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miércoles, 26 de julio de 2017

La importancia de la divulgación científica

La importancia de la divulgación científica
Juan Ignacio Pérez Iglesias

Juan Ignacio Pérez Iglesias, nacido en 1960 en Salamanca y doctorado en Biología en 1986, es Catedrático en Fisiología y fue rector de la Universidad del País Vasco desde que fuera elegido en mayo de 2004 hasta el año 2008. Desde 1994 ha ocupado diferentes puestos de responsabilidad en el ámbito universitario: Primero trabajó como secretario y director de departamento, más tarde ocupo un puesto devicedecano y por último llegó a la vicerrectoría de la universidad, antes de ser nombrado rector. En 1999 se convirtió en miembro del Consejo de Administración de EITB, desde el año 2000 hasta el año 2002 formó parte del Consejo Asesor del Euskera, y ese mismo año fue nombrado por el Senado miembro del Consejo de Coordinación Universitaria.

Gracias a la ciencia, o si se prefiere, a la ciencia y a la tecnología ha conseguido el ser humano sus niveles actuales de calidad de vida. El efecto que la ciencia y la tecnología han tenido y tienen en la mejora de nuestras condiciones de vida es evidente en todo tipo de ámbitos. Como consecuencia de ello, hoy vivimos mucho mejor que hace cien años. Tenemos mejores viviendas, con un ambiente mucho más saludable y con electrodomésticos que nos hacen la vida más fácil. Tenemos mejores ropas, y gracias a ello no pasamos tanto frío en invierno. Comemos mejor, de tal forma que de existir riesgo de morir por motivos relacionados con la alimentación, es más fácil morir por comer demasiado que por todo lo contrario. Los medios de transporte han mejorado enormemente en los últimos cien años, hasta el punto que podemos llegar a casi cualquier lugar del mundo en unas pocas horas. Tenemos a nuestro alcance más bienes culturales que nunca. Y, como consecuencia de todo ello, nuestra esperanza de vida es ahora más larga, y además de vivir más tiempo también vivimos mejor. No creo que nadie ponga esto en duda. Algo diferente es cuál es el precio, si es que existe ese precio, que tenemos que pagar para que esto sea así. Pero incluso existiendo tal precio, todas esas mejoras han venido de la mano de la ciencia y de la tecnología. Por todo lo anterior, es difícil entender de dónde vienen la desconfianza, el escepticismo y la incredulidad que tanto nuestra sociedad como otras sociedades vecinas muestran tanto ante la ciencia como ante los productos de la ciencia y de la tecnología.

Existen numerosos ejemplos de lo que quiero exponer, y uno de ellos es el que comentaré a continuación. Desde hace años -aunque en los últimos meses se ha hecho mucho más evidente-, en su programa dedicado a la predicción del tiempo, la televisión nos ofrece cada tres meses información relativa a las témporas. Antes de empezar cada estación del año nos ofrecen un pronóstico del tiempo que hará en cada uno de los meses de esa estación. Por supuesto, las predicciones realizadas mediante las témporas aciertan por completo en la mayoría de los casos, anunciando tiempo frío y lluvioso para el invierno, así como bochorno, calor y tormentas para los meses del verano. Como bien sabemos, tampoco tiene demasiado mérito acertar el tiempo que hará en primavera y en otoño, porque en esas estaciones suele hacer de todo.

¿Como deberíamos juzgar esto? ¿Deberíamos tomarlo como algo inocuo o como algo preocupante? ¿Deberíamos preocuparnos por ello? Yo creo que sí, porque no es algo neutro, en absoluto. Si se otorga credibilidad a las supersticiones, en la misma medida se le quita al conocimiento basado en la evidencia, y eso puede ser muy perjudicial, porque de esa forma se alimentan la tendencia a la desconfianza y a la incredulidad ante la ciencia, tal como he comentado antes. Y, en mi opinión, esas tendencias pueden traer consecuencias peligrosas para el futuro bienestar material e intelectual de nuestra sociedad.

Existen dos razones para lo que acabo de decir. La primera razón se refiere a la valoración de la ciencia. Si se ponen al mismo nivel el conocimiento basado en la evidencia y el basado en el pensamiento mágico, y, en general, si ponemos en cuestión el valor de la ciencia, entonces no tendremos ninguna razón para valorar adecuadamente los productos basados en la ciencia. Y siendo eso así, ¿para qué valen la ciencia y la tecnología? ¿Para qué invertir en ciencia y tecnología? Está claro que si se pone eso en cuestión, entonces los poderes públicos tendrán menos estímulos para impulsar la ciencia y la tecnología, con las consecuencias que ello tendría.

No obstante, tal y como he mencionado antes, existe otra razón, tan importante como la primera, si no más importante. Para explicar lo que quiero exponer debemos dirigir la mirada a la época en la que puede ubicarse el origen de la ciencia tal y como la conocemos en la actualidad; me refiero al Siglo de las Luces. Fue en esa época, bajo la influencia del pensamiento de Francis Bacon, cuando emergieron y florecieron la ciencia y el conocimiento basado en la evidencia. El exponente más notable y evidente de ello es la obra de Newton. Pero el Siglo de las Luces no fue solamente el del nacimiento de la ciencia. Francis Bacon tuvo una gran influencia en el pensamiento del filósofo John Locke, y fue éste quien, con más claridad que ningún otro, sentó las bases de una sociedad abierta, democrática y laica. Nadie piense que todo esto fue fruto de la casualidad. En absoluto lo fue, pues se da la circunstancia de que, en lo sustancial, son los mismos los fundamentos del conocimiento científico y de la sociedad abierta. Ambos se basan en la duda, la libertad de expresión, la tolerancia y el optimismo, y ambos tienen como sus mayores enemigos a los prejuicios, la intolerancia, el dogmatismo y el pesimismo.

Pero volvamos ahora al hilo principal. Al atribuir al pensamiento mágico y a la ciencia un mismo valor, ponemos en cuestión las bases de la ciencia. Y por lo tanto, si aceptamos que la sociedad abierta y la ciencia descansan sobre los mismos fundamentos, estaremos poniendo a ambas en cuestión. Al fin y al cabo, si no es la evidencia el principal criterio en la búsqueda de la verdad, ¿por qué tendría que aceptarse -por ejemplo- que todos los individuos son iguales y tienen los mismos derechos?

Habrá quien piense que estoy haciendo una gran montaña a partir de una simple anécdota, pero no creo que eso sea así. En mi opinión, tenemos que ser bastante exigentes en la defensa del valor y de las bases de la ciencia. En efecto, las actitudes contrarias a la ciencia y a la evidencia son cada vez más fuertes en nuestra sociedad, a la vez que se imponen el dogmatismo y el fundamentalismo.

El asunto de las témporas puede tomarse como un hecho anecdótico de poca importancia, pero si lo valoramos en el contexto de los ataques que en la actualidad se dirigen contra la racionalidad, debemos enfocar estas cuestiones de otra forma. Así, en algunas localidades de Norteamérica se han llegado a equiparar el estatus y el tratamiento que se da a la evolución y al creacionismo en el sistema educativo. Y aquí, en Europa, el ecologismo extremista rechaza con dureza avances científicos que pueden proporcionar beneficios innegables. Y esto está sucediendo bajo la influencia del apoyo intelectual o, mejor dicho, pseudointelectual que prestan a estas actitudes el postmodernismo y el relativismo cultural. En efecto, son el postmodernismo y el relativismo cultural, las tendencias que han dirigido el ataque más duro contra la ciencia y el conocimiento basado en la evidencia, al llegar a cuestionar el propio concepto de objetividad.

En mi opinión, si se ponen en cuestión los resultados de la ciencia y de la tecnología y si se socavan las mismas bases de la ciencia, son las bases de nuestra sociedad las que se socavan. Y si eso es así, estará en juego nuestro futuro bienestar, tanto material como político e intelectual. Y que nadie piense que esto no puede suceder. En ninguna parte está escrito que las sociedades tengan siempre que avanzar, o que el desarrollo de la ciencia y del saber no tengan vuelta atrás o que no puedan retroceder. Al fin y al cabo, algo así les ha sucedido a otras sociedades a lo largo de la historia, por lo que la nuestra no sería la primera.

Y esta ha sido mi segunda razón. Es decir, si concedemos a una predicción meteorológica realizada mediante las témporas la misma importancia y el mismo estatus que otorgamos a una predicción basada en el método científico, estamos alimentando las tendencias contrarias a la ciencia que he comentado anteriormente. Por eso he señalado que es peligroso acudir a las témporas al ofrecer la predicción del tiempo en televisión.

