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domingo, 14 de enero de 2018

El Cuadro de Dibujos

José María Villa

En el centro del pavimento de mosaicos, ubicado en el centro de la logia el M:.de C:. descubre el “Cuadro de Dibujos” para abrir los trabajos e iniciar la Tenida. A partir de ese momento todas las circunvalaciones se realizan alrededor de ese punto geométrico.

¿Que significado tiene aquello alrededor de lo cual giran todos los integrantes de la L:., y cuya presencia nos permite iniciar los Trabajos?.

La importancia del “Cuadro de Dibujos” radica en que nos muestra la senda que debemos seguir todos los masones, a través de la virtud, y los trabajos que debemos realizar para poder subir por la Escala de Jacob.

El origen de este cuadro, se remonta a la antigua Masonería operativa, aunque en ella, el cuadro era dibujado directamente en el suelo al iniciar los trabajos y borrado una vez que éstos llegaban a su fin.


De hecho, es suficiente la sola presencia del cuadro, de las tres grandes luces (el Libro de la Ley Sagrada, el Compás y la Escuadra, atributos de los tres oficiales principales de la Logia) y de las tres pequeñas luces (Sabiduría, Fuerza y Belleza) para que una tenida pueda celebrarse con toda legitimidad, aunque faltaran los restantes elementos simbólicos que decoran la Logia.

Los cuadros de dibujos que se utilizan en las Logias no son todos iguales, cada taller elige aquel que considera más adecuado para su manera de trabajar el ritual, y constituye una suerte de guía para ser consultado de manera constante a medida que realizamos nuestros trabajos en tenida, evocando los planos que los constructores tenían a la vista cuando realizaban su obra.

El cuadro es un rectángulo donde su ancho y lado representan los Puntos Cardinales. Arriba el Este, abajo el Oeste, a la izquierda el Norte y a la derecha el Sur. Los Puntos Cardinales representan al mundo, en donde debemos trabajar.

En su interior, arriba a la izquierda se encuentra el Sol y a la derecha la Luna. Constituyen las dos formas de adquirir conocimiento. La experimental con el Sol y la inductiva con la Luna. El experimental es el que aprendemos en el camino de la vida, con nuestros aciertos y desaciertos, en nuestras decisiones. La Inductiva aprendemos de los demás, pues al ser considerados aprendices tenemos a un Vigilante, y a los demás hermanos que nos ayudan en descubrir las alegorías. Lo practicamos esto de la misma forma en que el Sol nos ilumina directamente con sus rayos y la Luna nos ilumina indirectamente a través de la luz del Sol.

La base se encuentra adornada con Baldosas Blancas y Negras, las que nos muestran que a pesar de la diversidad y del antagonismo de toda la naturaleza, en todo reside la más perfecta armonía. Esto nos sirve como lección para que no miremos las divisiones de los colores de las razas y el antagonismo de las religiones.


En el Cuadro de Dibujos podemos observar una réplica del templo masónico incluso la forma y orientación del cuadro guarda en su escala una exacta proporción con la de la Logia. Además están dibujados en el cuadro:

· las grandes luces, representadas por el ara con el libro de la ley, la escuadra y el compás,

· las pequeñas luces, representadas por las columnas en los 3 estilos Jónico, Dórico y Corintio. Representan también: la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza; Sabiduría en el discernimiento, Fuerza en la determinación y Belleza en toda acción. Se encuentran representadas en Logia por el VM y los VVig.

· las tres joyas móviles (la Escuadra, el Nivel y la Plomada)

· y las herramientas del Aprendiz (el Mazo, el Cincel y la Regla de 24 pulgadas)

La Logia tiene además tres ornamentos: la Cadena de Unión la Estrella Flamígera, y el Piso Mosaico. La Cadena de Unión simboliza la gran cadena universal de la fraternidad. El piso Mosaico, hecho de cuadro negros y blancos alternados, nos recuerda todas las oposiciones y dualidades de la vida material, luz y sombra, bien y mal, pasado y futuro, a las que hay que sobreponerse para subir más alto. La Estrella Flamígera se halla en el centro geométrico de la Logia y desde allá irradia su acción.

Asimismo, la cuerda de doce nudos, que aparece enmarcando el cuadro se corresponde con aquella que rodea por su parte superior el recinto de la Logia, teniendo ambas el mismo sentido. Observamos la que de los vértices de la cuerda de 12 nudos penden cuatro borlas, las que representan las cuatro virtudes cardinales: Fortaleza, Temperancia, Prudencia, y Justicia (La Justicia es el resultado de la Fortaleza temperada por la Prudencia).

De este modo el cuadro nos está indicando que el camino debe realizarse dentro de la L:., utilizando las herramientas y enmarcado en la virtud. Por esa razón todas las Planchas que leemos están siempre relacionadas con algún aspecto del cuadro de dibujos.

