto dicho problema se declaró neutral. Obviamente, dicha medida fue recibida con alborozo por los mercaderes transnacionales al conocer dicha neutralidad, cuya actitud se repetiría, posteriormente en la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay.

IV. LA MASONERÍA NO TIENE PATRIA

Aquí debemos rescatar las acciones patrióticas del gobierno de Agustín Morales que en su momento viendo el crecimiento bélico e interés expansivo de Chile, hacia las costas de Bolivia y Perú convino en un Tratado secreto de carácter defensivo con el Perú, es decir no ofensivo, situación que fue aprovechada por el país del Mapocho. Morales por otra parte acudió al Congreso boliviano con la pretensión de adquirir dos buques de guerra en Europa, que lamentablemente, fue rechazada por el Parlamento boliviano, craso error nuestro porque, no teníamos absolutamente nada para encarar una guerra marítima con Chile, y solo se confiaba en la armada peruana, que ciertamente, el valeroso héroe Miguel Grau con el blindado "Huáscar" fue el terror de los modernos barcos de guerra de Chile, única esperanza de los aliados en el mar, cuya derrota, posterior, fue el decantamiento moral de Perú y Bolivia.

El pretexto para invadir Antofagasta fue el impuesto de diez centavos dictada en el gobierno de Agustín Morales y ejecutada por Hilarión Daza por la explotación del guano y salitre, señuelo que esperaban los intereses capitalistas ingleses y chilenos, por ello se indica que "la Guerra del Pacífico fue rebautizada, por varios autores, como Guerra del Salitre", y tuvieron sólidos motivos para hacerlo, aunque podían añadir del "guano", del "cobre" y de otras riquezas naturales. Sin embargo, pocos enfatizaron que esta guerra como muchas otras se generó a partir de intereses esencialmente privados y transnacionales, antes que supuestos odios entre pueblos. Antes, durante, y después de esta guerra, mientras se masacraban soldados de los tres países en conflicto, inversionistas chilenos, bolivianos y peruanos mantuvieron excelentes relaciones, todos ellos habían establecido sólidas conexiones con ricos europeos y/o norteamericanos, así como con el mundo político internacional, en particular en los ámbitos de la diplomacia y de la economía".

El ferrocarril como sinónimo de modernidad en este período fue la magia para recibir a propios y extraños, alimentada por la febril explotación del "oro blanco", como el salitre trajo a muchos extranjeros bajo la careta de empresarios inversores como "en 1854, dos norteamericanos, que iban a jugar un papel significativo en la historia de la región, llegaron a Sudamérica, William Russell Grace y Henry Meiggs Williams. Este último prófugo de la justicia de California, llegó a Valparaíso (Chile) donde empezó a desarrollar exitosamente proyectos de construcción de ferrocarriles que le permitirían proponer proyectos similares al gobierno de Perú. Ellos fundaron Grace Brothers Ltd., en el Callao, zona portuaria de Lima (Perú). En 1855, la exportación es de guano hacia Norteamérica alcanzaron su tope con ciento setenta y seis mil toneladas".

La historiografía tradicional se esmeró en levantar falsos mitos heroicos y condenó a otros como Agustín Morales e Hilarión Daza, que tuvieron muertes trágicas de manera extraña cuando tocaron los intereses de la masonería mercantil, tratando de encontrar chivos expiatorios, cuya hermandad secreta venían tramando desde el 24 de mayo de 1862, que nacía la Gran Logia de la Orden Masónica en Chile, derivada en forma directa de la Gran Logia de Londres, en esta organización se encontrarían: Aníbal Pinto Garmendia (1825-1884), el presidente de Chile que, en 1879, ordenó la invasión de territorios bolivianos. Según varios historiadores, personalidades influyentes en esta época, también, fueron prominentes miembros de esta organización como, según el historiador Hugo Roberts, Tomás Frías (presidente), Aniceto Arce (presidente), Mariano Baptista (presidente), y Mariano Donato Muñoz (Ministro de Relaciones Exteriores). Otros añaden, también, a Belisario Boeto (Plenipotenciario en Chile y Presidente de la Corte Suprema de Bolivia). Estos datos revelan la existencia, ya en esos tiempos, de una estrecha relación entre los plutócratas chilenos, bolivianos e ingleses".

