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martes, 19 de junio de 2018

Pitágoras y su aporte a la Masonería

Pitágoras y su aporte a la Masonería


Se cuenta que después de haberse iniciado Pitágoras en los Misterio Egipcios, le preguntaron que había visto en el Templo, y respondió: nada. Suele pasar con los iniciados. Aun no saben leer entre letras.

La relación de Pitágoras con la masonería es evidente, tanto por el parecido en la organización por grados de su escuela esotérica, como en los temas tratados. Los propios masones reconocen a Pitágoras como uno de sus primeros maestros. Existe un curioso escrito llamado “Ciertas preguntas con respuestas a las mismas, concernientes al misterio de la Masonería, escritas por la mano del Rey Henry, el sexto de su nombre, y fielmente copiado por mí Johan Leylande, anticuario, por orden de su alteza”, reproducido en el libro “Ilustraciones de la Masonería” por William Preston en 1829, aunque supuestamente encontrado por John Locke en 1696.

Este manuscrito define la masonería como “el conocimiento de la naturaleza y la compresión de las fuerzas que hay en ella”, y anuncia explícitamente el vínculo entre la masonería y Pitágoras. En él se cuenta la historia de un tal Peter Gower (claro acróstico de Pitágoras), un griego que viajó por Egipto, Babilonia y Persia y a todos los países donde los “venecianos” (fenicios en realidad) habían introducido la masonería. En todas aquellas primitivas logias fue admitido el tal Gower, que a su regreso, fundó una logia en Crotona, donde “hizo muchos masones”, muchos de los cuales llevaron el arte de la masonería a Francia e Inglaterra. La autenticidad de este documento no está del todo clara, pero no deja de ser interesante.

En la escuela Pitagórica convergieron muchas tradiciones y se fundieron en una enseñanza comprensiva acerca del lado oculto de la vida, la metafísica Pitagórica reposa sobre un panteísmo extraño, sobre la idea de que Dios es todo y todo es Dios y sobre la especulación filosófica y científica resultante de la Teoría del Número. El proceso de iniciación y perfeccionamiento masónico, basado en un sistema de grados, desde el más
bajo, el aprendiz, al más alto, el maestro, tiene un claro paralelismo en la organización de la Escuela Pitagórica: los alumnos estaban divididos en tres grados: Los Akoustikoi u oyentes, de tres a cinco años donde no tomaban parte en las discusiones y recibían enseñanzas de un maestro. El segundo grado, los Matematikoi quienes coordinaban el estudio de la
Matemáticas, la Geometría y la Música y las correspondencias entre ellas. El tercer grado Los Phisikoi dedicados a estudiar la vida interna. No es de extrañar que los antiguos masones tomasen como modelo esta escala gradual.

El pensamiento de la Escuela Pitagórica fue recogido por sus discípulos y difundido por todo el Mediterráneo y el cercano oriente, influenciando en la Alejandría hermética y gnóstica de los primeros siglos después de Cristo, en los primeros padres de la Iglesia, en el esoterismo judío (la cábala) e islámico (el sufismo), llegando en el renacimiento (quizá antes en Al-Ándalus) a los antiguos arquitectos y constructores medievales y renacentistas, en cuyos tratados Pitágoras suele aparecer asociado a Hermes.

SIMBOLISMO MASÓNICO

Ciertamente el Pitagorismo ha dado numerosos símbolos a la Masonería, o en cualquier caso muestran una identidad palpable con algunos de los símbolos más importantes de su escuela: por ejemplo el Delta Luminoso, símbolo en la Masonería del Gran Arquitecto del Universo, y que se corresponde perfectamente con la Tetraktys anteriormente nombrada, o el Pentagrama, de suma importancia en la simbólica del grado de compañero (donde recibe el nombre de “estrella flamígera”), y que los pitagóricos consideraban como su signo de reconocimiento y un emblema del hombre plenamente regenerado. Entre los arquitectos medioevales el pentagrama fue uno de los módulos principales en el diseño de los planos de las catedrales y otros edificios de carácter civil, pues según ellos en esa figura geométrica, presente en la estructura de muchos seres vivos, se revela la Inteligencia constructora del Gran Arquitecto. Asimismo, el triángulo rectángulo de lados 3-4-5 (el triangulo sagrado egipcio), con el que demostraron el famoso teorema, es otro de los símbolos que confirman la vinculación entre el Pitagorismo y la Masonería; por no hablar de la Plancha de Trazar, basada en la “tabla de Pitágoras”, y estrechamente ligada al simbolismo de los nueve primeros números y al grado de Maestro.

Por tanto, la principal herencia que deja Pitágoras a los masones es la geometría y la aritmética. Sin Pitágoras no podrían haber levantado catedrales. Su escuela sirvió de modelo para la iniciación masónica y sus símbolos numéricos y geométricos enormemente apreciados por la logia. Los masones tienen mucho que agradecer al sabio de Sabios.

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