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miércoles, 19 de julio de 2017

TUBAL CAIN

TUBAL CAIN

Por: Ricardo Polo
 Dentro de las leyendas masónicas existe un personaje que posee pocas referencias, escasas tal vez, si se tiene en cuenta la significación que encarna. Igual ocurre en las SagradasEscituras respecto de Tubal Cain. A través del Génesis todo lo que sabemos de él es que fuéhijo de Lamech y Zillah y poseía el cargo de “instructor de todos los artífices en el bronce y el hierro.”
En el hebreo original no se logra hallar la versión común, pues lotesh no significa “instructor” sino “afilador,” el que afila instrumentos. Según parece, el Dr. Raphall ha traducido el párrafo como “el que afilaba varias herramientas de cobre y hierro.” Según podemos colegir, la versión autorizada ha consignado casi fundamentalmente la condición de Tubal Caín, señalándolo como el padre de los artífices. Y ha sido de tal manera como fue introducido en la historia legendaria de la Masonería, desde tiempos muy remotos

La “Leyenda de la Fraternidad,” donde se lo denomina “el fundador del gremio de herreros” es la primera referencia que se hace de Tubal Caín. Esta parte de la leyenda la tomamos del manuscrito de Dowland, ya que su ortografía es la más moderna, pero podemos afirmar, de acuerdo a estudios enciclopédicos, que el relato es partricularmente el mismo en todos los manuscritos antiguos de las Constituciones.

En el de Dowland puede leerse lo siguiente: “Antes del diluvio existia un hombre llamadoLamech, tal como se escribe en la Biblia en el cuarto capítulo del Génesis; y este Lamech tenía dos esposas, una llamada Ada y la otra Zillah; de su primera esposa Ada, tuvo dos hijos, uno llamado Jubel y el otro Jubal; y de su otra esposa tuvo un hijo y una hija. Estos cuatro hijos fundaron el principio de todas las ciencias en el mundo. El primogénito Jubel fundó la ciencia de la geometría y se ocupaba en conducir rebaños de ovejas al campo, y primeramente construyó casas de madera y de piedra, como se dice en el capitulo mencionado. Y su hermano Jubalfundó la ciencia de la música y las canciones de la lengua, del arpa y del órgano. Y el tercer hermano, Tubal Caín, fundó el gremio de los herreros que trabajaban en oro, plata, cobre, hierro y acero, y la hija fundó el arte de tejer. Y estos hijos sabían bien que Dios castigaría los pecados por medio del fuego o del agua, por cuya razón ellos escribieron las ciencias que habían fundado sobre los pilares para que fueran encontradas después del diluvio. Uno de los pilares era de mármol y no podía quemarse en el fuego; el otro era de latón y no podía hundirse en las aguas.”
Una tradición de los antiguos Rabinos, asegura que Jubal fué el inventor de la escritura y de la música. Juabal habría escuchado decir a Adán que el mundo sería dos veces destruído. La primera por el fuego y otra por el agua. Se dice que entonces preguntó cuál de las dos catástrofes ocurriría primero. Sucedió que Adán se rehusó a darle tal información, y entoncesJubal inscribió el sistema de música que había inventado sobre dos pilares de piedra y de ladrillo. No obstante, una tradición más moderna en la Masonería, indica que la construcción de estos pilares es atribuible a Enoch.

Se dice también que Tubal Cain era célebre por sus conquistas guerreras y excedía a todos los hombres en fuerza y poder . Cabe mencionar que también existe un relato delprotometalúrgico, que es posible hallarlo en el célebre fragmento de Sanconiatho. Este sostiene que Tubal Caín, bajo el nombre de Chrysor, que es sin duda una corrupción de chores ur en hebreo que quiere decir obrero que trabaja con fuego, o sea, herrero.

Digamos que Sanconiatho fué un escritor fenicio que suponemos viviera previo a la guerra de Troya, tal vez cuando Gedeón era juez de Israel, según lo consigna Sir William Drumond. Debemos indicar que éste escritor, compiló los diferentes relatos y tradiciones que existían en su tiempo sobre el origen del mundo. Al parecer, apenas unn fragmento de la obra aún se conserva, que traducido al griego por Philo Byblius, lo insertó Eusebius en su Prae paratíoEvangelica. Para dar seriedad al tema, digamos que tal documento ha sido copiado hasta el presente.

Los siguientes términos mencionan esa parte de la historia escrita por Sanconiatho, quien dice de Tubal Caín: “Mucho tiempo después de la generación de Hypsoaranios, nacieron los inventores de la caza y de la pesca Agreas y Alieas, de cuyos nombres el pueblo derivó su denominación de cazadores y pescadores y a quienes les nacieron dos hijos que descubrieron el hierro y la manera de trabajarlo. Uno de estos dos hermanos llamado Chrysor era hábil en la elocuencia y componía versos sos y profecías. Era el mismo con Hephaistos e inventó el anzuelo, el uso de la carnada para pescar,. el cordel y la caña, y fué el primer hombre que navegó sobre las aguas. Por lo tanto, fué adorado como un Dios después de su muerte y se le llamaba Diamichios. Se dice que estos hermanos fueron los primeros que inventaron los tabiques de ladrillo.”

Tephaistos es la palabra griega que define al Dios al que los romanos daban el nombre de Vulcano. De aquí que Sanconiatho y la curios similitud de nombres y de ocupaciones, inclinaron a derivar el nombre de Vulcano del de Tubal Caín, por medios conocidos por los etimólogos. Omitiendo en Tubal Cain la T inicial, que es el artículo en la lengua fenicia, y su vocal nula, se forma la palabra Balcan que por la naturaleza permutable de la B y la V se transforma fácilmente en Vulcano.

“El Obispo Stillingfleet (OrigSae., página 292) dice: “Que Tubal Cain haya dado origen al nombre y al culto de Vulcano, pudo haber sido probablemente concebido tanto por la afinidad de nombres como porque Tubal Caín se menciona como instructor de todos los artífices en latón y hierro; y la misma relación que Apolo tenía con Vulcano, Jubal tenla con Tubal Caín, que fué el inventor de la música o el padre de todos aquellos que tocaban el arpa y el órgano que los griegos atribuyen a Apolo.’

Voissius, en su tratado De Idolatría (libro I., capítulo 36), hace su derivación de Vulcano deTubal Cain. Pero Bryant, en su Análisis de la Antigua Mitología (tomo I, página 139), niega la etimología y dice que entre los egipcios y babilónicos Vulcano correspondía a Orus u Osiris, símbolos del sol. Encuentra el origen del nombre en las palabras Baal Cahen o Señor sagrado. La etimología de Bryant puede ser adoptada, aunque sin relacionarla con la identidad de Vulcano y Tubal Cain. El que descubrió la utilidad del fuego puede muy bien, en la corrupción de la idolatría, haber personificado el mundo solar, la fuente de donde nace todo el calor. Podría parecer que Tubal es un atributo compuesto de la partícula definida T y la palabra Baal que significa Señor. Tubal Caín significaría entonces “el Señor Caín.” Sin embargo dhu o du en árabe significa Señor; y esta misma significación del afijo la encontramos en sus varias formas permutables de Du, Tu y Di en muchas palabras semíticas. Pero la cuestión del origen idéntico de Tubal Caín y Vulcano ha sido finalmente solucionada gracias a las investigaciones de los fi-lólogos comparativos. Tubal Caín es de origen semítico y Vulcano de origen ario. El primero puede encontrarse en la ‘palabra ulka del sánscrito que significa marca de fuego, del que también se derivan las palabras latinas de fulgor y fulmen, nombres del rayo.

De la mención que se hace de Tubal Caín en la “Leyenda de la Fraternidad” la palabra fué hace mucho aceptada como de alta significación en los grados primarios, y varias veces se ha intentado darle una interpretación.

Hutchison, en un artículo inserto en su Espíritu de la Masonería dedicado a la consideración del tercer grado, se refiere a la palabra del modo siguiente:

“El Masón que se acerca a este estado de la Masonería pronuncia su propia sentencia confesando la imperfección de la segunda etapa de su profesión como probatoria del grado mayor a que aspira en el dístico griego tumbonchoeoStruo tumulum: “yo preparo mi sepulcro; hago mi tumba en la polución de la tierra; estoy bajo la sombra de la muerte.” Este dístico se ha corrompido vulgarmente entre nosotros con una expresión casi similar en sonido que es enteramente ajena a la Masoneria y no tiene significado en sí misma.”