El conjunto de emblemas y símbolos que contiene el cuadro en su interior, conforma una síntesis visual y geométrica que «recoge» lo esencial de la enseñanza iniciática del grado. Por lo tanto, el cuadro de Dibujos constituye un soporte de contemplación y concentración que ayudan al conocimiento del verdadero sentido del trabajo masónico. En lo que se refiere a la función simbólico-ritual, la contemplación del cuadro de Dibujos es comparable a los mandalas orientales.

El techo de la Logia representa el cielo estrellado, generalmente siete estrellas sirven de símbolo para todas las demás, recordando también los siete hermanos indispensables para que una Logia pueda trabajar en forma regular (Siete hacen la Logia perfecta).

Además, la Logia cuenta con la iluminación del Sol y la Luna, las grandes luminarias del día y la noche, que nos recuerdan que los masones debemos trabajar sin tregua, día y noche. Al cielo estrellado se sube por una escala con muchos peldaños. 

Podemos afirman que la escalera como símbolo no es patrimonio exclusivo de la masonería. Se ha utilizado a lo largo de toda la historia y por toda la faz del planeta, es una suerte de arquetipo que transmite la idea de conexión entre lo inferior y lo superior y viceversa. Transmite la idea de un camino de elevación. El instinto natural a subir y ver todo desde lo más alto, es algo que está arraigado en lo más profundo de nuestros espíritus.

Apoyada sobre el ara se encuentra la escala de Jacob. Los 7 peldaños simbolizan las 7 virtudes capitales, llamadas así porque teológicamente se supone que combaten a los 7 pecados capitales. Ellas son: Prudencia, Templanza, Fortaleza, Justicia, Fe, Esperanza y Caridad ubicadas en el parante izquierdo de la escalera masónica, en correspondencia con las artes liberales: gramática, retórica, lógica, aritmética, geometría, música y astronomía, ubicadas en el derecho, constituyendo un todo donde se complementan el conocimiento y el amor. El mundo material con el espiritual.

Tres de ellas fueron importantes en la edad media, las llamadas virtudes teologales, a saber: Fe, Esperanza y Caridad. En esos tiempos se decía que la Fe en Dios nos da la Esperanza de alcanzar la redención y la salvación mediante la práctica de la Caridad. Lo importante de rescatar, es que el camino hay que recorrerlo realizando una vida virtuosa, de acuerdo a los usos y costumbres de la época.

La Fe está simbolizada por una cruz, en ocasiones con la letra F o por una pala, la Esperanza por el ancla y la Caridad por una copa.

El término Fe se expandió como la creencia en las verdades reveladas, pero su uso es muy anterior a la religión católica, en realidad “la Fe se refiere a las verdades íntimas”. Tenemos Fe cuando golpeamos por primera vez las puertas del Templo pidiendo una Luz que ni siquiera sabemos que existe, tenemos Fe cuando depositamos nuestra confianza en nuestros HH:. y juramos dar la vida por ellos, los ejemplos son innumerables.

Más arriba nos encontramos con el Ancla que representa la Esperanza, “es el fuego que sostiene en el camino hacia el objetivo esperado”. Es el ancla que le da seguridad a la nave en medio de la tormenta, entre las olas y vientos, es la que la mantiene en su lugar. Nos transmite la imagen de firmeza, de constancia, de perseverancia. En muchos cuadros, junto a ella encontramos una Llave, su inclusión se explica por ser la Esperanza la que abre las puertas que permanecen cerradas, nuestra incansable labor deber ser un constante abrir puertas y pasar a través de ellas en el camino hacia la Verdad. La Esperanza se apoya en la Fe, sólo con ésta última se pueden abrir puertas a lo desconocido a la espera de encontrar luz y conocimientos.

Por último encontramos a la Caridad, la copa ofrecida y junto a ella la mano tendida, es la muestra de amor hacia nuestros HH:. y hacia la humanidad toda, es el consuelo al que necesita de esa mano que lo asista, que le brinde apoyo y contención. Que está dispuesta a dar sin pedir a cambio.

No puedo dejar de relacionar las tres virtudes enunciadas con la frase que corona el ingreso a nuestro templo “pedid y se os dará, buscad y encontraréis llamad y se os abrirán las puertas…” Sabemos bien, que cuando pedimos, estamos solicitando la Luz, cuando buscamos, estamos queriendo hallar la Verdad y cuando llamamos, estamos pretendiendo ingresar al Templo, pero ese pedido no tendría sentido si no se hiciera con Fe, esa búsqueda de la Verdad no se hiciera con la Esperanza de encontrarla y el ingreso al Templo es en definitiva un acto de Caridad, un acto de amor tanto de aquellos que abren la puerta para recibirnos, como de los que ingresamos para unirnos en fraternal abrazo.

Estas reflexiones me llevan nuevamente al símbolo de la escalera como portal, como medio de comunicación entre dos mundos, superior e inferior, celestial y terrenal, espiritual y material. Del mismo modo la puerta del templo que comunica lo sagrado y lo profano, nos permite el paso de un lugar al otro.

