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sábado, 24 de junio de 2017

¿Cuál es la idea Original de la Masonería?

¿Cuál es la idea Original de la Masonería?

La tentativa de cuando inició la masonería era terminar con la diversidad ideológica, y homologar en un mismo espacio a personajes de diferentes discernimientos y criterios. Y, he aquí una definición de la masonería sería; la guerra a lo diverso, terminar definitivamente con las tantas diversidades de opiniones. Pero no es únicamente una definición de lo que debiera ser la masonería. Pero, hoy es la filosofía masónica tan diversa y plural que, hay quienes nos vemos tentados a que la masonería retorne a su idea original. Pero ¿cuál es su idea original?

No lo digo en inflexión de desaprobar a la masonería regular de hoy, pues ella pretende siempre uniformar los criterios de sus agremiados por medio de la instrucción: la filosofía masónica nació por medio de lo general, por medio de la definición de las cosas, por medio de la idea. A ningún masón le acomoda lo particular puro, porque terminaría en dogmas particulares tantos dogmas como masones existen, y la masonería siempre ha luchado por erradicar tanto los dogmas políticos como los sociales, por ello es liberal. Lamentablemente el mundo de lo real es el mundo de la diversidad de opiniones, un mundo caótico, que difícilmente llegan a un consenso o a un consentimiento de todas las partes, el mundo masónico se ha contaminado del caótico mundo profano que lo rodea, el mundo de lo continuamente distinto, y ya no tiene una identidad uniforme para todos los masones, pero para vivir en armonía dentro de las logias es necesario tratar de unificarnos alrededor de una sola idea, y muchas veces la misma idea de masonería basta para la mayoría de los casos; y así poder comunicarla al mundo exterior con una imagen sólida, conceptual o lucida, y para ello hay que abolir e impugnar lo tan diverso que somos.

El retrato del mundo masónico hacia fuera de nuestros muros sólo se puede hacer por medio de líneas bien definidas; y si hay tantas diferentes tendencias políticas hacia dentro de la masonería regular, hacia fura solamente debe hacer una: que es la fraternal. Los rituales de naturaleza masónica esotérica, rituales que parecen ser muy primitivos, son combinaciones deliberadas de energía psíquica que unifica, la masonería misma es energía psíquica, por muy estrechamente que esté vinculada a los medios comunes y corrientes. Por tanto cuanto mejor sepamos hacernos sensibles a esas sutiles fuerzas de nuestra existencia interior, tanto mejor viviremos y evolucionaremos hasta transformarnos en lo que debemos ser como masones, en nuestra calidad seres iluminados por la gran luz. Hablando con propiedad, sólo hacemos en masonería lo que hacen los niños cuando juegan. Los juegos constituyen un elemento primordial en el progreso de cualquier especie viva hacia la condición de adultos en cualquier especie viva, y son de suma importancia para el desarrollo de los seres humanos. Aunque cualquier ser humano puede convertirse en adulto, ¿cuántos seres humanos logran verdaderamente alcanzar la madurez espiritual en este mundo?

Asusta pensar en el escaso número que lo consigue, lo mismo sucede en nuestra orden, ¿cuántos masones logran transformarse en piedras pulidas? las actividades desarrolladas en los talleres masónicos son una valiosa ocasión para "jugar a ser" a ser adultos a nivel espiritual en una vida muy superior a la que encontramos en la tierra. Por el mero hecho de asistir a las tenidas, admitimos automáticamente que la conciencia creadora nos ha dado algo más que el encierro físico en un cuerpo durante el breve período de una encarnación. Nuestros esfuerzos por establecer un contacto real con esa consciencia son de por sí enormemente importantes. Puede que pensemos que los seres humanos veneran hoy en día a unos dioses muy diferentes de los que adoraban nuestros antepasados, pero bastaría reflexionar sólo un minuto para ver que eso no es verdad.

