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miércoles, 20 de junio de 2018

El Rey Salomón como mago

  1. El Rey Salomón como mago

En la Biblia y el Corán podemos leer sobre los poderes mágicos del rey Salomón. En el Sutra XXVII del Corán se menciona como el Rey David, cuando era un joven pastor en contacto con la naturaleza, aprendió «el idioma de los pájaros», idioma que debió enseñar a su hijo Salomón. El conocimiento de este «idioma natural» era la clave para que los reyes David y Salomón entendieran las Leyes del Universo y pudieran materializarlas en el arquetipo ideal de belleza.


Durante la Edad Media, David se representaba siempre con un arpa en sus manos, simbolizando la armonía espiritual del Cosmos. El historiador judeo-romano Flavio Josefo (37-100 d.C.) mencionaba unos interesantes detalles que nos permiten comprender cómo el Rey Salomón habría podido escribir varios libros sobre magia. Durante la época del Imperio Romano, la magia ritual influyó mucho en las gentes. Estos aspectos mágicos se mantuvieron hasta la Edad Media, manifestados en hechos como la creencia en la existencia de «diablos» y la lucha contra las enfermedades por medio de exorcismos. Orígines -uno de los padres de la Iglesia- mencionaba estas curaciones, que pudo leer en la literatura mágica atribuida al Rey Salomón.

Para la lucha contra el Diablo se usaba el «Sello del Rey Salomón», un pentángulo o estrella de cinco puntas con el sagrado nombre de Dios escrito en su interior. En aquellos tiempos se vendían amuletos con dicho símbolo, ya que se le atribuía la propiedad de invocar al espíritu de Salomón para defenderse de muchas enfermedades contagiosas.

Un manuscrito del siglo IV, el Testamento del Rey Salomón, desmitificaba el poder mágico del rey. El texto incluía una biografía de Salomón y de la época de su gobierno, incidiendo especialmente en la construcción de su Templo. En esa época se consideró que el libro era un hito en el campo de exorcismo, y demuestra la creencia en la existancia de demonios en la Cristiandad del siglo XVI.

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martes, 19 de junio de 2018

Pitágoras y su aporte a la Masonería

Pitágoras y su aporte a la Masonería


Se cuenta que después de haberse iniciado Pitágoras en los Misterio Egipcios, le preguntaron que había visto en el Templo, y respondió: nada. Suele pasar con los iniciados. Aun no saben leer entre letras.

La relación de Pitágoras con la masonería es evidente, tanto por el parecido en la organización por grados de su escuela esotérica, como en los temas tratados. Los propios masones reconocen a Pitágoras como uno de sus primeros maestros. Existe un curioso escrito llamado “Ciertas preguntas con respuestas a las mismas, concernientes al misterio de la Masonería, escritas por la mano del Rey Henry, el sexto de su nombre, y fielmente copiado por mí Johan Leylande, anticuario, por orden de su alteza”, reproducido en el libro “Ilustraciones de la Masonería” por William Preston en 1829, aunque supuestamente encontrado por John Locke en 1696.

Este manuscrito define la masonería como “el conocimiento de la naturaleza y la compresión de las fuerzas que hay en ella”, y anuncia explícitamente el vínculo entre la masonería y Pitágoras. En él se cuenta la historia de un tal Peter Gower (claro acróstico de Pitágoras), un griego que viajó por Egipto, Babilonia y Persia y a todos los países donde los “venecianos” (fenicios en realidad) habían introducido la masonería. En todas aquellas primitivas logias fue admitido el tal Gower, que a su regreso, fundó una logia en Crotona, donde “hizo muchos masones”, muchos de los cuales llevaron el arte de la masonería a Francia e Inglaterra. La autenticidad de este documento no está del todo clara, pero no deja de ser interesante.

En la escuela Pitagórica convergieron muchas tradiciones y se fundieron en una enseñanza comprensiva acerca del lado oculto de la vida, la metafísica Pitagórica reposa sobre un panteísmo extraño, sobre la idea de que Dios es todo y todo es Dios y sobre la especulación filosófica y científica resultante de la Teoría del Número. El proceso de iniciación y perfeccionamiento masónico, basado en un sistema de grados, desde el más
bajo, el aprendiz, al más alto, el maestro, tiene un claro paralelismo en la organización de la Escuela Pitagórica: los alumnos estaban divididos en tres grados: Los Akoustikoi u oyentes, de tres a cinco años donde no tomaban parte en las discusiones y recibían enseñanzas de un maestro. El segundo grado, los Matematikoi quienes coordinaban el estudio de la
Matemáticas, la Geometría y la Música y las correspondencias entre ellas. El tercer grado Los Phisikoi dedicados a estudiar la vida interna. No es de extrañar que los antiguos masones tomasen como modelo esta escala gradual.

El pensamiento de la Escuela Pitagórica fue recogido por sus discípulos y difundido por todo el Mediterráneo y el cercano oriente, influenciando en la Alejandría hermética y gnóstica de los primeros siglos después de Cristo, en los primeros padres de la Iglesia, en el esoterismo judío (la cábala) e islámico (el sufismo), llegando en el renacimiento (quizá antes en Al-Ándalus) a los antiguos arquitectos y constructores medievales y renacentistas, en cuyos tratados Pitágoras suele aparecer asociado a Hermes.

SIMBOLISMO MASÓNICO

Ciertamente el Pitagorismo ha dado numerosos símbolos a la Masonería, o en cualquier caso muestran una identidad palpable con algunos de los símbolos más importantes de su escuela: por ejemplo el Delta Luminoso, símbolo en la Masonería del Gran Arquitecto del Universo, y que se corresponde perfectamente con la Tetraktys anteriormente nombrada, o el Pentagrama, de suma importancia en la simbólica del grado de compañero (donde recibe el nombre de “estrella flamígera”), y que los pitagóricos consideraban como su signo de reconocimiento y un emblema del hombre plenamente regenerado. Entre los arquitectos medioevales el pentagrama fue uno de los módulos principales en el diseño de los planos de las catedrales y otros edificios de carácter civil, pues según ellos en esa figura geométrica, presente en la estructura de muchos seres vivos, se revela la Inteligencia constructora del Gran Arquitecto. Asimismo, el triángulo rectángulo de lados 3-4-5 (el triangulo sagrado egipcio), con el que demostraron el famoso teorema, es otro de los símbolos que confirman la vinculación entre el Pitagorismo y la Masonería; por no hablar de la Plancha de Trazar, basada en la “tabla de Pitágoras”, y estrechamente ligada al simbolismo de los nueve primeros números y al grado de Maestro.

Por tanto, la principal herencia que deja Pitágoras a los masones es la geometría y la aritmética. Sin Pitágoras no podrían haber levantado catedrales. Su escuela sirvió de modelo para la iniciación masónica y sus símbolos numéricos y geométricos enormemente apreciados por la logia. Los masones tienen mucho que agradecer al sabio de Sabios.

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lunes, 18 de junio de 2018

El Simbolismo del Templo de Salomón.

El Simbolismo del Templo de Salomón.
Albert G. Mackey.

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He dicho que el arte operativo está simbolizado, es decir, usado como símbolo, en la ciencia especulativa. Investiguemos ahora, como el tema del presente ensayo, cómo se hace esto en referencia a un sistema de simbolismo dependiente para su construcción en tipos y figuras derivadas del templo de Salomón, y que por eso llamamos el "Simbolismo del Templo de la Francmasonería". "

Teniendo en cuenta que la Masonería especulativa data de la construcción del templo del Rey Salomón por artesanos judíos y tirios, 53 el primer hecho importante que llama la atención es que los masones operativos en Jerusalén se dedicaron a la construcción de un templo terrenal y material , dedicarse al servicio y la adoración de Dios, una casa en la que Jehová debía morar visiblemente por su Shekinah, y de donde era, por el Urim y Tumim, para enviar sus oráculos para el gobierno y la dirección de su pueblo elegido .

Ahora, el arte operativo que, para nosotros , ha cesado, nosotros, como Masones especulativos, simbolizamos las labores de nuestros predecesores al participar en la construcción de un templo espiritual en nuestros corazones, puro e inmaculado, apto para la morada de Aquel que es el autor de la pureza, donde Dios debe ser adorado en espíritu y en verdad, y de ahí que todo mal pensamiento y pasión ingobernable sea desterrado, como el pecador y el gentil fueron excluidos del santuario del templo judío.

Esta espiritualización del templo de Salomón es la primera, la más prominente y la más penetrante de todas las instrucciones simbólicas de la Francmasonería. Es el enlace que une las divisiones operativa y especulativa del orden. Esto es lo que le da su carácter religioso. Tome de la masonería su dependencia del templo, deje fuera de su ritual toda referencia a ese edificio sagrado, y a las leyendas relacionadas con él, y el sistema en sí mismo debe decaer y morir, o en el mejor de los casos permanecer como un hueso fosilizado. imperfectamente para mostrar la naturaleza del cuerpo viviente al que alguna vez perteneció.

La adoración en el templo es en sí misma un tipo antiguo del sentimiento religioso en su progreso hacia la elevación espiritual. Tan pronto como surgió una nación, en el progreso del mundo, a partir del fetichismo, o la adoración de objetos visibles -la forma más degradada de idolatría-, su gente comenzó a establecer un sacerdocio y erigir templos. 54Los escandinavos, los celtas, los egipcios y los griegos, por mucho que hayan diferido en el ritual y los objetos de su adoración politeísta, todos poseían sacerdotes y templos. Los judíos primero construyeron su tabernáculo, o templo portátil, y luego, cuando el tiempo y la oportunidad lo permitieron, transfirieron su adoración monoteísta a ese edificio más permanente que ahora es el tema de nuestra contemplación. La mezquita del mahometano y la iglesia o la capilla del cristiano no son más que encarnaciones de la misma idea del culto al templo en una forma más simple.