Por muy ingenua que parezca esta interpretación de Hutchison, generalmente se sabe que es incorrecta.

Los modernos Masones ingleses y por medio de estos, los franceses, han derivado el Tubal Caín del hebreo tebel, tierra, y kanah, el tener posesión, y respetando muy poco las reglas gramaticales del idioma hebreo, interpretan estas palabras con el significado de posesiones mundanas.

En los cursos Hemmings, el sistema inglés autorizado, encontramos que la respuesta a la pregunta “¿Qué denota la expresión Tubal Caín?” es “Posesiones mundanas.” Y Delaunay, en suThuilleur (página 17) niega la referencia al protometalúrgico y dice: “Si nos fijamos en el significado de las dos palabras hebreas, fácilmente reconoceremos en su relación el secreto deseo de los Templarlos, de los Masones y de toda secta mística, de gobernar el mundo de conformidad con sus propios principios y sus propias leyes.” Por fortuna, la verdadera significación de las palabras no autoriza semejante interpretación. El hecho es que aún cuandoTubal Cain se derivara de tebel y kanah, las reglas precisas de la sintaxis hebrea prohibirían fijar a su unión el significado de “posesiones mundanas.” Semejante interpretación en los sistemas francés e inglés es por consiguiente muy forzada e inexacta.

El uso de las palabras Tubal Caín como significativas en el ritual masónico se deriva de la “Leyenda del Gremio” por medio de la cual el nombre se hizo común entre los Masones Activos y Especulativos; y se refiere simbólicamente y no históricamente a la reputación biblica y tradicional del artífice. Si este simbolizaba algo, era precisamente el trabajo; y el trabajo de un Masón es adquirir la verdad y no posesiones mundanas. La interpretación inglesa o francesa felizmente no ha logrado ser masivamente introducida en las logias simbolicas del escocismo.
http://www.desdecuba.com/mason/?p=2137

domingo, 31 de enero de 2016

La antiguedad de la Masonería

R:.H:. Ricardo E. Polo : . - Grado 33


Realizando estudios sobre diversos aspectos históricos y legendarios de la Masonería, se puede acceder a los trabajos del H:... Alberto Gallatín Mackey. El ilustre historiador, periodista y reconocido Masón, al escribir un artículo sobre la antigüedad de la Masonería y fascinado por las teorías del Dr. Oliver de las que nunca aceptó sus prin­cipios, intentó dar forma a las teorías que consignaban la manera en que la Francmasonería existía bajo la construcción del Templo de Salomón. Después de mu­chos años de investigaciones minucio­sas, decidió modificar con amplitud los principios que anterior­mente había concebido Oliver.

Aunque no fue su intención el figurar entre los modernos iconoclastas que rehúsan la creencia y fe de todos los documentos cuya autenticidad,si fuera admitida, proporcionaría a la Orden un nacimiento anterior a los comienzos del siglo XVII. No se conocen con exactitud y evidencia incon­testable, pruebas para hacer aparecer a la Ma­sonería, establecida con el sistema ac­tual, más allá de los tiempos de las Corporaciones Constructivas de la Edad Media. En vista de tal cosa, las referencias existentes se encuentran únicamente en el sentido de la her­mandad arquitectónica, distinguida por signos, por palabras,y por lazos fraternales los que no han cambiado esencialmente, y por símbolos y le­yendas que se desarrollan y extien­den, en tanto que la asociación ha sufrido una transformación que, representando un arte activo, se convierte en una ciencia especulativa. En tiempos de las Corporaciones Constructivas no aparecieron con toda su organización propia --diferente como lo era de la de otros gremios--- semejante a Autochthones de Alemania. Ellas también de­ben haber tenido un origen un ar­quetipo, de donde proviene su singular carácter. Los Colegios Romanos de los Artífices, fueron los que se esparcieron por toda la Eu­ropa con sus invasoras fuerzas del imperio y que se hacen remontar hasta Numa, quien les legó esa mix­tura práctica de carácter religioso que ellos poseían, y la que era imitada por los arquitectos medioevales. Debemos, por lo tanto, contemplar a la Francmasonería, bajo dos puntos de vista muy distintos; El primero,como lo es, -una sociedad de Ar­quitectos Especulativos encargada de la construcción de templos espiritua­les, siendo en éste concepto un desarrollo de los Arquitectos Activos del siglo décimo y de centurias suce­sivas, y que eran vástagos de los Francmasones Viajeros de Como,que los hace remontar en su origen a la época de los Colegios Romanos de Arqui­tectos. 

La Masonería debe verse tam­bién bajo otra base y fundamento. No solamente presenta la apariencia de una ciencia especulativa, basada en el arte activo, sino también se lo ex­hibe de una manera significativa como la expresión simbólica de una idea religiosa. Es decir, en frases más claras, vemos en ella, la impor­tante lección de la vida eterna, que nos refiere la leyenda, que aun siendo verdadera o falsa, la adopta la Maso­nería como un símbolo y una alego­ría. No obstante podemos extender la expresión simbólica,hacia una idea ética y moral que pudiera exceder, por su concepción laicista, los fundamentos religiosos. Sin embargo, existen quienes sostienen que el Simbolismo es un método pedagógico de trascendentes resultados, imbuido además, de aquellas connotaciones. Pero, a la luz de los conocimientos actuales, ¿Cuál es el origen de esta le­yenda? ¿Fue acaso inventada en 1717 al renacer la Francmasonería en Inglaterra? Tenemos una evidencia cuyo carácter circunstancial es el más vigoroso, y que proviene del Manuscrito de Sloane N° 3329, exhu­mado de los armarios del Museo Británico, siendo conoci­da la leyenda por los Masones, ya desde el siglo diecisiete. Si es así, ¿los Masones Activos de la Edad Media también tenían una leyenda? Lo más evidente es que sí. Entonces también los Compagnons de la Tour, vástagos de los Gremios de los viejos Masones tenían una le­yenda. Sabemos muy bien que la le­yenda era en su naturaleza de ca­rácter muy semejante, aunque no en todos sus detalles precisamente lo mismo que la leyenda Masónica. Y sin embargo, tenía relación con el Templo de Salomón. 

Ahora bien: ¿Acaso inventaron los arquitectos de la Edad Media su le­yenda?, ¿O la obtuvieron de alguna vieja tradición? La contestación es intrigante, aunque su respuesta afecte muy poco la antigüedad de la Francmasonería. Lo que nos interesa, en realidad, no es la forma de la leyenda, sino su espíritu y designio simbólico. Esta leyenda, tal como la tenemos ahora, y que ha subsistido por un periodo como de dos­cientos cincuenta años, está destina­da, por una representación simbóli­ca, a demostrar la resurrección de la muerte, y el dogma divino de la vida eterna. 

Todos los Masones co­nocen su naturaleza, por lo que no es ni necesario ni oportuno extendernos en esto. Pero, ¿podemos encontrar dicha leyenda en algún lugar? Efectiva­mente que sí. En realidad no como la mis­ma leyenda; ni el mismo personaje como su héroe; ni los mismos deta­lles; pero sí una leyenda con el mismo espíritu y designio; una leyenda fúnebre en su carácter, celebrando la muerte y la resurrección.Que se solemniza en ceremonia con lamentaciones, pero culminando con alegría. Como en los Misterios Egipcios de Osiris, la imagen de un cadáver se conduce en una argha, arca o ataúd, por una procesión de iniciados. Este envol­torio en el ataúd o entierro del cuer­po se llamaba “afanismo”, o desapa­rición. Las lamentaciones por él, formaban la primera parte de los Misterios. Al tercer día del entierro, los sacerdotes e iniciados llevaban el ataúd que contenía un vaso de oro,hacia el rió Nilo. Y tomando en este vaso agua del río; exclamaban entonces "Lo hemos encontrado, regocijémonos", declarando de inmediato,que Osiris que había muerto, había descen­dido a Hades, de donde había regre­sado retornando a la vida. 

El regocijo que sucedía inmediatamente, constituía la segunda parte de los misterios. La analogía que existe entre éstos y la leyenda de la Francmasonería es,como se advierte, aparente.Pero la misma leyenda si se quiere difiere en detalles, pero en to­do coincide en su naturaleza general, de la misma manera que se encuentra en todas las religiones antiguas. Sea en la adoración del sol, en la adoración de las plantas o en la adoración de los animales. 

