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domingo, 23 de abril de 2017

22 de abril Día Mundial de la Tierra

22 de abril Día Mundial de la Tierra


Cada 22 de abril se celebra el día mundial de la tierra. Este día fue creado para hacer un llamado a la reflexión y a la responsabilidad humana de cara a los problemas ambientales que afectan nuestro globo vital.

El primer día de la tierra remonta sus orígenes en los Estados Unidos el 21 de marzo de 1970, Jhohn McConnell creador de la idea en 1969 presentó una propuesta ante la Unesco. En esta convocatoria participaron dos mil universidades, diez mil escuelas primarias y secundarias y centenares de comunidades a escala mundial. “El primer día de primavera es el momento del equinoccio donde el sol cruza el celestial ecuador causando que el día y la noche duren lo mismo – llevando al planeta a un estado de equilibrio. Este es el verdadero Día de la Tierra, no porque yo lo haya seleccionado, sino porque origina en la propia rotación y revolución del planeta Tierra.” Jhohn McConnell.

Para rendir tributo a nuestra madre tierra cada habitante debe asumir la responsabilidad de nuestro planeta y “pensar globalmente actuando localmente”; alguna de las actividades que puede desarrollar durante este y los días siguientes del año son:

Contacte a los organismos ambientales locales y ofrezca su tiempo y esfuerzo para propagar educación ambiental, y organizar los diferentes eventos planeados en su área en el Día de la Tierra.

Organice una “fiesta verde” en la que toda comida y bebida sea local y orgánica, se utilicen materiales reciclables y reciclados para la decoración y mesa, y se reparta información sobre qué puede hacer cada persona para ayudar a preservar el planeta.

Compre comida local y Crezca su propia comida.

Siembre un árbol o más. Ayude a restaurar y limpiar los parques de su vecindario.

Diga “no” a recibos y cuentas de papel. Suscríbase a la opción digital y no ayude a el desperdicio de papel.

Diga “no” a las bolsas de papel y plástico en la tienda, y cámbiese mejor a las reusables.

Reemplace su carro por una bicicleta, patines o camine, cada vez que pueda.

Enseñe a sus hijos la importancia de cada acción ambiental para que ellos continúen la hazaña.

No desperdicie recursos. Cierre el grifo del agua y apague la luz cuando no las necesite.

Desconecte todos los electrodomésticos que no esté usando.

Recicle, reutilice y reduzca.

Evite comprar alimentos que tengan demasiado empaque, y prefiera aquellos no empacados o empacados con materiales reciclados.

Consiga una botella de agua reusable en vez de comprar una botella cada vez que tenga sed.

Cambie sus bombillos de luz por aquellos que son compactos. Estos le ahorrarán mucho dinero en electricidad.

Gradúe su aire acondicionado y calefacción, subiéndole la temperatura al primero (alrededor de 78 grados F), y reduciéndola al segundo. Apague cuando no esté en casa.

Compense su daño. Cada vez que viaje en avión, o contamine de alguna manera, compense plantando más árboles.

http://www.unesr.edu.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=1488:22-de-abril-dia-mundial-de-la-tierra&catid=1:latest-news&Itemid=103

HERMES, A SU TRAVÉS

HERMES, A SU TRAVÉS

La iniciación hermética es la toma de conciencia de la verdadera Identidad. El nacimiento de un nuevo ser capaz de estar en todas partes y en ninguna a la vez. El momento en el que conjugan las dos corrientes cósmicas en el seno de la interioridad, cavernoso alumbramiento del Intelecto.

La toma de conciencia de la verdadera identidad es comprender y realizar la cosmogonía entera en uno mismo. Recorrer los senderos que conducen a otros estados del ser más puros e inmaculados que están en el mismo habitáculo en el que uno lee y escribe, aquí.

Por 32 senderos maravillosos de sabiduría esculpió Iah, Dios eterno de los ejércitos, Dios de Israel, Dios viviente y Dios del mundo, El Shaddai, misericordioso y clemente, alto y elevado, que reside eternamente, y cuyo nombre es santo, elevado y santo Él, y creó su mundo con tres libros: por el número, el escritor y lo escrito (1).

El “permanentemente ausente del estrado” creó el mundo valiéndose únicamente del número y de la palabra. Con esta claridad habla el Sefer Yetsirah del nacimiento del mundo y asimismo es como reconocemos el propio. Sabiendo, además, que es Hermes quien otorga la Palabra, que es precedida por el Pensamiento, y con la Palabra aflora la Memoria, y así el verdadero nacimiento.

Hermes guía las almas hacia el punto en que todas las voces convergen. Sólo es a su través que se arriba hacia este punto de no diferenciación, aquí donde la historia se repliega en la sumidad de mundos y seres que la han encarnado.

Hermes está vivo y está aquí. Y así es y será hasta el fin del calendario porque es a su través que el mundo existe tal cual las emanaciones de un Misterio que toma forma mediante el recuerdo que él mismo promueve.

Hermes destella, escribe, enseña, transmite, lee, guiña, arropa, revuelve, liga, retoma, acerca y aleja una única Voz a través del tiempo, adaptándola a las circunstancias que se requieran para que la llama siga prendida. Circunstancias que implican tanto el espacio donde se nace (geográfico) como el espacio que lo acoge (humano), de ahí que el nuevo nacimiento sea un proceso individual, en el que cada uno será responsable de sus llamaradas y sus achiques. 

Abolidas todas las contingencias mediante el estudio paciente, el cubículo se va abriendo a otras posibilidades del ser que se alejan del caos amorfo que perciben los sentidos para paulatinamente formar parte de un orden jerarquizado, determinado por la comprensión de las ideas y el conjunto de símbolos y analogías que las hacen inteligibles al hombre.

Así es como Hermes hace de sus iniciados verdaderas estatuas vivas, testigos de un tiempo otro que manifestarán a su través un Misterio que todo lo abarca. 

¿No sería delicioso poder vivir cada hora como si hubierais vivido la historia del mundo desde sus orígenes hasta nuestros días, y como si estuvierais destinados a seguir viviendo hasta su fin?

(…)

¿No sería cosa deliciosa poder leer en un libro que os permita leer, comprender y retener el fruto nunca descubierto, todavía y para siempre por descubrir, de todos los libros que han existido y que están por venir y aparecer? ¿Qué fascinamiento no experimentaríais viendo que vuestro canto atrae a vosotros no las rocas sino sólo perlas y piedras preciosas, embelesa no a las bestias feroces sino a los espíritus, pone en movimiento y hace vibrar no al infernal Plutón sino a los poderosos, a los príncipes de este mundo? (2)



Notas
1 Sefer Yetzirah. Ed. Obelisco, Barcelona, 2013.
2 Confessio Fraternitatis. Ed. Muñoz Moya y Montraveta, Sevilla, 1988.

http://letraviva.es/Hermes-a-su-traves

sábado, 22 de abril de 2017

ECCE HOMO y la Vía Dolorosa

ECCE HOMO y la Vía Dolorosa

Tras la flagelación, los soldados romanos, para ironizar su argumento de “Rey de los Judíos” decidieron, a modo de burla, ataviarlo como rey. Para ello, le pusieron un manto púrpura. Hay que decir que este color sólo estaba al alcance de las clases altas, ya que el color se conseguía de un pequeño molusco, lo que resultaba muy costosa su extracción. También le dieron una caña a modo de cetro real. Para culminar le confeccionaron una corona de espinas.

Hipotética reconstrucción de la corona de Cristo. 

Posiblemente esta corona no fuera como estamos acostumbrados a ver. Es decir, no sería en forma de aro, sino que, tendría más bien forma de capacete o casco, lo que provocaría el desgarro de prácticamente todo el cuero cabelludo y con ello, la pérdida de más sangre. Tampoco se conoce a ciencia cierta el materia con el que se confeccionó dicha corona, ya que al tratarse de una zona árida, las especies de plantas espinosas son muy abundantes. Aunque hay dos especies que destacan sobre las otras. Por un lado tenemos el zizyphus spina Christi, conocido como “espina de cristo”, posiblemente el origen etimológico del nombre de la planta sea una pista. La otra planta, quizás sea la que más probabilidades tenga, es la poterium spinosum, en hebreo shyrah, una planta que se utilizaba mucho como combustible en las casas, ya fuera para cocinar o calentar. Al tratarse de una planta cuyo uso doméstico estaría prolongado a lo largo del año, no sería extraño pensar que la cogieran de las dependencias del Pretorio, ya que, la coronación de espinas no se trata de algo preparado, sino que, se improvisa en el momento en el que se castiga a Cristo.

Mientras Jesús era caricaturizado como rey, fue objeto de todo tipo de burlas y agresiones físicas. Algunos se postraban sobre él gritando: “Salve, Rey de los Judíos”, otros lo abofeteaban, golpeaban con cañas en el cuerpo o la cabeza, para agravar las lesiones de la corona, o simplemente le escupían. 

Terminado el divertimento de la tropa, fue entregado a Poncio Pilato. Este lo presento al pueblo en último intento de buscar la compasión de los congregados. Ecce Homo “he aquí al hombre”; así lo presentó ante la multitud. Pero en contra de lo que pensaba Pilato, el pueblo volvía a pedir su crucifixión. Vista la negativa de la muchedumbre, Pilato declaró públicamente que se desinvolucraba de la muerte de Cristo, y lo entregó al pueblo.

La crucifixión fue una técnica de castigo que los romanos copiaron de los cartagineses, aunque su origen puede que esté en los persas. La cruz estaba formada por dos piezas, la pieza vertical o stipes y la horizontal llamada patibvlvm. Aunque estamos acostumbrados a ver la cruz de cristo con forma latina, seguramente, la cruz dónde Cristo fue crucificado, fuera de tipo tau, es decir, tendría la forma de una T mayúscula.
Posición de carga. Diferentes partes de la cruz y sus formas.