Desde mi punto de vista, son dos las formas de hacer frente a las tendencias contrarias a la ciencia; una es la educación y la otra es la información. En mi modesta opinión, es poca la importancia que se da a la ciencia en el sistema educativo, si la medimos -por supuesto- por el tiempo y los recursos que se le dedican. Sería necesario hacer un mayor esfuerzo en los niveles de la educación obligatoria. De otro modo, no se superará nunca la distancia entre el conocimiento de las ciencias y el de las letras que tiene la ciudadanía.

Y junto con la educación, son la información y la divulgación las mejores recetas para curar esa enfermedad. Concedo, pues, gran importancia a la divulgación de la ciencia y de la tecnología, y lo hago por las razones aquí expuestas. Es decir, además de ejercer una indudable influencia cultural, la divulgación científica cumple, a mi entender, un cometido fundamental, pues nuestra sociedad será más abierta, más democrática y más libre en la medida que sean sólidas las bases de la ciencia. O, dicho de forma breve: el saber -y en este caso el saber científico- nos hace más libres.

http://circuloesceptico.org/noticias/la-importancia-de-la-divulgacion-cientifica/

martes, 25 de julio de 2017

El Arquetipo Del Heroe Solar

El Arquetipo Del Heroe Solar


Escribe el Prof. Dr. Antonio LAS HERAS

¿Qué es el mito del Héroe? No otra cosa que el símbolo del proceso por el cual adviene la conciencia humana. Producto de aquel tiempo de hominización en que un animal se transformó en un producto diferente, superior a lo vegetal y animal, al tener la capacidad para adicionar cultura, simbolizar, abstraer, tener comprensión de su propia existencia finita. El Héroe representa a la Consciencia y, en términos junguianos, simbólicamente al Principio Masculino; más precisamente un Principio Solar. Como los temas míticos están en imágenes arquetípicas, aquellos tienen significación – permanente – para toda la Humanidad.

¿De dónde surge el Héroe y cuál es su finalidad simbólica? Ante todo digamos que la misión del aspirante es hallar la luz y una vez convertido en un iniciado, arrojar esa luz para disipar tinieblas. O sea: otorgar consciencia. Porque él no es sino comienzo. Inicio que lo es de un todo compacto y sin opuestos. O lo que es lo mismo: sin Consciencia. La totalidad primordial que – en germen – alberga a todas las posibilidades. Lo innominado. Innombrable. (Recordemos los pasajes en textos religiosos donde se enseña que la divinidad no puede ser nombrada o que su denominación no debe ser dicha ni escrita). El comienzo es fuente. Generador de símbolos y arquetipos. Todo y nada. Y ambos a la vez unidos. Todo esto significa que el mito del Héroe representa, psicológicamente, la consolidación de la personalidad. A través de diversas pruebas y aventuras, el Héroe se reconoce como ser transformador que adquiere Consciencia desarrollando y afirmando su Yo; un Yo que reconoce su Sombra y se prepara para ser un ser autónomo en la sociedad. Esta manifestación del Arquetipo del Héroe mediante el mito, remite a la etapa del desarrollo humano de la adolescencia, no sólo porque representa un medio simbólico de separación, sino porque, a su vez, transmite un esfuerzo por resolver el problema fundamental del crecimiento que es la adquisición de un sentido de identidad. De esta manera, el adolescente experimentará y adquirirá diferentes roles, se identificará con diferentes objetos externos e internos, buscará la aventura como medio para medir sus capacidades y posibilidades, hasta llegar a encontrarse con su propia potencialidad de transformación social mediante la proyección de sus ideales y objetivos que estarán representados – por sobre todo – a través de la expresión de ideologías, filosofías y religiones y a la adherencia a ellas. Para llegar a adquirir ese compromiso social y esa identidad, antes se verá obligado a atravesar duelos e integrar todos aquellos aspectos de su personalidad que desconocía o que estaban escindidos por la mente infantil, para que pueda surgir un Yo diferenciado, integrado y autónomo. Tal como lo haría el Héroe, el adolescente emprende un viaje que demanda grandes esfuerzos, un verdadero viaje iniciático (ya que implica una profunda transformación) que provee lo necesario para la adquisición de la luz, de la Consciencia, indispensable para un desarrollo pleno de la personalidad.

Según el experto en simbología Erich Neumann, el mito del Héroe posee tres sub estadios bien delimitados: 1) el nacimiento del Héroe; 2) el asesinato de la Madre y 3) el asesinato del Padre.

El primero se caracteriza por un nacimiento cuya naturaleza es “poco común, diferente o sobre-humana”. Este “milagro” era atribuido por la mujer a los espíritus ancestrales o a Dios, porque no había intervención del hombre en la procreación, de allí tantos héroes, dioses y semidioses nacidos de madre virgen. Esta concepción es pre-patriarcal. “En el comienzo, la Gran Madre era el único creador verdadero, más tarde ella es embarazada por un procreador espiritual y finalmente lo hace un Rey-Dios patriarcal”, afirma Neumann. A su vez, el Héroe tiene la característica de poseer dos padres y dos madres: “Además de su padre personal, hay un padre ‘superior’, esto es, una figura arquetípica de padre, apareciendo de igual manera, al lado de la madre personal, la figura de una madre ‘superior’”. El Héroe nace con la adquisición de la autoconciencia, esto es alejándose cada vez más del elemento femenino arquetípico (lo inconsciente) para acercarse al masculino (la Consciencia), comenzando así el proceso de diferenciación de la matriz materna para reconocerse como un ser individual ligado al principio masculino, a los padres y a los viejos “que son el ‘baluarte de la ley y el orden’”. Esto implica el pasaje del matriarcado al patriarcado. “Cielo, padre, espíritu y masculino son correlacionados y representativos de la victoria del patriarcado sobre el matriarcado…”, dice Erich Neumann.

En el segundo estadio, el Ego se encuentra delante de lo que conocemos como “la lucha con el dragón” que “representa tres componentes principales: el héroe, el dragón y el tesoro. Al vencer al dragón, el héroe gana el tesoro, que es el producto final del proceso simbolizado por la lucha”. La lucha con el dragón es la simbolización de la lucha contra el arquetipo de la Gran Madre en su aspecto de madre ourobórica, devoradora. El miedo al dragón es el miedo a quedar atrapado en las garras de esta Gran Madre terrible e incestuosa que impide el surgimiento de la masculinidad. “Superar el miedo de ser castrado significa vencer el dominio de la madre…”. Adquirir Consciencia significa salir del vientre materno, símbolo de lo inconsciente. Neumann lo explica de este modo: “El arquetipo más ampliamente diseminado de la lucha con el dragón es el mito del sol, en que el héroe es devorado todas las noches, en el oeste, por el monstruo nocturno del mar, en cuya cavidad uterina lucha victoriosamente con otro dragón, un doble en cierto sentido. Él entonces nace en el este como el sol victorioso, el “Sol invictus”; o mejor, cortando el monstruo para salir, él realiza su propio renacimiento. En esa secuencia de peligro, batalla y victoria, la luz – cuya significación para la conciencia repetidamente enfatizamos – es el símbolo central de la realidad del héroe…. El héroe no es solamente el vencedor del elemento materno, sino que también mata el aspecto terrible de éste para libertar su aspecto fecundo y benéfico”.

En el tercer estadio, una vez que se ha producido con éxito el asesinato simbólico de la madre, el Héroe se ve en la necesidad de asesinar al padre. Dice Neumann que en el matriarcado la figura paterna está representada por el tío materno, portador de la autoridad, de la prohibición y del deber: “El deseo de matar, del niño, se dirige contra esa autoridad que representa la ley colectiva”.
En el patriarcado, esa oposición es reemplazada por el conflicto padre-hijo, en el que surge el deseo de asesinar al padre, sin lo cual: “ningún desarrollo de la consciencia y de la personalidad es posible”.

Antonio LAS HERAS es doctor en Psicología Social y magíster en Psicoanálisis, en ambos casos graduado en la Universidad Argentina John F. Kennedy casa de altos estudios en la que es profesor asociado. Cofundador y actual presidente de la Asociación Junguiana Argentina (AJA)

http://www.junguianos.org/?page_id=330

lunes, 24 de julio de 2017

Revival de los Templarios, la Masoneria y las Ordenes Iniciaticas

Revival de los Templarios, la Masoneria y las Ordenes Iniciaticas
Por el Prof. Dr. Francisco García Bazán
(Miembro Honorario de la Asociación Junguiana Argentina.)

Hace unos meses las autoridades organizadoras de la 33º Feria Internacional de Buenos Aires “El libro del autor al lector”, me convocaron a compartir junto con los dignos colegas y amigos que están presentes: Vicente Rubino, Antonio Las Heras ,Carlos Caporali, y la coordinación de Víctor Rodríguez Rossi, una mesa redonda sobre “¿Revival de los templarios, la masonería y las órdenes iniciáticas?”, me sentí complacido y agradecido por la invitación, pero al mismo tiempo admití el desafío que representa dar algún tipo de respuesta al cuestionamiento que encierra la temática del título.