La adaptación, por lo tanto, del templo material a una ciencia del simbolismo sería una tarea fácil, y de ninguna manera nueva, tanto para la mente judía como para la de Tiro. Sin duda, en su concepción original, la idea era grosera y sin adornos, para ser perfeccionada y pulida solo por futuras agregaciones de intelectos sucesivos. Y, sin embargo, ningún erudito bíblico se atreverá a negar que haya, en el modo de construcción, y en todas las circunstancias relacionadas con la construcción del templo del Rey Salomón, un aparente diseño para establecer una base para el simbolismo. 55

Propongo ahora ilustrar, mediante algunos ejemplos, el método en el cual los masones especulativos se han apropiado de este diseño del Rey Salomón para su propio uso.

Para construir su templo terrenal, el albañil operativo siguió los diseños arquitectónicos establecidos en el caballete, el tablero de rastreo o el libro de planos del arquitecto. Por estos, cortó y cuadricó sus materiales; por estos él levantó sus paredes; por estos él construyó sus arcos; y por esta fuerza y ​​durabilidad, combinadas con gracia y belleza, fueron otorgadas al edificio que él estaba construyendo.

El tablero de caballete se convierte, por lo tanto, en uno de nuestros símbolos elementales. Porque en el ritual masónico se recuerda al masón especulativo que, como el artista operativo erige su construcción temporal, de acuerdo con las reglas y los diseños establecidos en el caballete del maestro obrero, también debe erigir ese edificio espiritual, de que el material es un tipo, en obediencia a las reglas y diseños, los preceptos y órdenes, establecidos por el gran Arquitecto del universo, en esos grandes libros de naturaleza y revelación, que constituyen el tablero de caballetes espiritual de todo francmasón.

El tablero de caballetes es, entonces, el símbolo de la ley natural y moral. Como cualquier otro símbolo del orden, es universal y tolerante en su aplicación; y mientras que, como Masones Cristianos, nos aferramos con integridad inquebrantable a esa explicación que hace que las Escrituras de ambas dispensaciones sean nuestro tablero de caballete, permitimos que nuestros hermanos judíos y mahometanos se contenten con los libros del Antiguo Testamento o el Corán. La masonería no interfiere con la forma peculiar o el desarrollo de la fe religiosa de nadie. Todo lo que pide es que la interpretación del símbolo sea según lo que cada uno suponga que es la voluntad revelada de su Creador. Pero tan rígidamente exigente es que el símbolo se conservará, y, de alguna manera racional, se interpretará, que excluye perentoriamente al ateo de su comunión, porque

Pero el mason operativo necesitaba materiales con los cuales construir su templo. Había, por ejemplo, el áspero sillar -la piedra en su estado grosero y natural- sin forma y sin pulir, ya que había estado en las canteras de Tiro desde la base de la tierra. Esta piedra debía ser tallada y cuadrada, para ser ajustada y ajustada, con implementos sencillos, pero apropiados, hasta que se convirtiera en una sillería perfecta o piedra bien acabada, lista para tomar su lugar destinado en el edificio.

Aquí, una vez más, en estos materiales encontramos otros símbolos elementales. La piedra áspera y sin pulir es un símbolo del estado natural del hombre: ignorante, inculto y, como lo expresa el historiador romano, "humillado en la tierra, como las bestias del campo, y obediente a todo apetito sórdido"; 56 pero cuando la educación ha ejercido sus saludables influencias para expandir su intelecto, restringir sus pasiones hasta ahora ingobernables y purificar su vida, entonces es representado por el sillar perfecto, o piedra terminada, que, bajo las diestras manos del obrero, ha se ha suavizado, cuadriculado y ajustado para su lugar apropiado en el edificio.

Aquí una circunstancia interesante en la historia de la preparación de estos materiales ha sido aprovechada y bellamente apropiada por nuestra ciencia simbólica. Aprendemos del relato del templo, contenido en el Primer Libro de los Reyes, que "la casa, cuando estaba en construcción, fue construida de piedra, lista antes de que fuera traída allí, de modo que no había ni martillo ni hacha, ni ninguna herramienta de hierro, escuchada en la casa mientras estaba en construcción ". 57

Ahora bien, este modo de construcción, sin duda, adoptó para evitar la confusión y la discordia entre tantos miles de obreros, 58 ha sido seleccionado como un símbolo elemental de la concordia y la armonía virtudes que no sean más necesarios para la conservación y perpetuidad de nuestra propia sociedad de lo que están al de cada asociación humana.

El sillar perfecto, por lo tanto, la piedra así ajustada para su posición apropiada en el templo, se convierte no solo en un símbolo de perfección humana (en sí mismo, por supuesto, solo un término comparativo), sino también, cuando nos referimos al modo en el cual fue preparado, de esa especie de perfección que resulta de la concordia y unión de los hombres en la sociedad. Es, de hecho, un símbolo del carácter social de la institución.

Hay otros símbolos elementales, a los que puedo tener más adelante la oportunidad de revertir; los tres, sin embargo, ya descritos, -el sillar áspero, el sillar perfecto y el caballete- y que, por su importancia, han recibido el nombre de "joyas", serán suficientes para dar una idea de la naturaleza de lo que se puede llamar el "alfabeto simbólico" de la Masonería. Pasemos ahora a una breve consideración del método en el que este alfabeto de la ciencia se aplica a las porciones más elevadas y abstrusas del sistema, y ​​que, como el templo constituye su tipo más importante, he elegido llamar al " Simbolismo del templo de la Masonería ".

Tanto las Escrituras como la tradición nos informan que, en la construcción del templo del rey Salomón, los albañiles se dividieron en diferentes clases, cada una de ellas dedicada a diferentes tareas. Aprendemos, del Segundo Libro de las Crónicas, que estas clases eran portadoras de cargas, los guardianes de las piedras y los capataces, llamados por los antiguos escritores masónicos el Ish sabal , el Ish chotzeb y los Menatzchim.. Ahora, sin pretender decir que la institución moderna ha preservado precisamente el mismo sistema de regulaciones que el que se observó en el templo, ciertamente encontraremos una similitud en estas divisiones con los Aprendices, Compañeros Artesanos y Maestros Masones de nuestros días. En todo caso, las tres divisiones hechas por el Rey Salomón, en los obreros en Jerusalén, han sido adoptadas como los tipos de los tres grados que ahora se practican en la Masonería especulativa; y como tales debemos, por lo tanto, considerarlos. El modo en que estas tres divisiones de obreros trabajaron en la construcción del templo, ha sido maravillosamente simbolizado en la Masonería especulativa, y constituye una parte importante e interesante del simbolismo del templo.

Por lo tanto, sabemos, por nuestra propia experiencia entre los trabajadores modernos, que todavía siguen el mismo método, así como de las tradiciones del orden, que los implementos utilizados en las canteras eran pocos y simples, el trabajo allí requiere necesariamente, de hecho, pero dos herramientas, a saber, la regla de veinticuatro pulgadas o dos pies, y el martillo común , o el martillo de piedra. Con el implemento anterior, el albañil operativo tomó las dimensiones necesarias de la piedra que estaba a punto de preparar, y con esta última, mediante golpes repetidos, hábilmente aplicada, rompió todas las protuberancias innecesarias, y la hizo lisa y cuadrada, y se ajustó a tomar su lugar en el edificio.

Y así, en el primer grado de Masonería especulativa, el Aprendiz ingresado recibe estos instrumentos simples, como las herramientas de trabajo emblemáticas de su profesión, con su instrucción simbólica apropiada. Para el mason operativo, su uso mecánico y práctico solo está expresado, y nada más de valor le transmite su presencia a su mente. Para Mason especulativo, la visión de ellos sugiere pensamientos mucho más nobles y sublimes; ellos le enseñan a medir, no piedras, sino tiempo; no alisar y pulir el mármol para el uso del constructor, sino purificar y limpiar su corazón de cada vicio e imperfección que lo haría inadecuado para un lugar en el templo espiritual de su cuerpo.

En el alfabeto simbólico de la Francmasonería, por lo tanto, el calibre de veinticuatro pulgadas es un símbolo de tiempo bien empleado; el martillo común, de la purificación del corazón.

Aquí podemos detenernos por un momento para referirnos a una de las coincidencias entre la Francmasonería y esos Misterios 59que formaron una parte tan importante de las religiones antiguas, y que las coincidencias han llevado a los escritores sobre este tema a la formación de una teoría bien sustentada de que había una conexión común entre ellos. La coincidencia a la que aludo al presente es esta: en todos estos Misterios, la incipiente ceremonia de iniciación, el primer paso dado por el candidato fue una depuración o purificación. Al aspirante no se le permitía entrar al vestíbulo sagrado, ni tomar parte en la fórmula secreta de iniciación, hasta que, por agua o por fuego, se purificó emblemáticamente de las corrupciones del mundo que estaba a punto de dejar atrás. No necesito, después de esto, hacer más que sugerir la similitud de esta fórmula, en principio, con la correspondiente en la Francmasonería,

Ya no usamos el baño ni la fuente, porque en nuestro sistema filosófico la simbolización es más abstracta, si puedo usar el término; pero presentamos al aspirante con el delantal de piel de cordero , el indicador y el martillo , como símbolos de una purificación espiritual. El diseño es el mismo, pero el modo en el que se logra es diferente.

Retomemos ahora la serie conectada de simbolismo del templo.

En la construcción del templo, las piedras fueron preparadas así por los obreros del grado más bajo (los aprendices, como los llamamos ahora, los aspirantes de los Misterios antiguos), se nos informa que fueron transportados al sitio de la edificio en el Monte Moriah, y fueron puestos en manos de otra clase de obreros, que ahora se llaman técnicamente Compañeros de Oficios, y que corresponden a los Misterios, o aquellos que han recibido el segundo grado de los Misterios antiguos. En esta etapa del trabajo quirúrgico, se debían realizar trabajos más extensos e importantes, y en consecuencia, se requería una mayor cantidad de habilidades y conocimientos de aquellos a quienes se encomendaban estos trabajos. Las piedras, habiendo sido preparadas por los aprendices 60(porque en lo sucesivo, al hablar de los obreros del templo, usaré las denominaciones equivalentes de los Masones más modernos), ahora debían depositarse en sus lugares destinados en el edificio, y las enormes paredes debían erigirse. Para estos fines, fueron necesarios implementos de un carácter más alto y más complicado que el calibre y el martillo. Se requirió que el cuadrado encajara las juntas con suficiente precisión, el nivel para correr los cursos en una línea horizontal, y la plomada para erigir el todo con la debida atención a la perpendicularidad perfecta. Esta porción del trabajo encuentra su simbolismo en el segundo grado de la ciencia especulativa, y al aplicar este simbolismo seguimos refiriéndonos a la idea de erigir un templo espiritual en el corazón.