El reo debía de cargar con el objeto de su suplicio, y una vez más, a diferencia de lo que estamos acostumbrados, solo se cargaba con el travesaño horizontal o patibvlvm. Este se apoyaba sobre los hombros y era atado. Algo que queda más que justificado si utilizamos el ejemplo de Cristo. El conjunto de ambas piezas rondaría los 100 kg, algo imposible de soportar para alguien que ha sufrido una flagelación y una serie de maltratos previos. El peso del patibvlvm estaría por los 40 kg. Recordamos que con Jesús se hizo una excepción, pero la costumbre era que el reo sufriera la flagelación mientras cargaba el madero horizontal, hasta llegar al lugar dónde tuviera lugar la crucifixión.

Volvieron a vestir a Jesús y le cargaron el patibvlvm. Para entonces Jesús debía estar sufriendo unos dolores acuciantes, estaría deshidratado y exhausto, posiblemente en su marcha hacia el calvario estuviera acompañado de los ladrones, que compartirán con él condena. También iría una patrulla romana, para controlar el correcto desarrollo de la crucifixión. Uno de estos soldados llevaría el Titulus, un cartel donde se ponía el nombre y la condena del reo. También podría ir colgado del cuello del malhechor. En el caso de Cristo llevaría escrito el significado de la abreviatura INRI: Iesus Nazarenus Rex Ivaderum“Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos”. Este letrero no sólo estaba escrito en latín, también estaba en Hebreo, la lengua local, y en Griego, utilizado por las clases altas.

Por el estado físico de Jesús, le fue imposible terminar el trayecto de 600 metros que había entre el pretorio y el monte Gólgota. Por eso, uno de los soldados sacó de entre la multitud expectante a un norteafricano llamado Simón de Cirene, este ayudo a Jesús hasta la cima. Esa mañana Jesús será crucificado muriendo al mediodía. 

http://lexsodalis.blogspot.pe/2014/04/ecce-homo-y-la-via-dolorosa.html

viernes, 21 de abril de 2017

Rito fundacional y primeros pasos para la construcción en la antigua Roma.

Rito fundacional y primeros pasos para la construcción en la antigua Roma.

• Se elige el lugar sobre el que debía edificarse la ciudad y allí se levanta un campamento (castra) que reproducía a escala reducida la planta de la ciudad y que se construía con arreglo a un modo idéntico. 


• Un sacerdote (normalmente venido de Roma para ello) examina el hígado de una víctima (ardilla, faisán, conejo, etc.) para comprobar que el lugar era suficientemente salubre. 


• Los ingenieros hacen un plano general de la ciudad.
• Se indican en el plano los lugares donde irán las cisternas del agua, las termas, el teatro, el anfiteatro, etc



• Se fijan las normas para la construcción de las manzanas de casas. 



• Un sacerdote romano con un arado tirado por una vaca blanca y un toro traza un surco en torno a la superfície elegida. 


• Los agrimensores (técnicos que miden y calculan la superficie de los terrenos para después representarlos en los mapas) empiezan a trazar el recorrido de las calles utilizando instrumentos como la groma.


http://iesalagon.juntaextremadura.net/web/departamentos/latin/recursos/ciudad_romana/cuerpo.htm

jueves, 20 de abril de 2017

LA RECETA SECRETA DEL HORMIGON ROMANO QUE LE PERMITIO DURAR POR MAS DE 2.000 AÑOS

LA RECETA SECRETA DEL HORMIGON ROMANO QUE LE PERMITIO DURAR POR MAS DE 2.000 AÑOS
Mark Miller

Imagen destacada: el hormigón romano se utilizó para construir el magnífico panteón, que ha perdurado durante dos milenios.
Fuente: BigStockPhoto.

La receta de un hormigón de la antigua Roma es una hazaña impresionante en la historia de la arquitectura. Algunos edificios romanos son tan espectaculares en su construcción y la belleza que los constructores modernos nunca intentarían algo similar, incluso con la tecnología actual. Ahora los ingenieros están empezando a entender por qué el antiguo hormigón romano era tan revolucionario.

Roma construyó muchos de sus edificios y monumentos con hormigón de cal, arena volcánica y roca volcánica. Edificios y estructuras de los antiguos romanos, algunos de los más espectaculares del mundo, han resistido química y ataques físicos durante 2.000 años y todavía están de pie.

Una receta de un concreta avanzado, permitió a los romanos a construir magníficas estructuras que hoy en día ningún constructor se atrevería a intentar de construir.

Una receta avanzada de este hormigón les permitió a los romanos a construir magníficas estructuras, que hoy en día ningún constructor se atrevería a intentar de construir. Fuente: BigStockPhoto

Investigaciones anteriores ya han encontrado que el hormigón romano era muy superior a nuestro hormigón moderno, que está hecho para durar sólo unos 120 años.

Se ha sabido desde hace tiempo que la arena volcánica usada en el hormigón romano y en el mortero, hizo que sus edificios duren tanto tiempo. Ahora, un nuevo estudio realizado por un grupo de ingenieros e investigadores de ingeniería, han descubierto la receta exacta que hizo que el hormigón romano perdure mucho más tiempo que el concreto utilizado en la actualidad.

Los investigadores utilizaron una antigua receta escrita por el arquitecto romano Vitruvio y mezclaron un lote de mortero. Los ingenieros dejaron que se endurezca durante seis meses y luego lo miraron a través de microscopios. Encontraron agrupamientos de una forma de mineral denso a través del proceso romano. Estos cristales estratlingita, formados por la arena volcánica, cuando se une con la piedra caliza, impidieron la propagación de grietas mediante el refuerzo de las zonas interfaciales. Zonas interfaciales son eslabones débiles en el interior del hormigón.

Una pieza de hormigón romano ampliado compuesto por cal, arena volcánica y roca

No es sólo que el hormigón romano es más duradero. Asimismo, no es tan malo para el medio ambiente en la fabricación de este, porque la mezcla sólo necesita ser calentada a 900 grados Celsius, en comparación con los 1450º en la fabricación del hormigón moderno.

” El hormigón moderno más fuerte, más duradero, hecho con menos combustible y menos emisiones de carbono a la atmósfera, puede ser el legado de una comprensión más profunda de cómo los romanos hicieron su incomparable concreto,” Ancient-Origins.net escribió en 2013. El calentamiento de la piedra caliza en 19 mil millones de toneladas de cemento de Portland realizado anualmente, representa el 7 por ciento del carbono liberado por el humano a la atmósfera, según el nuevo estudio.

El techo en el Panteón, hecho completamente de hormigón romano. Crédito: Giulio Menna / flickr

Roma está situada entre dos regiones volcánicas, Monti Sabatini al norte y los montes Albanos al sur. Cuando Augusto se convirtió en el primer emperador de Roma en el año 27 dC, inició una campaña arquitectónica en Roma. Arquitectos romanos descubrieron que este mortero mejoró sustancialmente el margen de seguridad en los edificios, que se estaban volviendo más atrevidos en sus diseños.

El ejemplo prototípico de esto puede ser el imponente Panteón romano, un enorme edificio de hormigón coronado por la cúpula de 142 pies. Fue construido en el siglo II de nuestra era.

El Panethon romano, un enorme edificio de hormigón, cuya construcción ha perdurado por casi 2.000 años. Después de que los constructores integraron el uso de cenizas puzolánicas del flujo de cenizas Puzolana Rosse de las Colinas de Albania ‘, Augusto decretó que el mortero puzolánico sea la norma en la construcción de los edificios romanos. Esa decisión consolidó el perdurable legado.

El Panethon romano, un enorme edificio de hormigón que ha perdurado por casi 2.000 años.
Fuente: BigStockPhoto

“Hecho completamente de concreto, sin el soporte de refuerzo de acero estructural, hoy en día ningún ingeniero moderno se atrevería a intentar una tal hazaña, dice David Moore, autor de El Panteón Romano: El triunfo del hormigón. ‘Códigos modernos de práctica de la ingeniería no permitirían tal travesura’ “, dice Smithsonian.com.

Imagen destacada: el hormigón romano se utilizó para construir el magnífico panteón, que ha perdurado durante dos milenios. Fuente:BigStockPhoto.

Fuente: 

https://piramidesdebosnia.com/2014/12/25/investigadores-descubren-la-receta-secreta-del-hormigon-romano/

miércoles, 19 de abril de 2017

LA INICIACIÓN COMO REMINISCENCIA

LA INICIACIÓN COMO REMINISCENCIA

"Mi ilusión se ha desvanecido.
He recuperado la memoria".
Bhagavad Gita XVIII, 73

La palabra iniciación tiene diversos significados, todos ellos relacionados con la idea de “ir” o de “entrar” en una “vía” o camino, que no es otro que el camino del Conocimiento (Gnosis), identificado con la Sabiduría misma, o sea con un saber cuyo origen no es humano, sino suprahumano. La iniciación, sus símbolos, ritos y mitos se vehiculan necesariamente a través de una tradición u organización iniciática, que también es de origen suprahumano, y que en su núcleo más interno se identifica con ese Conocimiento mismo. No existe iniciación sin la adscripción, íntima y personal, a una cadena tradicional, también llamada “cadena áurea” en alusión a la incorruptibilidad, luminosidad y pureza de la Enseñanza que por su conducto es transmitida. Una Enseñanza que es en realidad la “verdadera medicina” de la que hablan los textos alquímicos, cimentados en la experimentación directa de sus “recetas”, y que cura todos nuestros males existenciales a la par que da respuestas a nuestras preguntas, que pueden sintetizarse en aquellas que justifican el sentido mismo de la Filosofía (del Amor a la Sabiduría) tal cual fue concebida por Platón: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? (1).

