AMIGOS DEL BLOG

jueves, 17 de agosto de 2017

Retales de Masoneria Nº 74 - Agosto 2017

Retales de Masoneria Nº 74 - Agosto 2017

Artículos publicados:
Las columnas masónicas y la leyenda de Hiram (1 de 2)
Melquisedec y el misterio del fuego.
La templanza como virtud masónica.
300 años de la Masonería Moderna.
Fraternidad, Motivación y Masonería.
El Rito Sueco.
El Mandil No Siempre Fue Igual.
O Exodo motejado (5 de 11) (V.O.)
The Bible and Freemasonry (V.O.)
O problema do mal (V.O.)

Era Vulgar Y Era Verdadera.

Era Vulgar Y Era Verdadera.
Ricardo.


En las actas y trazados masónicos es habitual encontrarse con la referencia asociada a la fecha de la coletilla “Era Vulgar” si se menciona el año en curso, según la datación hoy internacionalmente aceptada, o la de “Era Verdadera” si se da como fecha el año en curso añadiéndole 4000 años más.

Pero ¿de dónde viene este peculiar método de datación y denominación en la masonería? Veámoslo: el interés por conocer la edad de la Tierra y que este dato fuese congruente con una cierta interpretación de la Biblia ha sido una preocupación de las religiones monoteístas en su búsqueda de credibilidad externa.

Uno de los primeros en establecer una cronología basada en la Biblia fue el benedictino Beda “El Venerable” en el siglo VI, que concluyó que la Tierra se había creado el 3952 a. C. Otros, como el francés Joseph Justus Scaliger, en el XVI, o John Lightfoot, que publicó una cronología similar en 1642 habían llegado a similares conclusiones: el mundo se creó el 3949 a. C o comenzó el atardecer del equinoccio de otoño, pero en el año 3929 a. C.; según uno u otro autor. Entre Beda, Scaliger y Lightfoot la diferencia era de 23 años arriba o abajo.

Pero el que lo clavó fue el arzobispo irlandés de Armagh James Ussher en 1650, en que publicó su Annales veteris testamenti, a prima mundi origine deducti (Anales del Viejo Testamento, derivados de los primeros orígenes del mundo), donde revisando las genealogías de los personajes bíblicos y los datos conocidos en la época de la historia romana y de las civilizaciones del Oriente Medio llegaba hasta el momento de la creación. Ussher afirmaba que nuestro planeta se creó en el año 4004 a. C., un 23 de octubre al mediodía. Domingo para más señas.

Así se cerraba una polémica que tanto cristianos como judíos y musulmanes habían mantenido durante siglos. Sin embargo, este trabajo, a pesar de su exactitud, apenas si tuvo trascendencia más allá del mundo del protestantismo cristiano. En el católico pasó sin pena ni gloria. La publicación de Ussher llegó en el momento en el que “el siglo de las luces” arrancaba. Ya estaba en marcha la revolución industrial e intelectual que supuso la aparición del motor de vapor, de la lanzadera en los telares, del uso masivo del carbón y de la nueva situación política y militar que surgió en Europa tras la paz de Westfalia, en 1648, poniendo fin a las guerras de religión entre católicos y protestantes.

En ese ambiente nació la masonería, que estando integrada por una buena cantidad de clérigos protestantes, y teniendo la referencia de uno de ellos como voz autorizada para establecer la edad del mundo y queriendo dotar a la naciente asociación de un pasado sólido, adoptaron sin más la referencia del obispo Ussher para datar sus escritos.

Hoy, la importancia de Ussher, aparte de esa referencia en algunos de nuestros trazados no tiene relevancia, excepto en algunas asociaciones protestantes, como por ejemplo en la Gideon Society, que tiene como una de sus actividades dejar una Biblia en las habitaciones de los hoteles de América y Europa, y en la que se usa esa datación como criterio cierto del origen del universo. También encontramos esta cronología ussheriana en una parte importante de las ideas de los creacionistas, especialmente en Estados Unidos.

Como curiosidad de esta cronología señalaré que Ussher dedujo que Adán y Eva fueron expulsados del paraíso un lunes 10 de noviembre del 4004 a. C. Qué simbólico.

https://masoneriamixta.es/2012/12/era-vulgar-y-era-verdadera/

miércoles, 16 de agosto de 2017

De Un Mismo Tronco

De Un Mismo Tronco

En 1926, meses antes del Convento Internacional de septiembre de 1927, el Muy Ilustre Hermano James I. Wedgwood, antiguo miembro del Supremo Consejo, en ese momento Gran Secretario de la Administración británica y obispo de la Iglesia Católica Liberal, publicaba un artículo sobre la tensiones internas que vivía nuestra Orden al englobar tendencias que él veía irreconciliables.

Presentaba que había tres masonerías dentro de Le Droit Humain, una seguidora de la proyección social del Gran Oriente de Francia, una ritualista y discreta seguidora de la Gran Logia Unida de Inglaterra y otra continuadora de la linea teosófica creada por los Muy Ilustres hermanos Annie Besant y Charles Leadbeater. Exponía el rechazo que algunas federaciones sentían hacia una u otra; llegando algunas estructuras nacionales a impedir que líneas distintas a la establecida en ellas se desarrollaran.

Durante los 90 años posteriores al artículo del hermano Wedgwood las federaciones de la Orden han estado viviendo su tipo de masonería sin mirar a otras y sus órganos directivos han estado marcando y protegiendo sus particulares tradiciones.
Actualmente, debido a la rapidez de las comunicaciones, al haberse derrumbado las fronteras intelectuales no podemos impedir que nuestras líneas se mezclen. Todas las tradiciones de Le Droit Humain nos son comunes y propias. Todos los rituales, desde el heredado a través del M.·. Il.·. Georges Martin de la Gran Logia Simbólica Escocesa de Francia y posteriormente desarrollado, hasta cualquiera de los aportados por el M.·. Il.·. Hermano Leadbeater y adaptados a la secularización de la Orden tras el Convento de 1997, son nuestros rituales.

Sí, todos somos diferentes, pero la tradición continental franco-belga, la americana, la latina, la anglosajona, la nórdica vienen del mismo tronco, esa revolución histórica que fue crear una masonería mixta, igualitaria e internacionalista. Nosotros no fuimos un grupo de masones masculinos que asimiló mujeres. Nuestro desarrollo y nacimiento se basa en esa reclamación universal de que todos los seres humanos son iguales y como tal deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Esa fraternidad que no es más que ver al otro como un igual, comprender y defender sus diferencias. Tanto los creyentes en la existencia o no existencia de una entidad superior como los agnósticos han de respetar y exigir ser respetados. Pues la convivencia entre diferentes es la base de la Fraternidad que eleva los muros de nuestros templos. El respeto y la generosidad nos pondrán en la posición correcta para trabajar codo con codo con los que piensan diferente a nosotros.

Cada rito, cada visión de cómo ha de ser el trabajo masónico, es una rama de ese gran tronco común que es Le Droit Humain, enraizado en la igualdad entre el hombre y la mujer; enraizado en el respeto al diferente, enraizado en una visión progresiva de la historia y la humanidad. Cada logia ha de ser una flor y un fruto de ese árbol, cada una distinta pero todas con el mismo perfume: el de la igualdad entre mujeres y hombres; el del compromiso social; el del librepensamiento. Todos somos iguales pero diferentes en un espacio común, donde el respeto al otro es ley, donde
nuestras creencias particulares son intimas y, por amor y consideración a los otros, no se imponen al colectivo.

Nuestros fundadores, ya sean Georges Martin, Maria Deraismes, Annie Besant, Louis Goaziou… tenían diferentes creencias y filosofías pero los mismos principios, que fueron recogidos en los de nuestra Orden. Pongamos esos principios en valor, vivámoslos cada día. Desde nuestras posiciones intelectuales y espirituales diferentes trabajemos para consumar la aspiración de la Orden: lograr la justicia social en toda la tierra en una humanidad fraternalmente organizada.

Defendamos la Libertad en nuestras sociedades. Luchemos por la Igualdad en nuestro entorno. Potenciemos la Fraternidad en la Tierra.

https://masoneriamixta.es/2017/05/de-un-mismo-tronco/

martes, 15 de agosto de 2017

La Cuarta Columna.

La Cuarta Columna.
Xuan 

Existe una necesidad en el ser humano de buscar la simetría. Los espacios asimétricos a algunos les generan ansiedad, como si les faltase algo afirmando certeza, algo que pusiera un límite, un cerco necesario. El cuadrado da estabilidad, sobre él se puede poner un techo, sobre él se basan nuestras casa occidentales, nuestros templos. El circulo le da seguridad, cierra el contorno de una manera homogénea, continua, sin ángulos, sin rupturas. En cambio el triangulo y el pentágono no dan tanta seguridad. Tal vez estos les parezcan más vivos, más abiertos a la trasformación, menos terrenales, sólidos y fijos.

Puede que por esto, de tanto en tanto, sale en el primer grado escocés el tema de la cuarta columna. En el centro de los trabajos hay tres columnas formando un triángulo rectángulo sobre un pavimento que es un rectángulo áureo. Para algunas y algunos este ángulo que diferencia el triángulo del cuadrado está sin cubrir. Esa angustia que ellos sienten al ver una esquina sin ocupar es lo que, supongo yo, les lleva a pensar que las tres columnas está incompletas. Creen que falta algo o alguien para transformar el triángulo rectángulo o pitagórico en un rectángulo, más seguro y sólido.