Francisco de Miranda, preso en Cadiz /globovision.com

Casimiro Olañeta fue parte de la "logia patriótica" /correodelsur.com

Mariano Melgarejo fue calificado como el "émulo de Napoleón" /bp.blogspot.com

Bernardo O´Higgins también era miembro de logias /gcdn.emol.cl

miércoles, 19 de junio de 2019

La revolución de la masonería chilena incluye a las mujeres

La revolución de la masonería chilena incluye a las mujeres


Los masones son más de 13 mil en Chile y tienen presencia e influencia en las distintas esferas del poder. Luego de una sorpresiva elección, el historiador Sebastián Jans se convirtió en el líder de la Gran Logia. Hoy, es resistido por el sector más conservador de la masonería por sus medidas. La más polémica hasta ahora es su alianza con la logia femenina. Pero él tiene una sola meta: modernizar la masonería en Chile.

Los masones tienen un juego de ocultar y mostrar. El 29 de septiembre era momento de revelaciones. Ocurrió en uno de los templos de la Gran Logia de Chile, en Marcoleta 659. Uno de esos lugares secretos a los que los “profanos” (los no masones) no pueden entrar. Ese día había más de 400 personas para presenciar algo histórico.

La oradora que presidía la ceremonia dio la señal. Frente a una mesa, un hombre y una mujer se sentaron. Hubo silencio. Era el momento de mayor tensión.

El documento selló todo. Era el “Acta de Relación y Cooperación” entre la Gran Logia de Chile y la Gran Logia Femenina.

Las firmas de Carmen Mardones Hauser, la gran maestra, y de Sebastián Jans, el nuevo gran maestro, materializaron lo que muchos resistían. Masones y masonas se reconocían como tales.

Las señales

No iba a dejar la masonería, tampoco su futura candidatura a ser gran maestro.

Esas fueron las dos condiciones que, aseguran cercanos, exigió el radical Jaime Campos antes de asumir como ministro de Justicia en 2016, durante el gobierno de Michelle Bachelet. Lo que Campos esperaba luego de casi 40 años como masón era alcanzar lo que quería desde su iniciación: presidir la Gran Logia.

No lo logró.

El sábado 21 de abril fue una fecha crucial. Ese día, los casi dos mil masones con el grado de venerable maestro -es decir, que lideraban sus respectivas logias (o “talleres”)- eligieron entre tres opciones: Mario Cabezas, que era cercano a Luis Riveros, el hoy ex gran maestro; Jaime Campos, que corría con ventaja hasta antes del escándalo por el fallido cierre de Punta Peuco, y Sebastián Jans.

La historia parecía escrita. Había dos certezas: Campos era el candidato favorito y la segunda vuelta parecía inevitable. No ocurrió nada de eso. Con el 60% de los votos, Jans se convirtió en gran maestro.

¿Cómo lo hizo? En la administración anterior de Luis Riveros, Jans fue gran vigilante. Durante esos cuatro años se dedicó a recorrer todas las logias del país.

Desde la elección del nuevo gran maestro hasta la fecha en que asume, hay una “luna de miel” entre él y el actual líder. Se traduce en acciones simples, como participar juntos en actos oficiales. Eso se terminó el 29 de julio pasado, cuando Jans se instaló como gran maestro en una ceremonia en el Congreso.

Algunos miembros de la logia comentan que al día siguiente, el 30 de julio, Jans comenzó de inmediato a hacer cambios.

Esa no fue la primera señal. La primera pista que dio Jans sobre su sello fue en el mismo Congreso. En la testera, a su lado izquierdo, estaba Carmen Mardones Hauser, la gran maestra de la Gran Logia Femenina.