Con frecuencia, ha sido alterada del designio original. Deberemos tener en cuenta también, que se realizaba a veces al fin del invierno y al comienzo de la primavera, algunas veces a la puesta o a la subsiguiente salida del sol, pero como fundamento al indicar una pérdida y un restablecimiento. En los Antiguos Misterios, esta leyenda adopta su forma más pura. Idénticos misterios que en Samothrace, en Eleusis, o en Byblos --en todos los lu­gares donde éstas antiguas religiones y ritos místicos se celebraban--encontramos idénticas alegorías de vida eterna, inculcadas por la re­presentación de una muerte imagi­naria y de una posterior apoteosis.Y es la leyenda misma en lo absoluto, que relaciona a la Franc­masonería Especulativa con los Mis­terios Antiguos de la Grecia,de Si­ria y del Egipto. La teoría que anticipó Mackey sobre la antigüedad de la Francmasonería es ésta: “que su actual organización pro­pia es sucesora, con certeza, de las Corporaciones Constructivas dela Edad Media, derivadas, aunque con menos certeza pero con más probabilidad, de los Colegios Roma­nos de los Artífices.” La relación con el Templo de Salomón y su lugar de nacimiento, pueden haber sido accidentales, --selección meramente arbitraria de sus mentores-- y con­serva solo una sig­nificación alegórica; aunque puede ser histórica, como se explica por las frecuentes comunicaciones que en un tiempo se llevaron a cabo entre los Judíos, los Griegos y los Romanos. Este es un punto que queda aun por dilucidar, que no se ha podido deter­minar una convicción concreta; pues los elementos históricos sobre los que debiéramos basarnos, son aun demasiado esca­sos. No obstante es posible pensar, considerar o admitir, que el Templo de Jerusalén y las tradiciones Masónicas relacionadas con él,constituyen un aspecto de la gran alegoría de la Masonería. 

Bajo otro punto de vista en el que se presenta la Franc­masonería a nuestros ojos, la cuestión de su antigüedad puede determinarse con más facilidad. Así, la podemos definir como una Herman­dad, compuesta de Maestros simbólicos, Compañeros y Aprendices, que pro­viene de una Asociación de Maestros Activos, Compañeros y Aprendices, --serían los constructores de templos espirituales, así como éstos lo son de los materiales— y su edad no puede considerarse en más de seiscientos o setecientos años. También, definirla como una asociación secreta, que contiene en si misma la expresión simbólica de una idea re­ligiosa, y que tiene relación con to­dos los Misterios Antiguos, los que, con discreción semejante, dieron igual expresión simbólica a la mis­ma idea religiosa. Sin embargo, éstos Mis­terios no fueron la cuna de la Franc­masonería; fueron solo sus análogos. Existe la convicción de que todos los Misterios tuvieron un ori­gen común, quizás, como se ha creído, de algún antiguo cuerpo de sacerdotes. Y a través de los testimonios con que se cuenta para sostenerlo, la Francmasonería debe su leyen­da a su modo de ins­trucción simbólica, a la manera por la cual dicha instrucción se obtiene, ya sea directa o indirectamente y que proviene del mismo origen. Por eso, los Misterios llegan a ser interesantes para el Masón como estudio. Y solo en este sentido.Por lo que siempre que se habla de la antigüedad de la Masonería, debe pensarse, respetando los axiomas históri­cos de la ciencia, que su cuerpo sur­gió de la Edad Media, pero su espíritu se remonta hasta un período aún más remoto.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Sobre constituciones y landmarks


Ricardo Polo E.

Dice una parte del reportaje consignado, esto:

-Desde 1717, cuando Anderson fundó la masonería moderna para explorar las nuevas ideas de la ciencia y la filosofía de la época. Y lo hizo inspirándose en las hermandades de constructores de catedrales medievales, hermandades de "maçons" (albañiles).

Esta afrimaciòn es, precisamente, el meollo de los conceptos vertidos por el G:.M:. y que han sido expuestos en el mensaje correspondiente.

Pero reflejan tan solo la "tendencia" iniciada en 1717, de modificar la Masonerìa en toda su estructura ideològica, para incorporar en sus Reglamentos el más puro monarquismo de la época, tanto en las posteriores Constituciones de 1723, como en la "estructura ideològica" que se propagó luego a través del Rito Escocés Antiguo y Aceptado que, afortunadamente, intentó conservar el espíritu de los masones que en 1523, llevaron a cabo la Asamblea de Masones de París, oportunidad en que se diò a conocer su "Constituciòn" totalmente distinta a la que posteriormente y a manos de los pastores calvinistas Anderson y Desaguliers, "tergiversaron" la Masonería y su doctrina.

No voy a calificar esa instancia histórica como lo hizo el I:. y P:. H:. Espadas y Aguilar, que con un poco más de coraje calificò de "falsificaciòn" a la "creaciòn" de la denominada Masonerìa Moderna y Especulativa.

Lo cierto es que examinando ambas Constituciones, la de 1523 y la de 1723, es posible advertir el despropósito de Anderson y Cia. La Cia., naturalmente, fue la monarquìa británica, su temor cerval a la repeticiòn de un Oliverio Cromwell, la propagaciòn de su feroz colonialismo y la injerencia de las clerecìas en el pensamiento de los masones. En especial, el absoluto desprecio de los mentores, hacia el "librepensamiento".

¡Y pensar que muchos HH:. cantan loas a Tomás Moro, sin haber leido nada de su pensamiento...!

En primer lugar no fue "ni el ánimo" ni la letra de Anderson, ocuparse de "las nuevas ideas y la filosofìa de su época". Las "nuevas ideas" habían sido plasmadas por la masonería operativa en la creaciòn de la Sociedad Cientìfica de Londres (Colegio invisible) Y muy poco puede afirmarse a lo relacionado con la filosofìa, puesto que Anderson lo que hizo fue incorporar la "teologìa" a la Orden, ya que la "filosofìa no fue considerada ciencia" NI POR ÉL NI POR SUS HEREDEROS. HASTA HOY.

Y en lo relativo a las Cofradìas y la ingerencia de las "hermandades de constructores de catedrales medievales, hermandades de "maçons" (albañiles)", resulta ser una ironìa, puesto que la Masonerìa operativa emergiò de las sombras de la ignorancia "cofrádica", por rebelarse contra la opresiòn a la que eran sometidos los "constructores" medievales. Incluyendo el accionar de los Jesuitas.

Pero, esa frase o ese argumento no es dado porque si.

Se trata de un complemento de la actual tendencia de algunos masones, de recristianizar la masonerìa, precisamente con ese argumento. Y es más, la instauraciòn de un sincretismo alevoso...

La masonerìa no puede ser ni cristiana, ni musulmana ni judìa.

La Masonerìa ES masonerìa. Y a causa de su "Tolerancia" por un lado, la Cadena de Uniòn por el otro y hasta el "ordo ab Chao" que impone su doctrina, las creencias religiosas deben quedar fuera de los Templos y dentro de ellas debe quedar la pràctica del librepensamiento, esencial en la doctrina de la Orden, cuyo horizonte es y debe ser, además, el Progreso de la Humanidad, mas allá de las "palabras" y materializarse en los hechos.

Hay tres Landmark`s que lo impiden. Examinad cuidadosamente las prohibiones de hablar de polìtica, de religiòn y el "consejo" de someterse al arbitrio de los Estados...

Por algo se nos consiera "anodinos", las columnas se despejan y los figurones se condecoran hasta con lentejuelas, mientras los imperialismos avanzan, los excluidos del sistema se aumentan y ahora se escriben numerosos trabajos tratando que Benedicto XVI levante los anatemas antimasónicos...

En la tumba donde descansan los restos de tantos masones perseguidos o quemados en la hoguera, sus cadáveres se revuelven asombrados...

http://masones.blogia.com/2006/121401-sobre-constituciones-y-landmarks.php

miércoles, 20 de agosto de 2014

ES UN FRAUDE A. LAVAGNINI?




Por Ricardo Polo, en el blog Logiademasones.

Con todo respeto por cada uno y todos los preopinantes: me permito reflexionar sobre este aspecto fundamental de la francmasonería, que es la educación y la información que debe tener cada iniciado, para recorrer el largo camino del simbolismo y del Filosofismo, sin los cuales no se llega a "comprender" el todo que es la Institución.Les sugiero, respetuosamente, tratar de leer al Q:.H:: John Hamill, curador y bibliotecario de la Gran Logia Unida de Inglaterra y miembro de la Logia de investigación "Quator Coronatti", quien es una utoridad en la historia de la francmasonería y uno de los más reconocidos estudiosos de su quehacer.