Volviendo a la Escalera de Jacob, se cree que la piedra donde éste apoyó su cabeza para conciliar el sueño fue luego el lugar donde se erigió el primer Templo de Salomón, en el Monte Moria. Más allá de que este dato no pueda ser comprobado científicamente, no podemos dejar de notar el marcado simbolismo masónico en el sueño del patriarca ubicando la piedra bruta en la base, en un extremo de la misma y la presencia de su Dios en persona, en el otro, fuente de luz y sabiduría.

La escala descansa sobre el libro de la ley, que a su vez reposa en el ara. Esto nos recuerda la narración bíblica del sueño de Jacob, quien se duerme usando una piedra como almohada y sueña que ve una escala que se eleva de la tierra hasta el cielo, donde hay ángeles subiendo y bajando. Cuando se despierta, Jacob es presa del temor, y decide que se encuentra en un lugar santo, que es la puerta del cielo. Usa la misma piedra que le sirviera de almohada, y la erige en altar. El altar, por lo tanto, es esa misma piedra de donde partía la escala que soñó Jacob en su cabeza, y así lo representa nuestro cuadro de dibujo.

Este Simbolismo, de la escala de Jacob, es una representación del ascenso espiritual del hombre en búsqueda de la perfección. Estando íntimamente ligada a la idea de perfeccionamiento del ser, la escala también está relacionada con la iniciación y esto explica su empleo en el Primer Grado. La cúspide de la escala llega al cielo, oculto a los ojos profanos por las nubes de la ignorancia. La Escala de Jacob es la senda que debemos seguir los Masones.

El sueño enseña, la vigilia adormece. Jacob desnudo, sin estar apegado a ninguna cosa material, se apartó del camino, acostó su cabeza sobre una piedra y vio la escala que unía la tierra con el cielo y vio en ella a los ángeles que subían y bajaban. Primero subían y luego bajaban.

Hay que subir pero nadie puede quedarse arriba, hay que bajar.

Una vez que se tiene el conocimiento. El conocimiento es exigencia. No se sube para disfrutar. Se sube para bajar y realizar junto a otros, aquí en la tierra la tarea que uno aprendió como útil para la humanidad. Ese es el sendero.

Por eso QQHH:. al pie de ella suele representarse nuestra Piedra Bruta, porque debemos continuar nuestra incansable tarea de pulirla con los nuevos conocimientos con que bajamos. Debemos también llevar esa iluminación a nuestra vida profana. Como masones, nuestro objetivo es luchar por la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, en un marco de tolerancia, no sólo dentro nuestros talleres, sino fundamentalmente en el mundo profano.

Cada cosa que obtenemos debe ser fruto del esfuerzo y la dedicación para ser merecedores de ella. No sería digno de un verdadero masón recibir el premio de la luz y el conocimiento sin el anterior trabajo y sacrificio. Siempre es necesaria nuestra acción previa. Para recibir, debemos pedir. Para hallar, debemos buscar y para que se nos permita el ingreso, debemos llamar. Siempre será necesario nuestro esfuerzo para ascender esos escalones, nuestra voluntad para vencer la ley de gravedad y elevarnos, despegarnos del suelo, de los vicios, de la llamada triada tenebrosa, la ignorancia, el fanatismo y la ambición. Pero tanto sacrificio no tendría sentido o verdadero valor si no volcamos en nuestra vida cotidiana aquello que hemos recibido en lo alto.

Todo ser humano puede subir, pero hay que preparar la subida, hay que trabajarla y para eso estamos aquí, porque no es un regalo, ni estamos predestinados para ello.

Acá nuevamente quiero evocar la alegoría de la escalera como un portal y relacionarlo con la puerta de nuestro templo, que separa lo profano de lo sagrado.

Yo estoy convencido que el masón en su vida profana debe iluminar con el ejemplo, debe ser fuente inspiradora de otros hombres. Debe transmitir con su comportamiento aquellos valores y conocimientos que adquiere en lo alto de la escalera, y bajarlos a su día a día, a su entorno familiar, laboral, ciudadano. Su piedra bruta, cada vez más cúbica debe servir para que otros hombres vean en él una referencia.

No es eso acaso lo que buscamos cuando evocamos a los ilustres H:. que nos precedieron y cuyas magníficas vidas nos invitan a modestamente tratar de imitarlos? No son acaso sus méritos en el mundo profano lo que nos motivan? Qué sería de la humanidad si todo aquello que nuestros ilustres HH:. recibieron hubiera quedado dentro de sus talleres?

Los invito a que nuevamente observemos nuestro cuadro de dibujo y veamos en la Escalera de Jacob nuestra obligación de ser ejemplo de vida, llevando a nuestra vida cotidiana los valores y las virtudes que cultivamos. Que nuestro objetivo no sólo sea el de subir la escalera en busca de conocimiento y verdad, sino que también sea el de bajar a aplicar lo recibido en este mundo actual que tanto lo necesita.

Se sube en soledad, pero no para uno mismo, el objetivo es la sociedad. Se sube para volver y educar a los demás, para que todos puedan subir. 

Esa es la función del Masón.

http://josemariavilla.blogspot.pe/2007/02/el-cuadro-de-dibujos_4197.html

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