El recambio

-Los cambios han sido demasiado drásticos y rápidos. Algunos quisieron pararle el carro a Jans -explica un miembro de una de las 10 logias más antiguas de Chile.

La Gran Logia de Chile tiene, aproximadamente, 13 mil miembros. Cada uno ha pasado un minucioso proceso de selección, al que solo se llega por invitación expresa. Son un grupo selecto que fácilmente podría llenar el Movistar Arena. Un grupo selecto que muchos sueñan con liderar.

Cuando hay elecciones, obviamente, hay ganadores y perdedores. Sebastián Jans fue el ganador absoluto el 21 de abril. No solo fue elegido gran maestro, además, los masones que siguen su línea alcanzaron el resto de los 39 cargos que tiene el gobierno de la orden.

Eso, dicen algunos masones, implicó que todo un mundo que había regido por décadas la organización quedara fuera. No hay líderes, por ejemplo, de las llamadas “logias emblemáticas”, como “Orden y Libertad”, “Justicia y Libertad” o “Cóndor 9”.

-No hay ningún avasallamiento. Hay grupos que se sienten predeterminados y los vamos a incorporar a todos. Pero uno no puede tener cargos destinados a una logia -explica Jans.

Por primera vez en la historia de la Gran Logia, el 60% de los cargos está en manos de masones que viven en regiones. Es más. Salvo el mismo Jans y otro “hermano”, ninguno de los nuevos integrantes había estado en la gestión de la Gran Logia.

-Pusimos la nueva generación de masones. Son un equipo completo de reemplazo -explica el gran maestro.

Sebastián Jans lleva apenas cuatro meses en el cargo. Cuatro meses en su oficina, en el tercer piso del Club de la República, en Marcoleta 659. Allí, el nuevo gran maestro reconoce que pasa poco tiempo. Solo la semana pasada estuvo en Ancud y Chillán. La figura de un gran maestro que se mueve poco o lo apenas lo suficiente se acabó.

-Se suponía que tener tantas autoridades que fueran de regiones iba a ser un problema. Al contrario, ha sido una experiencia muy exitosa. Produjimos un cambio, hasta un cambio de paradigma de cómo entendemos la visión organizacional. Tenemos un diagnóstico mucho más certero de lo que pasa en todas las logias del país -dice Jans.

Aunque se comenta que muchos masones mayores no están con él, lo que sí reconocen varios miembros es que los más tradicionales se sintieron pasados a llevar.

Fuentes cercanas a la masonería explican que quienes apoyaban las candidaturas de Cabezas y Campos son los que generan ruido. Ellos, dicen, serían quienes representan una mirada más cercana al Partido Radical y al grupo que quedó fuera de la esfera de influencia.

Sebastián Jans asegura que en la masonería tanto la gente de cultura radical, socialista y de derecha votaron por él, que eso es simplificar el debate.

-Hay miradas tradicionales, eso es una realidad. Son minoritarias, pero existen, y uno tiene que respetarlas y considerarlas. Lo que molesta a veces es ir un poquito más allá de lo que estamos acostumbrados a hacer. No tiene que ver con lo etario, porque hay masones con una larga tradición masónica que hoy están más allá de lo que yo quiero hacer -dice Jans.

El giro de Jans

Que los masones más tradicionales son los más viejos es un mito. Que los más viejos no apoyan a Jans, también.

Haroldo Brito, el presidente de la Corte Suprema, sería uno de los masones liberales que apoyan al nuevo gran maestro.

Pero Sebastián Jans ha tenido que enfrentar las miradas tradicionales de ciertas logias. Porque, dice un masón, él viene a remecer una institución que no ha tenido cambios en los últimos 30 años.

El nuevo gran maestro marcó desde el primer día un cambio radical. Un “adiós” al secretismo. Para Jans, hablar abiertamente de ser masón y de masonería es un sello. Declarar opiniones como organización sobre temas como La Araucanía, pensiones, salud, aborto o el matrimonio igualitario es una obligación. Una señal poderosa que refleja una idea central de Jans: a la masonería, nada le puede ser ajeno.