Para nosotros esa tradición es la Hermética, nombre que recibe de la deidad que la ha conformado: Hermes, también llamado el “Tres Veces Grande” (Trismegisto) porque posee el conocimiento de los secretos y misterios de los tres mundos o niveles cósmicos: el Terrestre, el Intermediario y el Celeste. Es por esto que todas las ciencias y artes de la Cosmogonía le son atribuidas a Hermes, o sea que ha sido bajo su influjo que ellas fueron “interpretadas” y posteriormente codificadas por los sabios y hombres de conocimiento de todas las épocas, pues en realidad Hermes es un numen muy alto en su función cósmica (y en su relación con la realidad de lo humano), y que bajo distintas denominaciones ha estado presente en todas las culturas y civilizaciones de la tierra.

No vamos a hablar aquí de los diferentes nombres recibidos por nuestro dios a lo largo del tiempo, ni tampoco de su función como mensajero de las verdades eternas y comunicador de las mismas a los hombres; para ello baste consultar la obra de Federico González, y especialmente Hermetismo y Masonería, donde nos ofrece de manera pormenorizada y sabiamente sintetizada los principios fundamentales de la Tradición Hermética como un camino de conocimiento que puede ser emprendido hoy en día como siempre lo ha sido, pues ella está viva y continúa teniendo sus “intérpretes” que la actualizan y adaptan permanentemente a las circunstancias del momento cíclico, pero conservando su esencia. Tan sólo hay que tener la necesaria predisposición de ánimo para realizar ese camino y sobre todo una “intención recta” de corazón, que únicamente puede provenir de nuestro “yo”, o “azufre”, más interno. 

Justamente, la palabra “intención”, está muy relacionada con “iniciación”. De hecho vienen de la misma raíz: in tendere, “tender hacia”, lo cual se completa cuando ese “tender”, o “tendencia”, es además “recta”, es decir “axial”, y en ambos sentidos: horizontal y vertical, dos expresiones geométricas y arquitectónicas que sugieren dos momentos de un mismo e idéntico proceso. La “recta intención” es un recordatorio permanente que nada tiene que ver con la “moral” religiosa, ni de cualquier otro tipo, sino con que todo nuestro ser “tienda”, o “aspire”, hacia su Principio que, en el hombre y en todos los seres, se oculta simbólicamente en la cámara más secreta del corazón. Tiene que ver por tanto con la “orientación” de nuestra voluntad (de la “buena voluntad” descrita en los Evangelios) y de todas las facultades anímicas e intelectivas hacia un fin determinado que no es otro que la identificación con el Principio mismo, con la Unidad metafísica, con el “Centro o Corazón del Mundo”. Como indica a este respecto René Guénon:

Ante todo y constantemente, el hombre debe tender a realizar la unidad en sí mismo, en todo lo que le constituye, de acuerdo con todas las modalidades de su manifestación humana: unidad de pensamiento, unidad de acción y, lo que quizás es más difícil, unidad entre el pensamiento y la acción (2).

Precisamente “la unidad en la intención y la tendencia constante hacia el centro invariable e inmutable”, como señala a continuación el propio Guénon, es lo que hace efectiva la acción transformadora del rito iniciático, en este caso hermético. La meditación en los símbolos, la lectura y la “atención” concentrada en los textos sapienciales, la oración del corazón, la invocación de los nombres del Sí Mismo, etc., son formas del rito hermético que nos predisponen internamente al Conocimiento. Son ritos mágico-teúrgicos que desembocan en la reminiscencia o anamnesis, que es el "recuerdo del Sí Mismo en nuestra interioridad", como nos recuerda Federico González (3), y el mismo Platón (en el Fedón, el Fedro, el Menón...) al referirse a aquellas verdades e ideas puras que el alma “recuerda” porque ya estaban en ella misma y que había olvidado al venir a este mundo. En verdad, conocer no es otra cosa que “recordar”, o sea que está en íntima relación con la memoria como un don divino recibido por el hombre y que puede ser activada por él gracias al rito, cuyo ritmo interno, sustentado en las analogías y correspondencia simbólicas entre los distintos planos de la realidad, nos pone en relación armónica con las potencias creadoras del cosmos, despertándolas en nosotros. Participamos así de una danza de ciclos y ritmos dirigidos por una Inteligencia que dan forman sutil a la estructura cósmica, y en la medida en que vamos comprendiendo dicha estructura, esa Inteligencia se va haciendo en nosotros, y este hecho, siempre asombroso, es el que se reproduce en el alma humana gracias a la iniciación, y el que hace de ella un símbolo del mismo proceso cósmico. 

El “Hágase la luz” proferida por el Intelecto divino, y por medio del cual el “caos primigenio” deviene el orden cósmico, es de la misma naturaleza que el alumbramiento que genera la influencia espiritual recibida en la iniciación, recepción que no “sucede” en el tiempo sino en un “instante atemporal”: fuera del tiempo, de ahí la íntima sacralidad de su experiencia. Son dos actos, el cósmico y el humano, idénticos en su esencia, o sea que hay una identidad entre el macrocosmos y el microcosmos. Por eso mismo existen correspondencias y analogías entre las puertas de la iniciación y las puertas solsticiales. 

Quizá desde un principio, al entrar en la vía iniciática, lo primero que conviene saber es que se entra en un espacio del alma humana y cósmica totalmente ignoto y desconocido, pues una cosa es la “teoría” en el sentido “especulativo” del término (ya que tiene otro mucho más elevado relacionado con la “contemplación”), y otra la experiencia directa de lo que va aconteciendo en ese viaje, de aquello que vamos “descubriendo”, o mejor “reconociendo” durante su recorrido, que siempre son aspectos olvidados del Sí mismo, por lo que dicho reconocimiento tiene más que ver con “reunir” los fragmentos dispersos de nuestro ser que con cualquier otra cosa. La teoría, es decir el “modelo” cosmogónico y la doctrina metafísica, son el “mapa” necesario para no perdernos irremediablemente en el laberinto, y son imprescindibles para ordenar el caos de nuestra mente y establecer una jerarquía interna en correspondencia con lo que ese modelo y esa doctrina nos enseña de su didáctica, pero después todo eso ha de ser paulatinamente actualizado para que se haga “de verdad” en nosotros. 

Aunque en realidad todo esto es simultáneo, pues en la vía iniciática “comprender” es “vivir” en todos los estados de nuestro ser aquello que se comprende, sencillamente porque uno es eso: se “es” lo que se conoce. Parafraseando a Federico González el hombre se juega y se vive entero, es decir en cuerpo, alma y espíritu. En la verdadera iniciación a lo sagrado la teoría (el pensamiento) y la práctica (la acción) nunca están separadas, como nos recuerda un adagio de los antiguos constructores: “El arte sin la ciencia no es nada”, y nosotros añadiríamos que “la ciencia sin el arte” tampoco.


Volviendo de nuevo a los términos “ir”, “entrar” o “vía”, relacionados con la iniciación, vemos que ellos están presentes en la etimología de dioses tan importantes como el romano Jano, Ianus, que procede de iánitor, portero, que es idéntico al sánscrito yâna, que significa precisamente “vía”. En efecto, Jano era quien abría la “puerta” que permitía el acceso a ese camino, que en realidad es recorrido en dos grandes etapas, que se abren con la “puerta de los hombres” y con la “puerta de los dioses”, expresiones que encontramos prácticamente iguales en la tradición hindú cuando se menciona la “vía de los antepasados” (pitr-yâna) y la “vía de los dioses” (devâ-yâna). Estas dos puertas se corresponden con el solsticio de verano y con el solsticio de invierno, coincidiendo así con la entrada del año en el signo zodiacal de Cáncer y de Capricornio, respectivamente. Estos signos se encuentran en los dos extremos del eje vertical que va del norte al sur celeste, eje que constituye el “gozne” sobre el que gira el tiempo tras haberse “detenido” en los dos solsticios (4), dando lugar a su regeneración periódica y cíclica. Por eso Jano poseía dos llaves, una de plata y otra de oro, que además de sus simbólicas vinculadas con el poder temporal y el poder espiritual, tienen también un innegable significado alquímico por la importancia atribuida en su simbolismo a estos dos metales (5). Las dos llaves de Jano abrían y cerraban las puertas: las anuales de los solsticios y las de la iniciación. 

Refiriéndonos concretamente a la iniciación, Jano era el “portero” que custodiaba en realidad dos puertas, que no están desde luego en el mismo plano, sino que para acceder a la segunda, la “puerta de los dioses”, era necesario haber recorrido todo el tramo del camino que se abría con la primera, con la “puerta de los hombres”, o “de los antepasados”, que es la que merece propiamente hablando el calificativo de “inicio” o de “comienzo”, de ahí que a Jano también se le conociera como el “dios del comienzo”, lo cual encierra un simbolismo mucho más profundo relacionado con el poder genésico del tiempo, que además de su naturaleza cíclica contiene dentro de él una dimensión mítica y ontológica.

Por la “puerta de los hombres” se desciende en la manifestación (en correspondencia con el descenso del sol a partir del solsticio de verano), y por la puerta de los dioses se asciende hacia lo inmanifestado (en correspondencia a su vez con el “ascenso” del sol a partir del solsticio de invierno). En la vía iniciática, la entrada por la “puerta de los hombres” supone comenzar a vivir directamente en el tiempo mítico (en otra esfera del alma humana y cósmica), y esto es el “resultado”, podríamos decir, de una elección que hemos realizado previamente al separar con toda nitidez en nuestra conciencia lo profano de lo sagrado, que es una de las operaciones más delicadas de todo el proceso alquímico, pero absolutamente imprescindible, de tal manera que sin esa “separación” no es posible hablar de trasmutación ni de iniciación. Tengamos en cuenta que la “puerta de los hombres” es como un útero por el que penetramos en el Alma del Mundo pues se trata de “nacer” a nuevos estados del Ser Universal, y esto requiere un grado de “pureza interior” que ha sido posible gracias a la “mortificación” de los metales impuros, a los que con la ayuda de la Tradición, que nos ha guiado (como Virgilio a Dante), hemos podido ir desprendiéndonos de sus “escorias”, que no son otras que los “residuos psíquicos” propios del “hombre viejo”. 