No negaré que Lavagnini haya escrito muchas cosas sobre la Orden, bajo el "palio" de que el contenido es obra de "algunos masones distignuidos" que se lo habrían dictado.Esa sencilla verdad es la que ha engañado a miles de QQ:.HH:., que sin mas, hasta lo citan como una autoridad en cosas masónicas, de la misma manera que aceptan sin más las invenciones pergeñadas por James Anderson Y Theophile Desaguliers, ambos pastores calvinistas, que en 1717-1723 "inventaron" una Masonería que hoy es aceptada como la Moderna y Especulativa, incluso con la falsa idea de que esta es "continuadora" de la Masonería Operativa, cosa que es inexacta e incluso falsa.

Esto ha sucedido, gravemente, no por la audacia de ambos y quienes los siguieron, si no por la "consuetudinaria" mala costumbre de muchísimos masones, de quedarse con el catecismo o con los Rituales, sin indagar ni investigar nada sobre nuestros orígenes e incluso aceptando el despropósito de muchísimos MM:.MM:., que dan como sacralizados los disparates que se escriben y escribieron por Anderson, quien insluso taxativamente, renoció que los "landamrks o limites" establecidos, fueron copiados de manuscritos inexistentes o que dice que se quemaron en el incendio de Londres y en otro que en 1720 habrían protagonizado algunos masones ultraistas... 

La inmensa mayoría de los "manuscritos" referidos solo eran y son copias de copias de otras copias, sin que exista hasta la fecha ninguno que sea un original.Y hasta inventaron un monarca medieval que "habría" dictado reglamentos y autorizado a su hijo a administrar logias que nunca existieron.

Lavagnini ha sido uno más de los que han introducido en la francmasonería (ámbito del Oficio) todas esas alegorías seudo misticistas, Tradiciones primordiales, Antiguos Misterios e interpretaciones del simbolismo, que hoy como resultado es esta orden fragmentda en multiples ritos e incluso la absurda idea de que tiene connotaciones templarias... 

De la misma manera que se incorporó como iniciado de la Orden a Jesús de Nazaret, de quien solo puede inferirse que se inicio en Tell el Amarna en los misterios Egipcios, pero no tuvo nada que ver ni con la Masonería ni la Masonería con el Cristicismo, al que solo puede atribuirse haber dominado a los masones del oficio por largo tiempo, (las Cofradías) impidiendoles su libertad de movimiento e instruyéndolos en los aspecto religiosos que siguen dividiendo a los masones.

Jesús es reconocido por el filosofimo masónico como un redentor de la Humanidad, sin embargo no desde el punto de vista "milagrero" de quienes lo incorporan como masón en la Orden. La masonería no es una religión, no impulsa ninguna religión, ni anatematiza a quienes no practican ninguna. (Eso lo hizo Andeson en sus Constituciones...) La masonería apunta al librepensamiento y al libre examen, los condicionamienos religiosos y teologicos han sido incorporados a la francmasonería por Anderson y Desaguliers, de la misma manera que muchisimos años despues de las constituciones se incorporó el tema de la "inmortalidad del alma", solo porque la teología ingresó a la institucionaización de la orden, tratando de reemplazar a la filosofía, cosa que ha logrado en gran medida, en la medida valga la redundancia, en que se difundan en nuestro seno todos los misticismos, teologísmos y supersticiones que solo a causa de no investigar y la inercia de nuestros QQ:.HH:. proliferan en nuestro seno y ocurren cosas como la de Lavagni, que es seguido por muchísimos Talleres que ignoran que no era masón.... Con ese mismo criterio, llegara el día que el jesuita Ferrer Benimelli, dictará cátedra de masonería práctica.

Nota de la Edición publicada en FB:

Siempre es bueno conocer el punto de vista de nuestro I:.Q:.H:. Ricardo, pues siendo un hombre muy instruído, un investigador, llega a conclusiones que ha muchos nos sorprenden, básicamente porque hemos crecido como masones bajo la tutela y enseñanza proveniente de Anderson y Desaguliers, que además hemos leído a Ferrer Benimelli, y muchos crecimos bajo el alero del catolicismo latinoamericano. La historia de la masonería, como todas las historias, está contaminada por los sucesos que se producen a lo largo del tiempo. Y digo contaminada pues ocurren episodios que no son del agrado de todos. Sin embargo, es esa especial mezcla la que hace el producto final, nuestra masonería actual. Por ello ilustraciones como las del H:. Ricardo no solo son absolutamente necesarias sino impescindibles para alimentar el pensamiento de cada masón que quiera conocer, sin dogmas, todas las "verdades" que circulan alrededor de nuestra Orden. Cada uno sacará sus propias conclusiones, "nada es verdad y nada es mentira, todo depende del cristal con que se mira". JEG.

http://anforadigital.blogspot.com/2010/11/es-un-fraude-lavagnini.html

jueves, 1 de mayo de 2014

REVISTA MASONICA DIALOGO ENTRE MASONES N° 5 MAYO 2,014

DIALOGO ENTRE MASONES N° 5 MAYO 2,014

Trabajamos en silencio con las luces que nos da el G.A.D.U. con nuestros usos y costumbres; con fuerza y entusiasmo, para fortalecer los lazos fraternos de los HH:.

Revista Masónica Dialogo Entre Masones N° 5 Mayo 2,014

Artículos Seleccionados en este número:

Historia secreta de Hiram Abiff.
Experimento Edén: Anunnaki, Lu.Lus y Nefilim.
Hablemos de libre pensamiento.
Los misterios de los signos zodiacales.

Nuevamente agradecemos a los HH:. Que envían sus trabajos y a los HH:. Que apoyan la difusión, nos despedimos con un T:.A:.F:.

Herbert Oré Belsuzarri
Dialogo Entre Masones
Director.


domingo, 7 de octubre de 2012

JOHN HAMILL: TEORIA ACERCA DEL ORIGEN DE LA MASONERIA



Teoría acerca del origen de la Masonería
Por el R.·. H.·. John Hamill

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Bibliotecario y Curador de la Gran Logia Unida de Inglaterra y Past Master de la Logia de investigación Quatuor Coronati N° 2076.

Prologo de Ricardo Edgardo Polo

Desde hace 6 años, la Revista Hiram Abif, ha desarrollado una intensa actividad informativa, desentrañando cuestiones que, desde remotos tiempos, han sido polémicas dentro de la Masonería. Quienes estudian e investigan su contexto histórico, saben que los primeros grados de la Orden están concebidos como una escuela primaria, mediante la cual y con el método del «Simbolismo», se va concientizando al masón, a fin de que pueda ir comprendiendo el espíritu conceptual que irá constituyendo su personalidad institucional. Sin embargo, ocurre que por razones no bien explicadas, se ha creado una suerte de «mitología» que a la postre y por no suficientemente «aireada», se ha transformado en creencias cuasi dogmáticas, que nada tienen que ver con la realidad histórica. Uno de los mitos más arraigados es el de haber difundido que la pureza doctrinaria, se encuentra en la Gran Logia Unida de Inglaterra, a la que se concibe algo así como el «Vaticano» de la masonería. Por eso, editamos hoy esta versión histórica de la Orden, escrita nada menos que por el R.·.H.·. John Hamill, Bibliotecario y Curador de la Gran Logia Unida de Inglaterra y Past Master de la Logia de investigación Quatuor Coronati N° 2076. Suponemos que luego de la lectura del trabajo, los HH.·. podrán consensuar lo expuesto por este R.·. H.·. británico y algunas teorías difundidas en nuestro entorno, porque el texto de lo que el R.·. H.·. John Hamill propone, es lo que nosotros aceptamos como válido dentro de las premisas que permanentemente sostenemos.