Como quiera que sean esos dioses, tales energías son esencialmente lo mismo ahora que siempre. Las ideas y los conceptos que tenemos sobre esa condición de la consciencia son lo que va cambiando y evolucionando a través de los siglos. Se van creando diversas imágenes e impresiones que se corresponden con la ideología del momento. Los conceptos que tiene el hombre sobre dios coinciden con lo que nos gustaría que fuera cuando alcancemos el final de nuestra evolución, si es que alguna vez sucede. ésa es la razón por la cual si queremos encontrarnos a nosotros mismos es sumamente útil que asistamos a aquellas tenidas masónicas que claramente se ocupan de temas relacionados con la unificación de criterios, con la vida interna y espiritual. Podría parecer que estamos jugando a ser dios, pero es que eso es exactamente lo que debemos hacer para estar en condiciones de trabajar en un nivel vital tan elevado. Los niños se toman en serio sus juegos y así deben hacer si esperan llegar a ser algún día unos respetables ciudadanos de nuestra sociedad. Sus juegos pueden llamarse sicodramas porque ayudan a desarrollar el lado social de la personalidad del niño, en tanto que un psicodrama esotérico ayuda a desarrollar el lado espiritual de un ser humano físicamente adulto, sobre todo si el psicodrama ha sido ideado con ese objetivo.

Técnicamente, por supuesto, es posible hacer exactamente lo contrario. Se pueden idear unas ceremonias que produzcan unos efectos muy negativos en los seres humanos a base de rebajar considerablemente el modelo ético y al mismo tiempo potenciar la inteligencia y las distintas facultades muy por encima de los niveles normales. Esto se llamó en otros tiempos magia negra y realmente consiste en aplicar las energías esotéricas para unos fines que la mayoría de la humanidad considera nocivos. Por ejemplo, la crueldad con las criaturas y la explotación de los seres humanos necios e indefensos. Por lo general se trata de potenciar el lado más negativo de la naturaleza humana a costa de nuestros mejores instintos con el fin de conseguir ventajas y ganancias materiales en este mundo. Se trata de desarrollar la brutalidad y la avaricia con la ayuda y el estímulo de unas entidades no humanas que en otros tiempos fueron llamadas diablos (que hoy los llamamos egos).

La naturaleza y la eficacia de tales seres sobrenaturales no es el tema del presente texto, pero sin embargo no puede dudarse de la efectividad del mal en sí como fuerza motriz que empuja a la humanidad hacia su propia destrucción y de la realidad de su existencia en esta tierra. Hasta qué punto tales entidades malignas e intramundanas han contribuido al desarrollo de nuestra actual situación es un tema sobre el que se puede especular y hacer conjeturas. Es cierto que existen unos templos de la masonería irregular cuya finalidad es la devoción de los principios de la desunión, pero no puede haber un número significativo de esta clase de templos, pues aquellos individuos que realmente se dedican a hacer el mal no muestran una inclinación especial a las prácticas esotéricas. Suelen pensar que pueden realizar todo el mal que desean sin ninguna ayuda. No necesitan celebrar ceremonias, los hábitos ordinarios de tipo social, político o comercial sirven bien para el cumplimiento de sus fines. Por tanto es más que probable que la gran mayoría de los templos masónicos regulares sean hoy el lugar de reunión de las almas que buscan el perfeccionamiento espiritual a su manera y que como tales esperan compartir sus experiencias más íntimas mediante la realización de actividades psicodramáticas en común.

Como dichas actividades se desarrollan en privado, toman parte pequeños grupos de gente y es de lo más improbable que alguna vez participe en ellas una gran congregación o alguna congregación en sentido estricto. No obstante el hecho de oír y compartir la ideología de las ceremonias esotéricas reviste una gran importancia, pues es el principal medio existente para establecer contactos conscientes con los poderes más elevados que hay detrás de la escenificación de nuestras acciones externas.