José Miguel Insulza, Guillermo Teillier, Alejandro Guillier, Maya Fernández, Carlos Montes, Vlado Mirosevic, Álvaro Elizalde son algunos de los políticos con los que se ha reunido. Incluso, durante su periodo, la gran logia invitó a Máximo Pacheco a dar una conferencia.

¿Qué otras transformaciones podría vivir la masonería con Jans? Varias, y no son cosméticas. El ruido se produce con medidas como crear un Consejo de Venerables Maestros, y si esto va a afectar la autonomía de cada logia. Algunos masones explican que este sería solo un consejo asesor y consultivo. Pero también tendría un rol en el “eje temático”.

Cada año, la Gran Logia elige un tema a tratar en cada uno de los “talleres”. El tema es transversal, pero la forma de abordarlo es autónoma. Hoy se evalúa que el eje no sea a nivel nacional. En esto, los consejos de venerables maestros serían claves. Serían ellos, agrupados por zonas, los que coordinarían los ejes temáticos. ¿Cómo funcionaría? En simple, la zona norte podría, por ejemplo, abordar la migración; la zona sur, el conflicto en La Araucanía.

Otro ajuste tendría que ver con algunas normas de la masonería. Para formar una logia se necesitan al menos 20 integrantes.

-Si tú vas a formar una logia en Nacimiento, ¿de dónde sacamos 20 masones? Hay cosas que corregir. Esa fue una mirada centralista, se aplica a Santiago. No se aplica cuando hay que generar masonería donde no hay -dice Jans.

Un cambio concreto se puede ver en la Revista Occidente, que es de los masones. El equipo se renovó luego de la elección de Jans y, con ello, la línea editorial. Una especie de “recambio con contenido”, como dicen algunos miembros. Si hasta hace poco solo algunas logias tenían espacio para publicar y “eran elegidas a dedo”, hoy hay otras que también tienen espacio. Logias más jóvenes, más nuevas, incluso de regiones. Como las logias Aurora de Italia, Salvador Allende y Fragua.

Masonería femenina y pop

Es un pedazo de madera. Pero no un pedazo de madera cualquiera. Tiene el porte de un cuaderno y es, quizás, el objeto más significativo hoy para las masonas.

En un edificio de dos pisos, que en su antejardín tiene varios helechos, árboles y flores, en calle Tegualda, Ñuñoa, está la sede de la Gran Logia Femenina. Es una casa antigua, como cualquier otra del barrio, excepto porque ahí, de lunes a sábado, se reúnen los talleres femeninos de masonas.

Allí está también el templo donde celebran sus rituales, las salas donde estudian. También hay una pequeña biblioteca. Pero hoy, el lugar más simbólico es una austera galería de trofeos. Y allí está el pedazo de madera que recuerda un hecho histórico: el día en que la Gran Logia Femenina y la Gran Logia de Chile firmaron un acta de cooperación.

El galvano de madera es un pequeño gran tesoro para Carmen Mardones Hauser, la gran maestra de la logia femenina.

-Se ha reconocido nuestra trayectoria. Es un paso trascendental del trabajo y de los principios de ambas instituciones. Yo no sé si ellos lo ven de igualdad absoluta, pero es un avance -explica Mardones.

Las masonas son entre 1.000 y 1.500 mujeres agrupadas en 44 logias. La selección es por invitación, pero hace algunos años se instauró la postulación a través de la página web. Tienen 35 años de historia completamente independiente de la masonería masculina. ¿Qué promueven las “hermanas”? La equidad de género, la visibilización de la mujer en la sociedad y el trato igualitario entre hombre y mujeres.

Por eso, el acta de relación y cooperación -que busca el apoyo mutuo- entre masones y masonas marcó un hito.

-Pero no sé si los masones lo ven de igualdad absoluta. Es un avance -dice la gran maestra.

Otra hermana masona lo define así:

-Somos iguales, pero no tan iguales.