Y respondo frontalmente a la inquietud, para enseguida, dar una explicación más explícita. La pregunta obedece a una de las varias dudas apremiantes que desde hace cinco años ha venido disparando la lectura multitudinaria del arquetipo de novela postmoderna que es El Código Da Vinci, de Dan Brown, y mi respuesta a la pregunta es positiva, pero como un sí condicionado. Porque más allá de la función que la Orden del Priorato de Sión cumple en la novela de Dan Brown dentro del desarrollo de la ficción, ella ha incitado la curiosidad general para que se preste atención al espacio ineludible que las sociedades secretas e iniciáticas ocupan en la historia espiritual de la humanidad y, por lo tanto, a despertar la necesidad del estudio e investigación de un fenómeno que habitualmente es soslayado. Por otra parte, no me parece – y lo remarco –, que la incitación mencionada en relación con la teoría, haya, sin embargo, influido en el renacimiento histórico de nuevas formas de órdenes iniciáticas o secretas –salvo que hayan surgido sucedáneos con características profanas, como lo fueron en otros tiempos el Ku-klux-klan, el IRA e incluso la Mafia. Mi respuesta en este sentido es, pues, que no, salvo que mis colegas tengan superior información.


Me voy a referir, por consiguiente, a aspectos del tema, que tienen que ver con su caracterización propia y su actualidad.

Me animo a sostener que todos nosotros veneramos las figuras al mismo tiempo históricas y ejemplares de Orfeo, Pitágoras, Empédocles, Apolonio de Tiana y Jesús el Nazareno.


El perfil de todas ellas viene unido por un mismo hilo conductor: los cinco personajes son principios y fuentes de un mensaje, de una palabra potente y que orienta magistralmente a la humanidad hacia sus orígenes sagrados. Las cinco figuras son asimismo poseedoras de facultades extraordinarias que se manifiestan por la realización de prodigios, de obras maravillosas en relación con la naturaleza, los vivientes en general y los seres humanos; los cinco prototipos aludidos son también de origen divino y al abandonar la tierra sus cuerpos han desaparecido. Finalmente, todos ellos del mismo modo, han tenido la necesidad de transmitir sus enseñanzas íntegramente, es decir, como doctrina y actos rituales que autorrealizan a quien los cumple, en una comunidad que los conserva adecuadamente: los órficos, los pitagóricos, los órfico-pitagóricos, los platónicos pitagorizantes y los cristianos gnósticos.


Lo que identifica, además, a estas comunidades que acabamos de mencionar es que todas ellas son esotéricas. Que todas ellas poseen enseñanzas y ritos que son secretos, o sea, no accesibles para las personas que son ajenas a los miembros de la asociación, y que son de naturaleza iniciática, vale decir, de autocumplimiento gradual, porque tanto el ingreso al grupo como las sucesivas etapas de cumplimiento constituyen grados de generación o regeneración espiritual, tanto subjetivo, perfeccionamiento del individuo que se inicia, como objetivo, inserción progresiva en un cuerpo colectivo que lo recibe y permite su progreso, la corporación iniciante. Los griegos llamaban a estos estados sucesivos, palingenesía: “nuevo nacimiento” – recuérdese precisamente el primer nombre de iniciación de René Guénon sacado de su mismo nombre exterior de bautizado, “Palingenius” o “renatus” en latín, “renacido”- . Los gnósticos perfectos, por su lado, llamaban a ese estado superior “Barbelognosis”, “conocimiento de Barbeló” igual a “conocimiento del Nombre (inefable) de Dios”.


Pero ¿Cuáles son las razones que justifican lo que se ha descripto sobre el “secreto”? Son razones de naturaleza tanto histórica como de contenido cualitativo.

Como nos es familiar desde la Escuela Media las civilizaciones sumero-acádica, irano-persa, greco-macedónica, greco-egipcia, grecorromana y cristiana occidental, se han sucedido en el tiempo con sus diferentes panteones de dioses, rituales y teologías, pero en el seno de ellas se advierte el siguiente fenómeno: lo que para la cultura anterior y más antigua revestía el carácter más sagrado, cuando es sustituida por la nueva, se conserva y reaparece de manera subyacente, bien sea bajo la forma de subordinación y asimilación –los atributos de las divinidades antiguas e inclusos sus nombres, son absorbidos por las nuevas recibiendo éstas mayor potencia- o bien se mantienen como sobrevivencias caducas y carentes de poder reconocido –supersticiones-. Sin embargo, cuando los poderes sagrados arcaicos se resisten y conservan la autonomía, quedan en la nueva cultura religiosa como fósiles que merecen particular veneración, pero de modo oculto y reservado. Es lo que sucede, por ejemplo, con el culto de los oráculos de la Pitia en el santuario de Delfos en Grecia, conviviendo ocultamente un residuo de una religión local más antigua, la religión de los cultos de la Madre Tierra, con la religión celeste y luminosa de Apolo. Una es telúrica, de lenguaje oscuro y profético (oracular) y la otra, brillante y mesurada.

Desde los tiempos prehistóricos, se puede afirmar, que lo que es religiosamente ancestral, más arcaico y completo, se conserva, aunque, apartado, reservado y especialmente cultivado en las manifestaciones religiosas nuevas: secreto, esoterismo e iniciación viven unidos y son tradicionalmente mantenidos.

Y tratándose de sociedades secretas presentes en la cultura antigua y proyectadas sobre la moderna y contemporánea debemos girar nuestra atención más hacia las que se denominan “ciencias tradicionales” como las estudió epistemológicamente en nuestro medio Armando Asti Vera, que a los llamados “cultos de misterio” que no sobrepasaron a la Antigüedad Tardía.

Nos referimos a la cosmología, a la astrología, a la alquimia y a la magia, que se cultivaban plenamente en los tiempos helenísticos fuera de los ámbitos oficiales, cuando iban creciendo en el Museo de Alejandría las matrices de las que serían las futuras ciencias particulares o profanas.


Me detendré brevemente en la magia como “ciencia tradicional” por ser el ejemplo más ilustrativo para la ocasión y al mismo tiempo la ciencia y técnica tradicional más antigua y resistente a los cambios.

La clase de los sanadores u hombres médicos ocupan un lugar de privilegio en las sociedades arcaicas siendo al mismo tiempo sacerdotes y sabios y habiendo recibido sus habilidades por tradición oral y técnicas sagradas. Cuando la denominación específica “mago” (magu), aparece entre los iranios, quiere decir “los que poseen” el don (maga) y son los sacerdotes seguidores de la tradición del zaotar Zarathustra –los magavan-, posteriormente ministros que mantienen el culto del fuego en la corte de los aqueménidas, que más tarde por conflictos políticos caerán en desgracia, emigrarán a Babilonia y se fundirán con el clero que ejercitaba la astronomía. Estos magos caldeos son conocidos en todo el Próximo Oriente Antiguo, y antes acompañando como asesores en sus campañas de conquista a Jerjes –por ejemplo el famoso mago Ostanes, el que después de la derrota de Salamina quedó entre los griegos y fue maestro de Demócrito- y a Darío. Después de las Guerras Médicas sus funciones y prácticas cayeron en desprestigio entre la intelectualidad ateniense como resultado de la propaganda política antipersa como simples ejecutores de encantos, hechizos y conjuros -como lo afirma Plotino-, simplemente naturales y disociados de la cosmología y de la astrología. Pero con sólo echar una mirada hacia atrás se observa que estos ataques son bastante artificiales, puesto que la magia en Grecia antes de las guerras médicas ha sido muy respetada por su eficacia, basta recordar el libro X de la Odisea y el episodio de la maga Circe y Ulises a cuyos encantos y hechizos sólo él supo sustraerse por la ingestión de la hierba molý provista por Hermes, quedando parte de sus compañeros transformados en cerdos prisioneros de los encantamientos de la hechicera.


Si miramos hacia el Egipto, crisol de culturas, sin embargo, la magia se mantiene como ciencia tradicional estricta, inseparable de la alquimia, la astrología y la cosmología. De este modo se ha proyectado de los siglos II a. de C. al IV d. de Cristo en el mundo helenístico como se comprueba por los papiros mágicos en griego, con difusión más extensa en los óstraca y con superior legitimidad en los papiros mágicos en copto y demótico en los que se descubre el auténtico poder que es propio de los nombres y las fórmulas mágicas. Es aquí en donde es posible observar que la eficacia de las fórmulas, de los conjuros, de las figurillas, talismanes y amuletos, sólo se puede practicar en un ámbito tradicional y secreto. En asociaciones hieráticas que fieles a las enseñanzas y ritos tradicionales conservan intacta su plenitud, para que puedan ser eficaces. Al contrario, las distorsiones originadas en las simplificaciones limitan el ejercicio y contundencia de la potencia sagrada, que desligada del vehículo o envoltura dinámica pierde efectividad.