En otros rituales diferentes

Diferentes al escocés contemporáneo de la Masonería Mixta vinculan la Sabiduría, Fuerza y Belleza, que guían el trabajo en logia de aprendiz, a Salomón, a Hiram rey de Tiro y a Hiram el arquitecto. Estas tres figuras que llevaron el planteamiento, financiación y construcción del segundo templo hebreo. Para este ritual son la representación de las tres cualidades del trabajo masónico. Es una variante especulativa que también puede generar confusión.

Y es que en realidad, otra vez los árboles no dejan ver el bosque o, al revés, el bosque no dejan ver los árboles.

En nuestros trabajos escoceses la columnas son secundarias, lo importante es la luz que ellas sostienen. Esas tres luces que partiendo de la eterna del ara iluminan nuestros trabajos. Da lo mismo que sean tres varas lisas o una columna jónica, otra corintia y otra dórica las que las sostengan. Lo importante es la Luz. La candelas que materializan la sabiduría, fuerza y belleza son las que han de visibilizar el trabajo en la logia. Su Luz es la que ilumina nuestros trabajos y da lo mismo qué objeto las sustenta.

Las columnas no importan, importa la Luz.

Para qué jugar con un ampliación a cuatro, cuando, con esto, lo que ampliamos son los apoyos, las bases y no las fuerzas que nos han de inspirar.

https://masoneriamixta.es/2017/06/la-cuarta-columna/

lunes, 14 de agosto de 2017

El Chip Masónico, Una Masonería Digital

El Chip Masónico, Una Masonería Digital

En un mundo digital y virtualizado en el que la mayoría de nuestras relaciones personales las hacemos a través de una pantalla donde ya no hace falta quedar para contarse algo, simplemente mandas un mensaje de whatsapp con el contenido que quieres comunicar, le llega, lo lee y te contesta sin falta de verse en persona, pues que mejor metáfora que darle nombre a un sentimiento o acción con un objeto como el chip.

El chip masónico es ese pepito grillo que llevas dentro que te dice si una acción es, como digo yo, masónica o no, o sea, si es buena o mala. Buena y mala tanto para tí como para otra persona, porque se tiende a decir que ser bueno es hacer por los demás pero creo que también es hacer por uno mismo ya que si tú no recoges ni sabes recoger tu propia casa no puedes recoger la de los demás.

Podríamos decir que el chip para funcionar necesita software y, cómo no, ese software sería un software masónico, un software como el de un ordenador, por ejemplo, que se actualiza cada cierto tiempo con mejoras y corrección de errores, al igual que nosotros cada cierto tiempo deberíamos de mirar hacia dentro, ver como somos y saber que tenemos o debemos de cambiar por algo mejor y solucionar nuestros errores.

Pero no se trata de eliminar el mal con la primera actualización, porque eso es imposible.

Con el tiempo y el uso de tu propio software, el que tú mismo vas diseñando y rediseñando, siempre habrá funcionalidades nuevas que vas aprendiendo por el camino y que no conocías y fallos que no sabías que estaban ahí. Se trata de equilibrar y no de eliminar ya que es imposible ser perfecto e imposible ser bueno en todo, hacer que pese más la parte de la balanza de lo bueno que de lo malo.
Por lo que si todos tuviésemos un chip masónico con un software que actualizásemos cada cierto tiempo sería todo un poco mejor, porque lo más importante no es tenerlo si no actualizarlo y cuidarlo.

https://masoneriamixta.es/2017/06/el-chip-masonico/

sábado, 12 de agosto de 2017

UN BUEN TALLER MASÓNICO

UN BUEN TALLER MASÓNICO
(Autor Desconocido)

Un buen taller siempre estará donde el camino está lleno de paciencia, donde los secretos son inviolables, donde la tolerancia y la fraternidad sean la práctica de cada día, de cada hora, de cada minuto, de cada segundo.

Estará donde el puente se halle tendido para comunicarse, donde las caras estén dispuestas para sonreír, las mentes activas para pensar y las voluntades deseosas para servir.

Un buen taller siempre estará donde los abrazos sean sinceros y los pasos sean muy, muy firmes. Donde los tropiezos tengan cordura y los detalles, significación. Donde la ternura sea muy tibia y el trato diario muy respetuoso. Donde el deber sea gustoso, la armonía contagiosa y la paz dulce.

Un buen taller siempre estará donde el crecimiento sea siempre ordenado y el fruto provenga de la misma raíz.

Donde la navegación sea por la misma orilla y hacia el mismo puerto. Donde la autoridad se haga sentir, sin miedos ni amenazas, llene la función de encauzar, dirigir y proteger. Donde las personas mayores sean reverenciadas, los dignatarios obedecidos y los aprendices dirigidos correctamente.

Un buen taller siempre estará donde el fracaso y el éxito sean de todos. Donde disentir sea intercambiar y no pelear. Donde la formación junte los eslabones ¡Y la fraternidad forme la cadena! Donde las estructuras se construyan con el trabajo honesto, donde los tragos amargos se enfrentan con dignidad y se aprende de los yerros.

Un buen masón siempre estará en la logia donde nació para la virtud y murió para los vicios, en el molde donde se configura y el taller donde se pule. Y muchas veces será el punto de referencia y la credencial para darse a conocer. Porque el trabajo esculpe el carácter, imprime rasgos, deja señales y marca huellas.

Con buenos talleres se puede salvar al mundo, porque en ellos se estudia y se trabaja a fondo la conducta de los hombres, la felicidad de los pueblos y la raíz de la vida. Aunque hay excepciones, una logia nunca se pierde: ¡te la llevas en el alma! Nunca se oscurece: Queda en las luces que te alumbran el camino. Nunca se la lleva el viento: queda prendida en tu raíz. ¡De ahí salen obras maestras!

Porque ahí se gestan los grandes valores del mundo.
Ahí se incuban las almas de resistencia, de temple y de Fe.
De ahí salen los grandes conductores de la humanidad.

FIAT LUX.

https://www.facebook.com/pg/libertad253/posts/?ref=page_internal

viernes, 11 de agosto de 2017

EL MASÓN ANTE LOS VALORES

EL MASÓN ANTE LOS VALORES
Francisco Espinar Lafuente, 33º

Los valores son el reflejo en la Tierra de metas que nos vienen de la transcendencia. Los valores humanos son las líneas de actuación que tienden a conducir al hombre hacia su destino.

Ellos tienen un fondo esencial, que es común a todas las religiones y a todos los pueblos, pero que se va adaptando al progreso del conocimiento. Este fondo común recae sobre “el amor y los que ahora se llaman “derechos humanos”, sobre la búsqueda de “la ciencia (que ha de estar racionalizada), y sobre una “educación omni-comprensiva. El masón ha de aceptar esta ley común universal, que se simboliza en la Logia por una de sus tres luces, esto es, por la Biblia o el libro equivalente en las restantes religiones.

El ser humano es una conjunción entre un cuerpo, bio-físico, y un Yo (que llamamos “alma”) que emerge dentro de aquél, y que ha de perdurar más allá de la muerte. Por eso el masón ha de rechazar el escepticismo, el pesimismo, el relativismo moral, y el hedonismo.

En el hombre hay un arrastre de pasiones, generalmente negativas, que constituyen lo que Freud llama “el Ello”. La actuación humana es, en gran parte, “libre”, pero se halla inclinada por el influjo de los genes, y a la vez, por los del medio social y las circunstancias que nos van rodeando. El ser humano no es naturalmente “bueno (como creía Rousseau), ni tampoco naturalmente “malo (como resultaría de algunas religiones) sino que es un ser “desfalleciente”. La vida se desarrolla en una lucha continua entre el Yo, que tiende hacia el bien, y los factores negativos que lo desvían.

La sociedad, y la propia Naturaleza, son también tan ambivalentes como los individuos. A éstos les corresponde determinados “atributos”, que fijan su posición dentro de aquéllas, como son la época en que viven, su sexo, su pueblo o nación, la religión en la que creen, su ambiente de familia, su profesión o clase social, el bando en el que se alinean. El individuo, dentro del perspectivismo universal, es un punto particular de “perspectiva”. Y ésta viene influida por todo el complejo de esos atributos.

Los individuos, cualesquiera que sean los atributos que les correspondan, las deficiencias con que nacieran, o las habilidades que puedan adquirir, son todos iguales en dignidad, así como en su derecho a progresar hacia el bien, por el hecho de que todos poseen un Yo, que les ha descendido de lo alto.

Se podría considerar al masón como “un hombre sin atributos”, pero ello no sería totalmente exacto. Es cierto que él tiende a ser cosmopolita (lo que no excluye el amor a la propia patria), y a tener una religiosidad que no es la de los dogmas (aunque la haga compatible con una confesión a la que se adhiera). Pero, en principio, su meta es el bien de la Humanidad, el de todos los seres humanos, no sólo el de los presentes, sino también el de los que han de sucedernos en el futuro. Aunque a este bien va asociado el de otras especies vivientes, que merecen ser protegidas, tanto de animales como de plantas. Lo cual no excluye que preste una atención especial a lo que le resulte más propio.

Con esas matizaciones, el masón debe intentar actuar como “un hombre sin atributos”, en la medida en que pudiera acercarse a ese límite. Un hombre universal, sin ninguno de los ídolos de la tribu. (Bacon). Lo esencial en él es buscar “la verdad”, que es una guía de dirección que permite evitar que nos extraviemos.

Ello confluye en que se deba aceptar “la realidad del Otro (del que tenga atributos distintos a los nuestros) tratando de comprenderlo, y, en lo que fuere justo, de ayudarlo. Por otro lado, el masón debe ser “tolerante con las debilidades humanas (aunque nunca justificar los desvaríos), creer en la buena fe de las personas (mientras que no se demuestre lo contrario), y, en general, proceder con “imparcialidad”. La imparcialidad es algo así como el amor, extendido por igual a todas las partes. Los masones, en ningún caso, pueden ser extremistas. Tienen que sustraerse a las presiones que le lleven a ello, sean las del Poder o la de las masas.