Ricardo E. Polo



¿Cuándo, Por qué y Dónde se originó la Francmasonería?
Solamente existe una respuesta a estas tres preguntas: no lo sabemos. Y ello a pesar de todo el papel y la tinta que han corrido en aras de su estudio. De hecho estas cuestiones fundamentales han sido bastante oscurecidas por varios historiadores Masónicos muy bien intencionados, pero muy mal informados.
Hace tan solo poco más de un siglo que los historiadores Masónicos británicos comenzaron a examinar con visión crítica la historia tradicional del Oficio(1), la cual había sido escrita por sus predecesores durante los 150 años anteriores. Al encontrar dicha «historia» poco satisfactoria, comenzaron a buscar evidencia documentada directa de la Masonería Operativa, anterior a la formación de la primera Gran Logia de Inglaterra en 1717. Sus investigaciones y sus escritos no se detuvieron, sin embargo, la permanente aparición de obras pertenecientes a lo que podría denominarse la escuela de historiadores Masónicos mística o romántica (en el auténtico sentido de la palabra), generó aún mayor confusión.
Existen, por lo tanto, dos enfoques principales de la historia de la Francmasonería:
El enfoque auténtico o científico, el cual construye o desarrolla su teoría a partir de hechos verificables y documentación de origen comprobado, y el enfoque no auténtico en el cual se intenta colocar a la Francmasonería dentro del contexto de la tradición de los Misterios correlacionando las enseñanzas, la alegoría y el simbolismo del Oficio, con sus homólogos pertenecientes a las diversas tradiciones esotéricas. Para complicar aún más las cosas, existen opiniones divididas dentro de las dos escuelas principales que se acaban de señalar.
El Francmasón común deriva del propio ritual sus primeras nociones de la historia del Oficio. A medida que va progresando en su conocimiento de las ceremonias, aprende que durante la construcción del templo del Rey Salomón en Jerusalén, los constructores calificados (albañiles o masones), se dividían en dos clases: Aprendices y Compañeros. Todos trabajaban bajo las órdenes de tres Grandes Maestros (el Rey Salomón, Hiram -Rey de Tiro- e Hiram Abif), los cuales compartían ciertos secretos, conocidos tan solo por ellos tres. Aprende, asimismo, que esos secretos fueron perdidos con el asesinato de Hiram Abif -asesinato que se produjo debido a su negativa de divulgar los secretos- y que se adoptaron ciertos secretos en substitución de los primeros «hasta que el tiempo o las circunstancias restauren los secretos originales.»
Del ritual se deduce inmediatamente que la Francmasonería ya existía y estaba establecida en la época del Rey Salomón y que ha permanecido desde entonces como un sistema intacto. El candidato comprende pronto que el ritual no contiene una verdad histórica o literal, sino una alegoría dramática mediante la cual se transmiten los principios y axiomas fundamentales del Oficio.
La primera historia del Oficio apareció, con sanción oficial, como parte de las primeras Constituciones(2) compiladas y publicadas en nombre de la primera Gran Logia por el Reverendo Doctor James Anderson en 1723.
La obra de Anderson consiste principalmente en la historia legendaria del Oficio de los constructores, desde Adán, en el Jardín del Edén, hasta la formación de la primera Gran Logia de Inglaterra en 1717. Anderson no efectúa distinción alguna entre Masonería Operativa y Masonería Especulativa, con lo cual quedó implícito que la una era la continuación de la otra. Anderson ha sido criticado con frecuencia por su historia; pero esas críticas no son justas con él. Él no pretendía escribir una historia en el sentido en que la entendemos actualmente, sino que se proponía producir una apología que estableciera una honorable filiación para una institución relativamente nueva. Él ni siquiera afirmó haber escrito una obra original, sino que, como lo explicó en la segunda edición de las Constituciones (1738), simplemente resumió las antiguas Constituciones Góticas(3).
Fue de ellas que él re-tomó las tradiciones según las cuales las Logias de Francmasones habían existido desde tiempos antiguos; igualmente retomó de allí la idea de que varias personalidades bíblicas históricas, y otras puramente legendarias habían sido patrones, promotores o Grandes Maestros del Oficio así como de que un cierto príncipe Edwin había convocado una gran asamblea de Masones en York hacia el año 926 de la era cristiana(4). Durante dicha asamblea les habría otorgado una constitución y les habría ordenado reunirse trimestralmente para gobernar sus Logias. Se da la impresión de que la Gran Logia o Asamblea siguió existiendo en forma ininterrumpida desde esa fecha hasta 1717.
De no haber producido Anderson una versión revisada y considerablemente aumentada de su historia para la segunda edición de las Constituciones, la versión de 1723 hubiera sido aceptada por lo que en realidad era: una apología construida a partir de la leyenda, el folklore y la tradición.
En la edición de 1738, Anderson parece haberle dado, desafortunadamente, rienda suelta a su imaginación, pues construyó una detallada «historia» de la Masonería Inglesa desde la supuesta Asamblea de York, hasta la resurrección de la Gran Logia en 1717 y la continuó inclusive hasta 1738.
Para Anderson los términos Geometría, Arquitectura y Masonería eran sinónimos. Cualquier monarca inglés o personalidad histórica que de cualquier manera hubiera patrocinado arquitectos o Masones, fue ubicado en su lista, bien sea como un Gran Maestro o, por lo menos, como un Gran Vigilante de la Francmasonería. Con el fin de «comprobar» el antiguo e ininterrumpido linaje de la Institución, Anderson aseguró que la unión de las cuatro Logias de Londres para formar una Gran Logia en 1717, no había representado la creación de una nueva organización, sino que había sido la restauración(5) de una antigua organización que había caído en «descomposición», debido a la negligencia de su Gran Maestro Christopher Wren.
Se trata de una aseveración sorprendente, a favor de la cual no existe evidencia, especialmente por cuanto en la versión de 1723 no se menciona ninguna restauración y el nombre de Sir Christopher Wren tan solo figura en una nota al pie de página, como el Arquitecto del Teatro Sheldoniano de Oxford.
Curiosamente, Wren vivía aún cuando apareció la versión de 1723; pero ya había fallecido cuando Anderson emprendió sus revisiones, de modo que el interesado no tuvo oportunidad de objetar.
Debido a que la historia escrita por Anderson fue publicada con la sanción de la Gran Logia, se le atribuyó el carácter de historia sagrada, tanto más por cuanto su contenido no fue impugnado por quienes tomaron parte en los eventos de 1717. Su trabajo resultó de tan grande aceptación que continuó siendo publicado reiteradamente sin alteraciones, simplemente con actualizaciones, en todas las subsiguientes ediciones de las Constituciones de la Gran Logia hasta la última edición de 1784.
Fue plagiado, además, por los diversos editores de unos manualitos publicados en el siglo XVIII, los «Compañeros de Bolsillo de los Francmasones»(6) (Freemasons’ Pocket Companions), y formó la base de la sección histórica de las Ilustraciones acerca de la Masonería de William Preston hasta en la decimoséptima edición (póstuma) de 1861, editada por el Rev. Dr. George Oliver. Hubo planes para incorporarlo en las ediciones del Libro de las Constituciones de la Gran Logia Unida de Inglaterra, fechadas en 1815, 1819 y 1827.
Se anunció, en ese entonces, que las porciones del libro publicadas constituían una segunda parte y que se publicaría en una primera parte la historia de la Francmasonería. Afortunadamente la primera parte en cuestión nunca se publicó. Con la exportación a América del Norte de las Constituciones de la Primera Gran Logia y las Ilustraciones de Preston y su traducción al Francés y al Alemán, la mala información de Anderson recibió una amplia divulgación y ejerció así un profundo efecto sobre la concepción que se tuvo acerca de la historia del Oficio, así como sobre la consiguiente actitud hacia el tema, actitud que subsistió hasta bien entrado el siglo XIX.
En verdad, la ausencia de una diferenciación por parte de Anderson entre Masonería Operativa y Masonería Especulativa iba a marcar los enfoques de la historia del Oficio por espacio de muchas generaciones, y puede decirse que dio lugar al deseo de establecer un vínculo directo entre ambas, tan pronto como la escuela auténtica inició su aproximación crítica a la historia aceptada de la Orden.