Si, por otro lado, transportamos este cuadro general brevemente descripto al marco de los orígenes cristianos, el descrédito es superior, aunque se pueden confirmar dos comprobaciones: no sólo el acultamiento que padeció el secreto y su potencia inherente en los primeros testimonios cristianos, sino también su negación interpretativa y, más tarde, su profanación histórica.

Los Hechos de los Apóstoles son prueba de lo últimamente dicho, puesto que al relatar el ingreso de la Iglesia católica naciente en el mundo grecorromano combate a la magia en esos tiempos florecientes y a los magos que la ejercitan, con la pretensión de que la nueva religión es superior a sus creencias y a sus prácticas y de este modo la domina, por más que el mismo Jesús haya sido señalado como “mago” por la literatura rabínica y algunos adversarios del cristianismo y posteriormente los papiros mágicos en griego muestren múltiples testimonios de papiros mágicos cristianos.


Pero los mismos textos evangélicos del N. T. transmiten pasajes cuyo contenido si no es a la luz de la transmisión secreta y los niveles de enseñanza y autorrealización dentro de la comunidad que implican, carecen de sentido.

La clave de bóveda de estos textos que con precisión se pueden catalogar de esotéricos, son las palabras mismas de Jesús, un pasaje que es unánime dentro de los evangelios sinópticos a Mt y Lc y que igualmente muestra su antigüedad al subyacer a ellos como perteneciente al Documento Q:

«Todo me ha sido entregado (paredóthe) por mi Padre, y nadie conoce (ginóskei) bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre lo conoce bien nadie sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar (apokalýpsai)» (Mt 11, 27; Lc 10,22, Q 10,22) –Ver Jesús el Nazareno, 272-273).

El Evangelio de Marcos fiel en este punto a tradiciones cristianas protocatólicas muy antiguas tampoco ha borrado esta particularidad en su texto puesto que ha dejado escrito refiriéndose a Jesús y sus seguidores más próximos:


«Cuando se quedó a solas los que le seguían a una con los doce le preguntaron sobre las parábolas. Él les dijo: “A vosotros os he dado el misterio (mystérion) del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se le presenta en parábolas, para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone”» (Mc 4, 10-12).

En una síntesis contundente posterior del mismo Evangelista, viene la confirmación plena de lo previamente afirmado:

«No les hablaba sin parábolas, pero a sus propios discípulos se lo desataba todo (epelýe pánta) en privado» (Mc 4,34).

La parábola es una figura simbólica que tiene autonomía lingüística propia, no es un símil ni comparación que sirva para enseñar, sino un símbolo para convertir o transformar la intimidad del que tiene “oídos para oír” y que así no puede simplemente girar para tratar de entender, sino modificarse plenamente, experimentar el misterio, alcanzar un nuevo estado espiritual, que está reservado a los pocos. Por eso la parábola debe escapar de la administración de los muchos que simplemente la quisieran entender, y es liberada a los íntimos. El verbo epilýo y el sustantivo epílysis que son los empleados, no quieren decir “explicar” o “explicación”, como traducen las Biblias actuales a partir del latín de la Vulgata “dissero-dissertatio”, sino “liberar”, “desatar”, pasar de un estado de atadura a otro de liberación, que es lo que se experimenta o cumple en un misterio. Hasta podríamos hablar de “exposición” o “interpretación” (hermeneía), aunque en el sentido fuerte del vocablo, como declara la sentencia 1a del Evangelio de Tomás de Nag-Hammadi: «El que encuentre la interpretación de estos dichos no experimentará la muerte».


He querido describir algunos elementos que son constitutivos propios de las órdenes iniciáticas –de su estructura institucional y de sus miembros-, simplemente para invitar a la audiencia después de escuchar las indicaciones que asimismo proporcionarán mis colegas a reflexionar, si en el presente en nuestra actual civilización contemporánea se dan las condiciones que permitirían la reanimación de este tipo de asociaciones que son secretas justamente por sus exigencias de intrínseca sacralidad.

Ex Director del Centro de Investigaciones en Filosofía e Historia de las Religiones de la UAJF Kennedy. Investigador Superior del CONICET

http://www.junguianos.org/?page_id=178

domingo, 23 de julio de 2017

LA MASONERIA CONTIENE GRANDES CLAVES

LA MASONERIA CONTIENE GRANDES CLAVES


Usted se habrá preguntado muchas veces quién es y en qué universo vive. También, habrá sospechado que muchas veces le habrán contacto irrealidades para convencerlo de que las cosas fueron de una manera cuando fueron de otra.

Más de una vez, habrá comprendido a medias que aquello que le dijeron que era la realidad era en verdad una gran mentira, tejida a propósito con el fin de confundirlo para que toda su vida sirviera, sin quererlo, a fines e intereses que no eran los suyos.

Más de una vez, habrá percibido que buena parte de la historia le había sido ocultada, tergiversada, como fruto de una gran conspiración. Sin embargo, el solo pensamiento entocado en la posibilidad de que esto sea lo cierto produce un vértigo insoportable, pues si la idea de la realidad que tenemos resulta ser mentira, ello atenta contra nuestra misma noción de identidad, esto es, nos despoja de nuestra propia noción respecto de quiénes somos y dónde estamos.

En ocasiones, se impone adoptar una actitud valiente y arrostrar los peligros de que todo aquello en lo que creíamos se vuelva cenizas, para tener que vernos cara a cara con una verdad diferente, que aunque tenga una cara terrible cuando la vemos por primera vez, no dejará de ser por ello la verdad, al menos, la verdad como podamos comprenderla.

Si hilamos fino en la relación entre varios hechos de la historia y la comprendemos, habremos ganado algo de certidumbre y comprendido mejor -esta vez, en serio- quiénes somos y dónde estamos.

Las claves para la comprensión suelen ser arduas de rastrear y se necesitan muchas horas de estudio y a veces la mayor parte de tina vida para acercarse a la comprensión que buscamos.

La Masonería contiene grandes claves, facilitadas al masón para allanarle el camino hacia la meta que busca: saber dónde está, en qué universo, y en definitiva, quién es en realidad. 

Los secretos masónicos no son una metáfora, no son una fabula, no son una manera de decir una cosa por otra: los secretos son el testimonio de la realidad que se quiso escamotear tantas veces, a fin de confundir a la humanidad respecto de su verdadera identidad. Aquella que debe conocer, aunque le resulte aterradora a algunos y hasta enloquezca a otros con sus detalles estremecedores.

Un iniciado en las verdades ocultas, como es un verdadero maestro masón, guarda una estrecha relación con un hilo conductor que se verá que viene desde los orígenes mismos de la humanidad y se continúa hasta nuestros días.

Para bien o para mal de quien sea, hay verdades que deben ser reveladas y el momento bien puede ser éste... 

Usted verá que las facetas más ocultas de las creencias de la humanidad se entroncan con los movimientos políticos y económicos más insospechados, que la Masonería tienen una vigencia tan actual como las noticias que puede leer en el diario de esta misma mañana y que, en definitiva, el pasado, el presente y el futuro, vistos desde otro lugar, conforman un paisaje único que lo tiene también por protagonista, ya que ningún hombre del pasado y del presente –mucho menos del futuro- pudo ni podrá escapar de la trama secreta que se esconde detrás de los acontecimientos más trascendentes -y aun de los entendidos como más insignificantes- que contiene la historia (le la humanidad, desde sus comienzos hasta la aparición misma de Jesucristo y, después de él, hasta la actualidad.

Monje
http://masoneriatradicional.blogspot.pe/2013/01/la-masoneria-contiene-grandes-claves.html

sábado, 22 de julio de 2017

“TUBALCAIN, LA ESTRELLA POLAR”


-Por H.'. LAZARO HAEL



La Masonería Escocesa utilizan como herramientas de
enseñanza el símbolo y la alegoría como uno de los lenguajes más
antiguos del género humano.

El Símbolo es el arte de pensar en imágenes y son el lenguaje de nuestra
naturaleza espiritual; En el arcano más profundo de nuestra mente, yacen
las memorias de nuestros ancestro en forma de símbolos, de ahí que
nuestra mente “subliminal” responda ante el estimulo de su presencia,
convirtiendo lo ancestral en presente actualizándolo según la consciencia
que lo percibe.