El masón es consciente de la gradualidad de todas las cosas. No debe, por tanto, recaer en el maniqueísmo. Ni “los buenos son siempre buenos, ni “los malos son todos malos. Además del negro y el blanco existen los grises. (Lo cual no excluye que haya oposiciones “de dirección”, como el Norte y el Sur, o como el bien y el mal). Por ello no juzguemos a los demás con patrones genéricos. Las culpas deben recaer únicamente sobre los individuos. La división global “en dos bandos es la peor plaga que les puede aquejar a las sociedades.

De todo ello se desprende que el masón debe ser un amante de la paz, de la mediación, de la conciliación y del diálogo. Debe ser un verdadero “ciudadano del mundo”. Y, como tal, no sólo tiene que actuar en esas direcciones, sino también que propagarlas con la palabra y el ejemplo.

FIAT LUX.

https://www.facebook.com/libertad253/posts/876584652507428

jueves, 10 de agosto de 2017

¿QUIÉN ELIGIÓ LOS NOMBRES DE LAS COLUMNAS DEL TEMPLO? ¿ FUE SALOMÓN O EL MAESTRO HIRAM?

¿QUIÉN ELIGIÓ LOS NOMBRES DE LAS COLUMNAS DEL TEMPLO? ¿ FUE SALOMÓN O EL MAESTRO HIRAM?

Las Columnas del templo de Salomón llevan las letras B y J. Pero aquellos que optaron por el rey Salomón en posesión de una gran sabiduría, o el Maestro Hiram el Gran Arquitecto que dirigió las obras del templo hasta su muerte?

¿Quién estaría en mejores condiciones para tomar esa decisión tan importante y que perdura para el día de hoy? Sabiduría (Salomón) o arquitecto (Hiram)?Algunos dirán que los dos eran y acuerdo otro podría asignar a esto o aquello.

La letra “B” es la segunda letra en casi todos los alfabetos, por lo que sería el número 2. La letra “J” en nuestro alfabeto es la décima, sin embargo, en ese momento, “I” y “J” tenía el mismo valor o sentido, por lo que sería la novena letra. Cualquiera que dude de esta afirmación Recordemos que en la mayoría de los tribunales de hoy está escrito para la Justicia “IUS ”

Numéricamente entonces tenemos el 2 y 9. En láminas del Tarot, la segunda Arcano es la papa o la puerta del santuario. Y esta es la hoja: Ciencia, Imaginación, Desarrollo, Iniciación. Es el (objeto) cuya comprensión permite el progreso del “sujeto”. La carta del tarot noveno es el Ermitaño o la lámpara velada.

En representación de: Concentración, interior Silencio, sabiduría, prudencia, Apocalipsis, Mejora. La peregrinación interior, la vida espiritual. Me estoy refiriendo al Tarot, porque es una psicológicas recursos mayor utilizado en la antigüedad para determinar tal o cual tendencia del individuo o persona.

Justo o no, encontrar algo que hacer, numéricamente en la disposición de las letras en las columnas del templo. En cabalá, la segundaShephirat es Chokmah que representa la tasa vibratoria. Y el noveno Shephirat es Yesod, la Jerarquía creadora. También puede establecer una relación de estos dos significados.

Puede asignar la “B” un verdadero metro vibrante ritmo comenzó y prueba de ello es que hay un retiro mayor o entumecimiento en todo el mundo, en el primer grado. En el segundo grado, no es como un impulso, tal vez procedente de la vibración del ritmo de fans que lo impulsa hacia adelante.
Fue asignado a la primera columna de la letra “B” que representa a Booz, que se describe en la Biblia en el capítulo.

Ruth como un Señor que cumplió con su obligación tradicional de casarse con la viuda de su pariente más próximo, que después de la cesión de derechos por Elemelec Booz que aceptó libremente y sin opresión, para casarse con Ruth, garantizando así las futuras generaciones.

Debe recordar que en estas ocasiones, uno que tomó esta compra-misión, elimina el zapato y le dio a la operadora si Naomi, y Boaz también habló: “Vosotros sois testigos hoy que puedo llegar a tener todo lo que era Elemelec de Quelion y Mahlon, entregándome Naomi; y me da una esposa Rut la moabita, mujer de Mahlón, así que revivió el nombre del difunto en su heredad a su nombre no se extinguirá en su familia y entre los hermanos y su gente “.

Booz, cumplió la tradición y ha llevado el peso, para revivir el nombre del difunto en las generaciones futuras. Fue un ejemplo de dignidad, coraje y devoción a los principios tradicionales de su pueblo. Por lo tanto, podemos establecer una gran relación que era Estado relación y lo que sucede en nuestra institución Sublime, el candidato que asumir la carga de compromisos, pero cuando entró en la Orden por otras razones, tales como interés profesional , la sumisión al jefe o jefa de asegurar una promoción .., Etc. Su fin es el sueño.

¿Quién estaría en mejores condiciones de elegir las cartas de Columnas: Salomón e Hiram? Y la letra “J” o “I” se deriva de un personaje bíblico? 

En Reyes II, 23, 36 encontramos: “Reign of Joaquim– tenía 25 años Joaquim cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. E hizo lo malo ante el Señor, conforme a todo lo que habían hecho sus padres“. Había otro nombre Joaquim de reyes y la primera es esta cita bíblica: Kings II, 25, 27: “Evilmerodac Gracia hacia Joaquim, rey de Judá, en el vigésimo séptimo día del duodécimo mes. Evilmerodac rey de Babilonia (sustituyó a Nabucodonosor en el año 561 antes de Cristo) en el año en que se convirtió en rey levantó la cabeza humillada de Joaquín rey de Judá fuera de la cárcel.

Amablemente le habló y puso su trono por encima de los tronos de otros reyes subyugados que estaban con él en Babilonia. Movido sus vestidos que había llevado en la cárcel, y él comió siempre en su mesa todos los días de tu vida. Lo fichó para siempre también la comida, que le fue dado todos los días durante todo el tiempo de tu vida “.

Esta gratitud Evilmerodac Joaquim sería una de las razones que llevaron a Salomón o Hiram, colocar las columnas del templo de la letra “J” como una indicación de que nadie debe perder la esperanza, un día será publicado y premiado? Fue la letra “J” oculta para la virtud teologal de la esperanza?

¿Quién decidió poner las letras “B” y “J” en las columnas del templo de Salomón, no sé quién era, pero por lo menos plantear algunas razones por las que fueron colocadas allí?

El misterioso conde de Saint-Germain, en el que informan cosas extraordinarias, otra una sociedad dudosa verdadera fundada o creado gnóstico, dado a las ilusiones de magia fascinadora. Esta secta fue llamada Secta de San Jakin, que tenía algo de los rosacruces y los Templarios y su nombre proviene de uno de los dos nombres grabados en Iniciales-puesto en los dos pilares principales del templo de Salomón, Jakin y Booz o Boaz, como algunos escriben.

El Jakin inicial en hebreo es IOD, letra sagrada del alfabeto hebreo, inicial del nombre de Jehová, el Jakin sirve para asegurar los profanos, es por eso que llamaron S. Jakin.

Son jakinistas eran teósofos que ocuparon gran parte de la teurgia, que es un tipo de magia basado en las relaciones con los espíritus celestiales, o el arte de hacer milagros, como en el neoplatonismo es el arte de Dios al alma para crear un estado de éxtasis.

Todo lo que uno tiene el misterioso conde de Saint-Germain sugiere que era un físico experto y un producto químico distinto, afirmó que tenía el secreto de la soldadura de los diamantes, sin que sea posible detectar cualquier rastro de su trabajo; él tenía la técnica para purificar las piedras preciosas y así dar un gran precio imperfecta y más común.

Después de Saint-Germain vino Lascaris, Mesmer y finalmente Cagliostro que fue llamado Divino. Procesado por la Inquisición de Roma, fue condenado a cadena perpetua, y en él se encontraba pendiente la acusación de intrigante.

Lo que sí creo que vendió a su esposa, es que su esposa vendió. El proceso que se ha llevado a cabo contra él publicó lo que se quiere. Mientras tanto, la Revolución Francesa estalló y todo el mundo se olvidó de Cagliostro.

FIAT LUX.

https://www.facebook.com/libertad253/posts/876586485840578

miércoles, 9 de agosto de 2017

PLANCHAS, TRAZADOS O TRABAJOS MASÓNICOS

PLANCHAS, TRAZADOS O TRABAJOS MASÓNICOS
RLS LIBERTAD N° 253 TEHUACAN

Los masones emplean tres denominaciones distintas: planchas, trazados o trabajos, para referirse a los pseudoensayos que están obligados a presentar periódicamente para su lectura en logia. En muchos casos, y dado que no todos tienen la capacidad e inventiva necesarias para desarrollar esos pseudoensayos sobre símbolos, ritos o rituales, desde siempre ha estado muy extendido en la masonería el “copia y pega” y, si antes, esa "actividad" conllevaba algún tiempo, desde la aparición del Office Word, es “una gloria” confeccionar planchas masónicas, como he demostrado en mi entrada MASONERIA Y ETICA.

