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domingo, 28 de agosto de 2016

EL DESCENSO DE INANNA AL INFRAMUNDO Y LA DIVINA COMEDIA 5 de 5

“EL DESCENSO DE INANNA AL INFRAMUNDO” Y “LA DIVINA COMEDIA” 5 de 5
Herbert Ore B. 33°

La escalera de Jacob.
Es verdad que los protestantes, y más particularmente los Luteranos, se sirven habitualmente de la palabra “evangélica” para designar su propia doctrina, y, por otra parte, se sabe que el sello de Lutero llevaba una cruz en el centro de una rosa; se sabe también que la organización rosacruciana que manifestó públicamente su existencia en 1,604 (aquella con la que Descartes buscó vanamente ponerse en relación) se declaraba claramente “antipapista”. Lutero, no parece haber sido más que una suerte de agente subalterno, sin duda incluso bastante poco consciente del papel que tenía que jugar entre los “evangélicos” y el rosacrucismo; además, estos puntos nunca han sido completamente delucidados.

Sea como sea, las vestiduras blancas de los Elegidos o de los Perfectos, al recordar evidentemente algunos textos apocalípticos[1], nos parecen ser sobre todo una alusión al hábito de los Templarios. Esta interpretación permite dar un sentido muy preciso a la expresión de “milicia santa” que encontramos un poco más adelante, en versos que parecen expresar discretamente la transformación del Templarismo, después de su aparente destrucción, para dar nacimiento al Rosacrucismo[2]:

En el Capítulo de los Soberanos Príncipes Rosa-Cruz, de la Orden de Heredom de Kilwinning u Orden Real de Escocia, llamados también Caballeros del Aguila y del Pelícano: “En el fondo (de la última estancia) hay un cuadro donde se ve una montaña de donde brota un río, a la orilla del cual crece un árbol que lleva doce tipos de frutos. Sobre la cima de la montaña hay una peana compuesta de doce piedras preciosas en doce pasamentos. Encima de esta peana hay un cuadrado de oro, sobre cada una de cuyas caras hay tres ángeles con los nombres de cada una de las doce tribus de Israel. En este cuadrado hay una cruz, sobre el centro de la cual está tumbado un cordero[3]. Así pues, es el simbolismo apocalíptico que rencontramos aquí, que muestra hasta qué punto las concepciones cíclicas a las que se refiere, están ligadas a la Divina Comedia de Dante.


En los cantos XXIV y XXV del Paraíso, se encuentra el triple beso del Príncipe Rosa-Cruz, el pelícano, las túnicas blancas, las mismas que las de los ancianos del Apocalípsis, las barras de cera de sellar, las tres virtudes teologales de los Capítulos masónicos (Fe, Esperanza y Caridad)[4]; ya que la flor simbólica de los Rosa-Cruz (la Rosa cándida de los cantos XXX y XXXI) ha sido adoptada por la Iglesia Católica como la figura de la Madre del Salvador (Rosa mística de las letanías), y por la iglesia de Toulouse (los Albigenses) como el tipo misterioso de la asamblea general de los Fieles de Amor. Estas metáforas ya eran empleadas por los Paulicianos, predecesores de los Cátaros en los siglos X y XI, que por no apartarse de su fe, fueron eliminados por la Iglesia Católica.

No solo el fondo de las doctrinas es siempre y por todas partes el mismo, sino que, lo que puede parecer más sorprendente a primera vista, también los modos de expresión mismos presentan frecuentemente una similitud destacable, y eso para tradiciones que están muy alejadas en el tiempo o en el espacio como para que se pueda admitirse una influencia inmediata de las unas sobre las otras; sin duda sería menester, descubrir un vinculamiénto efectivo, y eso significa, remontarse mucho más lejos de lo que la historia nos permite hacerlo.

Se han tenido muchos estudiosos, en lo que llamaríamos el aspecto exotérico de la obra de Dante, pero poco se ha dicho del lado ritualista de la obra, es decir, que aún no somos capaces de ir más lejos, a la parte oculta del sentido profundo de lo que expresa. Y, es natural que ello sea así, porque, para poder percibir y comprender las alusiones y las referencias convencionales o alegóricas, es menester conocer el objeto de la alusión o de la alegoría; conocer la experiencia mística por las que la verdadera iniciación hace pasar al misto y al epopte. Para quien tuvo experiencia iniciática de este género, no hay ninguna duda sobre la existencia, en la Divina Comedia y en la Eneida, de una alegoría metafísico-esotérica, que vela y expone al mismo tiempo las fases sucesivas por las que pasa la consciencia del iniciado para alcanzar la inmortalidad[5], así como tampoco hay duda de estos mismos aspectos ocurren con “El descenso de Inanna al Inframundo”.