La Alegoría Masónica, es una figura literaria o artística que intenta
transmitir una serie de ideas espirituales o filosóficas que no tienen
exactamente una forma concreta.

El símbolo como la alegoría Masónica, son herramientas didácticas que
no tienen ninguna intención de ocultar, sino de transmitir.

La alegoría comúnmente es un drama simbólico que en diferente modo,
aparecen en muchas o casi todas tradiciones alrededor del mundo, como
herencias ancestrales y culturales que se acumulado en la memoria de la
humanidad.

Las alegorías cosmogónicas y teogónicas son en esencia lo mismo en
todas las culturas, diferenciándose por sus actores y teatros en que se
presentan, como seria en nuestro caso: El drama de Hiram Abif y Balkis la
Princesa de Saba, Salomón, Tubal-Caín, Iblis, la Estrella Polar, y El
Templo de Salomón entre otros.

Nuestra logia o templo simboliza el cosmos, la tierra y el
hombre; Nuestro templo al igual que la tierra, está dividido por los cuatro
puntos cardinales: Norte, Sur, Oriente y Poniente, lugares donde se
sientan según su grado cada Masón.

El oriente es el lugar donde el Venerable Maestro se sienta para dirigirnos
con sus luces y conocimientos, lugar también donde se encuentra el sol,
astro de luz que ilumina el resto del taller y nuestra mente.

Al sur se sientan los Maestros Masones y al Norte se sientan los
Aprendices de Mason, lugar que alegóricamente, es la parte geométrica
más oscura del planeta, lugar por donde guiados por la estrella polar que
señala constantemente en esta dirección, los obreros de paz ingresan por
la puerta estrecha para trabajar en la construcción del templo sagrado de
Dios.

En la liturgia del Gr. XVII Gran Maestro Arquitecto de la Masonería
Escocesa dice:: “El Sap,’, M,’, pregunta “¿Qué hora es, H,’, S,’, V,’,? ... y
contesta el S,’, V,’, El primer instante de la primera hora del primer día
que el G,’, A,’, D,’, U,’, empleo en la creación del mundo; La Primera hora
del primer día del primer año en que comenzasteis la fabrica del templo”
(1).

La Biblia Reina Valera por su parte dice: “Jehová dijo: El cielo es mi trono,
y la tierra estrado de mis pies, ¿Dónde está la casa que habréis de edificar,
y donde el lugar de mi reposo?” Is.66:1.

Actualmente la estrella polar, es la más brillante de la constelación
de la Osa Menor, pero no siempre ha sido así: “Sucede que el eje de
rotación terrestre gira lentamente como una peonza, describiendo un
círculo en el cielo en un movimiento de unos 26,000 años, por lo que en el
antiguo Egipto hace más de 4000 años la estrella polar era THUBAN
(TUBAL-CAÍN) de la constelación del Dragón y en el futuro lo será Vega
en el año 14000” (2).

Nuestra logia o templo esta
circunvalada por doce columnas y sobre
sus capiteles los doce signos del zodiaco.
El simbolismo siempre será polivalente,
condicionado y limitado por el teatro en que
se presentan los actores, de tal modo que los
doce columnas y signos, bien podrían ser
relacionado con las doce tribus de Israel,
con los doce sephiroth de la Cábala Hebrea,
y aunque el Sefer Yetzirah dice “Son Diez
los sephiroth y no once, son diez y no
nueve”, algunos cabalistas consideran a la
no sephirah Daat y al Árbol Sephirotico
completo como dos sephirah más, sumando
doce en total.

En lo “más” alto del árbol Cabalístico, se
encuentra Kether la corona, que está unido por un sendero con Chokmah la sabiduría, en este sendero se encuentra la carta No. 0 del Tarot “El Loco” o “El Tonto”, que no es otra cosa que el “alma del hombre” que se  lanzara hacia abajo o poniente en el proceso de la encarnación, pasando por cada uno de los 22 senderos que unen los diez sephiroth, y en cada sendero se encuentra una carta diferentes de los 22 arcanos mayores del tarot, que no son otra cosa que “El Loco” o el “alma humana” que se va transformando según el
grado de consciencia que va adquiriendo conforme desciende
en su encarnación.

En la Masonería, “El Loco” o el “alma del ser humano”, es la
chispa divina que es emanada por el sol o sea Dios desde el oriente, que
inicia su viaje por todas las columnas del templo, iniciando en el
nororiente con la columna Aries, el cordero, y siguiendo con Tauro,
Géminis, Cáncer, Leo, Virgo o la Virgen en el norte del templo, la
parte más oscura, donde el alma se oscurece por la acción de la
materia que lo empieza a cubrir en el útero oscuro de María la
siempre virgen, la materia que siempre se recicla en diferentes
formas o cuerpos permaneciendo virgen antes del parto, en el
parto, y después del parto;

 El alma pasa el poniente por libra que
con sus dos platillos de la balanza, representando la dualidad
recién adquirida como cuerpo y alma, representadas también por las dos
columnas de la Cábala, “La Severidad” y “La Misericordia”, Boaz y Jakin
(Jachin), mismas columnas que se encuentran a la entrada poniente
del templo de Salomón y en nuestros templos Masónicos también; así
el alma continuara su viaje ascendiendo por escorpio, sagitario,
capricornio, acuario y piscis, regresando al sol o Dios en oriente con
su cumulo de conocimientos adquiridos en esta ultima encarnación;
Esta alegoría es la misma del Viacrucis Cristiano que circunvala
todos los templos católicos romanos, que no es otra cosa que el
recorrido del alma en un ciclo más de nacimiento, crecimiento y muerte.
Esta Misma alegoría está bellamente representada en el ceremonial
católico romano y algunas otras iglesias cristianas como las ortodoxas por
ejemplo, donde se canta gloria el día ultimo de semana santa por la
resurrección de Jesús El Cristo, donde el sacerdote baja desde el oriente
con un cirio apagado hasta la puerta poniente del templo, donde se
encuentra un pebetero ardiendo, donde enciende su cirio pascual y se
regresa al oriente por el pasillo central del templo con su cirio encendido,
siendo al paso del sacerdote, que el resto de las personas que representan
a la humanidad y que se encuentran en el templo a oscuras, encienden
sus velas iluminando todo el templo como un símbolo del nacimiento de la
consciencia en la humanidad.

La alegoría simbólica de Hiram Abif y Balkis, la Etíope Princesa
de Saba, que todo Mason del Rito Escocés debe conocer, hace
referencia a todo lo anterior como una cosmogonía donde la luz que porta
el prometeico y alegórico Iblis o Tubal-Caín ilumina y despierta la
consciencia humana impulsándolo por senderos
evolutivos a través de ciclos de nacimiento, crecimiento y
muerte, en un descenso y ascenso por las doce columnas
del zodiaco que circunvalan nuestro templo, hasta
alcanzar la perfección de la divinidad, y escapando de
la rueda de las reencarnaciones representada
alegóricamente por la decima carta del tarot “La Rueda
de la Fortuna”, la cual es impulsada por Iblis, TubalCain, la Serpiente o Lucifer hacia abajo, el poniente, y
por el fiel Anubis el Dios Chacal egipcio hacia arriba o el
oriente.

Concluyo sin termina, porque este tema tiene profundidades
insondables, donde un personaje o evento desvía el escrito fácilmente
por otros derroteros que tampoco se les ve fin.

Todo tiene número, peso y medida, y toda forma proyecta su propia idea.
Sin embargo, ¿Cómo llevar lo espiritual o abstracto a las letras y
números?, solo es posible a través del símbolo y la alegoría.

El sol es un símbolo de Dios, quizás no como aquel que es la causa
primera de cuanto existe, porque éste es incognoscible y por lo tanto
inefable para nosotros, pero sí del Dios como la deidad, ser o inteligencia
más alta, sublime y perfecto que nos es posible imaginar; Venus es
Prometeo, Lucifer, el lucero de la mañana que Jesús envió para dar
testimonio de él y que es él mismo (3); Mercurio es el mensajero de los
dioses, por ello por la mañana, primero aparece mercurio, después Venus
y por último el sol; Y esto último me recuerda a Pedro que Jesús le dice:
“me negaras tres veces antes de que el gallo cante” el gallo como símbolo
es una ave solar que que anuncia el eminente amanecer con aparición del
sol al oriente disipando las tinieblas de la no consciencia.