Cuando en la Alquimia se habla de los “tesoros escondidos” en el interior de la tierra se hace referencia a esto precisamente. Los metales y piedras preciosas son la lenta maduración de las distintas gradaciones y cualidades de las luces celestes, las cuales simbolizan a los estados superiores del ser. Esas “luces” son las que estudia la Astrología-Astronomía, que junto con la Alquimia constituyen el conocimiento de la ciencia del cielo y de la tierra, es decir de la estructura cósmica según es estudiada por el Hermetismo. Por eso mismo, para ascender a los cielos hay que descender previamente al interior de la tierra, al interior del atanor de nuestra individualidad, y tras numerosas “rectificaciones”, disoluciones y coagulaciones, transformar las "heces en piedras preciosas", o el plomo en oro, convirtiéndonos así "en ciudadanos de la auténtica patria, es decir, verdaderamente universales" (Federico González).

En la iniciación hermética, los misterios de la tierra y los misterios del cielo, a los que dan acceso respectivamente la “puerta de los hombres” y “la puerta de los dioses”, constituyen los misterios completos de la Cosmogonía, que no son otros que los “Pequeños Misterios” de la Antigüedad. Por eso es un equívoco pensar que por una de esas puertas, la de los hombres, se accede a los “Pequeños Misterios” y por la otra, la de los dioses, a los “Grandes Misterios”, ya que estos últimos se corresponden con la Metafísica pura, en donde la idea de “viaje”, o incluso de “iniciación”, no tiene ya sentido alguno. 

Recordemos que la “puerta de los hombres” es también llamada la “vía de los antepasados”, que son todos aquellos que nos han precedido en el camino del Conocimiento y que han recorrido las edades de nuestro ciclo, desde el comienzo del mismo, in illo tempore (la edad de oro) hasta nuestros días, conformando la cadena de testificación de la Filosofía Perenne y de su memoria, permanentemente actualizada y transmitida a lo largo del tiempo, cuya herencia hemos recibido y de la que también damos testimonio.

Los antepasados constituyen los gérmenes o energías espirituales que debemos actualizar, o realizar, en nosotros para alcanzar la plenitud del verdadero estado humano. Como nos recuerda nuevamente Federico González, el antepasado, o ancestro, es 

una energía viva del pasado que se actualiza. La historia mítica de tal o cual pueblo se hace presente. Una utopía que nos pertenece, ligada a nosotros por medio de la Tradición y la “cadena áurea”.

Se dice que esos gérmenes espirituales están depositados simbólicamente en la “esfera de la luna”, lo cual significa que el “viaje” de rectificación por el interior de la tierra (o del mundo sub-lunar) que se inicia con la entrada por la “puerta de los hombres” ha conducido finalmente a dicha esfera, o mundo, que representa el “primer cielo”, donde está ubicado el Paraíso terrestre (tal cual lo describe Dante en la Divina Comedia, concretamente en la cima de la montaña-eje del Purgatorio), de ahí que a la luna se la llamara antiguamente la “tierra celeste”, o la “tierra del éter”, donde residen los antepasados en tanto que gérmenes de inmortalidad. 

Sin embargo, y en relación con las “puertas” iniciáticas, hemos de tener en cuenta que la esfera lunar representa todavía un lugar de pruebas, y el ser en vías de liberación aún puede “descender” nuevamente en el “mundo de las formas”, que en el Árbol de la Vida cabalístico comprende el mundo Yetsirah (psique inferior) y el mundo de Asiyah (el de la concreción material) conformando ambos el estado individual (6).


En la simbólica alquímica, la llegada al Paraíso terrestre es un grado en el desarrollo de la Gran Obra, pero ni mucho menos es el fin de la vía iniciática. Dicho grado representa lo que se llama la “obra al blanco”, que viene después de la “obra al negro” (la muerte iniciática). El ser se reviste de una nueva luz recibida del Intelecto divino, exactamente igual que la Luna recibe su luz del Sol. Se trata por tanto de una luz refleja, que ilumina no al ser en su totalidad sino la parte psíquica de su individualidad, haciendo posible la “regeneración psíquica” o segundo nacimiento.

O sea que el primer cielo representa un límite entre el mundo de las formas y el mundo de lo no formal, entre Asiyah y Yetsirah por un lado, y el de Beriyah por otro, siendo en este último donde está la “puerta de los dioses” y donde comienza verdaderamente el ascenso vertical por la Armonía de las Esferas, es decir por todos los estados supraindividuales y grados de las jerarquías planetarias y celestes comprendidas en la parte superior del Mundo Intermediario, en Beriyah, cuyo centro es el Sol (Tifereth). Según la simbólica que estamos manejando, si en la esfera del primer cielo (la Luna) está el “Paraíso terrestre”, en la esfera del Sol se encuentra el “Paraíso celeste”. Es aquí donde está el verdadero centro del estado humano, que comprende tanto a los estados formales como a los informales. La luz del Intelecto superior es recibida directamente, sin mediación alguna, en el corazón, que es así el recipiente que recibe y almacena sus influjos. El corazón también tiene memoria, lo que sucede es que ésta no sólo guarda ya los “recuerdos” de los ancestros humanos, sino que goza de la presencia de su linaje suprahumano. El ser ha nacido nuevamente “no de la sangre sino del Espíritu”. En esos viajes por los estados supraindividuales, el blanco de la obra alquímica se ha ido transformando gradualmente en el púrpura de la “obra al rojo”, y de este ha pasado a la luz áurea y sulfúrea que distingue a todo aquel que ha llegado al centro de sí mismo. 

Sin embargo el viaje del Conocimiento no concluye en estas esferas de la Ciudad Celeste, pues por encima del mundo de Beriyah se encuentra la Triunidad de los Principios contenidos en el Ser Universal (Kether), donde los misterios de la Cosmogonía son absorbidos en el plano más alto del Árbol de la Vida, el Ontológico de Atsiluth. Allí seremos despojados de cualquier condicionamiento y limitación por muy sutil que esta sea. El “premio”, si hubiera alguno, es la Liberación. Estamos en el umbral más alto, en la antesala, por decir algo, de los grandes e inefables misterios de la Metafísica. 

Y entonces, desnudado de todo lo que había producido la armonía de las esferas, entra en la naturaleza ogdoádica, no poseyendo sino su propio poder; y con los Seres canta himnos al Padre, y toda la asistencia se alboroza con él de su venida. Y vuelto semejante a sus compañeros, oye también a ciertas Potencias que moran por encima de la naturaleza ogdoádica cantando con dulce voz himnos a Dios. Y entonces, en buen orden, suben hacia el Padre, y se abandonan a las Potencias y, vueltos ellos mismos Potencias, entran en Dios. Pues este es el fin bienaventurado de los que poseen el conocimiento: convertirse en Dios. ¡Y bien! ¿Qué esperas ya? Ahora que has heredado de mí toda la doctrina ¿no vas a guiar a los que lo merezcan para que, por tu intermediación, el género humano sea salvado por Dios? (7)

Adenda

Para acabar de entender esta simbólica, algo compleja ciertamente, de los solsticios en relación con la iniciación considerada según el modelo hermético del Árbol de la Vida cabalístico (que tiene también sus correspondencias con el modelo del templo cristiano, al que nos referiremos más adelante), hemos de tener en cuenta que una ley fundamental de la Simbólica es que todas las cosas tienen cuatro niveles jerarquizados de lectura, lo que nos indica que hay cuatro maneras de aprehender la realidad o la esencia de todo cuanto existe, sabiendo además que entre todos esos niveles hay analogías y correspondencias que posibilitan la comunicación e interrelación constante entre ellos. 




Si tomamos como modelo del cosmos el Árbol de la Vida cabalístico, o sefirótico, este se divide en cuatro grandes planos o mundos: Asiyah, Yetsirah, Beriyah y Atlsiluth, correspondiendo el primero de ellos al mundo corporal, el segundo y el tercero al plano del alma (dividida en el alma inferior y el alma superior, respectivamente, lo que constituye el Mundo Intermediario), y el cuarto, Atsiluth, al mundo del Espíritu. Cada uno de estos planos contiene dentro de sí un Árbol de la Vida entero, de tal manera que si hablamos del Árbol de Yetsirah (el alma inferior), la parte más alta de éste nos hará conocer los aspectos más elevados del mundo yetsirático, donde ya se empiezan a transparentar las cualidades del Árbol que está inmediatamente por encima de él, que en este caso sería el de Beriyah (el alma superior), y este conocimiento es el que puede “provocar” precisamente una “ruptura de nivel” que posibilite “salir” de ese plano inferior para acceder al superior. Y así podríamos hablar del resto. 

Por otro lado, que en cada plano del Árbol de la Vida haya a su vez un Árbol entero, da la medida de la universalidad y majestad de los misterios de la iniciación en toda la extensión, grados y estados a los que dan lugar, todos ellos engarzados como perlas en el hálito del Espíritu divino.

Todo cuanto hemos expuesto hasta aquí sobre la iniciación lo hemos hecho teniendo como perspectiva el plano de Beriyah. Por eso hemos hablado de los planetas no sólo como estados del alma inferior (es decir como metales en el interior de la tierra) y por tanto ubicados en el plano de Yetsirah, sino como estados comprendidos en el alma superior, en Beriyah, que es el de la Creación, y donde los planetas son “cielos” en el sentido en que lo considera el propio Dante en la Divina Comedia (8), esto es, como grados o estados de iniciación real, y no sólo virtual, que es propia de las primeras etapas en el camino del Conocimiento.