En ambas como muchas otras posteriores a la de Inanna y anteriores a la de Dante, la muerte y descenso a los Infiernos por un lado, resurrección y ascensión a los Cielos por el otro, son dos fases inversas y complementarias, en las que la primera es la preparación necesaria para la segunda. Estas fases se encuentran igualmente en la “hermética” y la misma cosa se afirma claramente en todas las doctrinas tradicionales.

El Islam no se excluye de esto, así encontramos el episodio del “viaje nocturno” de Mohammed, viaje que comprende igualmente el descenso a las regiones infernales (isrâ), y después el ascenso a los diversos paraísos o esferas celestes (mirâj). Algunos relatos de este “viaje nocturno” presentan similitud con la obra de Dante, tan sorprendente que algunos han querido ver en ella una de las fuentes principales de su inspiración. Miguel Asín Palacios (1,871 – 1,944), arabista español, muestra múltiples relaciones que existen, en cuanto al fondo e incluso en cuanto a la forma, entre la Divina Comedia, por una parte, y por otra, el Kitâb el-isrâ (Libro del Viaje nocturno) y los Futûhât el-Mekkiyah (Revelaciones de la Meca) de Mohyiddin ibn Arabi, obras que se escribieron unos ochenta años antes que la Divina Comedia. Miguel Asín, autor de La Escatología musulmana en la Divina Comedia, concluye que esas analogías son más numerosas que todas las que los comentadores han llegado a establecer entre la obra de Dante y todas las demás literaturas de todos los países. También Edgar Blochet, en su obra les Sources orientales de la Divine Comédie, y Antoine Cabaton, en su obra la Divine Comédie et l’Islam, en la Revue de l’Histoire des Religions tratan este tema. A. Cabaton dice: en una adaptación de la leyenda musulmana, un lobo y un león cortan la ruta al peregrino, como la pantera, el león y la loba hacen retroceder a Dante. Virgilio es enviado a Dante y Gabriel a Mohammed por el Cielo; ambos, durante el viaje, satisfacen la curiosidad del peregrino. El Infierno es anunciado en las dos leyendas por signos idénticos: tumulto violento y confuso, ráfagas de fuego. La arquitectura del Infierno dantesco está calcada sobre la del Infierno musulmán: los dos son una gigantesca tolva formada por una serie de pisos, de grados o escalones circulares que descienden gradualmente hasta el fondo de la tierra; cada uno de ellos encierra una categoría de pecadores, cuya culpabilidad y cuya pena se agravan a medida que los mismos habitan un círculo más hundido. Cada piso se subdivide en otros diferentes, afectos a categorías variadas de pecadores; finalmente, estos dos Infiernos están situados debajo de la ciudad de Jerusalén. A fin de purificarse al salir del Infierno y de poder elevarse al Paraíso, Dante se somete a una triple ablución. Una misma triple ablución purifica las almas en la leyenda musulmana: antes de penetrar en el Cielo, son sumergidas sucesivamente en las aguas de los tres ríos que fertilizan el jardín de Abraham. La arquitectura de las esferas celestes a través de las cuales se cumple la ascensión es idéntica en las dos leyendas; en los nueve cielos están dispuestas, según sus méritos respectivos, las almas bienaventuradas que, finalmente, se juntan todas en el Empíreo o última esfera. Lo mismo que Beatriz se desvanece ante San Bernardo para guiar a Dante en las últimas etapas, de igual modo Gabriel abandona a Mohammed cerca del trono de Dios a donde será atraído por una guirnalda luminosa. La apoteosis final de las dos ascensiones es la misma: los dos viajeros, elevados hasta la presencia de Dios, nos describen a Dios como un foco de luz intensa, rodeado de nueve círculos concéntricos formados por las filas cerradas de innumerables espíritus angélicos que emiten rayos luminosos; una de las filas circulares más próximas del foco es la de los Querubines; cada círculo rodea al círculo inmediatamente inferior, y los nueve giran sin tregua alrededor del centro Divino. Los pisos infernales, los cielos astronómicos, los círculos de la rosa mística, los coros angélicos que rodean el foco de la Luz divina, los tres círculos que simbolizan la trinidad de personas, están tomados palabra a palabra por el poeta florentino a Mohyiddin ibn Arabi.

El Patriarca Abraham sale de Ur.