El Prometeico Tubal-Caín, la serpiente del jardín del Edén,
Prometeo, o Lucifer (Fero Lux) el portador de la luz son aparentemente
uno solo, y bien podría ser la materia primordial con que todo fue hecho;
La consciencia es una facultad, la materia primordial es el “portador”,
“contenedor”, o la parte “material” que soporta, sustenta o posee la luz
llamada consciencia.El Kybalión dice: “Nada está inmóvil; Todo se está moviendo; Todo
vibra”; Materia, espíritu y alma están conformados por el mismo “material”
con que todo fue hecho, siendo la diferencia su grado vibratorio y
densidad, ahora estos tres “elementos” siendo una misma cosa, y habiendo
sido emanados dentro de la naturaleza de Dios por ser absoluto, deben
contener en ellos algunos elementos de la consciencia de Dios en forma
embrionaria, o potencial para formar o desarrollar la consciencia en el ser
humano.

La Biblia Reina Valera por su parte, dice: “En el principio era el
verbo (Logo), y el verbo era con Dios, y el verbo era Dios. Este era en el
principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo
que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los
hombres” Jn. 1:1-4. obviamente el verbo o logos es la materia primordial
que fue antes de todo universo manifiesto, y con ella fue formado todo
cuanto existe; Con esto podríamos sumar el verbo o logos a Tubal-Caín, La
Serpiente, Prometeo, y Lucifer, como una misma cosa.

“Si la consciencia existía desde antes, que maravilla, y si se gesto
dentro del cuerpo humano, más maravilla todavía” Todas las Vírgenes o
Diosas que aparecen en los panteones de los Dioses, representan a la
materia, misma que está representada por la luna, de ahí que es común
que estas vírgenes aparezcan bajo o sobre ella; Todas estas Madonas
sostienen en su regazo al niño dios, como transmitiendo la idea de la
materia como útero donde se gestara el hombre luz o el hombre con
consciencia.

Dios siendo el absoluto, no puede emanar o crear algo fuera de
él sin dejar de ser absoluto, de tal modo que todos los personajes y
sucesos debieron tener existencia o desarrollarse dentro de él.
Dios como causa primera “podría”, porque no nos es posible conocerle, ser
perfecto, absoluto, y eterno; Sin embargo, el “Dios de nuestra
comprensión” que nos es posible “imaginar” y que consideramos absoluto,
solo podría haber efectuado la creación en un esfuerzo por sentirse y
experimentarse a sí mismo, por razón de ser absoluto; Sin embargo no
podría ser un Dios perfecto, porque en su ansia por ser y sentir, se
convierte en un Dios dinámico y por lo tanto evolutivo.

El hombre le asigna a Dios atributos que otras personas le han heredado o
implantado en su mente, y no se atreve a cuestionarlos, y muchos menos a
buscar respuestas propias por el temor de “pecar” por blasfemia o herejía
religiosa.

El génesis Bíblico es insostenible si se lee en forma literal, la
ciencia toma como inicios de los tiempos y del universo un “Big Bang”
imaginario, porque no le es posible conocer realmente lo que sucedió, y
mucho menos lo que existía antes de este evento;

Al hombre tampoco le es  posible conocer al “Dios Primero”, por eso se conforma con el “Dios de su
comprensión”, y tratan de explicar por medio de símbolos, alegóricas y
analogías aquello que no es posible hacerlo de otro modo,

“La misión principal de la masonería es enseñar la ley de evolución. No es posible
hallar una verdadera interpretación de la masonería si no se relaciona su sistema,
estrechamente con el proceso evolutivo de la humanidad. Ninguno de nosotros es
un producto acabado.

Estamos siempre en proceso de creación o evolución. La
historia del hombre ha sido la historia de la búsqueda y del descubrimiento del
sendero evolutivo dentro de sí”.

El comprender el simbolismo, alegorías y ceremoniales Masónicos como
igualmente lo referente a Dios, no sería posible sin estudiarlos en su
relación con el ser humano.

La alegoría de Hiram Abif, Salomón, Balkis La Princesa de Saba,
Tubal-Cain y la construcción del Templo de Salomón, la explican clara y
admirablemente Juan L. Paliza, Robert Ambelain, Manly Palmer Hall, y
Max Heindel entre otros escritores más, en libros como: “Lo Que No Debe
Ignorar El Maestro Mason”, “El Secreto Masónico”, “Las Claves perdidas de
la Francmasonería”, y “Masonería y Catolicismo” entre algunas obras más.
“Jehová me poseía en el principio. Ya de antiguo, antes de sus obras” Pr.8:22
“Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el hijo del hombre” Jn.3:13

Pax Vobiscum.

Lázaharo Hael,’,

Nota:
Todo lo aquí expuesto, es totalmente simbolismo alegórico y sería un grave error confundirlo como una
verdad literal, concreta, y absoluta.
El presente, son, reflexiones y meditaciones personales, no necesariamente representan la opinión de la orden.
No escribo para todos, sin embargo, todos son invitados a leer.

Culiacán, Sinaloa. México. A 04 de marzo del 2013.

Bibliografía:
(1).- Liturgia Gr. XII Gran Maestro Arquitecto.
(2).-Odisea cósmica-Internet.
(3).- Ap.22:16 Biblia Reina Valera.


Tubalcaín o Túbal Caín es el nombre de un personaje de la Biblia. Hijo de Lamec y Zillah la segunda esposa, además tuvo una
hermana directa de nombre Naamá, su función dentro de la genealogía de Caín, junto a su padre, su madre, su madrastra y sus
hermanos, es la simbolización del progreso y el avance cultural. Tubal Caín en concreto representa la metalurgia.
Debido a que su función en el mundo fue hacer la vida más cómoda, se les considera a los cuatro hijos de Lamec los padres de
distintas artes y oficios al empezar a desarrollar la civilización. Los hijos que nacieron de la primer esposa llamada Ada,
fueron Jabal considerado padre de la geometría, se ocupaba de conducir rebaños de ovejas al campo y primitivamente construyó
casas de madera y piedra, el segundo hermano Jubal es considerado el padre de la música y las canciones de la lengua haciendo
uso del arpa y la flauta, el tercer hermano hijo de la segunda esposa Tubal-Caín, quien es considerado padre de la metalurgia ya
que tenía la habilidad de trabajar con diversos metales, además de ser un guerrero usando su habilidad para construir armas, la
cuarta hermana es Naamá, quien fundó el arte de tejer.
Se denomina Estrella Polar a la estrella visible a simple vista que se ubica en la bóveda celeste de manera más próxima al eje de
rotación de la Tierra o polo celeste; aunque por convención, con el término de estrella polar se hace referencia a la estrella más
próxima al polo norte. Por efecto de la precesión de los equinoccios, los polos celestes se desplazan con relación a las estrellas
alrededor del polo de la eclíptica y, en consecuencia, la estrella polar en cada hemisferio no es la misma a través de los años.
Hace 4.800 años, la estrella más cercana al polo norte celeste, es decir, la estrella polar de aquella lejana época, era THUBAN
(Α DRACONIS), de magnitud 3,6 y que se encontraba a apenas 10' del polo celeste (la actual Estrella Polar dista 50').
Thuban fue famosa en China y Egipto, pues los antiguos astrónomos chinos la inscribieron en sus anales de la época del
emperador Huang Di, que reinó en el 2700 a.C. Los egipcios que hace más de cincuenta siglos construyeron las grandes
pirámides revelaron poseer unos conocimientos muy avanzados al abrir unas galerías que permiten observar desde su interior el
polo norte que entonces apuntaba a THUBAN. Hoy en día, desde las galerías de las pirámides, si no estuvieran obstruidas, se
podría observar nuestra Estrella Polar, Polaris[cita requerida]
.
La Estrella Polar actual, de magnitud 2, es una de las más brillantes que se hallan en el camino que va recorriendo el polo y
por esto lleva el título desde hace más de mil años. Lo podrá conservar hasta cerca del año 3500, época en que la trayectoria del
polo pasará cerca de una estrella de tercera magnitud llamada Errai o Alrai (γ Cephei). El año 6000 estará entre dos estrellas
de tercera magnitud, Alfirk (β Cephei) e ι Cephei; hacia el año 7400 estará cerca de la brillante estrella de primera magnitud,
Sadr (γ Cygni), y hacia el año 13.600 la estrella polar será la más brillante del cielo boreal de verano, VEGA (α Lyrae), que
conservará esta primacía durante tres mil años por lo menos. Ésta será la estrella polar de las futuras generaciones, como ya lo
fue hace catorce mil años, en la era glacial.- Enciclopedia Wkipedia.
Lucifer (Latín).- El planeta Venus considerado como la brillante “Estrella matutina”. Antes de Milton, nunca había sido
Lucifer un nombre del Diablo. Todo lo contrario, puesto que en el Apocalipsis (XXII, 16) se le hace decir de sí mismo al
Salvador cristiano: “Yo soy… la resplandeciente estrella de la mañana”, o Lucifer. Uno de los primeros Papas de Roma
llevaba dicho nombre, y hasta había en el siglo IV una secta cristiana denominada de los Luciferianos. [Lucifer viene de
Lucíferus, portador de luz, el que ilumina, y corresponde exactamente a la voz griega Phosphoros. La iglesia da ahora al
Diablo el nombre de “tinieblas”, mientras que en el Libro de Job se le llama “Hijo de Dios”, la brillante Estrella matutina,
Lucifer. Hay toda una filosofía de artificio dogmático en la razón de por qué el primer Arcángel, que surgió de las
profundidades del Caos, fue llamado Lux (Lucifer), el luminoso “Hijo de la Mañana” o Aurora manvantárica. (G.T. H.P.B.).
http://masoneriatradicional.blogspot.pe/2013/03/tubalcain-la-estrella-polar-por-h.html