Según este punto de vista, que aquí tratamos de definir y diferenciar para su más fácil comprensión, los cielos planetarios posteriores a la esfera de la Luna constituyen grados de iniciación efectiva durante los cuales el ser va despojándose de su condición meramente individual para conocer otros estados menos limitativos y más universales de sí mismo. En efecto, Beriyah, junto con Atsiluth, pertenecen enteramente al dominio de lo Universal y lo supraformal, mientras que Asiyah y Yetsirah pertenecen al dominio de lo individual y de las formas, ya sean estas concretas o sutiles.

Es en esa esfera del “primer cielo” donde el iniciado, tras pasar por las “aguas bautismales” y purificarse y regenerarse psíquicamente, emprende su viaje verdaderamente celeste que lo llevará hasta la “puerta de los dioses”, que, dentro de la perspectiva en la que nos situamos en este momento, está en Beriyah, o sea en la parte superior de su alma en correspondencia con el Alma del Mundo. El primer cielo es el “soporte” para ese ascenso, lo cual está en conformidad con una de las acepciones de la palabra Yesod: “fundamento” (9). 

En la simbólica del templo cristiano, las “aguas bautismales” están justo a la entrada del mismo, y aquí podríamos hacer una trasposición simbólica entre dicha entrada y la “puerta solsticial” de verano (la “puerta de los hombres”), que están regidas precisamente por San Juan “el Bautista”. Es también el lugar donde se sitúa el laberinto, que se ha de recorrer necesariamente y de cuyo resultado dependerá que el ser en vías de liberación entre de nuevo por la Ianua Inferni (la puerta hacia el mundo inferior) o consiga hacerlo por la Ianua Coeli, la “Puerta del Cielo”, que como dijimos en su momento es igualmente la “puerta del Sol”.

También señalamos que esta segunda puerta se sitúa en el plano de Beriyah, concretamente en la sefirah Tifereth, el centro y corazón del Árbol (10), donde el ser humano alcanza su plenitud ya que es el centro de su estado, y por analogía el centro del Alma del Mundo, con el que está permanentemente comunicado. Es en Tifereth, ciertamente, donde comienza a tomar contacto con sus estados superiores, o supraindividuales, iniciándose para él el viaje por la “vía de los dioses” (devâ-yâna en la terminología hindú). Habiendo desarrollado todas sus cualidades innatas se ha hecho merecedor de pertenecer al linaje de sus ancestros míticos, cuyos “gérmenes” sutiles encontró en su pasaje por la esfera de la Luna, que es asimismo la sede de la “memoria cósmica” (representada también por la sefirah Yesod en el Árbol de la Vida). Esta es la razón de que, como hemos explicado anteriormente, Dante coloque el Paraíso terrestre en la esfera de la Luna, el primer cielo, y así lo entiende también el gran metafísico sufí Ibn Arabí cuando en La Sabiduría de los Profetas sitúa a Adán, el hombre primordial, en dicho cielo, al cual rige. Por eso se dice que es en ella donde “viven” los antepasados de este ciclo humano y de los anteriores.

Habiendo llegado a Beriyah, el ser ha “resucitado” esos gérmenes sutiles, restituyendo en él el estado primordial. Lo que es lo mismo que decir que ha sido “recibido” en la Ciudad Celeste, región ignota del Alma Universal que ha de ir recorriendo y reconociendo en su propia alma hasta fundirse enteramente con ella.

En el simbolismo constructivo la llegada al centro del estado humano está simbolizada por el altar (el centro y corazón del templo) (11), el cual no se sitúa en el mismo plano horizontal del piso de la nave, sino que está “elevado” con respecto a él, de la misma manera que está elevado el Sol y el resto de planetas con respecto a la Luna, o el plano de Beriyah en relación al de Yetsirah. Es en el altar donde el ser recibe su “bautismo de fuego” (donde arde su corazón inflamado por el único amor al Conocimiento), y es también donde se coloca el Águila (ave celeste), símbolo de San Juan Evangelista, el apóstol que preside la “puerta de los dioses” en el solsticio de invierno. 

Bendecido por el “espíritu solar” el ser emprende su viaje por los planos más altos del Mundo Intermediario, que es el Mundo o Cosmos en tanto que “intermediario” entre el hombre y su Principio (que está en Atsiluth) (12). En esos planos más altos y misteriosos del Alma del Mundo habitan las jerarquías celestes de que nos habla, por ejemplo, Dionisio Areopagita, el gran neoplatónico cristiano. 

A partir del altar (es decir del centro del Árbol de la Vida), el viaje vertical se realiza por los mundos que están por encima de las esferas planetarias, las cuales tienen al Sol como centro, al igual que el Árbol de la Vida tiene como centro a Tifereth. Por tanto, más allá del Sol, pero todavía pertenecientes a los niveles más altos del Alma del Mundo, encontramos el Cielo de las Estrellas Fijas (incluyendo en él al Zodíaco), el Cielo Cristalino y el Cielo del Primer Móvil, y envolviendo a todos ellos el Empíreo, el más cercano a la Divinidad hasta el punto de que podríamos considerarlo como perteneciente al plano de Atsiluth. En el Empíreo habitan los espíritus más sutiles y transparentes de la Creación, las jerarquías divinas más altas (serafines, querubines y tronos, según la terminología del hermetismo-cristiano medieval y renacentista recibida de Dionisio Areopagita). Pero no perdamos de vista que todos estos Cielos expresan realidades mucho más universales que las que ellos mismos estarían simbolizando en los Árboles contenidos en Asiyah y en Yetsirah. 

La Deidad, en el centro de todos esos mundos y cielos, está simbolizada por el triángulo equilátero como expresión de la Tri-unidad de los principios ontológicos y se correspondería con el mundo de Atsiluth, el más alto del Árbol de la Vida, con tres únicas sefiroth: Kether (Corona), Hokhmah (Sabiduría) y Binah (Inteligencia). Atsiluth correspondería así al Olimpo de la tradición greco-romana, donde moran los dioses más altos, los auténticamente inmortales. 

En este sentido, si los dos rostros de Jano están relacionados con la “puerta de los hombres” y la “puerta de los dioses”, ¿con que se relacionaría ese “tercer rostro” invisible que se dice que posee también esta deidad, y que no mira ni al pasado ni al porvenir sino a un “eterno presente”, que es también hacia el que mira el “tercer ojo” de Shiva, el dios hindú de las transformaciones? La respuesta no puede ser otra que el Conocimiento mismo, que en palabras de Federico González surge de la unión y combinación de la Sabiduría y la Inteligencia, de Hokhmah y Binah, “y en cuya síntesis se refleja y reconoce el Ser en tanto que Triunidad de principios (Kether-Hokhmah-Binah)” (13).

Es por tanto el Conocimiento, la Gnosis, la verdadera clave de bóveda de toda la Manifestación Universal, comprendiendo dentro de ella todo cuanto emana del Principio mismo, que está en Kether, el Ser Único.

El viaje que el peregrino emprendió por la “puerta de los hombres” y posteriormente por la “puerta de los dioses” lo ha llevado por mundos y estados que tienen en Kether su origen, y todo el proceso iniciático se entiende como un regreso a ese origen. No hay “vuelta atrás” a partir de un momento dado, por eso se dice que la “puerta de los dioses” tiene una única salida, que no es precisamente la que conduce nuevamente a los estados manifestados e individuales, sino realmente a los estados inmanifestados, si bien éstos no son todavía los supracósmicos pues pertenecen el ámbito del Ser (14).

El “abismo” que hay entre unos y otros sólo puede salvarse a través del Conocimiento, cuya luz nos conduce y acompaña constantemente. Y se entiende así que lo que realmente nos ha movido y nos mueve hacia la metafísica, a lo que está “más allá de la física”, es decir del cosmos (y también de la ontología), no es otra cosa que esa luz alumbrando constantemente en nuestro corazón. Pero la metafísica no está al final del camino, puesto que no hay ningún final, como tampoco ha habido un comienzo, salvo que nos estemos refiriendo a los ciclos del devenir temporal, de los que debemos escapar para acceder al tiempo mítico, atemporal. El final y el comienzo es un “ahora” siempre renovado y virginal. La metafísica está siempre presente, en todos los niveles y planos del ser, pues también es una ciencia y un arte que se “aprende” y que nos ayuda a romper, superar y transformar todos los condicionamientos y limitaciones que se nos presentan en el largo camino hacia el Conocimiento. Es ella, la metafísica, la que puede hacer realidad el anhelo más secreto que anida en toda alma humana: la obtención de la Libertad, de lo No condicionado por nada ni por nadie.

Amigo (…) una vez consolidado el camino, abandona los sentidos, las operaciones intelectuales, las causas sensibles e inteligibles, a todo no ser y a todo ser, y en la medida de lo posible, vuelve como ignorante a la unidad de Aquel que está por encima de toda esencia y conocimiento; pues por ti mismo y por todos, por el abandono inconmensurable y absoluto de la mente, ascenderás al rayo supraesencial de las Tinieblas divinas, abandonando todas las cosas y libre de todas ellas. (Juan Escoto Eriúgena, Sobre las naturalezas) (15).