Esto para muchos posiblemente sea una feliz coincidencia y nada más, pero como es conocido, tanto el judaísmo, cristianismo e islamismo, tienen un padre común, el Patriarca Abraham que salió de Ur, una antigua ciudad sumeria. Este patriarca llevo consigo mitos, tradiciones y leyendas sumerio-acadias que posteriormente serán adaptadas en la redacción del Tanaj y posteriormente formaran parte de la Biblia cristiana y el Corán. En otras palabras se reafirma que la tradición, mito o leyenda del descenso al infierno más antiguo es el sumerio con Enki e Inanna, donde por primera vez se describe como es el inframundo y la posibilidad de retornar de ella.

Hemos dejado para el final la impactante figura de “Caronte”, que es el primer personaje episódico con que se encuentra Dante en su viaje. Este barquero es una figura mitológica que Dante tomo de la antigua Grecia. Aquí también cumple la misión de cruzar a las almas que van a pasar al otro lado del río Aqueronte para ingresar al Infierno. Caronte dirige el tránsito de las almas y las obligan a ir al lugar que les corresponde (infierno, purgatorio o el cielo). La referencia al río Aqueronte y la presencia de Caronte muestran una vez más el interés de Dante por el mundo clásico. Este es uno de los detalles que permiten vincular al poeta con el momento de transición cultural en que se encuentra, entre la Edad Media y el Renacimiento. Siguiendo con el estilo que ya utilizó el autor en otras partes del canto, la presentación de Caronte también empieza por los aspectos más generales del personaje, aquellos elementos que se perciben primero en medio de la oscuridad (tiene el cabello blanco y se acerca gritando), para luego ir distinguiendo detalles más particulares a medida que se aproxima (hay brasas en sus ojos):

“En eso vi venir en una barca/ a un viejo de blanco cabello,/ gritando:- Almas perversas!/ no esperen ver nunca el cielo: yo vengo a llevarlas a la rivera/ de las tinieblas eternas, del fuego y el hielo”.

Todos los custodios del Infierno tienen rasgos monstruosos en su apariencia, cada vez más bestiales cuanto más adentro se encuentran, pues la propia condición del mal los aleja de la naturaleza humana. En este caso, las brasas que rodean los ojos de Caronte son señal de su deshumanización y de la ira de su espíritu. La desesperanza que reina en el Infierno no admite cambios pues todo cambio significa una expectativa. Por eso, la presencia de Dante en el Infierno supone una alteración momentánea de la rutina infernal que irrita a Caronte. Similar aspecto ocurre cuando Inanna llega a la puerta del inframundo y es recibido por Neti.

Cuando Inanna llegó a las puertas exteriores del inframundo, Llamó con fuerza. Exclamó con voz fiera: “¡Abre la puerta, portero! ¡Abre la puerta, Neti! ¡Entraré yo sola!”
Neti, el portero en jefe del kur, preguntó: “Quién eres?
Ella respondió: “Soy Inanna, la Reina del Cielo, En mi camino al oriente.”
Neti dijo: “Si en verdad eres Inanna, la Reina del Cielo, En tu camino al oriente, ¿Por qué te ha guiado tu corazón al camino Del cual ningún viajero retorna?”

Neti comunica esto a Ereshkigal que no lo tomo con agrado.

En la Divina Comedia, la intervención de Virgilio obliga al barquero a dejar que Dante suba a la embarcación. Con una perífrasis el maestro le señala que han sido enviados por el poder que gobierna todo el universo:

“…Caronte, no te irrites:/ así se decretó allí donde se puede/ todo lo que se desea, y no preguntes más” .

La misma fuerza que obliga a Caronte a dejar pasar a Dante, empuja a las almas a acercarse a la orilla. Se produce una doble reacción en los condenados: se agolpan aterrorizados en la ribera del río (Caronte debe empujarlos) y a la vez sienten el deseo de saltar a la barca.

“Del mismo modo que en el otoño caen las hojas/ una tras otra, hasta que la rama/ ve en la tierra todos sus despojos,/ igualmente la mala simiente de Adán:/ saltaron a la barca una a una,/ como aves atraídas por el reclamo.”

Dos símiles enlazados describen la actitud de las almas. El primero da la idea de multitud (pues en el otoño son incontables las hojas que caen) y también remarca la imposibilidad de evitar el ingreso al Infierno: al igual que las hojas caen de las ramas porque la naturaleza así lo obliga, también las almas deben subir a la barca porque la justicia divina lo determina. Aun cuando son muchas las hojas que caen en el otoño, cada hoja lo hace individualmente, por sí sola; de la misma manera, cada alma está allí por su propia condena pues la salvación y la perdición dependen de cada individuo.

El segundo símil refuerza al primero. Aquí el poeta asocia el ímpetu con que las almas saltan dentro de la barca con la fuerza que atrae a las aves cuando el cazador las llama con el silbato. De igual modo que el animal no puede evitar acudir al llamado del reclamo y cae en la trampa, los condenados sienten la fuerza de la justicia divina y acuden a su castigo. Los mueve una energía que no pueden controlar; la justicia es la razón de ser del Infierno y siempre se cumple porque es parte del poder de Dios (divina potestad).