La alianza con la masonería femenina ha sido uno de los puntos más controvertidos en los cuatro meses de Sebastián Jans. Y el principal foco de conflicto con los masones más tradicionales. Hay algunos, explican fuentes dentro de la Gran Logia, que incluso lucharon contra la idea de reconocerlas como masonas. Y también hubo masonas que se opusieron, las mayores por un tema de independencia.

-Sebastián Jans es un factor determinante. No podemos decir que ha sido con otros ex grandes maestros. Por supuesto que él es la persona clave de este avance. Él tiene claro que tiene que haber una participación y trabajo colaborativo -dice Mardones.

Incluso, Jans cada vez que viaja a las logias de la Gran Logia de Chile también visita los “talleres” femeninos. Además, las masonas hoy tienen dos miembros en el comité editorial de la Revista Occidente y también pueden publicar sus artículos.

En la oficina de Sebastián Jans hay varias copias de la revista sobre su escritorio. En una de las últimas ediciones, uno de los principales temas se titula “Una reflexión masculina sobre la sororidad”. Ahí mismo, sentado frente a su escritorio, el gran maestro dirá:

-Para mí las mujeres eran y son masonas.

En la oficina de Jans también está el galvano de madera que recuerda el acuerdo firmado con las masonas. Es, literalmente, el sello que había prometido en su candidatura: modernizar una institución universal.

O remecer a la masonería, como dicen algunos.

martes, 18 de junio de 2019

ORIGEN, RITOS Y SECRETOS: ASÍ SON LOS MASONES EN CHILE

ORIGEN, RITOS Y SECRETOS: ASÍ SON LOS MASONES EN CHILE


El hermetismo de la antigüedad desencadenó que los masones sean vistos como una sociedad llena de secretos, con poder económico y político, y practicantes de supuestos ritos escabrosos. Actualmente pasaron de tener una vida secreta a una discreta, abierta a la comunidad, pero aún se mantienen algunos misterios.

Hablar de los masones está ligado a un sinnúmero de mitos y conspiraciones: que son caballeros templarios, que tienen tesoros ocultos, que son satánicos y que han facilitado el auge y la caída de gobiernos a lo largo del mundo; incluso se dice que su influencia estaría en varias organizaciones educacionales y civiles.

Los presidentes radicales Pedro Aguirre Cerda, Juan Antonio Ríos y Gabriel González Videla fueron masones, también lo fueron Alberto Bachelet, e incluso Augusto Pinochet, aunque por un tiempo limitado. Pero ¿qué tanto de verdad o de mito hay en torno a estos hombres y mujeres? Vida Magazine quiso descubrirlo.

MASONES EN CHILE

La masonería llegó a Chile a través de la migración europea; fue en 1850 cuando un grupo de artesanos franceses formaron la primera logia en Valparaíso y luego en 1862 se fundó la Gran Logia de Chile.

La masonería chilena se caracterizó por ser masculina, de carácter laico, que abogaba por la separación absoluta de la Iglesia y el Estado.

Las obras masónicas en Chile son varias y abarcan desde la Cruz Roja, el Cuerpo de Bomberos, la formación de los Boy Scouts; la promulgación de leyes como la de cementerios laicos, jubilación, libertad de cultos, seguro obrero, voto femenino, entre otras y además influyeron en la fundación o fundaron directamente instituciones de educación superior, como la Universidad de Chile, de Concepción y La República.

El secretismo en torno a reconocerse como masón viene del hecho de que en países católicos han tenido serios problemas. El Vaticano condenó a la masonería por primera vez en 1738. Tiene más de 17 excomuniones papales y cientos de cartas pastorales en su contra. Luego de 200 años de conflicto y miles de publicaciones en su contra, aún existen mitos.

SOY MASÓN

"La masonería es una institución discreta que posee secretos, pero es totalmente abierta a su conocimiento". Así lo define Iván Fernández, académico de Universidad de La Serena, quien desde 1976 pertenece a la logia Luz y Esperanza Nº 11 de La Serena, en donde posee el Grado XXXII como Maestro.