Notas

1 Tal vez la vida humana no sea otra cosa que una sucesión de interrogantes a los que hay que dar respuesta si realmente queremos saber efectivamente quiénes somos, de dónde venimos, y a dónde vamos. La iniciación es de hecho entrar en un camino en el que vamos resolviendo esos sucesivos interrogantes, que al final, paradójicamente, nos conducen a un interrogante aún mayor y absolutamente irresoluble: "¿Quién?" El propio Misterio, el Dios Desconocido.
2 René Guénon, El Simbolismo de la Cruz, cap. VIII. Ed. Obelisco, Barcelona, 1987.
3 Federico González Frías, Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada: “Recuerdo”. Libros del Innombrable, Zaragoza, 2013.
4 En la tradición cristiana la función de Jano pasa a ser ocupada por los dos San Juan, el Bautista y el Evangelista, que presiden respectivamente el solsticio de verano y el solsticio de Invierno. Por otro lado, la etimología entre Jano y Juan es evidente, como lo es también el vínculo que existe entre Jano y Cristo, ya que ambos son igualmente “Señores del tiempo”. 
5 Como sabemos la plata y el oro están vinculados con la luna y el sol, y por tanto con dos fases importantes de la obra alquímica: la “obra al blanco” y la “obra al rojo”, que indudablemente están relacionadas con el simbolismo de las dos llaves de Jano. 
6 Por eso mismo la luna es designada como Ianua Coeli (puerta del Cielo) o Ianua Inferni (puerta del Infierno), o sea que en ella puede iniciarse el viaje hacia los estados superiores o bien descender nuevamente en el mundo inferior. También el sol recibe el nombre de Ianua Coeli.
7 Corpus Hermeticum. Poimandres, XXVI. Fragmento extraído de: Federico González, Hermetismo y Masonería, Libros del Innombrable, Zaragoza, 2016.
8 Ver El Esoterismo de Dante, de René Guénon.
9 Recordemos que Yesod, asociada con la Luna, es la sefirah central del plano de Yetsirah.
10 “Cuando todos los colores (las sefiroth como emanaciones del Principio) están entrelazados, se los llama Tifereth”, nos dicen los cabalistas de todos los tiempos.
11 Ver en Introducción a la Ciencia Sagrada. Programa Agartha (de Federico González y colaboradores), los acápites dedicados al simbolismo constructivo, como por ejemplo “El Templo”, “El Laberinto” y “El Altar” (Módulo I).
12 En el Árbol de la Vida el cosmos propiamente dicho estaría conformado por las sefiroth llamadas precisamente de “construcción cósmica”, que son siete si contamos entre ellas a la última, Malkhuth. Las tres sefiroth supremas, serían pues “extracósmicas”, en el sentido de que ellas no participan del movimiento de la rueda del mundo, pero sí son sus principios, aunque todavía no estemos en el dominio de lo verdaderamente supracósmico y metafísico, que está “más allá” de Atsiluth. Añadiremos que las sefiroth de construcción cósmica también se denominan el Microposopos o “Pequeño rostro”, el cual sería un reflejo del Macroposopos o “Gran rostro”, conformado por las tres primeras sefiroth.
13 Federico González Frías: Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos, entrada “Abismo”. Añadiremos que en la Cábala el Conocimiento se denomina Daath, y es considerado como la sefirah “invisible”.
14 El plano de Atsiluth se correspondería así con el Brahma-Loka (el “Mundo de Brahma”), pero no considerado aún como el Brahma Supremo incondicionado, sino como el Brahma con atributos en tanto que Deidad creadora, idéntica en este sentido a Kether. 
15 Ibíd. Entrada “Gnosis-Conocimiento”.

http://letraviva.es/La-iniciacion-como-reminiscencia

martes, 18 de abril de 2017

LA ABEJA, UN SÍMBOLO MASÓN

LA ABEJA, UN SÍMBOLO MASÓN

En la calle Ramón y Cajal, muy cerca del portal de Jaca, frente al nº 26 de esta calle, encontramos una gran casa en la que destaca la profusa ornamentación de su puerta, ventanas y balcones. Fijándonos en la decoración de la parte inferior de uno de sus balcones contemplamos una abeja esculpida, símbolo masónico de un maestro albañil que participó en la restauración de la vivienda en el siglo XIX, apellidado Almárcegui.

Abeja esculpida en uno de los balcones de la casa de la calle Ramón y Cajal.

El símbolo de la abeja o de la colmena era muy popular entre los masones del siglo XIX. La abeja ha simbolizado la laboriosidad, la sabiduría, la regeneración y la obediencia ya desde los primeros tiempos cristianos, y de hecho era un símbolo de las mismas virtudes entre los antiguos egipcios y romanos.
La colmena es un milagro de la ingeniería natural, una sólida y perfecta estructura, un símbolo de la industria, por lo tanto es de especial importancia para los masones que estudian la construcción de estructuras, pues el hombre debe cooperar con sus semejantes para lograr el desarrollo mutuo de todo.

Pero el símbolo de este himenóptero también tiene un mensaje mucho más profundo y filosófico. Así como la abeja recorre los campos libando el néctar de las flores para después llevarlo a la colmena, el alma de cada ser humano debe extraer el néctar de la sabiduría de las distintas experiencias de su recorrido por la vida y llevarlo a la gran colmena de la experiencia, el cuerpo. En la misma forma, se dice que las energías espirituales en el hombre toman, eternamente, las fuerzas vitales que él está trasmutando y las lleva a la colmena del cerebro, donde es almacenada la miel o el combustible necesario para el mantenimiento de la vida.

http://villadesosdelreycatolico.blogspot.pe/2015/02/la-abeja-un-simbolo-mason.html

lunes, 17 de abril de 2017

LOS MAESTROS CANTEROS Y CONSTRUCTORES EN LA EDAD MEDIA. LOS GREMIOS MEDIEVALES

LOS MAESTROS CANTEROS Y CONSTRUCTORES EN LA EDAD MEDIA. LOS GREMIOS MEDIEVALES

En el Románico, la construcción de las iglesias estaba a cargo del llamado Magíster Muri. Se le solía representar con una virga (bastón de mando) en la mano. El maestro tenía conocimientos específicos para concluir la obra; también se encargaba de la organización del trabajo, del traslado de los materiales, de la invención de nuevas máquinas, de nuevos sistemas de construcción, etc.…

De este maestro dependían los capataces y de éstos los obreros, que eran los que se enfrentaban a los problemas prácticos que iban surgiendo según se desarrollaban las obras. El maestro también solía agrupar a escultores, tallistas, marmolistas, cortadores de piedra, carpinteros, pintores, etc. Estos grupos eran conocidos con el nombre de “Corporaciones”, y las grandes obras a veces requerían a más de uno de estos grupos, ya fueran nacionales o extranjeros. Los Magíster Muri y los canteros poseían conocimientos y estudios prácticos de matemáticas, geometría y arquitectura.


El mito y leyenda de los maestros constructores se remonta a la época del rey Salomón, pero el seguimiento histórico resulta difícil y confuso. El hilo conductor de la existencia de estos gremios artesanales se retoma en el siglo XI y XII, en pleno auge del renacimiento medieval. Las fraternidades constructoras, la realeza y la Iglesia emprenden programas arquitectónicos, pero pronto surgen desavenencias entre las autoridades y los gremios constructores, por lo que estos gremios buscarán un acercamiento a las órdenes religioso-militares y será la Orden del Temple quien dará cobijo a estos artesanos, a los que protegerá de los abusos de la nobleza y de la Iglesia. Tras la disolución de los templarios en el siglo XIV, estos constructores pasaron a la clandestinidad y algunos de ellos se integraron en la francmasonería, origen de la masonería moderna.


A principios del siglo XII, los canteros y albañiles no habían dejado de ser obreros, pero habían conquistado libertades y empezaron a organizarse. Consiguieron el derecho a tener su logia, lugar en donde trabajar y poder celebrar sus asambleas privadas. Pronto formaron una auténtica hermandad y con ella se organizaron, consiguiendo a mediados del siglo XII que la logia de los constructores se convirtiera en escuela con biblioteca y archivo para guardar sus planos, hasta aquel momento inexistente.

Cuando un cantero itinerante les visitaba, describía los edificios en los que había trabajado, así como aquellos que había observado en su camino, les enseñaba bocetos y dibujos y les contaba sus técnicas constructivas. Las logias se ocupaban de hacer copias y distribuirlas entre ellas. Cuando llegaba un cantero viajero a una logia daba tres golpes en la puerta y gritaba: “¿Trabajan aquí constructores?”. Los que estaban dentro se quitaban el mandil, se ponían el jubón, y se aprestaban a recibir al huésped. Con el fin de reconocerse entre ellos y evitar que nadie pudiera hacerse con sus conocimientos crearon complicados ritos y convirtieron su oficio en secreto.

Lo importante era la obra a realizar para la posteridad y no la fama o el protagonismo. Por esta razón se desconocen en la mayoría de los casos quiénes fueron los autores de las obras.

Pero no sólo los canteros se reunían en fraternidades o asociaciones, ya que el gremio en la Edad Media ocupa un lugar predominante en la estructura social y en la vida de las villas y ciudades. Así, por distinción del oficio, nacen las agrupaciones gremiales bajo la advocación de un santo patrono y cada una tenía sus propios símbolos y marcas. Los gremios eran agrupaciones de artesanos de una localidad dedicados a un mismo oficio. Cada gremio tenía sus propias ordenanzas y una estructura interna muy rígida en la que normalmente se contemplaban tres niveles de trabajo: aprendiz, oficial y maestro.

Para ingresar en los gremios medievales eran necesarios determinados requisitos y largos períodos de formación, tanto profesional como intelectual. Se ingresaba con el grado de aprendiz, que podía durar varios años, en el taller de un maestro que además lo sustentaba.Tras unas pruebas podía ascender al grado de oficial, pudiendo vivir aparte y trabajando para su maestro con salario o bien para otro taller del gremio, y tras varios años de oficio, duro trabajo, perfeccionamiento y después de demostrar sus cualidades, presentar un trabajo original y aptitudes ante las más altas jerarquías de la logia, se recibía, por fin, el título de maestro y se era considerado a partir de entonces como un “compañero”. 