Sin embargo, algunos masones en sus planchas no se limitan a esos símbolos y ritos, que es lo que conocen y, de lo que escriben habitualmente, aun cuando retuercen hasta la extenuación sus significados; por lo que para distinguirse en su afán de originalidad se “meten de hoz y coz” en huertos psicodélicos, como los que citaré en esta entrada; pseudoensayos en los cuales se evidencia la disparidad de criterios sobre lo que cada uno de esos autores entiende por masonería. Todos ellos pretenden hablar de lo mismo, es decir sobre masonismo y, sin embargo al leer las planchas…,

Ahí van algunos ejemplos:

5.- La conexión (de la masonería) con las tradiciones orientales:

El vacío, pues, es a la vez estado supremo del origen y elemento central en el mecanismo del mundo de las cosas. Su estatuto originario garantiza la eficacia de su papel funcional; y, a la inversa, ese papel funcional que rige todas las cosas prueba justamente la realidad del vacío primordial. Pero además, el vacío está vinculado a la vía iniciática. La vía, para los chinos, obra por el vacío de donde procede el aliento vital. Pero el vacío no es solo el estado supremo hacia el que se debe tender, sino que, concebido el mismo como sustancia, se discierne dentro de todas las cosas, en el seno mismo de sus sustancias y de sus mutaciones.

Si la física cuántica demostró -hace más de 100 años- que en la naturaleza el vacío no existe, pues, está repleto de ondas de radio, polvo cósmico, partículas atómicas y partículas cargadas de electricidad y bastantes cosas más ¿a qué vacío se referirá?. ¡¡¡Sí, claro!!!, al vacío de las filosofías orientales... que el autor de esta plancha, pretende relacionar con la masonería; en mi opinión, es un salto fallido en su trapecio metafísico, cuyo resultado está a la vista.

Y ello, quizás debido a que tiene problemas de percepción de la realidad y, de ahí que en el fragmento citado, solo haya lugar para la metafísica trasnochada de "ilustres" engañabobos, que curiosamente se engañan a si mismos.

Por lo que busca la evasión de la realidad que nos circunda, que al parecer, no es en la que a él le gustaría estar instalado (algo patente también en el resto de fragmentos de otras "planchas" que comento). Ese es el peligro de la metafísica, que puede parecer que resuelve tus dudas, cuando realmente te hunde en mundos oníricos sin base real.

En el desarrollo lineal del tiempo, el vacío, cada que vez que interviene, produce el movimiento circular que enlaza al sujeto con el espacio originario. Así, el vacío, que yace a la vez en el origen y en el seno de cada cosa, es garante del buen funcionamiento de la vida en el marco del espacio-tiempo. El vacío es una especie de regulador que transforma cada etapa de la vida en un espacio animado por los alientos vitales, condición indispensable para preservar la oportunidad de una verdadera plenitud.

¡Inaudito!. Al escribir "En el desarrollo lineal del tiempo...", el pseudocientífico nos demuestra que aún está anclado en el universo de Newton, en el cual el tiempo es absoluto y sigue fluyendo, pase lo que pase (según Stephen Hawking), sin embargo, la situación es muy diferente en la teoría general de la relatividad, en la que los cuerpos con masa curvan el espacio. Por ello, podría decirse que el susodicho pseudocientífico "habla de oídas".

Es decir, antes de atreverse a escribir semejante bodrio debería actualizarse, para conocer a Einstein y su Teoría de la Relatividad que es la aceptada y desarrollada por la Ciencia, teoría que desechó la física newtoniana y su sistema de referencia de espacio-tiempo. Debería conocer que el tiempo no transcurre igual para todo el mundo, pues, el movimiento por el espacio afecta al paso del tiempo según Einstein, teoría que ha sido demostrada empíricamente.

En cuanto al "vacío": cuando algo no existe, ¿ cómo puede ser garante de la vida, que sí existe?.

Insisto, parece desconocer que la Ciencia hace décadas que descubrió que nada es menos vacío que el "vacío". Y desde luego tampoco conoce la antigua máxima aristotélica, según la cual la naturaleza detesta el vacío. No, desde luego que no, este pseudofilósofo /científico no ha leído a Aristóteles.

Por otra parte, su taxativa afirmación de "buen funcionamiento de la vida en el marco del espacio-tiempo", no es más que otra paparrucha, al menos si leemos a Stephen W. Hawking en su Historia del Tiempo, cuando dice:

A menudo resulta útil pensar que las cuatro coordenadas de un suceso especifican su posición en un espacio cuadridimensional llamado espacio-tiempo. Es imposible imaginar un espacio cuadridimensional.¡Personalmente ya encuentro suficientemente difícil visualizar el espacio tridimensional!.

Si un científico de la talla de Hawking nos dice que él no puede imaginar un espacio cuadridimensional, la pregunta es obligada, ¿ cómo es posible que el pseudocientífico autor de los comentarios citados se atreva a disertar sobre el espacio-tiempo?.

Y si él si es capaz de imaginar las cuatro dimensiones, me surge otra pregunta: ¿ cómo es que aún no ha sido postulado por sus correligionarios para el premio Nobel?.

Y por si no fueran suficientes las palabras del insigne físico, tenemos también al psicólogo y filósofo pragmatista William James, quien en su libro PRAGMATISMO -que recoge conferencias pronunciadas por él en 1906 y 1907- refiriéndose al problema del espacio-tiempo, dejó dicho:

El espacio y el tiempo cósmicos, lejos de ser las instituciones que Kant dijo, son construcciones tan patentemente artificiales como cualesquiera otras que la ciencia pueda mostrar. La gran mayoría de seres humanos nunca emplea estas nociones, sino que vive en tiempos y espacios plurales e interpenetrantes. (El subrayado es mío).

Y aun cuando esas reflexiones de William James tienen más de un siglo de antigüedad, lo cierto es que eran sumamente certeras, ya que en nuestros días, la ciencia no conoce aún el significado de "tiempo", e incluso pone en cuestión si realmente el tiempo existe (el tiempo es una construcción mental del ser humano) ni tampoco las propiedades del espacio-tiempo, ya que al parecer, para desentrañar ése enigma, será necesario previamente, responder a las preguntas que plantean los agujeros negros, pues, en ellos reside la naturaleza última del espacio y el tiempo.

Por otra parte, si lo anterior son datos científicos -tomados de distintos artículos-, repito ¿ cómo puede el pseudocientífico autor de ésa "plancha" expresar, sin rubor, tantas memeces en tan poco espacio?. Es decir al disertar sobre el tiempo, debería limitarse a decirnos que hora es, pero no debería decirnos qué es el tiempo.

Es una obviedad decir que los argumentos racionales son la única forma admisible de argumentar. Sin embargo, alguien debería informar de ello al "sesudo" autor de la plancha, ya que sus reflexiones en el fragmento transcrito, son un buen ejemplo de patología mental, -que puede surgir a cualquier edad- pues parece redactado después de un amago de “delirium tremens”.

Los dos fragmentos pertenecen a una plancha extensísima, que según mi corresponsal, fue leída en su logia, ante el estupor y el aburrimiento de los oyentes, por lo infumable y esperpéntico de toda la exposición del metafísico con pretensiones de científico.

Más fragmentos de otras planchas:

Mucho es el trabajo para hacer. Muchas las batallas que ganar, conscientes de que en ellas serán también muchas las heridas que suframos y las emboscadas que nos tienden. Una de esas emboscadas, la peor de todas: la pereza y comodidad de la vida semivegetativa que proporciona una sociedad como de la hoy, empecinada en la creación y formación de seres humanos mono-neuronales, aunque eso sí, en continua actividad ocioso-digestiva en la que usar esa sola neurona.

Para ensalzar a su organización ¿es necesario atacar y vilipendiar al resto de seres humanos no masones?

Ese desprecio hacia los demás que destila el fragmento, denota la imposibilidad que tienen los masones para modificar la realidad, según sus apetencias o caprichos.

En mi opinión, al autor le ha faltado decir que él, no tenía automóvil, ni televisión, ni frigorífico, ni lavadora, que nunca había ido al cine, ni disfrutado de una comida con amigos, pues, 20 de las 24 horas del día las dedicaba a la reflexión y al estudio.

Más aún, creemos que hay una lectura psicológica profunda de toda la mitología griega que la convierte en un mapa de la vía iniciática. Y creemos finalmente que todo este conglomerado forma el sustrato teórico en el que se configura el concepto racional de la ética y sobre el que, en definitiva, se estructura el espacio de reflexión ética que es la francmasonería moderna.

Es una obsesión compulsiva de los masones, buscar nexos de unión entre el sincretismo de su doctrina y los avances de la Humanidad –en cualquier campo-, apropiándoselos como realizaciones masónicas o derivándose a sí mismos, de esos logros.

El método queda reducido a cuatro palabras: continuidad, existencia, relación y consistencia. Por la continuidad/discontinuidad determino la existencia/no existencia y a través de esta certeza establezco la relación de lo determinado con su contexto analizando su consistencia en función de las posibilidades de sí mismo, de lo determinado, y de su colaboración con la finalidad del propio contexto.

¿Mande? Otro que no conoce aún que la Realidad es indeterminista..., si es que son como niños.

Otros ejemplos, ahora dogmáticos.

Debemos, pues, desechar todas las lecturas inútiles, es decir, las que no sirven de aliento para nuestra alma, ni de estímulo para nuestra inteligencia o de necesaria información: las lecturas que no responden a una de estas tres finalidades, nunca pueden tener para nosotros y para nuestra vida una importancia constructora, y es mucho mejor eliminarlas de antemano que gastar en ellas tiempo que podemos emplear más útilmente en cualquiera otra forma.

Les traiciona el subconsciente, pues, según el autor, le gustaría reeditar y poner en vigor de nuevo, el Index librorum prohibitorum et expurgatorum,de la Inquisición.