El canto se cierra cuando Dante y Virgilio cruzan el río Aqueronte (río del dolor). Éste es el primer accidente geográfico que aparece en el Infierno. Como muchos otros elementos de la Divina Comedia, Dante lo tomó de la mitología clásica. Según la mitología griega, Aqueronte fue un dios al que Zeus castigó enviándolo como río al Hades por haber dado de beber a los titanes cuando éstos se enfrentaron en guerra contra los dioses olímpicos. Su corriente era oscura y nadie podía atravesarlo dos veces; tampoco lo cruzaba ningún ser vivo.

“La terra lagrimosa diede vento che balenò una luce vermiglia la qual mi vinse ciascun sentimento; e caddi come l’uom che ‘l sonno piglia.” (“De la tierra dolorosa surgió un viento que relampagueó rojo lo cual me estremeció; y caí como un hombre que es vencido por el sueño”.)

Del río mítico, el poeta destaca especialmente la oscuridad del agua y la integra al paisaje infernal. Como nota terrible, el narrador incorpora diversas sensaciones físicas (resuena fuerte el viento y se ve relámpago rojo) que confirman que aquella comarca es un lugar de dolor, como se anunció en la puerta del Infierno. Las fuerzas humanas de Dante no están aún preparadas para ese tránsito y allí se produce su primer desvanecimiento. Al finalizar de esta manera el canto, el poeta logra colocar nuevamente al lector en el estado emocional del personaje.

Como podemos ver desde la lejana Sumeria hasta la época de Dante, en forma sucesiva las diferentes culturas, coadyuvaron a la idea que el inframundo, hades, irkalla o infierno, era un mundo verdaderamente tenebroso, y cada cultura le fue agregando algo más a este indeseable lugar.

Las verdades de orden metafísico son incomunicables por su propia naturaleza, no se trata de un conocimiento racional o discursivo sino sintético, directo, intuitivo, muy ligado a la concentración, a la contemplación activa, a la meditación creativa de todas estas “ideas eternas”; conocimiento en el que hay una identidad entre el sujeto y el objeto en el acto de conocer. Por ello la Ciencia Sagrada (masonería) es la vía más adecuada para ir realizando este conocimiento a partir de un “modelo vivo” del que el hombre es el centro.

Para que esto pueda ser posible se debe procurar un estado de verdadera receptividad de corazón, mirada interior, o apertura a la Inteligencia Superior permitiendo así ser receptáculo adecuado a los efluvios celestes, ser fecundado por la “Gracia”, o lo que es lo mismo construir el receptáculo para que se haga en él la Luz. Aspiración del ser hacia lo universal, identificación con los estados superiores, visión del corazón, interior, vertical y directa que despierta en el hombre la Intuición Intelectual, la que puede conducir hacia la identificación con el Ser Universal y con el fin último de este Conocimiento: el misterio de lo que No Es, el No-Ser. “Sólo el conocimiento disipa la ignorancia como la luz del sol disipa las tinieblas y es entonces cuando el 'Sí', el inmutable y eterno principio de todos los estados manifestados y no-manifestados, aparece en su suprema realidad”. Y pensar que todo empezó en Sumeria.

BIBLIOGRAFIA

-Catálogo de todas las composiciones y traducciones (Sumerios, Acadios y Babilonios) disponibles por categoría, Facultad de Estudios Orientales de la Universidad de Oxford:
 http://etcsl.orinst.ox.ac.uk/edition2/etcslbycat.php
-Dante Alighieri, La Divina Comedia.
-Patricia Serda, Guenon, Dante y la tradición hermética.
http://symbolos.com/s23psrd1.htm
-René Guénon, El Esoterismo de Dante, 1,925. ISBN 978844931, Editorial PAIDOS IBÉRICA, Barcelona-España 2,005. 112 Págs. Formato PDF gratuito:
http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/libros/g/Guenon,%20Rene%20-%20el%20esoterismo%20de%20dante.pdf




[1] Apocalípsis, VII, 13-14.
[2] Paradiso, XXXI, 1-3. — El último verso puede referirse al simbolismo de la cruz roja de los Templarios.
[3] Manuel maçonnique del F.: Vuilliaume, pp. 143-144. — Cf. Apocalípsis, XXI.
[4] En los Capítulos de Rosa-Cruz (grado 18 escocés), los nombres de las tres virtudes teologales son asociados respectivamente a los tres términos de la divisa «Libertad, Igualdad, Fraternidad»; también se podrían aproximar a lo que se llama «los tres principales pilares del Templo» en los grados simbólicos: «Sabiduría, Fuerza, Belleza». — A estas tres mismas virtudes, Dante hace corresponder San Pedro, Santiago y San Juan, los tres Apóstoles que asistieron a la Transfiguración.
[5] Arturo Reghini, artículo citado, pp. 545-546.