Casa-taller de un maestro tonelero

Ser compañero era toda una filosofía y un comportamiento de vida. El gremio mantenía un control muy estricto sobre el trabajo de sus miembros, con lo que se aseguraban la pervivencia del mismo y de sus estructuras. Solo el maestro tenía el derecho de fabricar un producto y venderlo por su cuenta; sólo ellos podían participar en las asambleas y sólo ellos tenían su casa y su familia. Los oficiales no podían negociar sus salarios y tenían que aceptar como pago lo ofrecido por el maestro; podían vivir en una casa de huéspedes o en casa de un maestro que tuviera una hija, aunque fuera fea, pues casándose con ella las posibilidades de ascender a maestro aumentaban considerablemente.

Los maestros se organizaban para que sólo ellos pudieran fabricar y vender los productos de su especialidad, porque la norma les impedía fabricar artículos de otros oficios. Esta forma de trabajar estaba fijada por un estricto reglamento que les indicaba los materiales que podían emplear y los procedimientos que debían seguir para realizar su trabajo. Se prohibía la competencia y quien vendiera una mercancía que no llevara su sello podía ser multado, recluído en la cárcel y sufrir la confiscación de sus mercancías.

Banderas con los emblemas de los gremios medievales. Alemania.

BIBLIOGRAFÍA

-DORLING KINDERSLEY. Signos y símbolos. Círculo de lectores, 2008.
-Historia de las civilizaciones, T. 3. Los orígenes de la Edad Media. Larousse, 1996.
En la web:
-www.litosonline.com. Marcas de cantero y signos lapidarios

http://villadesosdelreycatolico.blogspot.pe/2015/05/los-maestros-canteros-y-constructores.html

domingo, 16 de abril de 2017

Retales de Masoneria Nº 70 - Abril 2017

Retales de Masoneria Nº 70 - Abril 2017


Contenido

La aniquilación y supervivencia de la masonería en el régimen nazi
Las Puertas Solsticiales
El futuro de la masonería
El compañero masón
La masonería Rusa
Me duele la iglesia
La vida múltiple de Albert Pike
O Exodo motejado (1 de 11) (Ver.Original)
King Solomon's Quarries (Ver.Original)
Judas versus Jesus: o engodo (Ver.Original)

...y nuestras secciones fijas y de pasatiempos..

Enlaces para lectura o descarga web



PERSONA DE BUENAS COSTUMBRES

PERSONA DE BUENAS COSTUMBRES
Por: Iván Herrera Michel

Es un lugar común encontrar que para ser aceptado en una Logia Masónica el aspirante debe ser objeto de un examen acerca de su calidad de depositario de “buenas costumbres”.

Generalmente se acepta en nuestro medio, que una persona posee buenas costumbres cuando no tiene vicios, la responsabilidad es un distintivo de su personalidad, es cortés, existe coherencia entre lo que dice y lo que hace, etc. Es decir, cuando su conducta cuenta con una aprobación social extendida.

No obstante, todos sabemos que los modos colectivos de comportamientos son conductas que varían según la época y la geografía. En consecuencia, la costumbre no es un referente genérico universal, sino el resultado de la repetición generalizada de una conducta propia de un grupo.

En aras de la verdad, debemos admitir que en las naciones occidentales son cotidianamente practicadas exclusiones por razón del sexo, la raza, la religión, el origen nacional, la opinión política, etc., a pesar de que las legislaciones han sido muy cuidadosas en proscribir toda clase de discriminaciones.

Conductas como la embriaguez habitual, el contar con más de una pareja sexual, la infidelidad, el mentir, el no obedecer las leyes que se ha jurado cumplir, etc., cuentan con una gran tolerancia y permisibilidad en las sociedades occidentales, pero no por ello dejan de ser costumbres nocivas para las personas y las sociedades.

Podríamos, igualmente, recordar algunas practicas perniciosas entre personas que públicamente se reclaman como de buenas costumbres, tales como el circular material pornográfico entre amigos, sin tener en cuenta que colaboran con la explotación sexual, o el propagar chistes prejuiciosos, sin contar con el sufrimiento del prejuiciado, o el asistir a riñas de animales, regodeándose con el derramamiento de sangre, o el contaminar el medio ambiente, sin pensar en las catástrofes que se nos anuncian, etc.

Es como si la moral privada y la moral pública no se correspondieran necesariamente, y la construcción de la conciencia individual incorporara exclusiones. A veces oímos, la expresión " lo ideal es que...” seguido de “... sin embargo...", y uno podría preguntarse si está bien - como miembros de una institución que apuesta, no por la perfección, sino, por el perfeccionamiento de nuestra Piedra Bruta - apartarse en determinadas situaciones del deber ser.

Siempre es vital para la Orden Masónica considerar seriamente el problema de las costumbres y las opiniones personales de sus miembros con anterioridad a su ingreso, y determinar en su interior que ideas y acciones son inaceptables en una asociación que se precia de humanista.

Ahora bien, ¿Cuándo una costumbre traspasa el límite entre lo que es bueno y lo que es malo, como prerrequisito para acceder a la construcción Masónica?.

Indudablemente, el límite está relacionado con el respeto a los Derechos Humanos y con la coherencia entre lo que predicamos y lo que practicamos en nuestras relaciones con nosotros mismos, con la sociedad en que vivimos y con el medio ambiente. Y naturalmente, con lo que propagamos al interior de la misma Masonería.

Un peligro al no tener clara esta disyuntiva se presenta cuando un nuevo Masón ingresa con sus malas costumbres a la Orden, y una vez allí, dado el sistema de elección de los próximos aspirantes, va conformando un colectivo desviado de la verdadera construcción Masónica, que siempre debe estar basada en la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Por lo tanto, la función del examinador de un candidato a ingresar en la Masonería - que es una institución que aspira a crear y fortalecer relaciones armoniosas e inclusivas en su seno y en la humanidad a partir de la pluralidad existente -, supone un enfoque mucho más amplio y relacionado con las cosas que la conciencia individual en plena libertad está dispuesta a aceptar.

Ya no se trata de mirar con criterio moral las costumbres, sino con sentido ético Masónico, estimándolas desde los valores institucionales que han permitido que la Orden haya colaborado en la construcción de un mundo mejor y más inclusorio, mediante los grandes procesos que en aras de la libertad, la igualdad y la fraternidad se han adelantado.

http://ivanherreramichel.blogspot.pe/2008/09/persona-de-buenas-costumbres.html

sábado, 15 de abril de 2017

La crucifixión de Cristo

La crucifixión de Cristo

Tras la flagelación, Jesús es condenado a la crucifixión, por ello debe cargar el travesaño horizontal o patibvlvm hasta el lugar del suplicio, en este caso el monte Gólgota. Consigue llegar a duras penas y gracias a la ayuda de uno de los individuos que permanecían expectantes. Cuando llegan a la cima, le ofrecen, a modo de analgésico, una especie de vino mezclado con mirra, que este rehusó tomar.


Como dijimos en la anterior entrada, las cruces estaban compuestas por dos piezas independientes. Por un lado estaba el stipes, colocado en posición vertical y el patibvlvm, en horizontal. Aunque existía la cruz latina y la tau, el uso más extendido era el de la tau, que tenía forma de T mayúscula. Según la altura del stipes, la cruz recibía un nombre u otro. Crvx svblimis, era la más alta, estaba reservada para personajes públicos, la superior altura hacía que destacase del resto y así, sirviera de escarmiento. La cruz de baja altura era la crvx hvmilis empleada para el resto de los condenados. Hay teóricos que piensan que los ladrones que acompañaron a Jesús estuvieron crucificados en una crvx hvmilis, mientras que Jesús lo estuvo en una crvx svblimis. Quizás la pista de esto esté en el evangelio de San Juan, en el que afirma que a Jesús, una vez clavado, se le ofrece beber de una esponja insertada en una caña de hisopo, una planta que no supera los 60 cm de altura, con lo que teniendo la media de altura de la época, con un tamaño aproximado de la caña, podríamos decir que la cabeza de Jesús estaría a algo más de 2 metros sobre el suelo.



Cuando el reo llegaba al lugar dónde tendría lugar la crucifixión, era tirado al suelo y sujetado al patibvlvm. La fijación se podía hacer mediante clavos, atado con cuerdas o ambos sistemas a la vez. Una vez sujeto, se alzaba para colocar el patibvlvm sobre el stipes, este último ya estaba clavado en el suelo. Dependiendo de la altura de la cruz se empleaban escaleras o un sistema de poleas. Tras ser colocando, se procedía a clavar los pies sobre el madero, flexionando las rodillas. Para culminar, se le colocaba sobre la cabeza o colgado del cuello el titvlvs, dónde figuraba el nombre y la condena del reo.

Juesús fue crucificado en el calvario, en latín calvaria o en arameo Gólgota “monte de la calavera” llamado así por su característica forma y semejanza a un cráneo humano. Cuando llegó, aparte de que se le ofreciera algo de beber, también fue desnudado, dejándole un calzón. El quitarle la ropa provocaría la vuelta al sangrado de las heridas de la flagelación que se habían adherido al tejido. Fue tumbado en el suelo y preparado para ser crucificado. Los clavos utilizados rondarían los 15 cm, siendo más largos para los pies.

La teoría más difundida es que el clavo penetrase la muñeca y no la palma, ya que al poco tiempo terminaría por desgarrarse.

En el caso de los pies, ambos estarían unidos con un solo clavo. Estuvo se tuvo que colocar entre el I y el II o el II y el III metatarsiano. Las rodillas debían de estar flexionadas.



En esta lamentable posición la caja torácica se comprime, impidiendo la realización correcta de los ejercicios de inhalación y exhalación. Para ello tendría que impulsarse sobre los pies clavados levantando todo su cuerpo, sufriendo un agudo dolor en los pies a lo que habría que añadir los roces de la espalda sobre el madero, que agravarían las heridas anteriores.