El dogma masónico es el de Zoroastro y el de Hermes, su regla es la iniciación progresiva. Los masones somos depositarios de los misterios del Apocalipsis y del Zohar. Nuestras doctrinas filosóficas se desarrollan con ese simbolismo que es la característica especial de la enseñanza de la Masonería, y son las que relatan la pérdida y recobro de la palabra, a la vez que investigan la verdad divina, ella nos conduce a la comunicación inmediata relacionada con las ideas profundas del mundo antiguo.

La pregunta es de cajón, ¿en qué mundo vivirá el autor de la plancha a la que pertenece este fragmento?. Da un poco de yu-yu leerlo.

La evidencia de Dios ha sido esculpida en la naturaleza tan profundamente en páginas imperecederas de granito, en las hojas diminutas de la hierba y en las grandes concepciones del genio, que el ateísmo jamás podrá ser realmente una fe, ni aún en la conciencia del mismo ateo por más que revista el ropaje de una extravagante y desgraciada teoría.

¡Qué le contestaría a esta persona, el científico Richard Dawkins!. Personalmente se me ocurre alguna, sin embargo, mejor le recomiendo la obra del citado Dawkins –cualquiera de sus libros- y, también desde luego a Peter Atkins y Víctor Stenger.

Y ahora, la fraterna.

La Masonería otorga a todos sus miembros el derecho de recibir ayuda y amor fraternal en cualquier lugar del mundo en que se encuentren. El masón tiene amigos en todas partes, siempre dispuestos a correr en su auxilio en el momento en que los llame. Sin importar las diferencias de rito que practique ni la jurisdicción a que pertenezca, cada masón se considera hermanado con todos los demás masones del mundo.

Sí, sí…¡Cuanta hipocresía!. En la logia en la que estuve afiliado, se recibían con frecuencia correos de masones latinoamericanos, solicitando distintos tipos de ayuda (simples visitas a España, económica para verdaderas tragedias familiares, de simple información, etc. etc.), pues bien: todos esos correos se daban por no recibidos y se ignoraban sistemáticamente.

Admito que no es fácil atender a las ayudas que puedan solicitarse; sin embargo, si fueran mínimamente éticos, deberían comenzar por eliminar de sus pomposos discursos la palabra fraternidad, así no engañarían a nadie.

Y la última, pues podía seguir hasta “aburrir a las ovejas”, sin embargo, creo que para muestra sobran estos “botones”.

¡Nosotros, masones, somos los que por nuestro influjo constante y progresivo despertaremos los sentimientos de la dignidad y la fraternidad universal, ahogados en las naciones por la tiranía y de educación defectuosa que les conceden y haremos comprender a todos que no hay verdadera felicidad sin el conocimiento y práctica de nuestros deberes y derechos, porque de ambos se origina la satisfacción interior que hace la dicha de la persona!.

Este se revela como futuro caudillo salvador de la humanidad, y otro que también produce yu-yu, al pensar que haría si realmente tuviera poder.

Espero que estas notas puedan servir a quienes tengan intención de afiliarse al masonismo, al aclararles los distintos tipos de masonería que pueden encontrarse y elijan la que mejor se adapte a su idiosincrasia personal.

Claro, que les puede ocurrir lo mismo que a mí, que caí en una logia en la que todas esas masonerías estaban representadas y, al leerse las planchas, se organizaban agrias polémicas que nunca conducían a nada práctico ni a tomar ninguna resolución, simplemente eran “diálogos de besugos”.

Saludos cordiales.

https://www.facebook.com/libertad253/posts/476857449146819

martes, 8 de agosto de 2017

Cábala y construcción masónica

Cábala y construcción masónica

La interpretación de la tradición esotérica y de la mística hebreas constituye el objeto de estudio de la Cábala, según expone Gerschom Scholem, tal vez el cabalista más fascinante de nuestro tiempo por su rigor y su solvencia. Nos dice tambien que la Cábala no representa un misticismo, si por tal ha de entenderse el vacío o aniquilación del individuo, requerido para alcanzar una fusión con Dios mediante la "penetración"de éste en ese vacío espiritual. Pero sí será mística, cuando el estudioso cabalista busque el "conocimiento" de Dios y de su creación más allá de la mera, pero importante, activación de sus cualidades o capacidades intelectuales. Mediante la contemplación, se llega a una percepción luminosa de la creación y de su Causa que los cabalistas consideran como una "revelación de lo primordial". La aproximación a la realidad trascendente no es meramente intelectual, como ocurre en las religiones, en las que no se plantea el tema de una "iniciación" personal, que suele ser sustituída por una "fe" simplificadora, consistente en "creer" lo que no se entiende.

El texto fundamental de la Cábala es el Sefer-ja-Zoar (Libro del Esplendor), compuesto en España por Moisés de León, a finales del siglo XIII, aunque el autor afirma haber "descubierto" el libro, que habría sido escrito en el siglo II por Simeon Bar Yochai y su hijo Eleazar, en el seno de una gruta en la que ambos se escondían huyendo de la persecución romana de aquel tiempo.

La Cábala (=Tradición o "Ley transmitida oralmente" ) postula que la manera más auténtica de conocer a Dios es practicar la introspección: "esa experiencia dual y aparentemente contradictoria del Dios que se esconde y se revela (en nosotros), determina la esfera esencial del misticismo, conduciendo a descartar otras concepciones religiosas".

El misticismo cabalístico es un conocimiento muy próximo, en su espíritu, al de la Gnosis helenística, que no puede explicarse sino mediante símbolos y metáforas. Ese conocimiento esotérico puede, sin embargo, articularse y transmitirse como teoría, aunque los cabalistas nunca han deseado hacerlo indiscriminadamente, exigiendo rigurosas cualificaciones morales, intelectuales y de madurez humana como condiciones previas de los posibles receptores, sin las que el conocimiento buscado no puede fructificar. Históricamente, el movimiento cabalístico representa la voluntad de ir más allá de la mera interpretación de la Torah como ley del pueblo judío, viendo en ella un sistema de símbolos con valor universal y traduciéndola como Ley interna y secreta del universo.

Es fácil detectar el paralelismo entre este planteamiento de la búsqueda de la Verdad y el método masónico de avance en busca del lado encubierto de la realidad a través de mitos, metáforas y símbolos que encierran los valores universales a los que el hombre ha de acceder, a través del sentimiento y de la intuición, a partir de un corazón regenerado o "renacido" mediante la iniciación personal progresiva.

El método cabalístico consiste, equemáticamente descrito, en interpretar los valores contenidos en las palabras hebreas, teniendo en cuenta que cada letra del alfabeto hebraico ( que contiene 22 consonantes, sin vocales definidas) representa un número y cada número tiene, a su vez, un valor simbólico. Las palabras tienen un significado directo, material, y otro encubierto, especulativo o esotérico. Así, dos palabras cuyas letras sumen idénticos valores poseen siempre una determinada equivalencia (este análisis es el objeto de la gematriah cabalística).

Veamos, muy sucintamente, a título de ejemplo, algunas de las interpretaciones cabalísticas que tienen un paralelismo en la terminología y en la simbología masónicas:

1.- Los símbolos masónicos se toman de la construcción. Pero el obrero masón es constructor de un templo inmaterial y los utensilios que emplea para ello son tambien ideales. Se pretende volver a construir un nuevo Templo de Salomón, formado con piedras "vivas"(cada ser humano) que dé cabida a una humanidad hermanada y regenerada a través de la práctica de la Virtud.

Salomón (en hebreo Schlomo o Schalom) significa "Paz", pero sus letras suman exactamente lo mismo que las de la palabra "Plenitud".

Salomón construyó su Templo en Jeru-schalom o Jeru-schalem. Jeru significa "manifestación". Según esto, es posible interpretar que el templo ideal "se manifiestó en la Paz o en la Plenitud", siendo destruído luego por los hijos de Babel (babilonios). Babel significa "confusión", lo que refleja que la confusión destruyó la idea de paz y de plenitud que representaba el Templo y que es necesario vencerla para poder reconstruir éste.

2.- Fuera del Templo, quiso Salomón que Jirám , el Maestro, situara dos columnas de bronce. A la de la izquierda se la llamó BOAZ ("con fuerza", poder de atracción o principio femenino), la de la derecha recibió el nombre de JAKIN (que significa "él establece", lo que implica tambien "acción"o principio masculino) . Así pues, ambas columnas completaban la idea de "él establece con fuerza". "ÉL" representa al UNO universal (el SER o Jehovah de la tradición hebrea) que establece o crea con fuerza sobre el Dos y el Tres, los principios o polaridades cósmicas, formando la tríada o primer triángulo de la construcción universal.

3.- En el centro del Templo masónico , figuran, en torno al Cuadro de Trabajo de la Logia y en cada uno de tres de sus ángulos, sendos pilares representando los arquetipos que integran la primera tríada de la construcción universal: Fuerza, Belleza y Sabiduría, quedando libre el cuarto ángulo, por el que la Luz de la Inteligencia Suprema penetra en el plano terrestre, simbolizado por el número 4. El número 5 representa al hombre elevándose desde lo terreno, hacia lo que le trasciende. Se simboliza en la Logia mediante la Estrella Flamígera.

4.- El Aprendiz masón tiene tres años simbólicos y el último grado del método de ascesis iniciática llamado Rito Escocés Antiguo y Aceptado, cuenta con 33 grados.

En hebreo, la palabra "gal", que significa "forma", "vibración" o "encarnación", está compuesta por dos consonantes cuyos valores son 3 y 30, respectivamente y cuya suma da 33. El sentido que la Cábala da al valor de esta palabra es el de "plenitud de la forma manifestada". Lo Esencial se manifiesta a través de vibraciones periódicas que proceden de lo invisible y retornan a lo invisible, yendo del 3 al 30 y confluyendo en el 33. Tanto el grado 33 como la edad simbólica atribuída a Cristo por los gnósticos griegos aluden a una última etapa de la manifestación formal.