Los preparativos necesarios, entonces, habiendo sido hechos en el primer grado, las lecciones que han sido recibidas por las cuales se enseña al aspirante a comenzar el trabajo de la vida con la purificación del corazón, como Compañero, continúa la tarea cultivando esas virtudes que dan forma e impresión al personaje, así como las piedras adaptadas dan forma y estabilidad al edificio. Y, por lo tanto, las "herramientas de trabajo" del Compañerismo se refieren, en su aplicación simbólica, a esas virtudes. En el alfabeto del simbolismo, encontramos el cuadrado, el nivel y la plomada apropiados para este segundo grado. El cuadrado es un símbolo que denota moralidad. Nos enseña a aplicar los principios infalibles de la ciencia moral a cada acción de nuestras vidas,

La plomada es un símbolo de rectitud de conducta e inculca esa integridad de la vida y el curso ininterrumpido de la rectitud moral que solo puede distinguir al hombre bueno y justo. A medida que el obrero operativo erige su construcción temporal con estricta observancia de esa plomada, lo cual no le permitirá desviarse ni un pelo a la derecha ni a la izquierda, así el Masón especulativo, guiado por los principios infalibles del derecho y la verdad inculcados en las enseñanzas simbólicas del mismo implemento, es firme en la búsqueda de la verdad, no se inclina bajo el ceño fruncido de la adversidad ni se rinde a las seducciones de la prosperidad. 61

El nivel, la última de las tres herramientas de trabajo del artesano operativo, es un símbolo de igualdad de estación. No esa igualdad de posición civil o social que se encuentra solo en los vanos sueños de los anarquistas o los utópicos, sino esa gran igualdad moral y física que afecta a toda la raza humana como hijos de un Padre común, que causa su sol. brillar y que su lluvia caiga sobre todos por igual, y que haya designado así al universo universal de la humanidad, que la muerte, el nivelador de toda grandeza humana, sea hecha para visitar al mismo ritmo el palacio del príncipe y la cabaña del campesino. 62

Aquí, entonces, tenemos tres signos o jeroglíficos adicionales agregados a nuestro alfabeto de simbolismo. Otros están en este grado, pero pertenecen a un grado superior de interpretación, y no pueden ser discutidos apropiadamente en un ensayo sobre el simbolismo del templo solamente.

Ahora alcanzamos el tercer grado, los Maestros Masones de la ciencia moderna, y los Epoptos, o observadores de las cosas sagradas en los Misterios antiguos.

En tercer grado, las alusiones simbólicas al templo de Salomón y los implementos de masonería empleados en su construcción se extienden y completan por completo. En la construcción de ese edificio, ya hemos visto que una clase de obreros se empleó en la preparación de los materiales, mientras que otro se ocupó de colocar esos materiales en su posición adecuada. Pero había una tercera y más alta clase, los obreros maestros, cuyo deber era supervisar las otras dos clases, y ver que las piedras no solo estaban debidamente preparadas, sino que la exactitud más exacta se había observado al dar ellos su verdadera yuxtaposición en el edificio. Fue solo entonces que el último y final trabajo 63se realizó, y el cemento fue aplicado por estos trabajadores hábiles, para asegurar los materiales en sus lugares apropiados, y para unir el edificio en una masa duradera y conectada. Por lo tanto , se nos informó que la paleta era la herramienta más importante, aunque por supuesto no la única, en uso entre los maestros constructores. No permitieron que esta última e indeleble operación fuera realizada por manos menos hábiles que las suyas. Requerían que los artesanos probaran la exactitud de su trabajo por el cuadrado, el nivel y la plomada, y probaran, mediante estos instrumentos infalibles, la precisión de sus articulaciones; y, cuando estaban satisfechos de la disposición justa de cada parte, el cemento, que debía dar una unión inmutable al conjunto, se aplicaba por sí mismo.

Por lo tanto, en la Masonería especulativa, la paleta ha sido asignada al tercer grado como su implemento apropiado, y el significado simbólico que lo acompaña tiene una referencia estricta y bella a los propósitos para los cuales fue usado en el antiguo templo; ya que allí se empleó "para esparcir el cemento que unía el edificio en una misa común", así se lo selecciona como el símbolo del amor fraternal, ese cemento cuyo objetivo es unir nuestra asociación mística en una sagrada y armoniosa banda de hermanos .

Aquí, entonces, percibimos el primero, o, como ya lo he llamado, la forma elemental de nuestro simbolismo -la adaptación de los términos, y los implementos, y los procesos de un arte operativo a una ciencia especulativa. El templo ahora está completo. Las piedras fueron talladas, cuadradas y numeradas en las canteras por los aprendices, las cuales fueron ajustadas apropiadamente por los artesanos, y finalmente aseguradas en sus lugares apropiados, con el cemento más fuerte y puro, por los maestros constructores, el templo de El Rey Salomón presentó, en su condición final, una apariencia tan noble de sublimidad y grandeza como para merecer ser seleccionada, como lo ha sido, por el tipo o símbolo de ese templo inmortal del cuerpo, al cual Cristo aludió significativa y simbólicamente cuando dijo: "Destruid este templo, y en tres días lo levantaré".

Esta idea de representar al hombre interior y espiritual por medio de un templo material es tan apropiada en todas sus partes como haber ocurrido en más de una ocasión a los primeros maestros del cristianismo. Cristo mismo lo alude repetidamente en otros pasajes, y el elocuente y figurativo San Pablo extiende maravillosamente la idea en una de sus epístolas a los corintios, en el siguiente lenguaje: "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el espíritu de Dios mora en ti? " Y nuevamente, en un pasaje posterior de la misma Epístola, él reitera la idea en una forma más positiva: "¿Qué, no sabéis que vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y ¿No eres el tuyo? Y el Dr. Adam Clarke, al comentar este último pasaje, hace las mismas alusiones que han sido el tema de discusión en el presente ensayo. "En verdad", dice él, "como el Dios viviente habitaba en el tabernáculo mosaico y en el templo de Salomón, el Espíritu Santo mora de verdad en las almas de los cristianos genuinos, y como el templo y todo sulos utensilios eran sagrados, separados de todos los usos comunes y profanos, y se dedicaban solos al servicio de Dios, por lo que los cuerpos de los cristianos genuinos son santos, y deberían emplearse en el servicio solo de Dios ".

La idea, por lo tanto, de hacer que el templo sea un símbolo del cuerpo, no es exclusivamente masónico; pero el modo de tratar el simbolismo mediante una referencia al templo particular de Salomón, y al arte operativo dedicado a su construcción, es peculiar de la Francmasonería. Esto es lo que lo aísla de todas las demás asociaciones similares. Teniendo muchas cosas en común con las sociedades secretas y los Misterios religiosos de la antigüedad, en este "simbolismo del templo" difiere de todos ellos.

https://www.gutenberg.org/files/11937/11937-h/11937-h.htm

domingo, 17 de junio de 2018

La ciencia especulativa y el arte operativo.

La ciencia especulativa y el arte operativo.
Albert G. Mackey

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Y ahora, apliquemos esta doctrina del simbolismo a una investigación de la naturaleza de una ciencia especulativa, como derivada de un arte operativo; porque el hecho es familiar para todos que la Francmasonería es de dos tipos. Trabajamos, es verdad, solo en la Masonería especulativa, pero nuestros hermanos antiguos trabajaron tanto en lo operativo como en lo especulativo; y ahora se entiende bien que las dos ramas están ampliamente separadas en diseño y en carácter: una es un mero arte útil, destinado a la protección y conveniencia del hombre y la gratificación de sus deseos físicos; el otro, una ciencia profunda, que entra en investigaciones abstrusas del alma y una existencia futura, y que se originan en la necesidad anhelante de la humanidad de conocer algo que está por encima y más allá de la mera vida exterior que nos rodea con su gran atmósfera aquí abajo. 44 De hecho, el único vínculo o vínculo que une a la Masonería especulativa y operativa es el simbolismo que pertenece por completo al primero, pero que, en toda su extensión, se deriva de este último.

Nuestra primera investigación, entonces, estará en la naturaleza del simbolismo que el operativo da a la Masonería especulativa; y para entender esto completamente, para conocer su origen, y su necesidad, y su modo de aplicación, debemos comenzar con una referencia a la condición de un largo período de tiempo pasado.

Hace miles de años, esta ciencia del simbolismo fue adoptada por el clero sagaz de Egipto para transmitir las lecciones de la sabiduría mundana y el conocimiento religioso, que así comunicaron a sus discípulos. 45 Su ciencia, su historia y su filosofía quedaron ocultas debajo de un velo impenetrable de todo lo profano, y solo los pocos que habían pasado por la severa prueba de la iniciación fueron puestos en posesión de la clave que les permitió descifrar y leer con aliviar esas lecciones místicas que todavía vemos grabados en los obeliscos, las tumbas y los sarcófagos, que se encuentran dispersos, en este día, en una profusión interminable a lo largo de las orillas del Nilo.

De los egipcios, el mismo método de instrucción simbólica se difundió entre todas las naciones paganas de la antigüedad, y fue utilizado en todos los Misterios antiguos 46 como medio para comunicar a los iniciados las doctrinas esotéricas y secretas para cuya preservación y promulgación se daban estas asociaciones singulares. formado.