viernes, 21 de julio de 2017

La travesía de Caín y Abel hasta la igualación

La travesía de Caín y Abel hasta la igualación

Por Carlos Vázquez Iruzubieta(*)
(Este Articulo fue publicado por primera vez en la web iruya.com). La mencion se hace a pedido del autor el Noviembre 06 del 2007).
Leyendo el capítulo XXI titulado “Abel y Caín” de la obra El Reino de la Cantidad y los signos de los tiempos de René Guénon, publicada en 1945, se pueden desarrollar una variedad de asuntos pues como el propio autor explicó más de una vez, su obra no es otra cosa que una siembra de cuestiones apenas enunciadas para que otros desarrollen los aspectos que consideren de interés dentro de esa misma línea de pensamiento. Dos apuntes previos: en primer lugar la obra de Guénon es mucho, muchísimo más que un simple descubrimiento de asuntos por demás importantes; es más bien, un arcón pletórico de conocimientos con una línea moral en lo que se podría llamar una clara conducta intelectual. En segundo lugar, lo menos que se puede hacer si se intenta aprovechar las enseñanzas de un autor, es hacerlo sin desvíos ideológicos o intelectuales. Mal está utilizar las enseñanzas de alguien a quien, con ellas mismas o a propósito de ellas, se pretende destruir. Lo hizo el occidentalista-islamista Frithjob Schuon precisamente con René Guénon, de quien conservaba su amistad, cuando el cuerpo inerte del pensador francés mantenía aun su temperatura.
La democracia, a quien se debiera invocar como a las diosas védicas con el prefijo Sri (Su Reverencia Auspiciosa), ha generado varios mitos incombustibles. Entre los más venerados está la igualdad. Se suele preguntar: ¿Es que se puede pensar siquiera en un mundo en el que todos los hombres no sean iguales, siquiera ante la ley? Sí que es posible pensar en un mundo distinto, aunque esta respuesta sea un anatema para la tradición democrática occidental. Pero, para llegar al fondo de la cuestión fundamentaremos nuestra argumentación en un simbolismo tradicional. Es del todo necesario comenzar por los orígenes; es decir, que nos remontaremos a la primera sangre derramada en las páginas de la Biblia: el fraticidio consumado por Caín.
Este fraticidio posibilita más de una interpretación. La masonería suele dar la versión más favorable para el homicida, destacando los aspectos personales y familiares de este episodio; se puede consultar la obra El Secreto Masónico, p. 41, (ed. Martínez Roca, Barcelona 1987), del Gran Maestre Robert Ambelain, quien basándose en una enseñanza talmúdica explica que, habiendo sido Caín un hijo bastardo nacido de la infidelidad de Eva que copuló con el Dios Iblis, fue repudiado por su padre y por el Dios Adonai, a quien el Innombrable encomendó la administración de los elementos Tierra y Agua, y a Iblis los elementos Aire y Fuego. En esta disputa entre dioses y hombres, Caín debió soportar el rechazo de su padre y de su Dios, pagando por el pecado de su madre. Por ello, cuando los dos hermanos ofrecieron a Adonai sus ofrendas, la columna de humo que se levantó tras la quema sacrificial de los primogénitos del ganado de Abel, agradó a Adonai, mientras que los frutos de la tierra obtenidos con mayor esfuerzo por Caín, una vez quemados generaron un humo negro que se arrastró sobre la tierra sin elevarse. Ante tanta persecución e injusticia, mató a su hermano para liberarse de tan pesada carga. Esta versión está fraguada desde el punto de vista del homicida.
Aquí trataremos de situar al lector en el escenario escogido para nuestra explicación siguiendo las pautas dadas por René Guénon. Este autor expone lo siguiente: Abel era pastor y Caín agricultor. Son los dos estilos de vida humana, aunque en su progresión extensiva muestre una diversidad no es sólo un manojo de expresiones secundarias o sobreañadidas de una misma raíz. El pastor es nómada y el agricultor sedentario. El nómada necesita extensión para moverse con su ganado; el sedentario sólo un sitio donde fijar su vida. En la relación espacio-tiempo se puede decir que el sedentario se comprime en un sitio durante un tiempo que se le aparece siempre idéntico e indefinido; mientras que el nómada se expande en un espacio indefinido en un tiempo que modifica sus contingencias siempre renovadas.
Estas dos expresiones simbólicas tienen su correspondencia en la fórmula alquímica solve et coagula. El pastor disuelve en el espacio su errante vida, como si retornara a la indefinida amplitud del No-Ser indiferenciado, sin procurarse ataduras ni construcciones permanentes que le impidan trasladarse de un sitio a otro sin dificultades. El agricultor coagula, comprime su vida y termina edificando ciudades, construyendo templos y esculpiendo dioses, en una palabra, restringiendo su vida a un espacio limitado. El arte de los pastores es la música y la poesía; el de los agricultores es la arquitectura, la escultura y las ciencias particulares.
Los descendientes del estilo de vida de Caín, coagulados en un espacio, expresan sus símbolos artísticos de modo visual, que se caracteriza por la simultaneidad (la pintura, por ejemplo, o la escultura); en el caso de los de Abel, la expresión es sucesiva (la música, por ejemplo, o la poesía), lo que evidencia una diferencia notable: la visualización simultánea se realiza en el espacio, mientras que la sucesiva se consuma en el tiempo. En este supuesto existe una suerte de inversión de esta antinomia porque los nómadas tienen la referencia espacial y los sedentarios la temporal; es una inversión semejante a la de la interpretación analógica nunca mejor explicada que mediante el reflejo de nuestro rostro en el espejo: lo izquierdo aparece en el lado derecho y viceversa. El resultado real es que los que trabajan en el espacio terminan modificados por el tiempo, mientras que los que trabajan en el tiempo terminan estabilizados en el espacio.
Lo que demuestra la historia de la humanidad es que ni siquiera los pueblos originariamente nómadas han mantenido su estilo de vida, como que los hebreos, pastores y con predilección por Abel, lo perdieron a partir de los reyes David y Salomón, constructores de templos y palacios que son las evidencias propias de los descendientes de Caín, constructor de ciudades y de instrumentos de trabajo que aliviaban las duras condiciones laborales de sus semejantes. Con el sedentarismo perdieron los hebreos hasta el significado original de Los Tabernáculos. Pero, la ambición de los sedentarios no se detuvo tras conseguir lo que desearon. Ya con sus ciudades pobladas en número creciente, las extendieron y para hacer frente a los problemas que genera la aglomeración de personas avecindadas, se inventó un organización social encorsetada y cada vez más complicados hasta sublimar emblemas sacralizados como la democracia, el progreso y los derechos humanos, la humanidad o la fraternidad, aireados en la Revolución francesa, cuyo ideario masónico perdura sin dar tregua.
Tales emblemas empujaron con vehemencia las ambiciones de los sedentarios y comenzaron a hostigar a los nómadas hasta derrotarlos trayéndolos a las ciudades. Acosaron a las cada vez más escasas tribus nómadas con el solidario propósito de inculcarles la democracia, el progreso y los derechos humanos, situándose notoriamente en Occidente esa inacabable intención colonizadora que se extendió por todas partes y borró de la historia a los pueblos aborígenes de América del Norte y del Sur. Al fin de cuentas, lo que se quiere inculcar a las tribus “salvajes” y a los pueblos “atrasados” son los valores sedentarios de Occidente, que en nada se parecen a los nobles principios hierofánicos que influyeron en la conducta personal y especialmente social de los pueblos primitivos, más preocupados por lo sagrado que por el progreso sostenido.
Occidente colonizador ha perseguido sin piedad a los pueblos “salvajes” para someterlos a su Dios, a sus costumbres y a sus reglas jurídicas, sin haberse preguntado una sola vez si tales pueblos en la edad de su inocencia histórica, estaban dispuestos a cambiar de dioses, a mudar sus hábitos milenarios y a sustituir una puesta de sol en un horizonte ilimitado por una habitación urbana, estrecha y airecondicionada. Sometida la vida nómada por la sedentaria, el resultado es que se repite el simbolismo del fraticidio bíblico. Ha vencido como siempre y desde aquel origen cosmogónico el maldecido, vertiendo la sangre del bendecido Abel.