EL ARTICULO COMPLETO EN:

https://issuu.com/herbert_ore/docs/dialogo_entre_masones_abril_2016



domingo, 27 de abril de 2014

HIRAM ABIFF: MAS ALLA DE LA LEYENDA.


HIRAM ABIFF: MAS ALLA DE LA LEYENDA.
Autor: Herbert Oré Belsuzarri.

El último libro del autor masón Herbert Oré, hace llegar un análisis detallado de la leyenda masónica de Hiram Abiff, la construcción del Templo de Salomón, la situación de la época y los personajes que participaron en ella.

Presentar un símbolo visible ante el ojo de otro no implica necesariamente informarle del significado que ese símbolo tiene para ti. Por ello el filósofo pronto añadió a los símbolos explicaciones destinadas al oído y susceptibles de mayor precisión, pero menos efectivas e impactantes que las formas pintadas o esculpidas que el intentaba explicar. De estas explicaciones surgió gradualmente una variedad de narraciones cuyo objetivo y significado fueron paulatinamente olvidados o perdidos en contradicciones e incongruencias. Y cuando estas fueron abandonadas y la Filosofía recurrió a definiciones y formulas, su lenguaje no era sino un simbolismo más complicado que intentaba, a oscuras, describir y forcejear con ideas imposibles de ser expresadas. Pues sucede con el símbolo visible lo mismo que con la palabra: pronunciarla no te informa del significado exacto que tiene para ; y por ello la religión y la filosofía se abocaron a grandes disputas sobre el significado de las palabras.

"Con la riqueza que obtuvo con el comercio, Salomón aumentó su ejército, compró caballos en Asia Menor y construyó carros. Paulatinamente, los gastos de la corte empezaron a superar los ingresos. Salomón tuvo que reformar el cobro de impuestos. Para ello dividió el imperio en doce distritos que no tenían nada que ver con las antiguas fronteras tribales, y puso a cargo de cada uno de ellos a un gobernador. La mayor eficiencia en el cobro de impuestos causó un lógico descontento del pueblo, que también fue obligado a colaborar en las grandes construcciones. Además, Salomón dejó a Judá libre del pago de impuestos, mientras que los israelitas se veían equiparados a los pueblos conquistados, como Amón, Moab y Edom. Esto causó aún mayor resentimiento. Algunas autoridades religiosas israelitas empezaron a cuestionar la legitimidad del templo de Jerusalén, recordando que el auténtico santuario de Yahveh debía estar en la antigua Siló".

"La humanidad ha vivido del fruto del conocimiento, desde que fue expulsado Adán, hemos avanzados a través de los siglos gracias a la inventiva y creatividad humana, algo que para el dios de Lot era el pecado original, sin embargo el hombre aún arrastra una pesada carga, se trata de todo ese miedo y el gran respeto impuesto originalmente a Adán y su descendencia, temor que ha servido, en lo político y lo religioso, para mantener al hombre en permanente sensación de falta con respecto a su “Creador”.

A lo largo de estos años, el hombre de fe, vive postrado e hincado de rodillas, canta alabanzas a una autoridad pronta a la ira y da gracias si los males que lo asolan no sobrepasan los inherentes a la ya de por sí precaria condición humana, derivados de vivir en una frágil morada temporal de carne corruptible, destinada inevitablemente, a la enfermedad, la decrepitud, la soledad y la muerte, la propia o la aún más dolorosa, la de sus seres amados.

Por igual mueren los justos y los pecadores, los temerosos a la ira de dios y los que buscan su propio destino, los ricos y los pobres, los niños o los ancianos, los ganadores y los perdedores, en suma todos los humanos, y por esta razón desde época inmemorial el hombre busca la inmortalidad que le es esquiva".



Autor: Herbert Oré Belsuzarri 33°

-Profesión: Ingeniero.
-M:.M:. Gran Logia Constitucional de los AA:. LL:. y AA:. Masones de la República del Perú.
-Gran Elegido Perfecto y Sublime Masón 14° Supremo Consejo Hispano Confederado del Grado XXXIII para la República del Perú.
-Patriarca Gran Conservador 33° Gran Orden Egipcio del Gran Oriente de Francia 1862, Rito Antiguo y Primitivo de Memphis-Misraim, Soberano Gran Consejo.
Autor y escritor de artículos, monografías y libros que se publican en diferentes medios como las Revistas Fénix News, Hiram Abiff, Retales de Masonería y Dialogo Entre Masones.



domingo, 11 de agosto de 2013

¿QUE SE ESPERA DE UN MASON?