5.- Los aprendices masones se sitúan en el lado Norte de la Logia y los Compañeros lo hacen en el lado Sur. En la Cábala, el Norte representa la "carne" o la "materia" y tambien el color rojo de la sangre vital. El Sur representa el espíritu, el color blanco y la pureza. Por otra parte, la palabra hebrea "scheleg" significa "nieve"y sus consonantes suman el valor 333. Pasar del Norte al Sur es elevarse sobre lo material pasando al mundo espiritual, en el que se busca la perfección de las formas puras o "blancas".

El espacio de la Logia contiene tres secciones, que en hebreo se denominan "Ulam"(= mundo), "Heikal"(sala del palacio celeste) y Dbir, que equivale numéricamente a Dbar (=hablar). Así, el masón, procedente del Ulam, ha de pasar por el Heikal para encontrar la Palabra perdida, en el Dbir.

6.- Tal vez el símbolo cabalístico en torno al cual más se haya reflexionado y escrito sea el Árbol Sefirá o árbol de la Vida. Se trata de un árbol simbólico que enlaza, en las ramas que salen de su tronco, todo lo existente. Representa la unidad uiversal y nos recuerda que nada de cuanto existe puede ser analizado aisladamente.

El "Ein-Sof" (Lo infinito, lo que no tiene fin ni principio), que es el nombre que da la Cábala a Dios, es tambien "lo misterioso", que ha de ser descubierto a través de sus manifestaciones en el universo. En efecto, el Ser generador se manifiesta mediante la "emanación", la "creación", la "formación"y la "acción". Estas cuatro polaridades del Ser en acción se distribuyen en diez "sefirots"o etapas : Kether o Corona suprema; Jojma o Sabiduría; Binah o Inteligencia; Jesed o Gracia; Yebora, o Fuerza; Tiferet, o Belleza; Netsah, o victoria; Jod, o Gloria; Yesod, o Fundamento y Maljut, o Reino. El Hombre resume en sí mismo todos estos sefirots y, por ello, habría sido creado en último lugar.

Siguiendo la descripción esotérica de la creación, contenida en el Libro del Génesis, las tres primeras sefirots representarían emanaciones previas a la creación de nuestro mundo, que comenzó realmente con la cuarta sefirot o "Chesed" (=Sabia Compasión, o primer "día"), seguida de la "Geburah"(= Fuerza, en el segundo día) y de la "Tiferet"(= Belleza, en el tercer día), concluyendo con las cuatro últimas antes mencionadas. Es decir, que Sabiduría, Fuerza y Belleza son, en la Cábala, como en Masonería, los tres arquetipos fundamentales del universo.

7.- Pero para adquirir el pleno Conocimiento, contenido en las tres primeras sefirots, que precedieron a la creación del mundo, el hombre, creado en último lugar, habrá de realizar un camino de "retorno" por cada una de las siete últimas sefirots, no pudiendo pretender alcanzar el fruto del Árbol de la Vida sin llegar antes a la Sabiduría Compasiva. Esta es, precisamente, la temática del grado 30º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

http://julvelkommen.com/logiagenesis.es/index.php/articulos-y-planchas/trabajos-masonicos/item/102-cabala-y-construccion-masonica

lunes, 7 de agosto de 2017

¿Confusión de lenguas?

¿Confusión de lenguas?

Apenas existe una mitología o leyenda cultural conocida que no incluya alguna versión de la historia de Babel. Las causas del desastre se narran de muchas maneras diferentes: un crimen contra los dioses, un descuido fatídico, un accidente misterioso. Pero el acuerdo es universal en cuanto a las consecuencias: de ahí en adelante, las comunidades humanas y las personas están divididas por barreras lingüísticas, por una sordera mutua o una falta de entendimiento. Cada acto de traducir lleva aparejado un rasgo de esta catástrofe primaria.

El sueño de reparar los daños, de restablecer la condición humana de la unidad prebabélica no ha cesado nunca. En diferentes momentos de la historia, distintas lenguas han reclamado su universalidad original. El hebreo nunca ha renunciado a un aura de privilegio original y originario. El griego clásico aspiraba a la singularidad y supremacía, en contraste con el "chapurreo bárbaro". Con el Imperio Romano y la iglesia Católica, el latín se esmeró en demostrar lo obvio que era su derecho a la universalidad, a la auctoritas legislativa sobre la humanidad. Los teólogos calvinistas argumentaban la pureza y la proximidad del holandés a los orígenes predestinados del hombre. De modo perenne han albergado los franceses la sospecha de que Dios habla francés. Carlos V expresó la misma creencia en cuanto al castellano.

Sin embargo, según iba quedando claro que ninguna lengua natural iba a restaurar la armonía y el acuerdo universal, se empezó la búsqueda de una interlingua artificial, de un sistema lingüístico que todos los hombres desearan compartir. Desde el siglo XVII, este sueño ha ocupado grandes mentes y energías. Entre ellas, a Commenius, a Leibniz, y a todos aquellos que, como Spinoza, estaban convencidos de que las discrepancias y errores humanos acabarían si todos los hombres se comunicasen entre sí con un lenguaje compartido. El esperanto es uno entre una docena de construcciones sistemáticas de una lengua mundial. Hoy, por primera vez, esta lengua mundial inunda el planeta. Es el angloamericano, que -en virtud de su
dominio económico, comercial, tecnológico y de los medios de comunicación pronto hablarán tres quintas partes de la especie humana como primera o segunda lengua. Todos los ordenadores se basan en el angloamericano, lo cual refuerza enormemente la codificación de todas las otras lenguas en un angloamericano básico.

Los beneficios son evidentes. Se facilitan enormemente el comercio internacional, el progreso conjunto de la ciencia y de la tecnología, el almacenamiento y accesibilidad de la información, la organización del ocio y del deporte a escala global y el viajar. Un piloto turco aterriza sin problemas cuando habla el angloamericano con un controlador aéreo japonés. En la India, los especialistas en oncología, divididos de otro modo por unas cuatrocientas lenguas, pueden trabajar juntos hablando inglés. Mediante el angloamericano los satélites de comunicación pueden contribuir a superar el fanatismo político e ideológico y la censura de regímenes retrógrados y despóticos. La reclusión en solitario del espíritu humano se está convirtiendo en algo cada vez más difícil de imponer.

No son menos evidentes los peligros, las pérdidas. Cuando muere un idioma, muere con él un enfoque total -un enfoque como ningún otro- de la vida, de la realidad, de la conciencia. Cuando un idioma es arrasado o reducido a la inutilidad por el idioma del planeta, tiene lugar una disminución irreparable en el tejido de la creatividad humana, en las maneras de sentir el verbo esperar. No hay ninguna lengua pequeña. Algunas lenguas del desierto del Kalahari tienen más matices sobre el concepto de futuro, del subjuntivo, que aquellos de los que disponía Aristóteles. Lejos de ser una maldición, Babel ha resultado ser la base misma de la creatividad humana, de la riqueza de la mente, que traza los distintos modelos de la existencia. (He intentado demostrar esto en toda mi obra). De modo incluso más drástico que la actual destrucción de la flora y de la fauna, la eliminación de las lenguas humanas -se calcula que podrían quedar unas cinco mil de las veinte mil que existían hasta hace poco- amenaza con vulgarizar, con estandarizar los recursos internos y sociales de la raza humana. Por lo tanto, no me consta que haya un problema más urgente que el de la preservación del don de lenguas del Pentecostés, el de la défense et illustration, por usar una expresión conocida del Renacimiento, de cada idioma sin excepción, por muy reducido que sea el número de sus hablantes, por muy modesta que sea su matriz económica y territorial. Aprender un idioma, leer sus clásicos, contribuir a su supervivencia, aunque sea en modesta medida, es ser más que uno mismo.

Y sin embargo aquí subyace una contradicción. La autonomía lingüística, la determinación de sus hablantes de preservar su identidad, de mantener vivo su patrimonio presionado por un orden planetario cada vez más estandarizado, también es fuente de odio y de violencia. Poco más de medio siglo después de las masacres y barbaridades suicidas de dos guerras mundiales, cunden los conflictos étnicos en nuestra Europa. En ellos, los idiomas juegan un papel decisivo y atávico. La limpieza étnica -una expresión espantosa- a menudo es organizada y desencadenada alrededor de la limpieza lingüística. Los intereses racistas y totalitarios prohíben la enseñanza, la publicación en lenguas minoritarias. Intentan arrancar de cuajo la fuerza de los recuerdos y de la esperanza inherentes a un idioma. No es en Oviedo donde debo decir más sobre los Balcanes, sobre Irlanda del Norte o sobre tragedias más cercanas a este lugar.

¿Cómo resolver estas contradicciones fatídicas? ¿Cómo conciliamos el instrumento imprescindible de la creatividad humana y de la dinámica de la historia, implícita en un idioma, con la necesidad igualmente imprescindible de la convivencia, de la tolerancia étnica y de la cooperación? Sólo la educación, sólo el multilingüismo permitido, alentado en la primera infancia, en las escuelas primarias, ofrece alguna posibilidad de solución. Esta paradoja y problema inextricable tiene una especial importancia inmediata aquí, precisamente, porque el español sólo es superado hoy en día por el angloamericano en cuanto a su carácter expansionista -he ahí el ejemplo de los Estados Unidos Hispanos- y, sin embargo, sufre a la vez amargos conflictos internos y reivindicaciones independentistas locales y el apartheid.

No tengo ninguna solución. Un idioma criollo global de los medios de comunicación basado en el inglés americano es una perspectiva demoledora. Igual de demoledora es la continuación de los regionalismos encendidos y odios lingüísticos. Que los que son más sabios que yo traten esta cuestión. Es urgente.