Moisés, quien, como nos informa la Sagrada Escritura, fue hábil en todo el aprendizaje de Egipto, trajo consigo, desde esa cuna de las ciencias, un conocimiento perfecto de la ciencia del simbolismo, tal como lo enseñaron los sacerdotes de Isis y Osiris. y lo aplicó a las ceremonias con las que invirtió la religión más pura del pueblo para quien había sido designado para legislar. 47

Por lo tanto, aprendemos, del gran historiador judío, que, en la construcción del tabernáculo, que dio el primer modelo para el templo en Jerusalén, y luego para cada logia masónica, este principio de simbolismo se aplicó a cada parte de él. Por lo tanto, se dividió en tres partes para representar las tres grandes divisiones elementales del universo: la tierra, el mar y el aire. Las dos primeras, o partes exteriores, que eran accesibles para los sacerdotes y las personas, simbolizaban la tierra y el mar, donde todos los hombres podían habitar; mientras que el tercero, o división interior, -el santo de los santos-, cuyo umbral ningún mortal se atrevió a cruzar, y que estaba peculiarmente consagrado a DIOS, era emblemático del cielo, su morada. Los velos, también, de acuerdo con Josefo, estaban destinados a la instrucción simbólica en su color y sus materiales. Colectivamente, ellos representaron los cuatro elementos del universo; y, de paso, se puede observar que esta noción de simbolizar el universo caracterizó a todos los sistemas antiguos, tanto los verdaderos como los falsos, y que los restos del principio se encuentran en todas partes, incluso en este día, impregnando la Masonería, que no es más que un desarrollo de estos sistemas. En los cuatro velos del tabernáculo, el lino blanco o fino significaba la tierra, de la cual se producía el lino; el fuego de color escarlata, apropiadamente representado por su color llameante; el violeta simbolizaba el mar, en alusión al murex de los peces de concha, del que se obtuvo el tinte; y el azul, el color del firmamento, era emblemático del aire. se puede observar que esta noción de simbolizar el universo caracterizó a todos los sistemas antiguos, tanto los verdaderos como los falsos, y que los restos del principio se encuentran en todas partes, incluso en este día, impregnando la Masonería, que no es más que un desarrollo de estos sistemas. En los cuatro velos del tabernáculo, el lino blanco o fino significaba la tierra, de la cual se producía el lino; el fuego de color escarlata, apropiadamente representado por su color llameante; el violeta simbolizaba el mar, en alusión al murex de los peces de concha, del que se obtuvo el tinte; y el azul, el color del firmamento, era emblemático del aire. se puede observar que esta noción de simbolizar el universo caracterizó a todos los sistemas antiguos, tanto los verdaderos como los falsos, y que los restos del principio se encuentran en todas partes, incluso en este día, impregnando la Masonería, que no es más que un desarrollo de estos sistemas. En los cuatro velos del tabernáculo, el lino blanco o fino significaba la tierra, de la cual se producía el lino; el fuego de color escarlata, apropiadamente representado por su color llameante; el violeta simbolizaba el mar, en alusión al murex de los peces de concha, del que se obtuvo el tinte; y el azul, el color del firmamento, era emblemático del aire. En los cuatro velos del tabernáculo, el lino blanco o fino significaba la tierra, de la cual se producía el lino; el fuego de color escarlata, apropiadamente representado por su color llameante; el violeta simbolizaba el mar, en alusión al murex de los peces de concha, del que se obtuvo el tinte; y el azul, el color del firmamento, era emblemático del aire. En los cuatro velos del tabernáculo, el lino blanco o fino significaba la tierra, de la cual se producía el lino; el fuego de color escarlata, apropiadamente representado por su color llameante; el violeta simbolizaba el mar, en alusión al murex de los peces de concha, del que se obtuvo el tinte; y el azul, el color del firmamento, era emblemático del aire.48

No es necesario entrar en un detalle de todo el sistema de simbolismo religioso, tal como se desarrolló en el ritual mosaico. No fue sino una aplicación de los mismos principios de instrucción, que impregnó a todas las naciones gentiles circundantes, a la inculcación de la verdad. La misma idea del arca 49 se tomó prestada, como nos lo han demostrado los descubrimientos de los modernos egiptólogos, desde las orillas del Nilo; y la coraza del sumo sacerdote, con su Urim y Tumim, 50 estaba en deuda por su origen con un ornamento similar usado por el juez egipcio. El sistema era el mismo; en su aplicación, solo, difería.

Con el tabernáculo de Moisés, el templo del rey Salomón está estrechamente conectado: el uno era el arquetipo del otro. Ahora, es en la construcción de ese templo que debemos ubicar el origen de la Francmasonería en su organización actual: no es que el sistema no existiera antes, sino que la unión de su carácter operativo y especulativo, y la dependencia mutua de uno mismo el otro, se estableció primero.

En la construcción de este estupendo edificio, estupendo, no en magnitud, para muchos una iglesia parroquial lo ha superado en tamaño, 51 pero es estupendo en la riqueza y magnificencia de sus ornamentos: el sabio rey de Israel, con toda esa sagacidad para la cual era tan eminentemente distinguido, ayudado y aconsejado por la experiencia gentil del rey de Tiro, y ese arquitecto inmortal que supervisó a sus obreros, vio a la vez la excelencia y la belleza de este método de inculcar la verdad moral y religiosa, y dio, por lo tanto, , el impulso a esa referencia simbólica de las cosas materiales a un sentido espiritual, que desde entonces ha distinguido la institución de la que fue fundador.

Si creía que era necesario corroborar la verdad de la afirmación de que la mente del rey Salomón era eminentemente simbólica en sus propensiones, podría referirme fácilmente a sus escritos, llenos como están para profusionar con tropos y figuras. Pasando sobre el Libro de los Cantares, ese gran drama lírico, cuyo abstruso simbolismo aún no ha sido completamente desarrollado o explicado, a pesar del gran número de comentaristas que han trabajado en la tarea, -podría simplemente referirme a ese hermoso pasaje en el duodécimo capítulo de Eclesiastés, tan familiar para todos los masones como apropiado, en el ritual, para las ceremonias de tercer grado, y en el que un edificio en ruinas se hace metafóricamente para representar las decadencias y debilidades de la vejez en el cuerpo humano. Esta descripción breve pero elocuente es en sí misma una encarnación de gran parte de nuestro simbolismo masónico,

Al intentar cualquier investigación sobre el simbolismo de la Francmasonería, lo primero que debe captar nuestra atención es el significado general de la institución y el modo en que se desarrolla su simbolismo. Examinemos primero como un todo, antes de investigar sus partes, del mismo modo que primero veríamos, como críticos, el efecto general de un edificio, antes de que comencemos a investigar sobre sus detalles arquitectónicos.

Mirando, entonces, de esta manera, a la institución, viniendo a nosotros, como lo ha hecho, desde una edad remota, habiendo pasado inalterado e indemne a través de mil revoluciones de naciones, e involucrándonos, como discípulos en su escuela de trabajo mental, el intelectual de todos los tiempos; lo primero que naturalmente debe detener la atención es la combinación singular que presenta de un operativo con una organización especulativa -un arte con una ciencia- los términos técnicos y el lenguaje de una profesión mecánica con las abstrusas enseñanzas de una profunda filosofía

Aquí está ante nosotros: una escuela venerable, discursiva de los temas más profundos de la sabiduría, en la cual los sabios podrían encontrarse solos, teniendo su nacimiento y derivando su primera vida de una sociedad de artesanos, cuyo único objeto era, al parecer, , la construcción de edificios materiales de piedra y mortero.

La naturaleza, entonces, de esta combinación operativa y especulativa, es el primer problema a resolver, y el simbolismo que depende de él es la primera característica de la institución que se va a desarrollar.

La masonería, en su carácter de arte operativo, es familiar para todos. Como tal, se dedica a la aplicación de las reglas y principios de la arquitectura a la construcción de edificios para uso privado y público-casas para la vivienda del hombre, y templos para la adoración de la Deidad. Abunda, como cualquier otra técnica, en el uso de términos técnicos, y emplea, en la práctica, una gran cantidad de implementos y materiales que son peculiares de sí mismo.

Ahora, si los fines de la Masonería operativa hubiesen cesado aquí, si este dialecto técnico y estos implementos técnicos nunca hubieran sido usados ​​para ningún otro propósito, ni se hubieran apropiado de ningún otro objeto, que el de permitirles a sus discípulos continuar sus labores artísticas con mayor conveniencia para ellos mismos, la masonería nunca hubiera existido. Los mismos principios podrían, y con toda probabilidad lo habrían sido, desarrollarse de alguna otra manera; pero la organización, el nombre, el modo de instrucción, todos habrían diferido más materialmente.

Pero los masones operativos, que fundaron el orden, no estaban contentos con la mera parte material y manual de su profesión: se unieron a ella, bajo las sabias instrucciones de sus líderes, una rama de estudio correlativa.

Y, por lo tanto, para el francmasón, este arte operativo ha sido simbolizado en esa deducción intelectual, que ha sido llamada correctamente Masonería especulativa. En un momento, cada uno era una parte integrante de un sistema indiviso. No es que el período haya existido cuando todos los masones operativos conocían o iniciaban la ciencia especulativa. Incluso ahora, hay miles de hábiles artesanos que saben tan poco de eso como de la lengua hebrea que habló su fundador. Pero la Masonería operativa era, en el comienzo de nuestra historia, y es, en cierta medida, incluso ahora, el esqueleto sobre el cual se ensartaron los músculos vivos, y los tendones, y los nervios del sistema especulativo. Era el bloque de mármol grosero y sin pulir que pudo haber sido, desde el cual se esculpió la estatua que respiraba la vida. 52

La Masonería especulativa (que no es más que otro nombre para Freemasonary en su acepción moderna) puede definirse brevemente como la aplicación científica y la consagración religiosa de las reglas y principios, el lenguaje, los instrumentos y materiales de la Masonería operativa para la veneración de Dios, purificación del corazón y la inculcación de los dogmas de una filosofía religiosa.

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sábado, 16 de junio de 2018

Retales de Masoneria Nº 84 - Junio 2018

Retales de Masoneria Nº 84 - Junio 2018
Ciencia, razón, misticismo, leyendas…de todo hay en masonería. Parece casi un contrasentido que alguien que busca la transcendencia o el misticismo o el esoterismo se haga miembro de una Orden donde la razón es muy importante. Pero así de “raros” somos los masones.