Son horas de terrible sufrimiento, sufre calambres, asfixia parcial, la piel de la espalda se le desgarra contra el madero con cada intento de tomar algo de aire. Cada vez más le resulta más difícil expulsar el dióxido de carbono, que se le acumula en los pulmones. Su corazón comprimido lucha por bombear sangre.

A pesar de toda esta agonía, según los evangelios, Jesús todavía tiene tiempo de pronunciar siete frases. En la quinta, grita “Tengo sed” momento en el que uno de los soldados le acerca una esponja clavada en una rama de hisopo y empapada de posca, un vino agrio y barato consumido por los legionarios romanos.



En el séptimo, Cristo toma una última bocanada de aire y emite un gran grito: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” Murió siendo las 15:00 horas aproximadamente y estando alrededor de 3 horas crucificado.

Para acelerara la muerte del reo, se le rompían las piernas de tal modo que, este no podía impulsarse para respirar, terminado asfixiado. Este fue el caso de los ladrones que acompañaron a Jesús. Cuando los romanos llegaron a Cristo, solo tuvieron que atestiguar su muerte atravesando el costado hasta el corazón.

Poco después el cuerpo inerte de Jesús fue bajado con ayuda de un manto y depositado en un sepulcro próximo al monte Gólgota.

http://lexsodalis.blogspot.pe/2014/04/la-crucifixion-de-cristo.html

viernes, 14 de abril de 2017

Historia del oficio de Cantero

Historia del oficio de Cantero
( Miquel Ramis)

A pesar de que es broma recurrente pretender que tal o cual oficio es el más antiguo del mundo (parece que sería sastre, ya que Adán y Eva se cubrieron con hoja de parra) pero realmente para encontrar un oficio (entendido como un grupo especializado dedicado a una tarea concreta y que recibe una contraprestación por ello, en salario o en especie) nos tenemos que remontar a la edad de piedra.

Como no podía ser de otro modo, (y menos en este proyecto) el oficio más antiguo del mundo es el de cantero, ya que está suficientemente probado por el hallazgo de talleres neolíticos, que grupos especializados (probablemente una mezcla de los artesanos más hábiles, ancianos y heridos) se dedicaban, casi industrialmente, a la talla de puntas de lanzas y cuchillos de sílex, que tallaban con otras piedras sobre la primera herramienta: una piedra plana, el primer yunque de piedra.

La cantidad de esquirlas halladas demuestran que eran grupos relativamente numerosos, de hasta 10 individuos, que utilizaban piedras traídas desde muchos kilómetros. Esta es una de las razones que explican la pervivencia de nuestro antecesor, el homo sapiens, frente al desaparecido Neanderthal, que nunca se molestó en caminar demasiado para ir a buscar sus piedras y que no llegó a alcanzar siquiera la fase de la piedra pulimentada.

En el mundo egipcio, los trabajos especializados, y más si se trata de una pirámide, tumba de un faraón, son encargados a obreros especializados y bien considerados, naturalmente ayudados por esclavos para las tareas más sencillas. Lo mismo ocurre en el mundo griego y romano, donde aparecen ya los primeros albañiles como gremio, los "cementaerius".


En el siglo XII ya existe una clasificación de obreros por profesiones (1); masonería (cementaria) los canteros o cortadores de piedra (latomos), y los albañiles o maçons (cementarios)

El latomus, el que da a la piedra su forma; cementarius, el que la coloca y la une a las otras con mortero. (2)

La palabra lapicida, designa también al trabajador de piedra, y en algunos documentos aparecen tailliator petrae o caesor lapidum, que es empleado a comienzos del siglo XII.

Tenemos pues dos categorías de obreros: el masón superior o cantero, que es el que trabaja la piedra, y el inferior o albañil, que no posee la misma formación y está encargado principalmente de colocarla. Y dentro del masón superior o cantero, todavía podemos distinguir entre el "artista" que trabaja la piedra blanca de adorno (para hacer molduras, capiteles estatuas…) Y el cantero simple que trabaja la piedra dura de sillería.

de steenhouwer (El Cantero) Grabado holandés.

(Img://geneaknowhow.net/in/beroepen/luyken/steenhouwer.html) 


El cobertizo que servia, a pié de obra, para resguardarse de la lluvia, la logia, se convierte en el gremio de masones. Compuesta de maestros, compañeros y aprendices, y de un código de normas ético, no se relacionaban con los albañiles, que solamente trabajaban el mortero y la paleta. Diseñan y planifican edificios y utilizan la escuadra, el nivel, el compás, que acaban convirtiéndose en símbolos de la cofradía. Tenían su tribunal en la Logia, y se juzgaba sin apelación todas las causas que eran tratadas según las reglas y estatutos de la confraternidad.

La logia funciona también como escuela, donde se da una enseñanza oral y secreta del saber arquitectónico. La logia se llama HUET en alemán; ATELIER en francés; LOGIA en italiano,"TALLER" en castellano y "Llotja" en Catalán, de ahí el nombre de nuestra Llotja de Palma.

A modo de colegio de arquitectos, los maestros se reunían con sus colegas o colaboradores directos para discutir los asuntos de la construcción que no debían ser conocidos por el resto de los trabajadores de la obra. Parece ser que también se enseñaba allí el lenguaje secreto contenido en los edificios, pero por el propio concepto de secretismo, no está suficientemente probado.

El papa Bonifacio IV, en el año 614, otorgó a los canteros ciertos privilegios que "les liberaban de todos los estatutos locales, edictos reales o cualquier otra obligación impuesta a los habitantes de los países donde fueran a vivir."

( Img: Cantero románico)
 


La masonería operativa se escinde en el siglo XVIII, apareciendo la actual masonería especulativa, que nace en el siglo XVII a partir de la decadencia de los gremios.

Los masones, antes que perder su privilegiada posición social, empiezan a admitir a otros notables que no provienen de la construcción , con quienes únicamente comparten los signos que les identifican : la escuadra, la plomada y el compás.

En Francia, los Compagnons mantienen el oficio vivo y las tradiciones de los antíguos gremios de masonería operativa. Durante las dos grandes guerras mundiales, su número llega a reducirse a un puñado de hombres, pero consiguen sobrevivir. Actualmente los Compagnons mantienen una impresionante red de formación de diferentes oficios, entre los cuales se incluye la cantería.

Desde siempre, los canteros, al tener un trabajo muy especializado han disfrutado de una gran movilidad, siendo la mayor parte de ellos de regiones y países distintos a aquellos en los que trabajaban. Con el idioma no tenían problemas pues prácticamente todos hablaban el latín que era la lengua universal.

( Img: cantero románico retratado en un canecillo.


Los canteros medievales trabajan preferentemente con herramientas de mango largo y menos con cinceles y martillos.)


Los canteros firman con su marca de cantero, lo que permite constatar la movilidad migratoria de grupos de canteros que trabajan en una misma región.

Las piedras, por su parte, llevaban tres clases de marcas: la de la cantera que indicaba para qué parte del edificio iba destinada. La del cantero que la labraba y por último la de colocación, se marcaban los asientos y contra asientos y las piedras con molduras. La función de la marca de cantero era simplemente para poder contabilizar y cobrar sus piedras una vez terminadas. 



Una muestra de la consideración que disfrutaban era que, al contrario que la mayoría de siervos, eran libres e independientes para dirigirse a donde quisieran.

La jornada de trabajo duraba siempre de sol a sol siendo en verano de 12 horas y en invierno de 8 horas, el domingo era día de descanso, asimismo los días de fiesta. Se pagaba por días o semanas, o por cantidad de trabajo realizado y por supuesto si caía enfermo o tenía un accidente, no cobraba, aún que la logia aportaba una manutención mínima hasta que se reponía.

En Europa, la construcción se detenía en Invierno, ya que debido a las nieves y heladas, no se fraguaba bien el mortero. Las paredes a medio levantar se cubrían con paja y estiércol y se reemprendía el trabajo en primavera. El cantero tallista podía seguir trabajando esculturas y detalles a cubierto en la logia. El resto de los canteros compaginaban trabajos en el campo.

( Img: Visita a la obra del obispo mientras varios canteros trabajan cerca de la logia.) 



Esta miniatura de la biblioteca de Francia muestra al Gran Maestre de Rodas recibiendo a los maestros de obra.

Los caballeros de la orden del Hospital tenian su cuartel general en Rodas. Al avanzar el imperio otomano, tuvieron que replegarse en Malta. Su nombre completo es Caballeros de la orden de San Juan del Hospital, sanjuanistas o de San Juan de Malta.

Junto con el Temple, fueron las dos ordenes de monjes-soldado de la edad media. No estuvieron presentes en la conquista de Mallorca por las tropas de Jaime I el Conquistador, pero les faltó tiempo para pedirle algo al rey, que les dió unas tierras y unas casas al lado de la Lonja, la actual iglesia de San Juan.

( Img ww.gothicmed.com/gothicmed/GothicMed/temporary-exhibitions/Valencia/related-documents/parrafocontenido/00/panoramico/Desplegable%20gothicmed.pdf)
 


Con la aparición del cemento y el hierro, el oficio de cantero inicia un rápido declive que llega hasta nuestros días. El complicado y cuidadoso despieze de una bóveda de piedra, en la que cada piedra debe ser tallada con 6 caras distintas, no tiene sentido al aparecer los encofrados de hormigón. Tenemos que esperar 100 años para descubrir que el conocimiento del cantero es imprescindible a la hora de restaurar los edificios y monumentos histórico- artísticos. 

Una vez más, volvemos a ser necesarios...


Notas:

(1) Canónigo Huges de Saint-Victor 

(2) En Inglaterra se distinguen los "roughmason" , cantero que corta los sillares y desbasta y "freestone mason", el tallista de piedra.

http://www.artifexbalear.org/cantero.htm