¿QUE SE ESPERA DE UN MASON?
Herbert Oré Belsuzarri (*).

Los HH:. Que con paciencia y dedicación trabajan su piedra bruta, posiblemente en algún momento oyeron esta sentencia lapidaria:

«[…] entre nosotros nada valen y para nada sirven quienes no estudian, no piensan, no meditan, no analizan y no proponen».

Y como las enseñanzas son recogidas, conforme a la preparación única, especial e individual de cada H:. Seguro que estudian con detenimiento los diferentes aspectos del “Arte Real”, pero algunos, aún no han entendido a cabalidad lo que nos quisieron trasmitir.

La sentencia aludida, no solo nos recuerda que debemos estudiar, sino que además debemos pensar, meditar, analizar y proponer lo que es pertinente y beneficioso para la orden y la sociedad en la que nos desarrollamos. Es decir cumplir con nuestro deber masónico que constantemente nos exhortan para que “no piense el mundo que aquí hemos trabajado inútilmente gastando nuestras fuerzas en vano, pues nuestra obra esta con el Señor y nuestra recompensa en el cielo.

Y que: “Todo hombre tienen derecho a nuestros buenos oficios y así nos encargan que hagamos bien a todos”.

Entonces ¿Que es la masonería?

Un sistema peculiar de moralidad, velado por alegorías e ilustrado por símbolos”.

Si ello es así, ¿Cuales  son  los  grandes   principios  sobre  los que esta fundada la Orden?

Amor Fraternal, Caridad y Verdad.

Quienes o,  ¿Cuáles son las personas aptas y llamadas  a  ser masones?

Los  hombres justos, rectos y libres, de edad  madura, sano juicio y severa moral.

Por esta razón los HH:. Suplicamos, que los rayos del cielo derramen sus influencia sobre todos los HH.·. Reunidos para iluminarnos en el sendero de la Virtud y de la Ciencia. Y como nuestros trabajos son en bien de la humanidad felices nos hemos  encontrado,  felices nos debemos separar hasta que nos volvamos a reunir, decimos.

El masón constantemente se prepara para su purificación como hombre, para que su alma pueda viajar en busca de las doctrinas, cosmogonía, antropología y teología (manejo de la observación, concentración, meditación-abstracción y contemplación), necesarias para formar conceptos sólidos del universo y del hombre; etapa espiritual, donde el pensamiento, sentimiento y voluntad, buscan la unión del universo con la dimensión divina.

Por tanto si el masón, con dedicación y acuciosidad ha labrado su piedra bruta, el H:. Podrá decir que: ya sabe, ya quiere, ya se atreve y calla todo aquello que no es pertinente. Su conciencia le dirá que él no es un efecto sino una causa.

Que el gobierno de las instituciones, no ha de estar vinculado a una sola persona, aunque posea grandes cualidades. Las personas en las que haya que depositarse el poder, han de ser elegidas por todos los gobernados, atendiendo únicamente a la mayor y más cualificada sabiduría y aptitud. Aceptar que el progreso es indefinido y constante. Que es más conveniente pensar antes que hablar. Superar la ignorancia, el fanatismo y la ambición, con la «sabiduría, la tolerancia y la generosidad. »

Exaltar el privilegio de la razón, como la facultad que le sirve al hombre, para alejarse y defenderse de los prejuicios ancestrales, de la superstición y del fanatismo. Define sus derechos y el cumplimiento del deber, considerando esto último como Ley masónica inflexible, tan exigente como una necesidad, y tan imperativo como el destino. Que la vida es corta y que tenemos misiones que cumplir. Pero a la vez, no nos aflige la muerte, porque ya una vez fuimos condenados a muerte por la ignorancia, el fanatismo y la ambición, y que renacimos a una nueva vida, por la «sabiduría, la tolerancia y la generosidad ». Que nos encontramos en el centro del círculo, que poseemos la acacia, que simboliza la inmortalidad, que ya hemos recibimos la corona de olivo (bendición) y de laurel (paz). Que el masón, aprovecho de su oportunidad, de hacer de su vida útil y benéfica, con un constante progreso intelectual y espiritual, que cruzo descalzo el desierto de la oscuridad hasta encontrar la luz. Que logro instaurar el orden a partir del caos. Y que puede en paz y tranquilidad ocupar su columna en el Oriente Eterno.

El masón se esfuerza por ello, y “Eso, es lo que se espera de un masón”.