En este número tenemos un artículo sobre la mística del número, otro sobre Ciencia y Religión, y el fin de la polémica sobre el arca de Noé, que si es tratado desde el punto meramente racional y científico no nos deja otro remedio que concluir que se trata de una historia más, mejor o peor contada, que podrá tener su enseñanza…pero historia fantasiosa a fin de cuentas.

De todos modos, sea usted racional, místico, científico o esotérico; si lo que usted hace es bueno para mejorarle como persona y contribuye a que la sociedad sea mejor; si usted respeta todos los puntos de vista aunque no sean el suyo; si usted lucha por la paz, por la igualdad, por la fraternidad de todos…entonces, crea usted lo que crea, usted será o se comportará como si fuera un masón.

Contenido
La mística del número
Confucio - Visita al Oriente de Lu
La enseñanza del Rito Escocés Antiguo y Aceptado
El origen del movimiento obrero Español y la masonería
Francmasonería: Ciencia y Religión
Apuntes para un estudio del origen de la Francmasonería
Las escuelas de misterios
Das pinturas rupestres às redes sociais (Português)
The Twelve Labors of Hercules (1 of 5) (English)
Profano, Candidato, Neófito, Irmão (Português)

Enlaces para lectura o descarga web


El sistema de la iniciación simbólica.

El sistema de la iniciación simbólica.
Albert G. Mackey.

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Las conferencias de las logias inglesas, que son mucho más filosóficas que la nuestra, aunque no creo que el sistema en sí sea estudiado filosóficamente tanto por nuestros hermanos ingleses como por nosotros mismos, han definido bellamente que la francmasonería es "una ciencia" de moralidad velada en alegoría e ilustrada por símbolos ". Pero la alegoría en sí misma no es más que simbolismo verbal; es el símbolo de una idea, o de una serie de ideas, que no se presentan a la mente en una forma objetiva y visible, sino revestidas de lenguaje y expuestas en forma de narración. Y, por lo tanto, la definición inglesa equivale, de hecho, a esto: que la Francmasonería es una ciencia de la moralidad, desarrollada e inculcada por el antiguo método del simbolismo. Es este carácter peculiar como institución simbólica, toda esta adopción del método de instrucción por el simbolismo, lo que le da a la francmasonería toda su identidad, y ha hecho que difiera de cualquier otra asociación que el ingenio del hombre haya ideado. Esto es lo que le ha otorgado esa forma atractiva que siempre ha asegurado el apego de sus discípulos y su propia perpetuidad.

La iglesia católica romana 37 es, quizás, la única institución contemporánea que continúa cultivando, en cualquier grado, el hermoso sistema del simbolismo. Pero lo que, en la iglesia católica, es, en gran medida, incidental, y el fruto del desarrollo, es, en la Francmasonería, la mismísima sangre y alma de la institución, nacida con ella en su nacimiento, o más bien , el germen del que brotó el árbol, y que aún le proporciona apoyo, alimento e incluso existencia. Retira de la masonería su simbolismo, y tomas del cuerpo su alma, dejando atrás nada más que una masa sin vida de materia agotada, preparada solo para una decadencia rápida.

Dado que, entonces, la ciencia del simbolismo forma una parte tan importante del sistema de la Francmasonería, será bueno comenzar cualquier discusión sobre ese tema mediante una investigación de la naturaleza de los símbolos en general.

No existe una ciencia tan antigua como la del simbolismo, 38 y ningún modo de instrucción ha sido tan general como lo fue el simbólico en épocas anteriores. "El primer aprendizaje en el mundo", dice el gran anticuario, el Dr. Stukely, "consistía principalmente en símbolos. La sabiduría de los caldeos, fenicios, egipcios, judíos, de Zoroastro, Sanchoniathon, Pherecydes, Syrus, Pitágoras, Sócrates, Platón , de todos los antiguos que han venido a nuestra mano, es simbólico ". Y el sabio Faber comenta que "la alegoría y la personificación eran peculiarmente agradables al genio de la antigüedad, y la simplicidad de la verdad se sacrificaba continuamente en el santuario de la decoración poética".

De hecho, la primera instrucción del hombre fue por símbolos. 39 El carácter objetivo de un símbolo se calcula mejor para ser captado por la mente infantil, ya sea que la infancia de esa mente se considere nacional o individual . Y, por lo tanto, en las primeras edades del mundo, en su infancia, todas las proposiciones, teológicas, políticas o científicas, se expresaron en forma de símbolos. Así, las primeras religiones eran eminentemente simbólicas, porque, como ha dicho el gran historiador filosófico, Grote, "en una época en que el lenguaje estaba todavía en su infancia, los símbolos visibles eran el medio más vivo de actuar sobre las mentes de los oyentes ignorantes".

De nuevo: los niños reciben su enseñanza elemental en símbolos. "A era un arquero"; ¿Qué es esto sino simbolismo? El arquero se convierte para la mente infantil en el símbolo de la letra A, del mismo modo que, después de la vida, la letra se convierte, para la mente más avanzada, en el símbolo de un cierto sonido de la voz humana. 40La primera lección que recibe un niño al adquirir su alfabeto se transmite por simbolismo. Incluso en la propia formación del lenguaje, el medio de comunicación entre el hombre y el hombre, y que por lo tanto debe haber sido un paso elemental en el progreso del mejoramiento humano, se consideró necesario recurrir a los símbolos, porque las palabras son solo y verdaderamente ciertas símbolos arbitrarios por los cuales y a través de los cuales expresamos nuestras ideas. La construcción del lenguaje fue, por lo tanto, uno de los primeros productos de la ciencia del simbolismo.

Debemos tener constantemente presente este hecho, la existencia primaria y el predominio del simbolismo en los primeros tiempos. 41 cuando estamos investigando la naturaleza de las religiones antiguas, con las cuales la historia de la Francmasonería está tan íntimamente conectada. Cuanto mayor es la religión, más abunda el simbolismo. Las religiones modernas pueden transmitir sus dogmas en proposiciones abstractas; las religiones antiguas siempre las transmitían en símbolos. Por lo tanto, hay más simbolismo en la religión egipcia que en la judía, más en el judío que en el cristiano, más en el cristiano que en el mahometano, y, por último, más en el romano que en el protestante.

Pero el simbolismo no es solo el más antiguo y general, sino también el más práctico de las ciencias. Ya hemos visto cuán activamente opera en las primeras etapas de la vida y de la sociedad. Hemos visto cómo las primeras ideas de los hombres y de las naciones se imprimen en sus mentes por medio de símbolos. Fue así que los pueblos antiguos fueron casi totalmente educados.

"En las etapas más simples de la sociedad", dice un escritor sobre este tema, "la humanidad puede ser instruida en el conocimiento abstracto de las verdades solo mediante símbolos y parábolas. Por lo tanto, encontramos que la mayoría de las religiones paganas se vuelven míticas o explican sus misterios mediante alegorías o . incidentes instructivos No, Dios mismo, conociendo la naturaleza de las criaturas formadas por él, ha condescendido, en las revelaciones anteriores que hizo de sí mismo, para enseñar por medio de símbolos, y el más grande de todos los maestros instruido a las multitudes en parábolas. 42 el el gran ejemplo de la filosofía antigua y el gran arquetipo de la filosofía moderna se distinguieron por el hecho de que poseían esta facultad en un alto grado, y nos han dicho que el hombre fue mejor instruido por semejanzas ". 43

Tal es el sistema adoptado en la Francmasonería para el desarrollo y la inculcación de las grandes verdades religiosas y filosóficas, de las cuales fue, durante muchos años, el único conservador. Y es por esta razón que ya he comentado, que cualquier investigación sobre el carácter simbólico de la Francmasonería, debe ser precedida por una investigación de la naturaleza del simbolismo en general, si apreciamos apropiadamente su uso particular en la organización de lo masónico institución.

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viernes, 15 de junio de 2018

Destreza del Elemento Operativo.

Destreza del Elemento Operativo.
Albert G. Mackey

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El siguiente punto al que debemos dirigir nuestra atención es cuando, unos siglos después, el carácter operativo de la institución comenzó a ser menos prominente, y el especulativo asumió una preeminencia que finalmente terminó en la separación total de los dos. .

En qué período preciso comenzó a predominar lo especulativo sobre el elemento operativo de la sociedad, es imposible decirlo. El cambio fue indudablemente gradual, y debe atribuirse, con toda probabilidad, al aumento del número de hombres literarios y científicos que fueron admitidos en las filas de la fraternidad.

La Carta de Colonia, a la que acabo de aludir, habla de "hombres cultos e ilustrados" que constituyen la sociedad mucho antes de la fecha de ese documento, que era 1535; pero debe confesarse que la autenticidad de esta obra ha sido impugnada y, por lo tanto, no presionaré el argumento sobre su dudosa autoridad. Pero el diario de ese celebrado anticuario, Elias Ashmole, que se admite como auténtico, describe su admisión en el año 1646 en la orden, cuando no hay duda de que el carácter operativo cedía rápidamente a lo especulativo. Preston nos dice que unos treinta años antes, cuando el conde de Pembroke asumió el Gran Maestrazgo de Inglaterra, "muchos hombres eminentes, adinerados y cultos fueron admitidos".

En el año 1663, se celebró en Londres una asamblea de francmasones de Inglaterra, y el conde de St. Albans fue elegido Gran Maestre. En esta asamblea se adoptaron ciertos reglamentos, en los cuales las calificaciones prescritas para los candidatos aluden claramente al carácter especulativo de la institución.

Y, finalmente, a comienzos del siglo XVIII, y durante el reinado de la Reina Ana, que murió, se recordará que en 1714, la sociedad acordó una proposición "que los privilegios de la masonería ya no deberían restringirse". a los masones operativos, pero se extienden a los hombres de diversas profesiones, siempre que sean regularmente aprobados e iniciados en la orden ".

En consecuencia, los registros de la sociedad muestran que desde el año 1717, al menos, la era común, pero inadecuada, distinguida como la restauración de la masonería, el elemento operativo de la institución ha sido descartado por completo, excepto en la medida en que su influencia se manifieste en la elección y disposición de símbolos, y el uso típico de su lenguaje técnico.