Bajo las circunstancias actuales, quiero decir que algunos problemas son más grandes que nuestros cerebros. Eso puede ser una preocupación, pero también es una fuente de esperanza.

Extracto del discurso del Prof. G. Steiner, Premio Príncipe de Asturias 2001

http://julvelkommen.com/logiagenesis.es/index.php/articulos-y-planchas/trabajos-masonicos/item/99-confusion-de-lenguas

domingo, 6 de agosto de 2017

La convicción masónica

La convicción masónica

Con frecuencia, quienes comentan la llamada "parte histórica" del Libro de las Constituciones" que, bajo la dirección de James Anderson, publicó la Gran Logia de Londres en 1723, manifiestan su sorpresa ante lo que podría considerarse un cúmulo de inexactitudes históricas, palmarias para un lector medianamente instruído de nuestro tiempo.

La indiferenciación entre leyenda mitológica y narración histórica parecería permitir asociaciones peregrinas y conclusiones fantásticas... Pues bien, en ello radica la esencia del simbolismo masónico. Lo que para las religiones es "narración de hechos", en la que basan conclusiones dogmáticas, en Masonería importa tan sólo como apariencia encubridora de unos determinados valores, sin que tenga importancia su objetividad histórica. Aprendemos de los símbolos, relativizando los hechos (supuestos o reales). Y, en ese sentido, es posible comparar el mito solar con la "historia" de Jesus de Nazaret, la de Osiris o la de Mitra... Nuestro método ritualizado va más allá de la mera racionalidad, apuntando al hombre integral. Una cosa es ser razonador y razonable y otra bien distinta es ser "racionalista".

En Masonería no existe una dogmática. Lo que podríamos llamar "convicción masónica" se patentiza en una actitud de apertura espiritual que busca "reunir lo disperso". Tanto los temas específicamente religiosos como los políticos se descartaban ya explícitamente como objeto de la especulación de las logias en el texto de las primeras Constituciones fundacionales de la Orden, desechando por igual para los masones el ateismo "libertino" y la necesidad de adscripción forzosa a cualquier convicción religiosa o política. En la balanza de intenciones de James Anderson, Théophile Desaguliers y demás masones de aquella primera hora, el peso fuerte era la necesidad de forjar una Fraternidad de carácter universal a partir de valores éticos comunes a todas las religiones en liza. Las luchas fratricidas entre los diversos bandos venían asolando Europa desde el siglo XVI al XVIII ininterrumpidamente. La formación iniciática contemplada parecía centrarse, sobre todo, en la activación de ideas-sentimiento que llevasen a cada individuo a contribuir personalmente en la construcción de una sociedad más fraternal y, por tanto, más justa y pacífica.

El tema del Ser no sería soslayado por quienes se proponían "tallar la piedra bruta" en el seno de una Fraternidad que postulaba el amor universal como supremo valor ético. Sin embargo, la proyección fraternal del pensamiento masónico a nivel planetario exigía un mayor esfuerzo de abstracción que el que había caracterizado a las diversas formulaciones del cristianismo, ancladas desde siempre, a nivel popular, en un antropomorfismo maquillado, heredado del paganismo decadente del imperio romano. La absoluta trascendencia del Ser supremo conlleva la transferencia de su definición conceptual al campo de las ideas-arquetipo, tal como habría de proponer más tarde Emmanuel Kant y, como tal idea, la de Dios no precisa soporte ontológico alguno, puesto que las ideas carecen de existencia ontológica, siendo utilizadas por la razón como referencia. Sólo de esta forma aparecía como posible la superación de los enfrentamientos religiosos que perturbaban la paz social.

Desde el siglo XVIII y a lo largo de los dos siglos siguientes, buena parte del pensamiento masónico situó en Dios-Idea el principio que puede inspirar, como símbolo activo común a todos los hombres, las aspiraciones ético-espirituales de cada uno de ellos con entera libertad interpretativa, descartando la conflictividad a la que históricamente han conducido las definiciones ontológicas tradicionales. La Masonería centró su interés en la eficiencia operativa de la Fuerza generadora implícita en la Idea-Dios, tomada como símbolo de la construcción universal. La Obra cósmica contiene las pautas que rigen la existencia y la estructura de todas las cosas, por lo que la dinámica que la anima y sostiene se simboliza como Gran Arquitecto del Universo y son precisamente tales pautas en el mundo manifiesto las que interesan primordialmente al masón en su análisis de sí mismo y de la Naturaleza en la que se halla inscrito.

El Gran Arquitecto del Universo es el Verbo operante, la Luz primordial generadora o cualquier otro símbolo de la Realidad total innombrable, por cuanto trasciende nuestra capacidad definitoria. En definitiva, es el gran parámetro de la Construcción masónica. La mística masónica consiste en la ascesis hacia la Sabiduría (Sofía) que se expresa en el orden universal y que se manifiesta en los "misterios" que el hombre aborda gradualmente, no sólo desde su condicionamiento racional, sino aprendiendo a desdoblar en ese proceso todas sus facultades potenciales, activando niveles de conciencia superiores a partir del razonamiento filosófico. El conocimiento de sí mismo ha de conducir a la vivencia de la interacción universal y al sentimiento de participación en un Todo cósmico.

Los procesos mentales humanos se activan estableciendo analogías, a partir de símbolos. Y simbolistas son todos los desarrollos culturales. La apertura de la mente que nos permite pasar de lo más concreto a lo abstracto, o de lo inmanente a lo transmanente, desarrollando primero una conciencia individual, para pasar luego a considerar el mundo circundante en sus diversas manifestaciones y, después, acceder a otros planos de expansión del conocimiento, constituye la vía tripartita de lo que se ha llamado siempre "iniciación".

La explicación que del término "fe" da el Diccionario de la Real Academia, en su edición de 1992, señala que <<es la primera de las tres virtudes teologales: luz y conocimiento sobrenatural con que, sin ver, se cree lo que Dios dice y la Iglesia propone>>. Una vez más, parecería que, mediante esta dogmática definición, nuestra vetusta Academia desease dar por sentado que, con independencia de la aconfesionalidad constitucional de los hispanoparlantes, el término "fe", como descriptivo de una virtud, haya de vincularse inevitablemente a "la Iglesia", intérprete privilegiada de "lo que Dios dice". Podría tratarse de una apropiación indebida de los valores en uso del idioma, que es un bien colectivo, por parte de quienes deberían actualizarlo y pulirlo.

La postura masónica no atribuye virtud a "creer lo que no vimos", sino más bien a "dudar de lo que vimos", cuando la duda es consecuencia de la íntima búsqueda de la verdad. La fe religiosa suele ser un hábito adquirido de con-fianza, aceptación compartida o creencia, en alguna supuesta realidad objetiva "traída" hasta nosotros mediante una tradición "incuestionable", porque se nos asegura que transmite hechos o verdades que, de otra forma, serían inaccesibles para el Hombre. En este sentido la fe se identifica con un cuerpo de doctrina dogmática. La "virtud" viene a ser la capacidad de aceptación de una "revelación", pero no pasa de representar lo que en otros términos llamamos "buena fe", referida a la confianza que puedan inspirar quienes hayan logrado ganar crédito asegurando ser transmisores de una enseñanza tradicional que suele apoyar su credibilidad en maravillas o milagros. Por añadidura, esa fe redime de las "penas" que todo hombre merecería por haber nacido corrupto, con lo que la fe se convierte en algo así como un sentimiento de seguridad. Atentar contra esa seguridad, de alguna manera, ha venido siendo siempre socialmente peligroso.

Sin embargo la auténtica confianza es un sentimiento consciente, resultante de un proceso de análisis llevado a cabo personalmente por cada individuo. En ese análisis consciente intervienen factores de diversa índole, en función de la sensibilidad y del bagaje cultural y psíquico individual. Existir como hombre implica un proceso evolutivo, de secuencias sucesivamente concienciadas, a través de las cuales accedemos a una forma de conocimiento que nos es propia. Llegamos a ese conocimiento partiendo de percepciones sensibles que clasificamos racionalmente estableciendo analogías. Las analogías establecidas pueden activar nuestra mente induciendo planos de conciencia diferentes del habitual, permitiéndonos, por así decirlo, saltar a otra "onda" del psiquismo humano. Individuos con diferentes equipamientos culturales alcanzan ese "salto", que se produce como consecuencia de su propia estructura psíquica, que puede resultar estimulada por "agentes" diversos.

La explicación, en términos convencionales, de la experiencia alcanzada interiormente - es decir, traducida al código de expresión o idioma de la comunidad - representa la proposición de un "descubrimiento" ofrecido a los demás por el descubridor. Pero lo que éste no siempre podrá hacer, será explicar su propio proceso de "salto" de forma válida para otros.

La Iniciación a la que aspiramos los masones constituye lo que podríamos llamar "fe dinámica", frente al concepto de fe "estática" o "creencia" definido por la Academia Española, que no presupose el desarrollo individual como condicionante del acceso al Conocimiento y que limita el margen de colaboración del "creyente" a una posible especulación sobre pautas morales de comportamiento, en función de determinados dogmas. La actitud masónica es existencial y forma parte del esquema mental y anímico que el masón va forjando en sí mismo a través de la Iniciación, como ocurre en el proceso de aprendizaje de un oficio. No se trata de una simple "aceptación" de información recibida desde el exterior, sino de una realización-sentimiento que parte del análisis de nuestras circunstancias para llevarnos al decubrimiento del yo interior auténtico y al análisis de nuestra relación con la realidad en la que nos hallamos inmersos. El Maestro masón lo es a la manera en que pueden serlo quienes, disponiendo de unos conocimientos y unos utensilios que les son familiares, pasan a "construir" en función de un sentimiento íntimo de lo aprendido. Su magisterio no es "docente", sino ejemplar. Los utensilios y conocimientos están al alcance de todos, pero el trabajo u obra resultante será magistral tan sólo en la medida en que pueda reflejar arquetipos de Belleza, Fuerza, Sabiduría, Justicia, etc., fundamentales para el desarrollo del Arte Real. La impronta creativa será siempre intransferible, al igual que la que anima y da carácter a una misma partitura en función de quien la ejecuta, aunque el texto sea el mismo.

