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jueves, 9 de febrero de 2017

Orígenes de la Masonería – Los Antiguos Misterios

Orígenes de la Masonería – Los Antiguos Misterios
GRAN LOGIA DE BOLIVIA
R.·. L.·. S.·. ARCO IRIS Nº 38

¿Podría acaso compararse la Masonería a las pirámides egipcias de donde parece provenir?, no existe nada escrito en los archivos de la sociedad, sobre esto o sobre su relación con otros misterios antiguos.

Algunos autores creyeron ver una similitud entre los símbolos y costumbres de las logias con los antiguos misterios. Aquel abanico de ritos y alegorías abrieron un campo de posibilidades a toda clase de interpretaciones:
Para los masones con tendencia bíblica, la masonería tendría su origen en el templo de Salomón y la hermandad de constructores.
Para los masones templarios, habría surgido de las cruzadas y de la orden del Temple.
Otros pensaron que los misterios de Egipto y Persia habrían influido en los ritos masónicos.

En efecto, presentamos algunas de diversas teorías que se manejan entre numerosos autores e investigadores, sin que por supuesto esto signifique que sean las únicas, ya que tratar de indicar que estas teorías son las absolutas nos induciría a cometer un gravísimo error; ya que ni los mismos autores han logrado ponerse de acuerdo sobre los Orígenes precisos de nuestra Orden.

Desarrollo

En cuanto a la Francmasonería Iniciática, sus orígenes se pierden en la noche del tiempo, de la multitud de Misterios que encontramos en diversas épocas de la historia, los que se mencionan a continuación tienen una influencia directa y se encuentran diseminados en los diversos grados de la Masonería: Persas, Hindúes, Egipcios o de Isis, Griegos o de Orfeo en Eleusis, Judaicos de Salomón, Cristianos, Druidas, Caballeros Templarios, Corporaciones de Arquitectos, entre otros.

TRADICION EGIPCIA

Quizás el pueblo más antiguo que ha ejercido una mayor influencia en las culturas de todos los tiempos fue el Antiguo Egipto, tierra de grandes iniciados, considerada como la cuna de los misterios, donde la verdad fue cubierta con el velo de la alegoría y en donde los dogmas de la religión fueron comunicados por primera vez en forma de símbolos.

Según Vasal la iniciación de los Egipcios, conocidos con el nombre de Misterios de Isis y de Osiris, se remontan a unos 2.900 A.C, fueron grandes instituciones públicas sostenidas por el Estado, su enseñanza comprendía todas la Artes y Ciencias del Oriente. El centro principal de los trabajos estaba en la ciudad de Menphis, cerca de la Gran Pirámide. Esta pirámide fue construida basándose en elevados cálculos matemáticos y astronómicos, de manera que ella representaba el Universo, y los iniciados estuvieron dedicados simbólicamente a su construcción, tal como los Masones modernos están dedicados a la construcción del Templo de Salomón. Los Misterios estaban agrupados en menores y mayores divididos en tres grados y era impartida a los iniciados bajo solemnes juramentos de secretos, su instrucción estaba envuelta en los rituales de Iniciación, Paso y Elevación y es básicamente de esta forma como habrían llegado a la Masonería de Grados, correspondiendo cada uno de ellos a un tipo de iniciación o paso de grado.

Los Misterios Menores correspondían a los Misterios de Isis, y se asimila al de Aprendiz Masón, eran ceremonias preparativas para las superiores, donde el iniciado recibía instrucciones en las leyes físicas de la naturaleza y la necesidad de la purificación moral.

Los Misterios Mayores correspondían al segundo y tercer grado. El segundo grado lo constituyen los Misterios de Serapis, en estos se impartía instrucciones prácticas sobre el desarrollo del cuerpo mental. El tercer grado era llamado los Misterios de Osiris, y correspondería al Grado de Maestro Masón, el ritual era muy impresionante, en el cual el candidato debía pasar por una representación simbólica de la muerte, la búsqueda del cuerpo y la resurrección de Osiris.