La historia del origen del pedido está aquí concluida; y en breve recapitulación, puedo decir que en su primer inicio, desde el tiempo de Noé hasta la construcción del templo de Salomón, fue completamente especulativo en su carácter; que en la construcción de ese edificio, un elemento operativo fue infundido en él por los constructores tirios; que continuó manteniendo esta organización operativa y especulativa compuesta hasta mediados del siglo XVII, cuando el último elemento comenzó a predominar; y finalmente, que a comienzos del siglo XVIII, el elemento operativo desapareció por completo, y la sociedad se ha presentado desde entonces en el carácter de una asociación simplemente especulativa.

La historia que he bosquejado brevemente, sacará de cada mente reflexiva al menos dos deducciones de cierta importancia para el Masón inteligente.

En primer lugar, podemos observar que el ascenso, como lo hace la institución, aleja la corriente del tiempo, casi hasta las mismas fuentes de la historia, para su origen, nos llega, en este día, con un signo tan venerable apariencia de antigüedad, que por esa causa y solo por esa reivindicación exige el respeto del mundo. No es una invención reciente del genio humano, cuya vitalidad aún debe ser probada por el desgaste del tiempo y la oposición, y no hay un crecimiento repentino de entusiasmo efímero, cuya existencia puede ser tan efímera como su nacimiento fue reciente. Una de las instituciones modernas más antiguas, el carbonarismo de Italia, ostenta una edad que apenas llega a la mitad de un siglo, y no ha sido capaz de extender su progreso más allá de los países del sur de Europa, inmediatamente adyacente al lugar de su nacimiento;

Pero hay una deducción más importante que extraer de esta narración. Al rastrear el progreso de la Francmasonería, la encontraremos tan íntimamente conectada con la historia de la filosofía, de la religión y del arte en todas las épocas del mundo, que es evidente que ningún Masón puede esperar comprender la naturaleza de la institución , o para apreciar su carácter, a menos que estudie cuidadosamente sus anales, y se familiarice con los hechos de la historia, a los cuales y de los cuales da y recibe una influencia mutua. El hermano que desafortunadamente supone que los únicos requisitos de un Masón hábil consisten en repetir con fluidez las conferencias ordinarias, o en abrir y cerrar correctamente la logia, o en dar con suficiente precisión los modos de reconocimiento, difícilmente acreditará la afirmación de que él cuyo conocimiento de la " y que ningún estudiante alguna vez comenzó a investigar, que no se encontró conducido insensiblemente, paso a paso en sus investigaciones, aumentando su amor y admiración del orden con el aumento de su conocimiento de su carácter. Esto es lo que constituye la ciencia y la filosofía de la Francmasonería, y solo esto hará que el erudito que se dedica a la tarea reciba una recompensa de siete veces por su trabajo. y que ningún estudiante alguna vez comenzó a investigar, que no se encontró conducido insensiblemente, paso a paso en sus investigaciones, aumentando su amor y admiración del orden con el aumento de su conocimiento de su carácter. Esto es lo que constituye la ciencia y la filosofía de la Francmasonería, y solo esto hará que el erudito que se dedica a la tarea reciba una recompensa de siete veces por su trabajo.

Con esta visión, propongo, en el siguiente lugar, entrar en un examen de esa ciencia y filosofía tal como se desarrollan en el sistema del simbolismo, que debe su existencia a este peculiar origen y organización del orden, y sin conocimiento de que, como he intentado retratarlo en esta investigación preliminar, la ciencia misma nunca podría ser entendida.

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jueves, 14 de junio de 2018

Los masones que viajan de la Edad Media.

Los masones que viajan de la Edad Media.
Albert G. Mackey

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El primero de estos puntos al que me refiero es el establecimiento de un cuerpo de arquitectos, ampliamente difundido en toda Europa durante la Edad Media bajo el nombre declarado de Traveling Freemasons . Esta asociación de obreros, que se dice que han sido descendientes de los masones del Templo, puede ser rastreada por los enormes monumentos de su habilidad en un período tan temprano como el siglo noveno o décimo; aunque, de acuerdo con la autoridad del Sr. Hope, quien ha escrito detalladamente sobre el tema, algunos historiadores han encontrado la evidencia de su existencia en el siglo VII, y han rastreado un lenguaje masónico peculiar en los reinados de Carlomagno de Francia y Alfred de Inglaterra.

Es a estos hombres, a su habilidad preeminente en la arquitectura, y a su sistema bien organizado como una clase de obreros, que el mundo está en deuda con los magníficos edificios que surgieron en principios de forma arquitectónica tan indescifrables durante la Edad Media.

"Dondequiera que vinieron", dice el Sr. Hope, "en el conjunto de misioneros, o fueron llamados por los nativos, o llegaron por su propia cuenta, para buscar empleo, parecían dirigidos por un jefe topográfico, que gobernaba a toda la tropa, y nombraron a un hombre de cada diez, bajo el nombre de guardián, para pasar por alto a los otros nueve, se propusieron construir cabañas temporales 35 para su habitación en el lugar donde se realizaría el trabajo, organizaron regularmente sus diferentes departamentos, cayeron para trabajar, enviaron suministros frescos a sus hermanos según el objeto exigido y, cuando todo estuvo terminado, volvieron a levantar su campamento y se fueron a otro lado para emprender otros trabajos ". 36

Esta sociedad continuó preservando las características mezcladas de la masonería operativa y especulativa, como se habían practicado en el templo de Salomón. La admisión a la comunidad no se limitaba a los artesanos profesionales, sino que los hombres eminentes, y en particular los eclesiásticos, se contaban entre sus miembros. "Estos últimos", dice el Sr. Hope, "estaban especialmente ansiosos, ellos mismos, de dirigir la mejora y la erección de sus iglesias y monasterios, y de administrar los gastos de sus edificios, y se convirtieron en miembros de un establecimiento que tenía tan alto y sagrado un destino, estaba tan completamente exento de toda jurisdicción civil local, reconocía al Papa solo como su jefe directo, y solo trabajaba bajo su autoridad inmediata, y de allí leemos de tantos eclesiásticos del más alto rango: abades, prelados,

Así, en Inglaterra, en el siglo X, se dice que los masones recibieron la protección especial del rey Athelstan; en el siglo XI, Eduardo el Confesor se declaró a sí mismo su protector; y en el duodécimo, Enrique I. les dio su protección.

En Escocia, los francmasones penetraron ya a comienzos del siglo XII y erigieron la Abadía de Kilwinning, que luego se convirtió en la cuna de la Masonería escocesa bajo el gobierno del Rey Robert Bruce.

De los magníficos edificios que erigieron, y de su condición exaltada bajo el patronazgo eclesiástico y laico en otros países, no es necesario dar un detalle minucioso. Basta decir que en todas las partes de Europa se encuentran evidencias de la existencia de la masonería, practicada por un cuerpo organizado de obreros, y con quien los hombres de conocimiento se unieron; o, en otras palabras, de una institución operativa y especulativa combinada.

Cuál fue la naturaleza de esta ciencia especulativa, podemos aprender de ese documento muy curioso, aunque auténtico, fechado en Colonia, en el año 1535, y por lo tanto designado como la "Carta de Colonia". En ese instrumento, que parece haber sido emitido por los jefes de la orden en diecinueve ciudades diferentes e importantes de Europa, y se dirige a sus hermanos como una defensa contra las calumnias de sus enemigos, se anuncia que la orden tomó su origen en un momento "cuando algunos adeptos, distinguidos por su vida, su doctrina moral y su sagrada interpretación de las verdades arcanas, se retiraron de la multitud para preservar de manera más efectiva los inconmovibles preceptos morales de esa religión que se implanta en el mente del hombre ".

Así pues, tenemos ante nosotros un aspecto de la Francmasonería tal como existió en la Edad Media, cuando se presenta a nuestro punto de vista como operativo y especulativo en su carácter. El elemento operativo que habían sido infundidos en él por los artífices dionisíacos de Tiro, en la construcción del templo salomónico, aún no había sido separado del elemento puramente especulativo que había prevalecido en él antes de ese período.

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miércoles, 13 de junio de 2018

La Unión de Masonería especulativa y operativa en el Templo de Salomón.

La Unión de Masonería especulativa y operativa en el Templo de Salomón.
Albert G. Mackey.

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Entonces, llegamos a otra época importante en la historia del origen de la masonería.

He mostrado cómo la Francmasonería Primitiva, que se origina en este nuevo mundo; con Noé, fue entregado a sus descendientes como una institución puramente especulativa, abrazando ciertas tradiciones de la naturaleza de Dios y del alma.

He mostrado cómo, poco después del diluvio, los descendientes de Noé se separaron, una parte, perdieron sus tradiciones y sustituyeron en su lugar las religiones idolátricas y politeístas, mientras que la otra porción y la más pequeña conservaron y comunicaron esas tradiciones originales bajo el nombre de la Primitiva Francmasonería de la Antigüedad.

He mostrado cómo, entre las naciones politeístas, había algunas personas que aún tenían una comprensión tenue y turbia de estas tradiciones, y que les enseñaban en ciertas instituciones secretas, conocidas como los "Misterios", estableciendo así otra rama de la ciencia especulativa que se conoce bajo el nombre de la Masonería Espuria de la Antigüedad.

Una vez más, he mostrado cómo una secta o división de estos Francmasones Espurios existió en Tiro sobre el tiempo de la construcción del templo del Rey Salomón, y se agregó a su ciencia especulativa, que era mucho más pura que la de sus contemporáneos místicos gentiles, la práctica de las artes de la arquitectura y la escultura, bajo el nombre de la Fraternidad Dionisíaca de los Artífices.

Y, por último, he mostrado cómo, en la construcción del templo salomónico, por invitación del rey de Israel, un gran cuerpo de estos arquitectos se reparó desde Tiro a Jerusalén, organizó una nueva institución o, mejor dicho, una modificación de los dos viejos, los masones primitivos entre los israelitas cedieron algo, y los masones falsos entre los tirios cedieron más; el primero depurando la ciencia especulativa, y el segundo introduciendo el arte operativo, junto con las ceremonias místicas con las que acompañaron a su administración.