Incluso en los grupos de terroristas se considera indispensable la asistencia por parte de sus miembros a ciertas sesiones de adoctrinamiento político equivalentes a los "sermones sociales" de las ceremonias esotéricas. Dichos grupos no podrían funcionar bien sin estos estimulantes de naturaleza sectaria, que ellos consideran sin fundamento muy normal de sus prácticas. Es un procedimiento muy correcto para formar y dar coherencia a cualquier agrupación humana.

Así pues, cuánto más importante habrá de ser entonces la coherencia de las conciencias de aquellos humanos que se esfuerzan sinceramente por alcanzar un estado espiritual benéfico, no sólo para ellos mismos sino también para la totalidad de nuestra especie, así que al final la característica principal de las congregaciones esotéricas es la habilidad de sus miembros para coordinar las conciencias y traducir las palabras en deseos dirigidos a dios. Por tanto, un esotérico ni siquiera debe pensar en formar parte de la congregación hasta que él/ ella no domine los ejercicios prácticos individuales.

Cuando sea capaz de realizar las prácticas por sí solo, mientras su atención e intención permanecen firmes, entonces estará en condiciones de gozar de la compañía de los fieles de la congregación, que se mantienen a la espera de servir al espíritu supremo que nos da la vida a todos nosotros por igual.

Siempre se ha puesto del todo en claro qué pretendían decir los antiguos masones cuando hablaban de transformar la piedra (entiéndase que piedra es el propio masón) pero transformarnos en qué. Esta cuestión no podrá ser contestada de manera satisfactoria mientras no sepamos qué contenido de su inconsciente han proyectado con esto. Un enigma de esta clase sólo puede ser descubierto por la psicología del inconsciente. Sabemos por ésta que un contenido es inaccesible mientras persevera en la proyección, razón por la cual los esfuerzos llevados a cabo por los masones para esclarecer el secreto masónico se han volcado en pocos resultados que se ajusten a la realidad masónica. Al ocuparse del estudio de la masonería, hemos de tener en cuenta que esta masonería desempeñó un papel importante en la transformación de la sociedad y fue la causa de una literatura muy extensa, que ejerció una influencia considerable en la vida espiritual de millones de seres humanos.

Si nos introducimos en la psicología del pensamiento masónico, surgen correlaciones que parecen hallarse muy lejanas del material histórico, observadas desde un punto de vista puramente exterior. Pero si intentamos comprender este fenómeno desde dentro, es decir, desde el punto de vista anímico, partimos de un sitio central donde confluyen en la cercanía más próxima cosas que exteriormente están alejadísimas.

Nos encontramos aquí con el alma humana, la cual, a diferencia del consciente, apenas se ha modificado en el transcurso de muchos siglos; y donde una verdad que tiene siglos y siglos de antigüedad es todavía la verdad de hoy, es decir, que aún permanece viva y eficaz. Encontramos también en este lugar esos hechos básicos anímicos que continúan siendo los mismos durante siglos y que también durante siglos permanecerán igual. Contemplados desde tal punto, la época contemporánea y el presente se nos presentan como episodios de un drama comenzado en una nebulosa prehistoria y que, atravesando todos los siglos, tiende a alcanzar un futuro lejano.

Este drama es una gran luz solar, la adquisición paulatina del poder transformar el consciente de la humanidad ¿por qué dejar fuera a cristo? pienso que la masonería es incluyente no excluyente. Mateo 21:42 Jesús les dijo: ¿nunca leísteis en las escrituras: la piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo? el señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos ¿A qué cita bíblica se refería cristo? salmo. 118.22-23. 22 la piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. 23 de parte de jehová es esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos sería esta una profecía. No seremos nosotros los masones los edificadores que desechamos a cristo, y cristo vemos ahora que es la clave para descifrar los enigmas masónicos.

Fraternalmente: Vicente Alcoseri.

Tomado de la Revista Dialogo Entre Masones Agosto 2014