La síntesis egipcia deja aparecer varios signos que la tradición occidental tomara a su favor:
Una teología de resurrección aportada por el mito de Osiris.
La práctica de ciencias sagradas destinadas a mantener la comunicación entre los diversos mundos humano y divino.
La idea de un verbo creador y la revelación de secretos.
Una cosmografía orientada y ordenada alrededor de un centro, el Templo.

En esta última parte la imagen del templo entretendrá las ensoñaciones de todos los esoterismos cuyo simbolismo reposa en la Arquitectura llamada Arte Real. El templo egipcio obedece a una cosmografía, está orientado sobre cálculos astronómicos y su fundación a ritos precisos, construido con las herramientas sagradas del número, de la geometría, edificada con materiales elegidos, el simbolismo se complementa con los jeroglíficos que adornan sus paredes. Esta idea será tomada más adelante por los judíos en la construcción del Templo de Salomón.

Los egipcios acabaron de manera irrefutable por llevar a Grecia sus misterios e instituciones durante siglos. Según Plutarco, las influencias llegaron a tales extremos que incluso los dioses y las costumbres egipcias adquirieron unas formas muy similares en ambas culturas. Parece entonces lógico pensar, que las organizaciones de arquitectos sagrados terminaran siendo muy semejantes en ambas regiones del Mediterráneo. Estudios relativos a la arquitectura egipcia llevaron a proponer la idea de que, en efecto, existían huellas de carácter masónico, tanto en los monumentos y escritos, como en las pinturas y algunas monedas de las regiones del Nilo.

LA TRADICION JUDIA Y EL TEMPLO DE SALOMON

En el siglo XIX, mientras realizaba un viaje por Oriente, Gérard de Nerval llegó a atribuir el nacimiento de la institución masónica a la construcción del templo de Salomón y a su arquitecto Hiram. El Rey Salomón, quien gobernó entre 976 y 926 A.C., se dedicó a la unificación de su pueblo y con tal fin erigió el Templo de Jerusalén para que fuera centro de veneración religiosa y símbolo de la unidad nacional.

Refiriéndonos a los testimonios bíblicos, se ha argumentado que en Judea existió una asociación religiosa cuyo origen se remontaba precisamente a la época de construcción del templo de Salomón. Los miembros de aquel grupo de hombres eran conocidos con el nombre de hasideanos y, al parecer, formaron una auténtica Orden de Caballeros del Templo de Jerusalén, que en su momento se habían unido con la intención de construir y adornar los pórticos del mismo. A estas agrupaciones se las ha asociado, con los esenios, quienes eran apreciados por su entrega hacia las profesiones mecánicas y por sus conocimientos arquitectónicos.

Como sociedad que se distinguía del resto de los ciudadanos, ésta tenía sus rituales y ceremonias. Además, los aspirantes necesariamente debían someterse a un período de pruebas que duraba tres años. Transcurrido este tiempo, los alumnos que iban a ser admitidos adquirían el derecho a ser adornados con un mandil blanco.

El simbolismo del Templo corresponde al cosmos y está dividido en tres partes que corresponden al cielo, al mar y a la tierra. Telas y ornamentos interiores evocan los cuatro elementos, las siete ramas del candelabro remiten a los siete planetas, las doce columnas interiores a los doce signos de zodiaco. Para el mejor desarrollo de la obra dividió a los trabajadores, de acuerdo a la labor que realizaban, en: Maestros, Compañeros y Aprendices. La Francmasonería se inspirará en este simbolismo cósmico para la disposición y el orden, para la orientación y forma de la logia.

LOS CABALLEROS TEMPLARIOS

La Orden de los Caballeros Templarios, llamada también los Caballeros Pobres de Cristo y del Templo del Rey Salomón, fue fundada en 1.118 por Hugues de Payes Caballero de Borgoña y Godfroid de San Omer Caballero del Norte de Francia , con el fin de proteger a los peregrinos en Tierra Santa. Dice la tradición que sus aposentos estaban edificados sobre las ruinas del templo de Salomón y que de ello obtuvo su nombre.