Aunque la aproximación de los escritores de la escuela auténtica aparece como una investigación científica, los métodos empleados por ellos no serían aceptados actualmente como científicos.
A pesar de que ellos examinaron cuidadosamente y comprobaron el origen de cada fragmento de evidencia que apareció, y que sus áreas de investigación se limitaron a los registros y documentos arquitectónicos, de construcción y corporativos, de hecho su trabajo reviste la apariencia de una búsqueda de evidencia susceptible de encajar dentro de una teoría preconcebida.
Dispuestos a probar la filiación directa entre la Masonería Operativa y la Masonería Especulativa a través de una fase transicional, ensamblaron fragmentos de información procedentes de varias partes de las islas británicas, fragmentos que parecían formar eslabones en su cadena de descendencia.
Al proceder de esa manera, con frecuencia sacaron la evidencia de su contexto y efectuaron suposiciones para las cuales existía apenas una tenue posibilidad de substanciación. En particular, asumieron la existencia de una uniformidad de condiciones y de actividades en Inglaterra, Irlanda y Escocia e ignoraron así las particulares circunstancias sociales, culturales, políticas, legales y religiosas que marcan diferencias cruciales entre estos países.
No tomaron en cuenta, por ejemplo, que hasta la Ley de Unión de 1707, Inglaterra y Escocia, aunque ligadas a través de la Corona desde 1603, eran países separados, que solamente compartían una frontera común y que los eventos ocurridos en un país, no tenían necesariamente un paralelismo en los países vecinos.
Sin embargo, su teoría era tan persuasiva, tan bien escrita y fue tan divulgada, que su interpretación acerca del desarrollo transicional de la Masonería Operativa a la Masonería Especulativa ha estado peligrosamente cerca de ser aceptada como un hecho incuestionable. Es necesario enfatizar nuevamente que se trata tan solo de una teoría.
En Escocia encontraron evidencia innegable de la existencia de Logias operativas de talladores de piedra. Dichas Logias se definían desde el punto de vista geográfico (territorial) y constituían unidades de control de la actividad operativa con el respaldo de leyes estatutarias. También obtuvieron evidencia indiscutible de que las Logias Operativas escocesas comenzaron a admitir, durante el siglo XVII, miembros no operativos en calidad de Masones aceptados o gentilhombres Masones (accepted or gentlemen masons) y que a comienzos del siglo XVIII, en algunas Logias los Masones aceptados habían pasado a predominar.
Estas Logias, a su vez, se convirtieron en logias Especulativas, mientras que las otras mantuvieron su carácter puramente Operativo. Las Logias Especulativas eventualmente se unieron para formar la Gran Logia de Escocia en 1736.
Investigadores de la escuela auténtica también descubrieron referencias claras acerca del uso en esas Logias de una palabra Masónica(7) y de modos secretos de reconocimiento que le permitían a los Masones operativos de buena fe, obtener trabajo o sustento cuando viajaban al territorio de otra Logia. Al unir esos hechos los historiadores románticos parecían contar con pruebas de una transición gradual de la Masonería Operativa a la Especulativa.
La falla de su razonamiento consistía en suponer que al no ser operativos los Masones aceptados en las Logias operativas escocesas, entonces tenían que ser necesariamente especulativos, o que por lo menos debía existir una implicación acerca de la actividad especulativa de la Logia, derivada del hecho mismo de su aceptación.
Hasta la fecha no ha aparecido evidencia alguna que apoye dichos supuestos. De hecho la evidencia encontrada parecería señalar a los no operativos como simples miembros honorarios de las Logias, adoptados del mismo modo que hoy se adoptan prominentes personalidades como miembros honorarios de clubes, sociedades o instituciones con las cuales no tienen vínculos profesionales o vocacionales.
Cuando la escuela auténtica procedió a examinar los registros ingleses, sus investigadores no pudieron encontrar evidencia alguna de la existencia de Logias operativas. En tiempos medioevales la Logia de los operativos había consistido simplemente en una choza o depósito anexo al lugar de trabajo, en el cual guardaban las herramientas y tomaban descanso y refresco. Alrededor del año 1600 el sistema de guildas se encontraba prácticamente moribundo con la excepción de las Compañías de Caballerangos y Transportadores de Londres (London Livery Companies). Tampoco existía evidencia de una «palabra masónica» inglesa o de medios secretos de reconocimiento entre los operativos ingleses.
Toda la evidencia hallada acerca de la Masonería no operativa -o de aceptación- tenía un contexto no operativo y entre los nombres encontrados y que podían ser verificados y cruzados con otra evidencia, muy pocos tenían siquiera la más tenue relación con la construcción o la arquitectura.
La Masonería de aceptación (existen aún dudas acerca de si la Masonería del siglo XVII puede denominarse especulativa), sencillamente parece haber surgido en Inglaterra como una organización nueva sin ninguna conexión previa con el oficio operativo. A pesar de esta carencia de pruebas la escuela auténtica ensambló conjuntamente los hallazgos hechos en Escocia e Inglaterra y construyó la teoría de la transición operativa-especulativa acerca de los orígenes de la Francmasonería(8), sin tener en cuenta las diferencias y discrepancias entre los dos conjuntos de evidencias.
Ante todo pasaron por alto, o ignoraron, el hecho de que la Masonería no operativa se estaba desarrollando en Inglaterra cuando las Logias operativas escocesas comenzaron a aceptar miembros no operativos. Si las Logias operativas escocesas constituyeron el medio de transición,¿cómo podía existir ya en Inglaterra la Masonería puramente no operativa?
La búsqueda de un vínculo directo no se confinó a las Islas Británicas, ni al período de la denominada «Asamblea de York». Se hicieron intentos de encontrarle un parentesco clásico como descendiente de los Collegia Fabrorum romanos (las escuelas de constructores de la época, pues además la palabra «escuela» parecía llevar implícita la existencia de un culto filosófico o «mistérico» ligado a los constructores romanos. La leyenda de los Magistri Commacini (Maestros Comacinos), parecía brindarle un fundamento religioso al Oficio. Se afirmó que los hábiles y renombrados masones de la región del lago de Como, en el norte de Italia, poseían secretos tan recónditos susceptibles de ser comunicados a otros operativos, que fueron constituidos en una Orden mediante una bula papal (bula inexistente en la realidad). Se decía que habían recibido instrucciones de viajar por Europa para compartir sus habilidades y «misterios».
Es notoria la ausencia de evidencia acerca de su existencia real. Se revisaron diligentemente las tradiciones y registros de los Steinmetzen alemanes y del Compagnonnage francés en busca de rastros de algún elemento especulativo, mas no se encontró ninguna. La evidencia nos remite siempre de nuevo a la aparición de la Masonería no operativa en Inglaterra durante el siglo XVII.
La teoría de una filiación directa de la Masonería operativa sigue teniendo sus partidarios, especialmente el difunto y muy reverenciado Harry Carr; pero algunos investigadores actuales que trabajan en la tradición de la escuela auténtica están inclinándose por considerar la probabilidad de un vínculo indirecto con los operativos(9). En vez de buscar las pruebas de una filiación directa, están explorando la posibilidad de que los fundadores de la Masonería especulativa se hayan encubierto bajo la apariencia de una organización o guilda para desarrollar actividades e ideas que era imposible practicar o profesar abiertamente en la época.
El período en el cual se cree que evolucionó la Francmasonería -finales del siglo XVI y transcurso del siglo XVII- se caracterizó por la estrecha relación entre la política y la religión. Durante esos años las diferencias de opinión en estas materias podían dividir las familias y eventualmente conducir a guerras civiles. Particularmente en lo que concierne a la religión, existían sanciones legales contra aquellos que decidían no seguir los dictados del Estado. Surgen por sí mismas, en consecuencia, dos ideas posibles en relación con el origen de la Francmasonería durante ese período.