El talante de la aproximación masónica es, pues, claramente alquímico. El paso de los metales de una a otra fase en el proceso de trasmutación traduce el paso de uno a otro nivel de conciencia por parte del alquimista. La meta es el Oro o Luz incorruptible, equivalente a una Gnosis mística, que consistiera en el conocimiento alcanzado a través de una percepción final total y simultánea, en la que olores, colores, sonidos, sabores , espacio y tiempo, como datos en los que se apoya la percepción humana para acceder al mundo mental, aparecieran como dimensiones interactivas, componentes de una realidad en la que estaría y se sentiría integrado el mismo perceptor. Tal vez algo de esto sentía Juan de la Cruz cuando clamaba:

Estaba tan embebido,

tan absorto y ajenado

que se quedó mi sentido

de todo sentir privado

y el espíritu dotado

de un entender no entendido,

toda ciencia trascendiendo.

La metodología iniciática fundamental, recogida y transmitida mediante rituales por la Masonería, antes y después del siglo XVIII, ha llevado superpuestas enseñanzas profesionales primeramente, enseñanzas filosóficas después y preocupaciones moralizantes de dimensión individual o social, en función de las pulsiones del entorno histórico, más tarde. Tales circunstancias temporales han eclipsado a veces el mensaje masónico de fondo, haciendo aparecer como fines últimos de nuestras inquietudes lo que sólo son hitos de aplicación práctica en el camino iniciático, puesto que el modo masónico de Iniciación es inseparable de la acción constructiva. Los secretos profesionales de los masones operativos, la especulación filosófica, la oferta de ayuda moral y material al prójimo y la aspiración a una sociedad más justa, basada en la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad, han representado en cada momento plasmaciones en las que se concretaba la praxis social de nuestra "memoria sagrada" iniciática. Sin duda, los masones consiguieron, en momentos diversos, catalizar o inducir la catalización de impulsos de esa naturaleza en el seno de la sociedad profana, contribuyendo a los cambios históricos habidos a lo largo de los dos últimos siglos, al diluir en el patrimonio efectivo de la humanidad conceptos y normas que han constituído, desde su origen, principios de convivencia masónicos.

http://julvelkommen.com/logiagenesis.es/index.php/articulos-y-planchas/trabajos-masonicos/item/96-la-conviccion-masonica

sábado, 5 de agosto de 2017

REVISTA DE LA ASOCIACION DE MEDICOS DEL BRASIL

La “Gnosis Masónica”

La “Gnosis Masónica”

Escribe Eduardo Callaey, que existe una concepción “más o menos universal en la que cualquier masón se reconoce: “La francmasonería es una institución filosófica, educativa, filantrópica e iniciática” (1). Desde luego algunos masones podrán inquirir en más adjetivos, quizás progresista como en el rito francés reza, pero supongo que no habrá un masón esparcido sobre la faz de la tierra que no pueda reconocerse en esa definición de lo que la masonería es.

Hasta aquí, lo único que podría diferenciar a la Orden de cualquier otra organización humana, es su carácter iniciática. La atribución de la Orden, de iniciar a un profano o profana a través del rito y la lectura de nuestros símbolos en pos de su perfeccionamiento moral, es lo que hace peculiar a la Orden de la Francmasonería.

Avanzando en esa misma línea, René Guénon señala que ese conocimiento, transmitido a través de la simbología masónica, constituye una “gnosis” o “conocimiento tradicional que constituye el fondo común de todas las iniciaciones cuya doctrina y símbolos se han transmitido desde la más remota antigüedad” (2). No es sino por la iniciación que el profano, parido desde la oscuridad accede, “iniciándose” en su camino gnóstico.

La “Gnosis, es entonces al mismo tiempo una verdad sobre la naturaleza de las cosas, que sólo es rebelada a los iniciados. Una verdad que al modo de las hojas de la cebolla, va escalando en profundidad y en complejidad. Tal conocimiento está reservado sólo al iniciado, quien es liberado de la oscuridad tras su muerte simbólica en la Cámara de Reflexión, y renace en su ingreso al Templo al momento de ser iniciado. Su tarea, conducida por un maestro, es encontrar la verdad que develan los símbolos de nuestra Orden.

Nuestros ritos de iniciación, en cada uno de los grados de nuestra Orden, se corresponden con la larga historia de la masonería y que incluyen lo que podríamos incluso llamar la época “protomasónica”, lugar en nuestra historia desde donde provienen por ejemplo, las fuentes cabalísticas de las que bebe nuestro conocimiento gnóstico, o las sugerencias iluministas, o incluso nuestros lazos con la orden Rosacruz y el estrecho lazo con la Orden del Temple. Bebemos de todos esos ritos, del mismo modo que bebemos de sus símbolos y conocimientos esotéricos. Más no somos la Orden del Temple, así como tampoco somos la orden de Rosacruz.

Oswald Wirth advierte al iniciado qué es lo que no encontrará en la Orden, cuando señala que un Francmasón puede indagar sin límites pero lealmente en el conocimiento humano, pero la Orden no tiene por finalidad aclarar o resolver los enigmas que atormentan a la mente humana ni declararse en contra o a favor de teoría alguna en materia de los hechos sensoriales. Ella se coloca por encima de paradigmas religiosos o filosóficos dejando ellos a la libre conciencia del masón (3)

La “Gnosis Masónica” que comienza a ser revelada por la iniciación, es tributaria de muchas fuentes que probablemente –como señalan muchos autores clásicos de la Historia de la Masonería- encontraron incluso refugio en nuestra Orden en tiempos de persecución.

Hemos intentado a través de diversas planchas y trazados que aquí se encuentran, ir abriendo lecturas sobre los diversos símbolos y tradiciones masónicas que forman parte de esa Gnosis. En cada una de ellas, hemos insistido en al menos tres reglas fundamentales:

1º El trabajo de un masón libre es “construir templos a sus virtudes y tumbas a sus vicios”;

2º El verdadero trabajo de un masón se realiza esencialmente en el Templo;

3º Aunque el trabajo de un Masón es siempre colectivo en su Templo, el Masón Libre realiza siempre un esfuerzo individual y llegará tan lejos en su perfeccionamiento como constantes y leales sean sus trabajos.

Siguiendo esos principios es que la Gnosis es revelada a través de los símbolos. No es a través de la lengua ni la escritura que los símbolos se rebelan al iniciado sino a través de una lectura progresiva del símbolo, pues éstos, poseen un contenido y un continente, poseen un significado y una categoría. Los símbolos, a diferencia de la lengua o la escritura, son polisémicos y requieren el esfuerzo de su descubrimiento, porque ellos incluso “trascienden tanto el mundo exterior de los sentidos como el mundo interior de la ideas…trascienden el ordinario campo de nuestros sentidos”. (4) Los símbolos requieren de nuestra intuición tanto como de nuestros esfuerzos racionales, requieren tanto de nuestra habilidad individual tanto como de la guía de un Maestro.

Si hubiera una forma de categorizar la “Gnosis Masónica” y sólo para fines pedagógicos pues toda Gnosis es incategorizable por su esencia constructiva y hermética, podríamos decir que en ella existen diversas categorías en las que se “encierran” diversos conceptos que colaboran al Masón Libre a descubrir y recognocer tal Gnosis Masónica de la que hemos hablado:

I La Gnosis de la Iniciación

II La Gnosis del Templo

III La Gnosis de los Instrumentos del Grado Masónico

IV La Gnosis Numérica

V La Gnosis de la Geometría

VI La Gnosis de su Rito

VII La Gnosis Cosmogónica

Cierro recordando que hemos perdido la palabra, o al menos su sentido mágico, desde la Torre de Babel, y que el símbolo nos ha sido heredado como la única manifestación de nuestra Gnosis. Con el paso del tiempo, ese símbolo se hizo depositario de nuevos significados, y nuevos conocimientos construidos o heredados debieron esconderse en los símbolos líticos de las viejas catedrales. Si heredamos los símbolos fue para descubrir en ellos la Gnosis heredada, para rebelarla a nuestro entendimiento. Es necesario preservar su pureza de la materialidad(5) de una sociedad sin límite al modo en que la caracteriza Baudrillard (6), es necesario no desvirtuar su carácter espiritual y pedagógico en favor de un racionalismo materialista que ha consumido a otras órdenes y muchos de nosotros mismo.

El símbolo es la fortuna del Gnóstico, preservar su naturaleza es su tarea.

CITAS
Eduardo R. Callaey, El Otro Imperio Cristiano, de la Orden del Temple a la Francmasonería, Ed. Nowtilus, 2005
Rene Guénon, La Gnosis y la Francmasonería, La Gnose, 1910
Oswald Wirth, EL Ideal Inciático, R.:L.: Cibeles Nº 131
Aldo Lavagnini, El Secreto masónico, Ed. Kier, 2004
Siete Maestros, Cosmogonía Masónica, Ed Kier, 2007
Jean Baudrillard, La transparencia del mal, Ed Anagrama, 1991

https://segundotaller.wordpress.com/2015/04/08/la-gnosis-masonica/