La colonización de Occidente conlleva una serie de ventajas y beneficios publicitados desde distintos puntos de vista. Las organizaciones humanitarias son las empresas publicitarias. La primera protesta se dirige a la organización social del sometido a colonización. Es sabido que los pueblos tradicionales se organizan bajo rígidos rangos: la autoridad del jefe es absoluta y abarca todos los ámbitos, desde la jefatura social hasta la de sumo sacerdote y encargado de la economía del grupo que es, por lo general, de propiedad común, con escasa presencia de la propiedad privada. Este tipo de vida colectiva causa pavor entre los occidentales que se ponen de inmediato en la tarea de transformar esta visión colectiva y sagrada del grupo primitivo, adoctrinándolo en los valores de la democracia, y otros que aunque ajenos a la forma de gobierno que es en lo que consiste la democracia, se han apoderado de ese vocablo para utilizarlo como un comodín. Entonces se enseña que, por ejemplo la igualdad, es uno de los contenidos básicos de esta forma de gobierno, lo que es, al menos en sus orígenes, todo lo contrario pues sólo los ciudadanos atenienses o espartanos tenían derecho a tomar decisiones políticas, excluyendo a los demás.
La igualdad de los hombres primeramente y luego la igualdad de los sexos es una labor encomiable a juicio de los educadores de pueblos primitivos, comenzando con la supresión de un solo golpe la organización totalitaria y estratificada en rangos que no hace más que conservar la preeminencia de un jefe sobre todos los demás integrantes del grupo. La idea de los educadores es que no puede haber una organización social más envidiable que aquella que establece de modo expreso la igualdad de todos los seres humanos, siquiera, como dijimos antes, una igualdad ante la ley. Lo que de verdad acontece es una igualación como sistema social que no produce justicia ni felicidad.
Lo que han logrado con sutileza los sedentarios cainitas es establecer un sistema cerrado en el que los humanos tienen su vida identificada con números. La identidad personal va a ritmo creciente sustituyendo los nombre por los números. En un oficina pública o privada no se pregunta el nombre de la persona que intenta realizar una gestión, sino un número que la identifique en la base de datos. La gestión consiste en un tráfico de números que a su vez identifican diferentes tipos de gestiones; en la actualidad, por ejemplo, el número de una cuenta bancaria se compone de veinte dígitos; el nombre del titular es irrelevante pues, con su nombre e identidad corroborada no puede gestionar algo si desconoce los dígitos de su cuenta que están introducidos en la base de datos.
Este sometimiento del humano a la tiranía (necesaria) de los números es un provechoso resultado de la igualdad. Es preciso que todos sean iguales ante la ley, lo que significa que las distintas categorías de personas han sido sustituidas por distintas categorías de números. Hay prefijos numéricos para toda clase de personas. A quienes se los ha alejado de aquellas organizaciones tribales con jefes autoritarios y una organización social sin igualdad ni derechos humanos, se los ha introducido en un archivo ahíto de números..
Estas consecuencias son el resultado de la superpoblación mundial, centrada específicamente en las grandes y pequeñas ciudades, lo que a su vez trajo la necesidad de una organización administrativa que, con los avances técnicos favorecieron los desplazamientos y posibilitaron la comunicación tan ágil como la que disfruta el hombre actual. Aunque al mismo tiempo se le dificulta el uso de estos provechosos avances técnicos con reglas burocráticas que impiden el libre desplazamiento de las personas, lo que en la los tiempos primitivos hubiera resultado algo imposible de creer.
Al jefe de la tribu y a los integrantes de esa organización casi salvaje, se les ha premiado mediante la colonización occidental con el regalo de la igualdad; no obstante, se encuentran perdidos entre la maraña de normas jurídicas que les impiden moverse con la libertad que antes tenían cuando con su estilo nómada no dejaban de viajar por dondequiera que decidían libremente.
La igualación obligatoria tiene rasgos dictatoriales. Hoy en el primer mundo no se puede acceder a los servicios básicos si no se tiene abierta una cuenta corriente bancaria, pues no se permite el pago personal. Todos deben igualarse en el deber de atender los pagos de tales servicios del modo en que la burocracia lo ha reglamentado. Todos los usuarios son iguales porque el Estado moderno los ha igualado. No hay una igualdad en los términos proclamados por la Revolución francesa porque esa igualdad así como las demás proclamaciones no son más que entelequias que los políticos han convertido en promesas electorales. La igualdad, puesto que no puede cobrar existencia por ser un paradigma, ha terminado convertida en una degradante igualación. Esta igualación tiene por finalidad principal suprimir en la medida de lo posible los conflictos sociales que perturban la acción cotidiana de gobierno. Ser iguales ante la ley significa estar numerados y sometidos a la acción de la burocracia, que se mueve con lentitud y en perjuicio de los gobernados.
El crecimiento del estilo sedentario ha logrado grandes beneficios en provecho propio, independientemente de la voluntad de los gobernantes que han perdido todo el control, por lo cual no tienen otra opción que acceder al movimiento para sostenerlo o para acelerarlo. Cómo se puede dudar, entonces, que lo que necesita el ser humano colonizado por las reglas del sedentarismo en especial urbano, es que el Estado cese su actividad de igualación y abandone la publicidad de la igualdad, pues lo que de verdad necesita el ser humano es desigualarse para volver a ser él mismo y no un número.
La desigualación está presente en la vida actual, aunque parezca una ilusión. Tomemos por ejemplo un código penal moderno. Todo código sancionador contiene tipos penales que describen conductas enunciadas abstractamente, acompañadas de una sanción o pena. La descripción de la conducta delictiva y la pena a graduar entre un mínimo y un máximo ya está estableciendo la posibilidad de desigualar las conductas delictivas. Un sistema político que ha establecido la igualdad de los humanos debiera establecer penas idénticas para actos humanos idénticos; sin embargo, las escalas penales adelantan la idea de que no a todos se les impondrá la misma pena por la misma conducta reprochable. Se está indicando que no habrá igualdad puesto que ante un mismo delito, homicidio por ejemplo, un homicida recibirá una pena y otro homicida, otra pena mayor o menor. Esta desigualación siempre se ha considerado como una conquista de la ciencia jurídico-penal, porque posibilita ajustar en mayor medida la decisión judicial a la verdad de los hechos probados mediante la flexibilización del sistema punitivo. Y este ajuste, al desigualar, permite hacer uso de normas jurídicas más aceptables.
Sin embargo, la desigualación no termina allí, pues los códigos contienen circunstancias que modifican la responsabilidad criminal. Son las eximentes, las atenuantes y las agravantes. Lo que el hombre cuando legisla ha tenido que reconocer es que no todos los hechos son iguales y que la justa aplicación de la ley exigía una desigualación de las circunstancias de cada caso. No obstante, esta actitud legislativa que rompe la igualdad ciega, se queda en la desigualdad de los arquetipos sin llegar a la de las individualidades que es, en definitiva, lo que de verdad importa.
Este ejemplo de las leyes penales nos sive para demostrar que es posible entender un mundo de desigualdades provechosas y que la igualdad en cualquiera de sus expresiones prácticas no es más que una ilusión inconquistable, así como cualquier otro reclamo social con pretensiones de universal. Lo que toca aclarar es que estudios como el presente carecen de un propósito proselitista o de cerilla que encienda la llama de la recuperación de lo perdido, porque lo perdido es irrecuperable. Solamente hemos querido exponer una realidad a partir de los orígenes para poner en evidencia que encierran los ciclos cósmicos con carácter de fatalidad; es decir, la creciente decrepitud de la condición humana y su despeñamiento irreversible que es, por lo demás, lo que de un modo histórico se demuestra con sólo echar una mirada al pasado.
Estas palabras no conllevan una justificación de la perversión y de quienes la sustentan; sólo describen la identidad del signo de los tiempos que vivimos. Tampoco cabe preguntarnos si hubiera sido posible una vida social impulsada por lo que significa como símbolo el pastoreo nómada de Abel. Hemos caído en las redes de los cainitas sedentarios y ya no es posible retroceder el reloj de los ciclos ni aventurar presagios imposibles. Sólo cabe ya, hablar de lo que nos ha ocurrido y sopesar las faustas e infaustas consecuencias que nos ha proporcionado al final de los ciclos el estilo sedentario de vida humana.

https://masones.wordpress.com/2007/05/13/la-travesia-de-cain-y-abel-hasta-la-igualacion-2/