Es en esta época, entonces, que coloco la primera unión de la Masonería especulativa y operativa, una unión que continuó existiendo ininterrumpidamente hasta un período comparativamente reciente, al cual tendré ocasión de hacer un breve anuncio después.

Sin embargo, las otras ramas de la Francmasonería espuria no fueron completamente eliminadas por esta unión, sino que continuaron existiendo y enseñando sus dogmas a medias verídicos, durante siglos después, con éxito interrumpido y influencia disminuida, hasta que, en el quinto siglo de la era cristiana, el conjunto de ellos fueron proscritos por el emperador Teodosio. Sin embargo, de vez en cuando se producían otras uniones parciales, como en el caso de Pitágoras, quien, originalmente miembro de la escuela de la Masonería Espuria, fue durante su visita a Babilonia unos cuatrocientos cincuenta años después de la unión en el templo de Jerusalén, iniciado por los israelitas cautivos en los ritos de la Masonería de los templos, de donde las instrucciones de ese sabio se aproximan mucho más a los principios de la Masonería, tanto en espíritu como en letra, que los de cualquier otro filósofo de la antigüedad; por lo cual se le llama familiarmente, en las modernas conferencias masónicas, "un antiguo amigo y hermano", y un importante símbolo del orden, el problema número 47 de Euclides, que ha sido consagrado a su memoria.

Ahora no me propongo entrar en una tarea tan extensa como rastrear la historia de la institución desde la finalización del primer templo hasta su destrucción por Nabucodonosor; a través de los setenta y dos años de cautividad Babilónica a la reconstrucción del segundo templo por Zorobabel; de allí a la devastación de Jerusalén por Tito, cuando se introdujo por primera vez en Europa; a través de todas sus luchas en la Edad Media, a veces protegida y algunas veces perseguida por la iglesia, a veces prohibida por la ley y frecuentemente alentada por el monarca; hasta que, a comienzos del siglo XVI, asumió su organización actual. Los detalles requerirían más tiempo para su recapitulación de lo que permitirán los límites del presente trabajo.

Pero mi objetivo no es tanto dar una historia relacionada del progreso de la Francmasonería como presentar una visión racional de su origen y un examen de aquellas modificaciones importantes que, de vez en cuando, fueron influenciadas por influencias externas, por lo que para permitirnos apreciar más fácilmente el verdadero carácter y el diseño de su simbolismo.

Dos puntos sobresalientes, al menos en su historia posterior, invitan especialmente la atención, porque tienen una influencia importante en su organización, como una institución operativa y especulativa combinada.

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martes, 12 de junio de 2018

Los artífices dionisíacos.

Los artífices dionisíacos.
Albert G. Mackey

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Después de esta visión general de los Misterios religiosos del mundo antiguo, pasemos ahora a un examen más detallado de aquellos que están más íntimamente conectados con la historia de la Francmasonería, y cuya influencia es, hasta el día de hoy, más evidente en su organización.

De todos los Misterios paganos instituidos por los antiguos, ninguno era más extensamente difuso que los del dios griego Dionisio. Se establecieron en Grecia, Roma, Siria y toda Asia Menor. Entre los griegos, y aún más entre los romanos, los ritos celebrados en el festival dionisíaco eran, se debe confesar, de carácter disoluto y licencioso. 26Pero en Asia asumieron una forma diferente. Allí, como en todas partes, la leyenda (porque ya se ha dicho que cada Misterio tenía su leyenda) contada, y las ceremonias representadas, el asesinato de Dionisos por los Titanes. La doctrina secreta, también, entre los asiáticos, no era diferente de la de las naciones occidentales, pero había algo peculiar en la organización del sistema. Los Misterios de Dionisio en Siria, más especialmente, no eran simplemente de carácter teológico. Allí los discípulos se unieron a la indulgencia en sus opiniones especulativas y secretas en cuanto a la unidad de Dios y la inmortalidad del alma, que eran comunes a todos los Misterios, la práctica de un arte operativo y arquitectónico, y se ocuparon también en el construcción de templos y edificios públicos como en la búsqueda de la verdad divina.

Puedo dar cuenta de la mayor pureza de estos ritos sirios solo adoptando la ingeniosa teoría de Thirwall, 27 que todos los Misterios "fueron los restos de un culto que precedió al surgimiento de la mitología helénica, y sus ritos concomitantes, basados ​​en una vista de la naturaleza menos imaginativa, más ferviente y más adecuada para despertar tanto el pensamiento filosófico como el sentimiento religioso ", y al suponer que los asiáticos, al no serlo, desde su posición geográfica, tan tempranamente imbuida de los errores del helenismo, habían sido más capaces de preservar la pureza y la filosofía de la antigua fe pelagística, que, en sí misma, fue indudablemente una emanación directa de la religión patriarcal, o, como se la ha llamado, la Masonería Pura del mundo antediluviano.

Sin embargo, como quiera que sea, sabemos que "los dionisíacos de Asia Menor fueron indudablemente una asociación de arquitectos e ingenieros, que tenían el privilegio exclusivo de construir templos, estadios y teatros, bajo la misteriosa tutela de Baco, y fueron distinguido de los habitantes no iniciados o profanos por la ciencia que poseían, y por muchos signos privados y muestras por las cuales se reconocieron el uno al otro ". 28

Esta sociedad especulativa y operativa 29 -especulativa en las lecciones esotéricas y teológicas que se enseñaban en sus iniciaciones y que operaba en las labores de sus miembros como arquitectos- se distinguía por muchas peculiaridades que la asimilaban estrechamente a la institución de la Francmasonería. En la práctica de la caridad, los más opulentos estaban obligados a aliviar los deseos y contribuir al apoyo de los hermanos más pobres. Estaban divididos, por las comodidades del trabajo y las ventajas del gobierno, en cuerpos más pequeños, que, al igual que nuestras logias, estaban dirigidas por oficiales superintendentes. Emplearon, en sus prácticas ceremoniales, muchos de los implementos de la Masonería operativa, y usaron, como los masones, un lenguaje universal; y modos convencionales de reconocimiento, mediante los cualesun hermano puede conocer a otro tanto en la oscuridad como en la luz , y que sirvió para unir a todo el cuerpo, donde quiera que estén dispersos, en una hermandad común. 30

He dicho que en los misterios de Dionisio la leyenda cuenta la muerte de ese dios héroe y el posterior descubrimiento de su cuerpo. Algunos detalles adicionales de la naturaleza del ritual dionisíaco son, por lo tanto, necesarios para una apreciación completa de los puntos a los que me propongo llamar directamente la atención.

En estos ritos místicos, el aspirante se hizo representar, simbólicamente y en una forma dramática, los acontecimientos relacionados con el asesinato del dios de quien los Misterios derivaron su nombre. Después de una variedad de ceremonias preparatorias, destinadas a despertar todo su coraje y fortaleza, el aphanismo o muerte mística de Dionisio fue descubierto en las ceremonias, y los gritos y lamentos de los iniciados, con el confinamiento o entierro del candidato en el pastos, sofá o ataúd constituyeron la primera parte de la ceremonia de iniciación. Entonces comenzó la búsqueda de Rea por los restos de Dionisio, que continuó en medio de escenas de la mayor confusión y tumulto, hasta que, finalmente, la búsqueda fue exitosa, el luto se convirtió en alegría, la luz se convirtió en oscuridad,31

Tales fueron los misterios que practicó el arquitecto, los francmasones, por así decirlo, de Asia Menor. En Tiro, la ciudad más rica e importante de esa región, una ciudad memorable por el esplendor y la magnificencia de los edificios con los que fue decorada, había colonias o logias de estos arquitectos místicos; y este hecho le pido que tenga en cuenta, ya que forma un eslabón importante en la cadena que conecta a los Dionysiacs con los Francmasones.

Pero para completar cada eslabón de esta cadena de conexión, es necesario demostrar que los artistas místicos de Tiro son al menos contemporáneos con la construcción del templo del rey Salomón; y la evidencia de ese hecho ahora intentaré producir.

Lawrie, cuyas elaboradas investigaciones sobre este tema no nos dejan nada por descubrir, sitúa la llegada de los dionisíacos en Asia Menor en el momento de la migración jónica, cuando "los habitantes de Ática, quejándose de la estrechez de su territorio y la falta de frutos de su suelo, fue en busca de asentamientos más extensos y fértiles. Al estar unidos por un número de los habitantes de las provincias circundantes, navegaron a Asia Menor, expulsaron a los habitantes originales, y se aprovecharon de las situaciones más elegibles, y los unieron bajo el nombre de Jonia, porque el mayor número de refugiados eran nativos de esa provincia griega ". 32 Con su conocimiento de las artes escultóricas y arquitectónicas, en las que los griegos ya habían progresado, los emigrantes trajeron a sus nuevos asentamientos sus costumbres religiosas también, e introdujeron en Asia los misterios de Atenea y Dionisio mucho antes de que se hubieran corrompido. por el libertinaje de la madre patria.

Ahora, Playfair sitúa la migración jónica en el año 1044 aC, Gillies en 1055 y el abate Barthélemy en 1076. Pero el último de estos períodos se extenderá hasta cuarenta y cuatro años antes del comienzo del templo de Salomón en Jerusalén , y dará tiempo suficiente para el establecimiento de la fraternidad dionisíaca en la ciudad de Tiro, y la iniciación de "Hiram el Constructor" en sus misterios.

Permítanos ahora perseguir la cadena de acontecimientos históricos que finalmente unieron esta rama más pura de la Masonería Espuria de las naciones paganas con la Francmasonería Primitiva de los Judíos en Jerusalén.

