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viernes, 2 de diciembre de 2016

Columna de la Elocuencia

Columna de la Elocuencia
Gilberto Higareda Cuevas

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La Masonería es el estudio de la Filosofía, y en particular de la Moral, para conocer y practicar la virtud.

Y el estudio de la Filosofía y de la Moral se hace a través de la palabra escrita y de símbolos, símbolos que se explican también a través de la palabra articulada o escrita.

Lo aprendido se demuestra principalmente en la mejora de nuestras actitudes y hechos, pero, además en la columna de la elocuencia a través del discurso, usando principalmente la palabra, emociones, ademanes y gestos.

Desde la presentación de nuestro primer trabajo, debemos cuidar su estructura, duración, y belleza, ya que lo hacemos desde la Columna de la Elocuencia. 

Isócrates , en su obra “Nicocles”, define a la elocuencia, como el arte del uso de la palabra.

El dominio de la palabra es lo que convierte al animal humano en hombre.

El Logos es, pues, el Dios que hace al hombre: “Pues los demás dones que poseemos, no nos hacen superiores a las bestias, sino que por ellos somos incluso inferiores a muchas de estas en rapidez, fuerza y en todas las demás cualidades”.

Es menester pensar como filósofo. 

Para poseer el mérito de la elocución y de las ideas es necesario unir como Platón el arte de escribir con el de pensar bien.

Unión rara; pero que el mismo Horacio señala a la sabiduría como la fuente de escribir bien. 
¿El mismo Platón en su Gorgias no dice que el orador debe poseer la ciencia de los filósofos? 
¿Aristóteles, después, no nos demuestra en su Retórica que la verdadera filosofía es la guía secreta en todas las artes?

La voz elocución es genérica en cuanto significa la manera de expresar los pensamientos; pero la elocución oratoria, es una palabra que especifica y caracteriza el arte de hablar según las reglas de la retórica, las cuales no deben ser otras que las de la naturaleza, dirigidas por el gusto y la razón. 

La elocución es, pues, de una necesidad tan absoluta al orador que sin ella se halla incapaz de producir y transmitir con éxito sus ideas; y todos sus demás talentos.

En la elocución se pueden considerar dos partes: la dicción y el estilo. 

La primera es más relativa a la composición y mecanismo de las partes del discurso, como son pureza, claridad, armonía, elegancia, número, corrección y propiedad. 

La segunda contiene aquellas calidades más particulares, más difíciles y más raras, relativas al ingenio y talento del orador; sus virtudes son: método, orden, naturalidad, facilidad, variedad, precisión, nobleza. 

La corrección mira también a la exacta coordinación de las palabras y expresiones, y al encadenamiento natural de las voces que forman el hilo y sucesión de las ideas.

La Retórica no es Demagogia.

Pero, para Isócrates, la Retórica no se reduce a una rutina formal que se prepara para el convencimiento de la masa ignorante. 

Eso es Demagogia, no Retórica. 
La Demagogia es la Retórica desvinculada de los principios morales que la animan.

Gracias al logos, a la palabra, se han fundado los Estados, creado las leyes e inventado las artes.

La palabra ha permitido la civilización.

En fin, las palabras tienen poder, y cuando son breves y exactas pueden educar y bien estructuradas, emotivas y sinceras, entonces cautivan y conmueven. 

Sin embargo si las palabras son excesivas, entonces redundan, abruman, confunden y cansan, pierden su poder, pues no hay mejor manera de esparcir la oscuridad y la ignorancia que las muchas palabras.

La verdadera elocuencia consiste en no decir más de lo que es preciso.

1. ELOCUENCIA:
Consiste en el arte de hablar o escribir para deleitar y persuadir. Es lo que conmueve o impresiona. Es la fuerza de expresión. 
2. RETORICA
Se la conceptúa como la teoría de la elocuencia. Es el arte que enseña las reglas del buen decir. También, se denomina retórica al conjunto de reglas, preceptos y principios referentes al arte de hablar o escribir de manera elegante.
3. ORATORIA:
Es una parte de la retórica. Se la considera como el arte de la elocuencia o como el arte de hablar con elocuencia, o arte que enseña las reglas para llegar a ser un buen orador

S.´.F.´.U.´.