Los Caballeros Templarios habrían traído del oriente un conjunto de ceremonias y símbolos pertenecientes a la tradición Masónica, estableciendo un amalgamamiento entre los sacramentos egipcios y cristianos. Se cree que los Templarios formaban una rama del Gnosticismo y que habrían adoptado las doctrinas de los Ofitas, un símbolo común en sus ceremonias era una cabeza barbuda que representaba al Dios eterno y creador, y que llamaban Bafomet, palabra griega que significa Bautismo de Sabiduría. Todo el simbolismo de la Orden evoca la doble noción temporal espiritual, el famoso Beauseant o pendón de guerra era mitad blanco para figurar la lealtad a los amigos, y mitad negro el terror de los enemigos. La cruz de ocho puntas sobre el manto blanco, agregaba a la significación de la cruz, el simbolismo mediador de número ocho, y se unía al blanco del Conocimiento y al rojo (color de la capa) del Santo Amor, invocado en su grito de guerra.

La iniciación templaria constaba de tres grados: Novicio, Caballero y Profeso. En el año de 1.307 la Orden fue suprimida y todos sus miembros arrestados y muchos ajusticiados por la Inquisición. La destrucción de la Orden del Templo no significó el final de los misterios, algunos Templarios franceses se refugiaron con sus hermanos del Templo de Escocia, donde el mandato de disolución de la Orden no llegó a promulgarse, y en ese país sus tradiciones habrían llegado a fundirse con los antiguos ritos celtas de Eredon, formando así una de las corrientes que dará origen al Rito Escocés.

COLEGIOS DE CONSTRUCTORES

Las tradiciones Judaicas y la corriente Pitagórica fueron asimiladas por los Colegios de Arquitectos asignados a las Legiones Romanas que estuvieron acantonadas en el Medio Oriente. Estos Colegios fueron fundados por el Rey Numa Pompilio en el s. VII A.C, quien en su afán por acabar con los elementos rivales dentro del reino, estableció una religión común y dividió a los artesanos a quienes agrupó en corporaciones bajo el nombre de Collegia Artificum, a cada colegio le fueron asignados los artesanos de una profesión particular, a la cabeza de ellos estaban los Colegios de Arquitectos (Collegia Fabrorum).

La organización de los Colegios era muy similar a la de nuestras Logias: “Tres Faciunt Collegium” (Tres hacen un Colegio), este era regido por un Maestro, los oficiales inmediatos eran dos Decuriones o Guardianes, análogos a los Vigilantes Masónicos pues cada Decurión presidía una sección del Colegio. Habían otros oficiales tales como: Un Escriba o Secretario quien llevaba el registro de sus procedimientos, un Thesaurensis o Tesorero quien tenía a su cargo los fondos de la comunidad, un Tabularios o Archivista, como en estos colegios se combinaban la adoración religiosa con las labores del oficio en cada uno había un Sacerdos o Sacerdote que dirigía las ceremonias religiosas.

Otra analogía con la organización masónica era que los miembros de un Colegio estaban divididos en Seniores o Superiores directores del oficio equivalente a los Maestros, y en Jornaleros y Aprendices, análogos a los Compañeros y Aprendices Masones. Se ha encontrado que tenían ritos semi-religiosos, adscribían interpretaciones simbólicas a sus herramientas de trabajo, como la escuadra el compás, el nivel y la plomada.

El Rey Numa adaptó los ritos Egipcios, Griegos y Caldeos a la forma Romana de Dionisio o Baco, dándole a los Colegios un culto y una organización que les eran propias. Estas asociaciones gozaban del derecho de formarse sus reglamentos propios y de concluir contratos seculares y religiosos, disfrutaban la inmunidad de las contribuciones, franquicia que se extendió durante la Edad Media dando origen a la denominación de masones libres o francmasones.