Cuando Salomón, rey de Israel, estaba a punto de edificar, de acuerdo con los propósitos de su padre, David, "una casa al nombre de Jehová, su Dios", Hiram, rey de Tiro, le hizo saber su intención. y aliado; y porque era muy consciente de la habilidad arquitectónica de los dionisíacos tirios, solicitó la ayuda del monarca para permitirle llevar a la práctica su diseño piadoso. Las Escrituras nos informan que Hiram cumplió con la petición de Salomón, y le envió los obreros necesarios para ayudarlo en la gloriosa empresa. Entre otros, envió un arquitecto, que se describe brevemente, en el Primer Libro de Reyes, como "el hijo de una viuda, de la tribu de Neftalí, y su padre un hombre de Tiro, un trabajador de bronce, un hombre lleno de sabiduría y entendimiento y astucia para obrar todas las obras en bronce; y más completamente,

Para este hombre, el hijo de esta viuda (como lo informa la historia de las Escrituras, así como la tradición masónica), el rey Salomón le encomendó una posición importante entre los obreros del edificio sagrado, que se construyó en el monte Moriah. Su conocimiento y experiencia como artífice, y su habilidad eminente en todo tipo de "mano de obra curiosa y astuta", lo colocaron fácilmente a la cabeza de los artesanos judíos y tirios, como el principal constructor y principal conductor de las obras; y es a él, por medio de la gran autoridad que le dio este puesto, que atribuimos la unión de dos personas, tan antagónicas en su raza, tan diferentes en sus modales, y tan opuestas en religión, como los judíos y los tirios, en una hermandad común, que resultó en la organización de la institución de la Francmasonería. Este Hiram, como tirio y artífice, debe haber estado conectado con la fraternidad dionisiaca; ni podría haber sido un miembro muy humilde o discreto, si podemos juzgar de su rango en la sociedad, de la cantidad de talento que se dice que poseía, y de la posición elevada que tenía en los afectos, y en la corte, del rey de Tiro. Debe, por lo tanto, haber estado familiarizado con todos los usos ceremoniales de los artífices dionisíacos, y debe haber disfrutado de una larga experiencia de las ventajas del gobierno y la disciplina que practicaron en la construcción de los muchos edificios sagrados en los que estaban comprometidos. . Una parte de estos usos ceremoniales y de esta disciplina lo inclinaría naturalmente a introducir entre los obreros de Jerusalén. Por lo tanto, los unió en una sociedad, similar en muchos aspectos a la de los artífices dionisíacos. Él inculcó lecciones de caridad y amor fraternal; estableció una ceremonia de iniciación, para probar experimentalmente la fortaleza y el valor del candidato; modos de reconocimiento adoptados; e impresionó las obligaciones del deber y los principios de la moralidad por medio de símbolos y alegorías.

A los obreros y hombres de carga, el Ish Sabal, y a los artesanos, correspondiendo con el primero y segundo grados de la Masonería más moderna, pero se confió poco conocimiento secreto. Al igual que los aspirantes en los Misterios menores del paganismo, sus instrucciones eran simplemente purificarlos y prepararlos para una prueba más solemne y para el conocimiento de las verdades más sublimes. Éstos debían encontrarse solo en el grado de Maestría, que se pretendía que fuese a imitación de los Misterios mayores; y en él se desarrollaron, explicaron y aplicaron las grandes doctrinas de la unidad de Dios y la inmortalidad del alma. Pero aquí debe haber surgido de inmediato un obstáculo aparentemente insuperable para la posterior continuación de la semejanza de la Masonería con los Misterios de Dionisio. En los Misterios paganos, Ya he dicho que estas lecciones fueron alegóricamente enseñadas por medio de una leyenda. Ahora, en los Misterios de Dionisio, la leyenda era la de la muerte y posterior reanimación del dios Dionisio. Pero hubiera sido completamente imposible introducir una leyenda como la base de cualquier instrucción que se comunique a los candidatos judíos. Cualquier alusión a las fábulas mitológicas de sus vecinos gentiles, cualquier celebración de los mitos de la teología pagana, habría sido igualmente ofensivo al gusto y repugnante a los prejuicios religiosos de una nación educada, de generación en generación, en la adoración de un divino celoso de sus prerrogativas, y que se había dado a conocer a su pueblo como JEHOVÁ, el Dios del tiempo presente, pasado y futuro. Cómo podría haber superado este obstáculo el fundador israelita de la orden que no puedo decir: se habría inventado, sin duda, un sustituto que habría cumplido con todos los requisitos simbólicos de la leyenda de los Misterios, o la masonería espuria, sin violar los principios religiosos de la Francmasonería Primitiva de los Judíos; pero la necesidad de tal invención nunca existió, y antes de la finalización del templo se dice que ocurrió un evento melancólico, que sirvió para cortar el nudo gordiano, y la muerte de su arquitecto principal ha proporcionado a la masonería su leyenda apropiada: una leyenda que, como las leyendas de todos los Misterios, se usa para testificar nuestra fe en la resurrección del cuerpo y la inmortalidad del alma. que habría cumplido con todos los requisitos simbólicos de la leyenda de los Misterios, o la Francmasonería Espuria, sin violar los principios religiosos de la Masonería Primitiva de los Judíos; pero la necesidad de tal invención nunca existió, y antes de la finalización del templo se dice que ocurrió un evento melancólico, que sirvió para cortar el nudo gordiano, y la muerte de su arquitecto principal ha proporcionado a la masonería su leyenda apropiada: una leyenda que, como las leyendas de todos los Misterios, se usa para testificar nuestra fe en la resurrección del cuerpo y la inmortalidad del alma. que habría cumplido con todos los requisitos simbólicos de la leyenda de los Misterios, o la Francmasonería Espuria, sin violar los principios religiosos de la Masonería Primitiva de los Judíos; pero la necesidad de tal invención nunca existió, y antes de la finalización del templo se dice que ocurrió un evento melancólico, que sirvió para cortar el nudo gordiano, y la muerte de su arquitecto principal ha proporcionado a la masonería su leyenda apropiada: una leyenda que, como las leyendas de todos los Misterios, se usa para testificar nuestra fe en la resurrección del cuerpo y la inmortalidad del alma.

Antes de concluir esta parte del tema, es apropiado que se diga algo sobre la autenticidad de la leyenda del tercer grado. Algunos masones distinguidos están dispuestos a darle crédito completo como un hecho histórico, mientras que otros lo consideran solo como una bella alegoría. En la medida en que la pregunta tiene alguna relación con el simbolismo de la Francmasonería, no tiene importancia; pero quienes sostienen su carácter histórico afirman que lo hacen por los siguientes motivos:

Primero. Debido a que el carácter de la leyenda es tal que cumple todos los requisitos del conocido axioma de Vincentius Lirinensis, en cuanto a lo que debemos creer en asuntos tradicionales. 33

" Quod semper, quod ubique, quod ab omnibus traditum est "

Es decir, debemos creer cualquier tradición que haya sido en todo momento, en todos los lugares y por todas las personas transmitidas.

Con esta regla, la leyenda de Hiram Abif, dicen, concuerda en todos los aspectos. Ha sido universalmente recibido, y casi universalmente acreditado, entre los francmasones desde los primeros tiempos. No tenemos registro de ninguna Masonería que haya existido desde el tiempo del templo sin ella; y, de hecho, está tan estrechamente entrelazada en todo el sistema, formando la parte más esencial de ella, y dándole su carácter más determinante, que es evidente que la institución no podría existir más sin la leyenda, que la leyenda podría tener sido retenido sin la institución. Esto, por lo tanto, piensan los defensores del carácter histórico de la leyenda, da probabilidad, al menos, a su verdad.

En segundo lugar. No está en contradicción con la historia de las escrituras de las transacciones en el templo, y por lo tanto, en ausencia de la única autoridad escrita existente sobre el tema, estamos en libertad de depender de la información tradicional, siempre que la tradición sea, como se afirma que en este caso es, razonable, probable y respaldado por una sucesión ininterrumpida.

En tercer lugar. Se sostiene que el mismo silencio de la Escritura en relación con la muerte de Hiram, el Constructor, es un argumento a favor de la naturaleza misteriosa de esa muerte. Un hombre tan importante en su posición como para haber sido llamado el favorito de dos reyes, enviado por uno y recibido por el otro como un regalo de valor superior, y la donación considerada digna de un registro especial, difícilmente hubiera pasado al olvido. , cuando su trabajo estuvo terminado, sin el recuerdo de una sola línea, a menos que su muerte hubiera tenido lugar de tal manera que se hiciera impropia una cuenta pública de ella. Y se supone que este ha sido el hecho. Se había convertido en la leyenda de los nuevos Misterios, y, como los de los viejos, solo se divulgaba cuando se acompañaba con las instrucciones simbólicas que se pretendía imprimir en las mentes de los aspirantes.

Pero si, por otro lado, se admite que la leyenda del tercer grado es una ficción, que todo el relato masónico y extracritural de Hiram Abif es simplemente un mito, no podría, en lo más mínimo, afectan la teoría que es mi objetivo establecer. Porque desde entonces, en una relación mítica, como lo aprendió Müller 34ha observado, hecho e imaginación, lo real y lo ideal, están muy unidos, y dado que el mito mismo siempre surge, según el mismo autor, por necesidad e inconciencia por parte de sus autores, y por impulsos que actúan por igual sobre todos, debemos volver a la Masonería Espuria de los Dionysiacs por el principio que condujo a la formación involuntaria de este mito Hiramico; y luego llegamos al mismo resultado, que ya se ha indicado, a saber, que la necesidad del sentimiento religioso en la mente judía, a la que la introducción de la leyenda de Dionisio habría sido aborrecible, llevó a la sustitución de la misma por la de Hiram, en la que las partes ideales de la narrativa se han mezclado íntimamente con transacciones reales. Por lo tanto, que había un hombre como Hiram Abif; que él era el principal constructor en el templo de Jerusalén; que era el amigo confidencial de los reyes de Israel y Tiro, lo que se indica por su título deAb , o padre; y que no se lo conoce después de la finalización del templo, son todos hechos históricos. Que él murió por violencia, y en la forma descrita en la leyenda masónica, también puede ser cierto, o puede ser simplemente elementos míticos incorporados en la narración histórica.

Pero sea esto así o no, ya sea que la leyenda sea un hecho o una ficción, una historia o un mito, esto, al menos, es cierto: que fue adoptado por los masones salomónicos del templo como un sustituto del leyenda idólatra de la muerte de Dionisio, que perteneció a los misterios dionisíacos de los obreros tirios.

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