  1. Primero, que los fundadores eran un grupo opuesto a la intolerancia política y religiosa del Estado, que deseaban reunir hombres de diferentes concepciones políticas y religiosas pero que compartieran un objetivo de mejoramiento social. Puesto que se encontraban en una situación en la cual dichas concepciones eran consideradas subversivas, se restringía absolutamente la discusión de estos asuntos con quienes no fuesen miembros. Estos rasgos parecen haber existido desde que se originó la Francmasonería.
  2. Segundo, que los fundadores eran un grupo de religión cristiana no conformista, que se oponía a la dominación de la religión por parte del Estado. Dicho grupo no se proponía deponer la religión predominante, sino que deseaba promover la tolerancia y la creación de una sociedad en la cual los hombres fueran libres de seguir los dictados de su conciencia en materia religiosa.

Existe un objetivo común en ambos grupos: la promoción de la tolerancia y la consiguiente creación de una sociedad mejor. El uso de la alegoría era una técnica didáctica común en la época: ¿qué mejor alegoría para representar la creación de una sociedad superior que la construcción de un edificio? Existía inclusive una metáfora bíblica a la mano: la construcción del Templo de Salomón.
Una vez establecido el marco alegórico, se seguía lógicamente el paso de adoptar la forma de una guilda o corporación de constructores. Así las reuniones se convirtieron en Logias, los oficiales principales pasaron a denominarse Maestro y Vigilantes y las herramientas de trabajo del tallador de piedras fueron utilizadas tanto por sus funciones materiales prácticas, como por su valor simbólico.
Una teoría alternativa de filiación indirecta ha sido presentada recientemente. Ella asocia los orígenes con los aspectos caritativos más que con los planteamientos filosóficos(10). Considera a la Francmasonería como un desarrollo del creciente movimiento de autoayuda surgido en el siglo XVII. Al no existir un sistema estatal de protección y seguridad social, aquellos que enfermaban o pasaban penalidades económicas dependían de la caridad local y de las rígidas estipulaciones de la Ley de Pobres. Diferentes agrupaciones gremiales comenzaron a organizar sus propios sistemas.
Cuando se reunían a departir amistosamente en tabernas y posadas, mantenían una caja a la cual los miembros aportaban cuotas durante cada reunión y de la cual los mismos miembros podían tomar dinero en tiempos de necesidad. En virtud de esa práctica, dichas agrupaciones recibieron el nombre de Clubes de Caja (Box Clubs).
La pertenencia a estos clubes estuvo reservada en un comienzo a los miembros de un gremio en particular, y existe evidencia de que en los clubes se utilizaron rudimentarios ritos de iniciación. Parece ser también que, al igual que las logias operativas escocesas, los Clubes de Caja comenzaron a admitir miembros que no estaban vinculados directamente con su gremio particular.
Se ha evocado la posibilidad de que la Francmasonería haya surgido originalmente tan solo como un Club de Caja para Masones operativos, los cuales posteriormente comenzaron a admitir miembros de otros gremios. La posibilidad de que la Francmasonería hubiese sido básicamente una sociedad de orientación gremial por la época de la creación de la primera Gran Logia en 1717, fue planteada por Henry Sadler(11).
Él sugirió que una lucha por el control de las Logias, tuvo lugar a comienzos de la década de 1720 entre los miembros originales de orientación gremial y aquellos que fueron llevados a las Logias por la influencia del Dr. John Teophilus Desaguliers y otros, y que la Francmasonería auténticamente especulativa no surgió sino cuando este último grupo ganó el control y comenzó a transformar a la Francmasonería de una sociedad de beneficios en un sistema de moral, velado en alegoría e ilustrado por símbolos».
También se ha buscado en otras organizaciones el origen de la Francmasonería. Una teoría ahora descartada pero que conservó credibilidad por largo tiempo veía en la Francmasonería la descendiente directa de los Caballeros Templarios medievales.
Se afirmó que, luego de la supresión de la Orden de los Templarios y de la muerte de Jacques de Molay, su último Gran Maestro en 1314, un grupo de caballeros escapó a Escocia. Una vez allí se reunieron en el misterioso monte Heredom cerca de Kilwinning y, temerosos de ulteriores persecuciones se transformaron en Francmasones, convirtiendo los supuestos secretos de los Templarios en los secretos de la Francmasonería.
Desafortunadamente para los partidarios de esta teoría, el misterioso monte de Heredom no existe (aunque había de constituirse en un elemento central de numerosos grados adicionales inventados en la Francia del siglo XVIII).
Tampoco es verídico que los Templarios hubieran sido perseguidos en Escocia. Formaron, por el contrario, parte de la vida política y religiosa de Escocia hasta la Reforma, siendo el Prior de Torpichen (el principal Priorato Templario de Escocia), por derecho propio, uno de los Lores Espirituales del gobierno escocés.
Sin embargo, la leyenda escocesa siguió ejerciendo su atracción romántica. El reverendo Dr. George Oliver declaró que poseía un manuscrito del siglo XVIII el cual se refería a lo que él denominó el Rito de Bouillon, un ritual de los tres grados azules, en el cual se le informaba a los recipiendarios que ellos eran descendientes de los Templarios.
El manuscrito de Oliver se conoce solamente en copias que datan del siglo XIX y un examen de su contenido muestra un ritual altamente desarrollado para los tres grados azules, el cual incorpora muchos de los cambios y adiciones rituales realizados después de la unión de las dos Grandes Logias inglesas en 1813.
Algunos han buscado los orígenes de la Francmasonería en el Rosacrucismo, ya sea como una manifestación británica de la fraternidad Rosacruz, o como una escisión de la corriente principal del Rosacrucismo(12). No es éste el lugar para discutir acerca de la existencia o no de una Fraternidad Rosacruz. Cualquiera que sea la verdad a ese respecto, lo cierto es que la idea Rosacruz se ha mantenido entretejiéndose en el pensamiento europeo desde su aparición a comienzos del siglo XVII.
Los únicos factores comunes a la Francmasonería y al Rosacrucismo son la idea central de la creación de una sociedad ideal y el uso de la alegoría y el simbolismo para impartir ese ideal a sus iniciados. Hasta allí llega la similitud. No existe un acervo común de simbolismo y ambos se desarrollaron a lo largo de caminos diferentes. No existe evidencia que demuestre un origen común o el desarrollo del uno a partir del otro.
Mucho se ha tratado de utilizar para estos efectos el hecho de que Elías Ashmole, el primer iniciado no operativo del que se tiene noticia cierta, también se interesaba en el Rosacrucismo; pero nada se dice de los demás Masones aceptados conocidos, que no tenían relación con la Rosacruz (ya fuese real o imaginaria), ni acerca de los Rosacruces declarados que no tuvieron vínculos con la Masonería de aceptación.
La escuela no auténtica posee cuatro enfoques principales, los cuales podrían ser clasificados como el esotérico, el místico, el simbolista y el romántico. Las cuatro aproximaciones tienen dos factores en común: la creencia de que la Francmasonería existe desde «tiempo inmemorial», y una aparente incapacidad para distinguir entre el hecho histórico y la leyenda. Las escuelas esotéricas y místicas están de hecho interesadas en la transmisión de ideas y tradiciones esotéricas, lo cual constituye en sí una línea de investigación válida.
Lo que ocurre es que al acercarse a su objeto convierten similitudes entre grupos muy separados en el tiempo en evidencia de una tradición continua transmitida de un grupo al otro. Es decir, en una especie de sucesión apostólica esotérica. Los seguidores de estas escuelas tienden también a profesar ideas heterodoxas acerca de la naturaleza y propósito de la Francmasonería, atribuyéndole implicaciones místicas, religiosas e inclusive ocultas que nunca ha tenido.
Los partidarios de la aproximación esotérica toman los principios, los rituales, las formas, los símbolos y el lenguaje de la Francmasonería y rastrean similitudes en los otros grupos (ignorando el hecho de que los principios y muchos de los símbolos son universales y no particulares a la Francmasonería). Suponen que esas similitudes no son fortuitas sino deliberadas y constituyen, por lo tanto, prueba de una tradición continua.
Colocan también gran énfasis en los grados adicionales, revistiéndolos de una antigüedad espuria y viendo en ellos un contenido esotérico y un simbolismo mucho mayores de los que jamás se intentó imprimirles. Al ver en el conjunto de las diversas ramificaciones de la Francmasonería un rito iniciático coherente, cosa que no es, la escuela esotérica la compara con otros ritos iniciáticos, encuentra similitudes -reales o impuestas- y supone un parentesco. John Yarker es probablemente el mayor exponente de esta escuela. Su Opus mágnum, «Las escuelas arcanas» (Belfast, 1909), es un monumento a la erudición mal aplicada.
No solamente revela la amplitud de sus lecturas, sino también su dificultad para digerir, o en algunos casos incluso para entender aquello que había leído. A primera vista parecería que trabajase en la escuela auténtica ya que hace constante uso de «evidencia documentaria».
Un examen más detenido muestra que él no efectuaba un análisis crítico de sus fuentes, con lo cual aceptaba como hechos las leyendas, la tradición y el folklore a la vez que negaba hechos reales adecuadamente documentados. Yarker estaba firmemente convencido de que la Masonería había existido entre los talladores de piedra operativos de la Edad Media y que ellos habían trabajado en una compleja serie de grados que abarcaba los tres grados azules (El Oficio) y muchos de los grados adicionales.
Creía también que dicho sistema había declinado y que su «resurgimiento» en el siglo XVIII constituía un renacimiento pero en una forma distorsionada. Para poder aceptar las tesis de Yarker, tendríamos que aceptar que los talladores de piedra medioevales eran hombres intelectualmente preclaros, dotados con el manejo de unas ideas que no ingresaron en el acervo de la filosofía occidental hasta después del Renacimiento.
Yarker vio la Francmasonería como la culminación o el summum bonum de todos los sistemas esotéricos. Al fracasar en la «depuración» del sistema existente, Yarker introdujo desde los Estados Unidos el Antiguo y Primitivo Rito de la Francmasonería. Este rito combinaba y reducía los noventa y siete grados del Rito de Misraim y los noventa y cinco grados del Rito de Menfis, convirtiéndolos en un popurrí de Egiptología, Gnosticismo, Rosacrucismo, Cábala, Alquimia, Misticismo Oriental y Cristianismo.
Resume perfectamente la mente ecléctica y acrítica de su principal promotor en Inglaterra. Este Rito a duras penas sobrevivió a la muerte de Yarker.
Tal vez los representantes más característicos de la escuela mística son el Reverendo George Oliver y A. E. Waite.
Oliver fue un ferviente fundamentalista pre darwiniano que creía firmemente que la Francmasonería era esencialmente cristiana y había existido bajo una forma u otra desde el comienzo de los tiempos. En varios sentidos pudo haber sido el progenitor de la escuela auténtica. Leía con avidez cualquier libro masónico a su alcance y coleccionaba hasta las piezas de evidencia más ínfimas que podía encontrar; pero al igual que Yarker, su forma de lectura era acrítica y se inclinaba por la invención cuando escaseaba la evidencia.
Waite, como Oliver, creía que la Francmasonería era esencialmente cristiana tanto en su origen como en su carácter.
Él creía que la Francmasonería tenía sus raíces en el sistema de las guildas; pero que había sido convertida en un sistema místico. Sus rituales, en particular aquellos de los grados adicionales, contendrían conocimiento secreto dentro de la tradición de los Misterios.
Su desorganizada «Nueva Enciclopedia de la Francmasonería», en la cual hizo un pesado énfasis sobre los grados adicionales, tanto existentes como extintos, fue demolida por la crítica de la escuela auténtica en el momento de su publicación en 1921.
La escuela simbolista busca los orígenes de la Francmasonería mediante la comparación y la correlación del simbolismo y del lenguaje ritual, y trata de encontrar la filiación directa entre la Francmasonería y varias religiones, cultos, misterios y sociedades.
Al igual que la escuela esotérica, esta línea de investigación posee cierta validez; pero como una antropología del simbolismo y no como investigación acerca de los orígenes de la Francmasonería.
La incidencia de ciertos símbolos, gestos y terminología condujeron a esta escuela a comparar la Francmasonería con religiones de los amerindios, ceremonias Mayas, rituales mitraicos y aborígenes, pinturas de templos egipcios, marcas de casta hindúes, etc. El problema es que los símbolos Masónicos no son exclusivos de la Francmasonería, sino que son universales.
Dentro de la escuela simbolista se encuentran quienes han buscado el origen del ritual Masónico mediante la exégesis de obras de escritores bien conocidos, con el fin de encontrar ejemplos de «lenguaje masónico».
El más excéntrico de ellos fue probablemente Alfred Dodd, quien se convenció a sí mismo que Shakespeare (llámese Shakespeare, Bacon o Marlowe) compuso el ritual del Oficio(13).
En un sentido, los seguidores de la escuela romántica se acogen a la tradición andersoniana, ya que implícitamente creen en la conexión directa entre la Masonería Operativa y la Masonería Especulativa, bien sea que dicho vínculo se remonte a Adán, Salomón o a los constructores medioevales.
Difieren de la escuela auténtica por su rechazo a, o su desconocimiento de las numerosas formas en las cuales la Francmasonería ha cambiado y se ha desarrollado durante el período para el cual existen registros históricos. Están dispuestos a creer que el ritual ha sido practicado desde tiempo inmemorial, bien sea en sus formas fundamentales o bien conservando íntegramente su detalle.
La carencia de conocimiento acerca del origen de la Francmasonería y la variedad de aproximaciones que existen para enfocar este interrogante, explican tal vez la intensidad con la cual se investiga y la persistente atracción que ejerce.
La ausencia de dogmas oficiales implica que cada miembro de la Orden puede conferirle al ritual tanto o tan poco significado como desee. Ni siquiera en Inglaterra existe un patrón, ya se trate de un ritual controlado de manera centralizada o de una interpretación del ritual que deba ser aceptada por todas las logias.
El que alguna vez lleguemos a estar en medida de descubrir los verdaderos orígenes de la Francmasonería, es un interrogante que queda abierto.
«Los registros y documentos relacionados con la construcción medieval han sido revisados en su totalidad; pero los archivos religiosos, familiares y locales permanecen prácticamente inexplorados. Por otra parte, de ser cierta la afirmación de Anderson de que numerosos manuscritos fueron quemados deliberadamente en 1720 «por algunos hermanos preocupados de que dichos papeles fuesen a caer en manos extrañas», es bien posible que la evidencia crucial que buscamos ya esté perdida».