Conclusiones:

A partir de lo mencionado anteriormente y aun cuando no tengamos una certeza o evidencia histórica sobre la relación entre nuestra Orden y los antiguos misterios, podemos afirmar que la Francmasonería es heredera en espíritu de la sabiduría antigua de la humanidad, expresado en su simbolismo contemporáneo. Algunos de los elementos trascendentales de esta herencia se expresan en los siguientes aspectos:

Se considera al ser humano como una materia perfectible. En la práctica, la Gran Obra es una acción de nunca acabar, pues no habría una transmisión genética de la sabiduría y de la ética, sino que debe construirse y reconstruirse pacientemente en cada individuo y en cada generación.

El proceso de avance hacia la perfección implica iniciaciones sucesivas, en las cuales habría una espiral de progreso cuyo punto de partida, antes de comenzar el ascenso al nivel siguiente, es la muerte ritual. Para nacer y ser otro diferente es necesario, en forma preliminar, morir respecto del que se era antes.

El concepto de conocimiento descarta la idea de llenarse de información o instrucciones. Conocer no es adoptar o adherir a una teoría en forma específica de conocimiento.

La adopción de sus principios es libre y voluntaria, carece de sentido si no se cuenta con la necesidad o voluntad del adepto.

Corresponde a una teosofía, es decir, una doctrina o conjunto de doctrinas que buscan explicar las relaciones entre Dios, el Cosmos y el hombre, usando no sólo la racionalidad sino, además, la inspiración, la revelación, la intuición y la analogía.

Se destaca además que, a pesar de los diversos ritos existentes, existen más o menos los mismos grados básicos y, aunque su número varíe, representan grados de conocimiento, sintetizados en los nombres de Aprendiz, Compañero y Maestro, que se corresponden con los ternarios o trilogías: sabiduría, fuerza, belleza; libertad, igualdad y fraternidad, entre otros.

En efecto QQ.·. HH.·. al momento de la iniciación ingresamos al Templo ni desnudos ni vestidos, en estado de pobreza y oscuridad y humildemente solicitamos ser admitidos en nuestras prácticas y enseñanzas. Terminada la ceremonia de iniciación se nos hace entrega de los Libros del Aprendiz, mismos que deberán ayudarnos durante nuestro aprendizaje masónico.

Desde el inicio de nuestros estudios empezamos a oír de Los Misterios Masónicos, pero nadie nos los explica y tampoco los encontramos en los libros o rituales, luego comprendemos que los misterios se conocerán y comprenderán perseverando en los estudios durante nuestra permanencia en los tres grados de la masonería simbólica.

Sólo a medida que cada H.·. comprenda que la iniciación nadie se la puede dar, y que solo se le enseñará el camino y siguiéndolo con perseverancia y sacrificio podrá llegar a la verdadera iniciación, solo entonces podrá comprender en que consiste nuestra Augusta Orden y podrá estudiar los Antiguos Misterios y comprender que es el legado más importante que la masonería ha recibido de los Sabios de la Antigüedad.

Nos queda por tanto, seguir profundizando nuestro camino para Aprender a Aprender, llegar a formularnos más preguntas, indagar en otras teorías y al final encontrarnos con una idea personal para cada H.·.

Para finalizar recordemos la siguiente triada descrita en nuestros Catecismos:

“Tocad y se Os Abrirá; Pedid y se Os Dara; Buscad y Encontrareis”

Bibliografía:

La Clave secreta De Hiram (Christopher Knigth y Robert Lomas)
El Enigma Sagrado (Michael Baiegent, Richard Leigh, Henry Lincoln)
La Masonería: Una Hermandad Secreta (Miguel Martin-Albo)
The Templar Tradition in the Age of Aquarius (Geaton Delaforge)
La Excavación de Jerusalén (Chris Wilson)

http://gdrcochabamba.org/web/index.php/2015/08/05/origenes-de-la-masoneria-los-antiguos-misterios/

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