De esta forma define ser masón: "Es estar permanentemente en la búsqueda de la verdad, estar en la avanzada de los procesos evolutivos e integradores del hombre y de la sociedad (…) ser masón constituye un compromiso de observar los postulados de libertad, igualdad y fraternidad".

Es enfático en señalar que la masonería "no es una secta, ni es un partido", ya que exalta la virtud de la tolerancia y rechazaría toda afirmación dogmática y todo fanatismo, "alejando la discusión político partidista y todo sectarismo religioso".

Fernández nos revela, a medias, cómo se reconocen los masones, señalando que es "por medio de signos, palabras y tocamientos que forman parte de un secreto ceremonial al igual como los existentes en tantas otras instituciones o agrupaciones humanas".

ASÍ FUE MI RITO DE INICIACIÓN

No todos pueden ser masones. Para ingresar a una logia tienes que ser invitado o respaldado por algún "hermano". Se puede solicitar la incorporación, pero se realiza una revisión de la persona.

Dentro de los ritos secretos está el de la iniciación y el que se ocupa es el "escocés antiguo y aceptado" que deriva del siglo XVIII. Manuel Neira perteneció durante alrededor de cuatro años a la logia Perseverancia N°118 de Coyhaique y le contó a Vida Magazine cómo entró a la masonería.

Si bien por su padre que fue masón tenía nociones, reconoce que "la verdad es que no conocía mucho sobre el tema". Fue en el año 1992 cuando un compañero de trabajo lo invitó, Manuel aceptó y le dijo que lo contactarían.

"Pensé que ya se habían olvidado", nos dice, cuando un día le dicen que lo pasarían a buscar a su casa para llevarlo al templo, así "cerca de las 18:00 horas llegaron en un auto, me dijeron que me sentara atrás y debía ponerme una capucha".

Al llegar al templo "me hicieron entrar a una sala chiquitita que estaba a oscuras salvo por una vela que estaba puesta sobre una calavera y con esa luz tenía que contestar tres preguntas". Las preguntas eran por qué quieres ser masón, qué sabes de la masonería y cómo quieres que te recuerden en el futuro.

Manuel seguía con la capucha y nos relata que luego debía golpear una puerta tres veces, "ahí te hacen tres preguntas, como 'quién eres tú', a lo que tenía que contestar 'del inframundo', luego preguntaban 'qué venía a buscar' y debía responder 'sabiduría'". Después de eso le sacaron la capucha y "vi a 70 personas con un traje y con una espada que me apuntaba. Ahí me asusté un poco".

El rito estaba casi completo, solo faltaba que le pusieran la punta de un compás a la altura del pecho y con una especie de martillo "golpean suavemente tres veces; lo hace el Gran Maestro, pero en ese caso lo hizo mi papá, que estaba muy emocionado. Luego de eso me convertí en aspirante a masón. Es una experiencia extraña, pero muy bonita. Simboliza que naciste de nuevo, pero como masón".

Otro de los ritos que vivió Manuel fueron los funerales masones, en los que se forma una cadena entrecruzando los brazos, pero "se deja el espacio del hermano fallecido y todos preguntan a viva voz por él por su nombre". Esto simboliza que se rompe una cadena. Luego vienen unas palabras del Gran Maestro y lo demás nos revela que "es muy parecido a un funeral común y corriente". 


MUJERES EN LA MASONERÍA

Una de las preguntas comunes es si hay mujeres en la masonería y la respuesta es sí. De hecho, hay logias exclusivas de mujeres y otras mixtas. Vida Magazine conversó con Guillermo Cuevas, quien desde el año pasado es Gran Soberano Gran Comendador de la Orden Masónica Mundial Mixta de Chile (OMMMCH) y que pertenece a la Logia Aurora °5 de Antofagasta

La OMMMCH fue fundada en Valparaíso en 1939, por miembros y exmiembros de la Gran Logia de Chile. Tiene 78 años de existencia, y Antofagasta posee la logia mixta más antigua del norte.