* Herbert Oré Belsuzarri, es un autor y escritor masón peruano, de reconocido prestigio internacional por sus trabajos masónicos y otros de interés general, caracterizados por su amena y didáctica manera de exponer ideas.





sábado, 23 de junio de 2012

FELIZ CUMPLEAÑOS: Q:.H:. HERBERT ORE

El Maestro Masón Herbert Oré Belsuzarri, nació en el asiento minero de Casapalca en la Región Lima, el 23 de junio de 1955.


Su esfuerzo en la orden, se orientó, al estudio y difusión de ella, habiendo escrito artículos, monografías, libros y otros, que han sido publicados en la Revista Fenix News, Dialogo Entre Masones, Publicaciones Masónicas Herbert Oré, Gran Biblioteca Masonica, El Blog de Herbert Oré, Red Masónica y otras.


Como escritor y autor, tiene un estilo claro y sencillo, no complica las cosas, por el contrario las simplifica, a fin de que el lector verdaderamente se motive a continuar "averiguando" su propia verdad. Entre sus producciones en esta oportunidad presentamos los siguientes, para vuestro deleite, en el día de onomastico del H:. Herbert Oré Belsuzarri.


DIALOGO ENTRE MASONES.


1.- LAS  PRIMERAS PUBLICACIONES QUE FUERON MONOGRAFIAS.


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2.- LOS LIBROS QUE FUERON MONOGRAFIAS.


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viernes, 15 de junio de 2012

HERBERT ORE: HIRAM ABIFF GUARDO LA PALABRA



Herbert Oré Belsuzarri

HIRAM ABIF GUARDO LA PALABRA.

(Publicado en la Revista Hiram Abif Nº 142, Pág. 33-34)

Hiram había grabado la palabra sobre un triángulo de oro puro que llevaba siempre pendiente de su cuello, colocando sobre su pecho la superficie en que la palabra estaba grabada.

Cuando lo asesinaron arrojo el triangulo a un pozo ubicado en el extremo oriente, hacia la parte del mediodía, Salomón ordeno la pesquisa de la joya. Pasado un día, tres maestros, en la hora del medio día, observaron que los rayos del sol hacían brillar un objeto en el fondo, bajaron y hallaron el delta que le fue entregado a Salomón, quién exclamo: Ya esta aquí la palabra de… ¡Gracias a Dios!.

Llamó a los quince maestros elegidos, más los nueve que construyeron la bóveda secreta, y acompañado de los tres que lo descubrieron, descendieron a la bóveda.

El triángulo se incrustó en medio del pedestal y se cubrió con una piedra de ágata de forma cuadrangular.

En la cara superior de esta piedra se grabo una palabra sustituta y en la inferior las palabras de los masones operativos. Salomón prohibió, a los 27 elegidos secretos, pronunciar el nombre del Gran Arquitecto y recibió de ellos el juramento de no mencionar lo allí ocurrido.

Se colocaron delante del triángulo tres lámparas de nueve flameros cada una, y se selló la cámara conocida como la Bóveda Sagrada. El secreto quedó entre los 27 elegidos a quienes Salomón les dió un anillo de oro, se gobernaron por sí mismos en las obras, hasta que Nabucodonosor invadió a Jerusalén. Tras diez y ocho meses de sitio, ordenó la destrucción del templo y los habitantes fueron conducidos cautivos a Babilonia el año 606 a.C.

Después de setenta años, Ciro dio la libertad a los judíos y les restituyó los tesoros del templo. Zorobabel, descendiente de los primeros de Judea, honrado con su distintivo de Caballero de su Orden, se puso a la cabeza del pueblo judío y emprendió la marcha a Jerusalén.

En la lucha para retornar a Jerusalén perdió el distintivo de honor que le proporcionó Ciro, y apoyado por los masones, logró retornar a Jerusalén, donde los elegidos se reunían en secreto para vigilar la Bóveda Secreta que no había sido descubierta.

Zorobabel fue admitido a la confraternidad por Ananías, jefe de los masones, y se dispusieron a reedificar el templo, siendo molestados por sus enemigos y por esta razón trabajaban sin abandonar las armas.

A consecuencia de esto siempre tuvieron en una mano la espada y la trulla en la otra. Nuevamente el Templo fue destruido por los romanos el año 70 d.C. los masones se escondieron y permanecieron unidos, propagándose por el mundo en sus nuevos trabajos.

En “El Grado de Maestro os invita a reflexionar sobre el terrible tema y os enseña a concebir que para el hombre justo y virtuoso, la muerte es menos temible que la mentira y el deshonor”.

Los masones interpretan el mito de la muerte de Hiram en términos morales: el maestro Hiram simboliza la Justicia, el Genio y el Arte, mientras los tres malos compañeros constituyen la Ignorancia, el Fanatismo y la Ambición.