R.·. H.·. John Hamill, Bibliotecario y Curador de la Gran Logia Unida de Inglaterra y Past Master de la Logia de investigación Quatuor Coronati N° 2076.


Notas
  • [1]. Siguiendo la tradición masónica inglesa, el autor denomina El Oficio (The Craft) al conjunto de los tres grados fundamentales de la masonería y de sus miembros. Los tres grados fundamentales, Aprendiz, Compañero y Maestro, también se conocen como masonería azul.
  • [2]. James Anderson, Las Constituciones de los Francmasones. Con la historia, obligaciones, reglamentos Etc. de esta muy Antigua y Venerable Fraternidad, Londres, 1723.
  • [3]. Las Constituciones Góticas (Gothic Constitutions) son la recopilación de preceptos corporativos también conocida como Los Antiguos Deberes (The Old Charges)
  • [4]. Para una discusión sobre el tema de la leyenda de York, ver Begemann AQC 6 (1893); Gould AQC 5 (1892); Oliver AQC 61 (1948); Speth AQC 6 (1893) y Alex Horne La Leyenda de York en los Antiguos Deberes (The York Legend in the Old Charges) (Shepperton; A. Lewis, 1978). AQC: Anales de la Quatuor Coronati, Logia de estudios históricos perteneciente a la Gran Logia Unida de Inglaterra.
  • [5]. Anderson es la única fuente que puede citarse para sustentar la idea de que los eventos de 1717 constituyeron una restauración.
  • [6]. Los Pocket Companions comenzaron a aparecer en 1735 y eran una mezcla poco afortunada de plagios de las reglas y el recuento histórico de Anderson, junto con varios deberes y oraciones.
  • [7]. Ver Douglas Knoop, La Palabra Masónica (The Mason Word), AQC 51(1938).
  • [8]. El recuento más reciente de la teoría de la transición operativa-especulativa es 600 Años de Ritual del Oficio (600 Years of Craft Ritual) de Harry Carr, texto que se encuentra en el libro El Mundo de la Masonería de Harry Carr (Harry Carr’s World of Freemasonry) publicado en Londres por A. Lewis, 1984.
  • [9]. Ver C.F.W. Dyer, Algunas reflexiones acerca del origen de la Masonería Especulativa (Some Thoughts on the Origin of Speculative Masonry), AQC 95 (1982).
  • [10]. Andrew Durr, El origen del Oficio (The Origin of the Craft), AQC 96 (1983).
  • [11]. Henry Sadler, Hechos y ficciones masónicos (Masonic Facts and Fictions), Londres 1887; reimpreso por Wellingborough (Aquarian Press, 1984).
  • [12]. Ver J. S. M. Ward, La Francmasonería y los antiguos dioses (Freemasonry and the Ancient Gods) segunda edición (Londres, 1926). A. E. Waite, La tradición secreta en la Francmasonería (The Secret Tradition in Freemasonry), (Londres, 1911).
  • [13]. Alfred Dodd, Shakespeare: creador de la Francmasonería (Shakespeare: Creator of Freemasonry) (Londres, circa 1935) y ¿Fue Shakespeare el creador de los rituales de la Francmasonería? (Was Shake- speare the Creator of the Rituals of Freemasonry?), (Liverpool, sin fecha).






LO EXPUESTO EN ESTE INTERESANTE TRABAJO, TAMBIEN FUE DESARROLLADO CON MUCHA AMPLITUD EN NUESTRO TRABAJO TITULADO "MASONERIA: ORIGEN Y DESARROLLO", NO SOLO CON OPINIONES Y DOCUMENTOS MASONICOS, SINO COMO CORRESPONDE CON OPINIONES DE ESTUDIOSOS NO MASONES Y PRUEBAS ARQUEOLÓGICAS QUE DEMUESTRAN QUE LA MASONERIA OPERATIVA YA EXISTÍA EN SUMERIA LA CUNA DE LA CIVILIZACION.  Herbert Oré Belsuzarri.

Herbert Ore - Masoneria Origen y Desarrollo