En su declaración de principios se afirma la igualdad de derechos de hombres y mujeres, deseando que puedan llegar, en todo el mundo, a gozar de igual manera de la justicia social, en una humanidad organizada en sociedades libres y fraternales. Cuevas agrega que "hoy en día tenemos ministras, carabineras, bomberas y ser masona es lo mismo. Ellas trabajan muy bien, sobre todo en las ceremonias y ritos masónicos que son iguales para hombres y mujeres. No es bueno que les cerremos puertas a las mujeres, son tan importantes como los hombres".

Por: Carlos Martin
@carlosf_martin
Fotografía: Daniel Esquivel

lunes, 17 de junio de 2019

Retales de Masoneria Nº 96 - Junio 2019

Retales de Masoneria Nº 96 - Junio 2019

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Los orígenes de la masonería en Chile (1862-1906)

Los orígenes de la masonería en Chile (1862-1906)

Logo Gran Logia de Chile


En la época de la independencia, la mayoría de los líderes patriotas sudamericanos en Europa, liderados por el venezolano Francisco de Miranda, organizaron un sistema de sociedades secretas con características masónicas, llamadas Logias Lautarinas...

Los orígenes de la masonería en Chile se remontan a la época de la independencia, cuando la mayoría de los líderes patriotas sudamericanos en Europa, liderados por el venezolano Francisco de Miranda organizaron un sistema de sociedades secretas con características masónicas, llamadas Logias Lautarinas, con el fin de independizar a América de la Corona Española.

Tras concretarse su objetivo, las logias se disolvieron en la década de 1820. Sin embargo, el interés por la masonería continuó. En 1827 se fundó en Santiago la Logia Filantrópica Chilena, la cual habría tenido cierta influencia en el desarrollo del pensamiento liberal, pero, tras el triunfo conservador en la batalla de Lircay, esta iniciativa se disolvió. El interés renacería en Valparaíso en la década de 1850, cuando extranjeros residentes fundaron la Logia Francesa L' Etoile du Pacifíque y la Logia Americana Bethesda.

Siguiendo este ejemplo, surgieron logias en el puerto integradas por chilenos y sudamericanos: Unión Fraternal y Progreso. Al mismo tiempo, surgió en Concepción la logia Aurora de Chile y en Copiapó la Logia Orden y Libertad.

En 1862 las logias masónicas chilenas decidieron dejar de estar adscritas a grandes logias europeas y organizaron para este efecto la Gran Logia de Chile, como un ente superior y centralizador. Con sede en Valparaíso, su primer Serenísimo Gran Maestro fue el radical y superintendente de bomberos Juan de Dios Arlegui. En un comienzo fue difícil para las logias extranjeras del puerto aceptar la nueva institución masónica chilena, sin embargo, la redacción ese mismo año de una Constitución de la Orden Masónica Chilena, consolidó su existencia.

Tras su nacimiento en el puerto, la masonería comenzó a crecer, al aparecer nuevas logias masónicas en Santiago y ciudades de provincia. En la capital surgió en 1864 la Logia Justicia y Libertad, en 1870 la Logia Deber y Constancia, en 1872 la logia Verdad y en 1876 la logia Tolerancia. En provincias surgió en Valparaíso la logia Aurora, en 1869 y en La Serena la logia Luz y Esperanza en 1874. De esta manera, a fines del siglo XIX, la masonería había logrado constituirse a nivel nacional al existir más de 30 logias masónicas repartidas a lo largo y ancho del país, dependientes de la Gran Logia de Chile.

Constituidas según las normas de sociabilidad de la masonería europea - juramento de iniciación, normas simbólicas, reglamentos de funcionamiento y declaraciones de principios- los masones correspondieron a miembros de las emergentes clases medias altas, de espíritu laico y emprendedor, que adscribían a los ideales políticos del liberalismo radical y el socialismo, encontrándose entre ellos ingenieros, médicos, abogados, profesores, medianos empresarios, comerciantes, altos funcionarios públicos, políticos y miembros de las Fuerzas Armadas.