En la iniciación del Maestro, el candidato representa a Hiram y recrea la leyenda. Este psicodrama es susceptible de muchas lecturas. La moralista es la más evidente y la más aceptada en las logias. La dualidad muerte-resurrección se tiene como una renuncia a los vicios que corrompen la naturaleza humana.

Pero en el grado de Maestro Secreto, lo que se busca es la trascendencia, la trasmutación, fijar la atención y deseo sublimado en la esencia interior de las cosas, y no sobre la apariencia exterior, con la finalidad de que la voluntad adquiera el poder de transmutación que convierta el vil metal en oro, o el mal en bien en todas las circunstancias de la vida.

Por esta razón, para la transmutación se exige una mínima cantidad de piedra filosofal o polvo de proyección, resultado de un sabio y profundo discernimiento: La Piedra Filosofal es la que valoriza la semilla interior y le da el poder de germinar, como mística levadura que hace fermentar y levanta la masa, haciendo aparecer exteriormente su Vida Elevada.

Aquí se nos muestra otro sentido de la Leyenda de Hiram, que puede aplicarse tanto a las transmutaciones metálicas como a la íntima sublimación del hombre: siempre es la Vida Superior latente -muerta o dormida- que tiene que ser encontrada, reconocida y vivificada por medio de la Palabra que produce el milagro de la resurrección.

En el simbolismo de este grado, dicha vida se halla concentrada en el corazón, -habiéndose vuelto cenizas la forma ilusoria- y este corazón embalsamado (con las esencias santificantes de la Eternidad) tiene que trasladarse por encima del Ara o Piedra Cúbica, para que la transmita.

La atención se concentra en la esencia interior de las cosas, se descubren los tesoros escondidos u ocultos en ellos, como el mismo Hiram en su tumba, y adquirimos el mágico poder de manifestarlos por medio de la Palabra o Verbo interior, reconocimiento y afirmación que constituye el principio de la realización.

Hay que buscar en toda cosa el punto de origen y la realidad central causativa, fijar sobre ésta la punta del compás de la Comprensión, con la seguridad de que el otro extremo del compás producirá, por sí mismo, una adecuada manifestación exterior, en el círculo de la existencia en el cual se mueve.

Pero, si en vez de fijar esta punta sobre el centro, la fijamos sobre la periferia, no debemos sorprendernos si nos extraviamos y las cosas que deseamos se alejan de nuestro propio círculo.

Valle de Lima
Herbert Oré Belsuzarri : .





lunes, 11 de junio de 2012

HERBERT ORE: LA CASA DEL DIOS SUMERIO


LA CASA DEL DIOS SUMERIO.

El Q:.H:. Herbert Oré dice que: Los sumerios y babilonios construyeron torres o zigurats con la función de acercar a los sacerdotes o soberanos a los dioses, para reclamar en nombre de ellos sus deseos y conveniencias, apelando a la culpa por los pecados cometidos. La mas celebre de estas construcciones es la torre de babel. En ellas se puede apreciar la alta calificación de la mano de obra de los albañiles, asi como la costumbre de usar golpes de martillo para disponer las ordenes a cada obrero conforme a su especialidad. Esta costumbre se traslado a las culturas posteriores, como los egipcios y hebreos, de donde se narra que el mítico Hiram Abiff se comunicaba con los obreros y maestros de obra a través de golpes de martillo. Pero estas afirmaciones no quedan alli, sino que también refiere que los Zigurats, eran la "Casa de los Dioses Sumerios", tal como se lee, el lugar donde vivían, habida cuenta que los sumerios narran que los anunnaki (Los que bajaron del cielo) VIVIAN CON ELLOS.

No se pierda este fascinante trabajo.

Dialogo Entre Masones.






martes, 1 de mayo de 2012

HERBERT ORE: LA MISTICA DEL NUMERO

Herbert Oré Belsuzarri
Autor Masón
Lima - Perú.

La Numerología, ya era usada en Mesopotamia. Se asignaban valores numéricos a las letras del alfabeto, y se calculaban los valores de los nombres, lo cual concuerda con la reverencia que existía en Mesopotamia hacia los números, ya que pensaban que todos los dioses tenían números. Esta y otras afirmaciones parecidas surgen a partir de la tesis de que el hombre fue creado por extraterrestres en la antigua sumeria quienes dejaron como herencia sus conocimientos que posteriormente fueron a parar a Egipto.

Como ejemplo, Sargón en el 705 a.C. afirma que el perímetro de su palacio en Khorsabad era igual a su nombre.
Herbert Ore - La Mistica Del Numero