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miércoles, 31 de enero de 2018

LA IMAGINACIÓN EN LA MASONERÍA

Sísalo Wancjer


En la masonería es esencial la bella, seductora y vivificante imaginación, unida a las poderosas acciones y realizaciones 

No hay proceso iniciático sin la constante imaginativa. Es imposible enfrentar los procesos de conocimiento iniciático sin acentuar, sin hacer un esfuerzo, sin hacer un trabajo constante en los ámbitos de la imaginación. Categóricamente podemos afirmar que imaginación e iniciación son inseparables, que no habría procesos iniciáticos sin los vislumbres de los universos simbólicos, a través de la construcción mental de imágenes en los procesos dinámicos que nos imponen los rituales de paso y en los rituales de ambientación gradual que hacen posibles el estado espiritual del trabajo en logia.

Una de las causas del fracaso iniciático y de la rutinización del hacer masonería, que lleva al tedio y a la indiferencia y a la distanciación, es la pérdida – conciente o inconciente - de la capacidad imaginativa de los iniciados. Es la constatación de una predisposición mental que nos lleva a la negación del imaginario colectivo, es decir, a la negación de nuestra disposición de caracterizar a nuestro colectivo iniciático como una creación ética singular, en sus significaciones y representaciones, en nuestras maneras de sentir y desear, y en las maneras de pensar en conjunto sobre los fenómenos del existir.

La masonería nos invita a encontrar la piedra oculta en nuestra conciencia, una piedra bruta que nos viene de nuestra más profunda condición primordial, la que deberemos pulir para tornarla en pieza perfecta para la construcción de nuestra espiritualidad, o tal vez la piedra pulimentada que tenemos en la maraña de nuestra conciencia, y la que debemos extraer de entre la espesura de nuestras contradicciones y errores, para que determine el carácter de nuestra reconstrucción espiritual.

Qué momento pleno de imaginación aquel en que fuimos despojados de nuestros metales, para iniciar un viaje al interior de nuestra conciencia! Recordemos a Oswald Wirth, (Ilustre masón suizo, 5 de agosto de 1860 - 9 de marzo de 1943) quien nos recuerda los objetivos de los emblemas del Gabinete o Cámara de Reflexiones: “entremos en nosotros mismos, profundicemos, hagamos abstracción de las apariencias exteriores y penetremos hasta el esqueleto mismo de la realidad despojado de todo manto seductor. Cuando Saturno haya llevado a cabo su obra, el Gallo de Mercurio despertará nuestra inteligencia, abierta entonces a las verdades iniciáticas”. (Manual del Aprendiz Masón) ¡Imaginación! ¡Bella, seductora y vivificante imaginación!

Y luego de un tiempo imposible de determinar (porque suponemos que el candidato no tiene ningún medio de medirlo), nos fueron a buscar y nos privaron del más precioso de los sentidos. De allí en adelante, no nos quedó más que imaginar. Hasta hoy. Y así será hasta el día en que nuestras formas materiales cesen su actividad biológica, y las formas que nos identificaron se diluyan, y solo quede la imaginación en torno a nuestro recuerdo, la imagen sublime de quienes nos han querido, y la imagen de las equidistancias de quienes nos reconozcan en nuestros méritos y nuestros defectos y errores.

El cambio y la Tradición son las cualidades que permiten a la Masonería mantener su presencia en medio de las evoluciones y las revoluciones que caracterizan el tránsito del hombre, a través de los siglos. En torno a ellos está el proceso cotidiano de construcción y reconstrucción de nuestro ser.

Ese proceso, invita a que sea hecho con las ideas fundamentales de la Masonería.

http://masonesporlamasoneria.weebly.com/publicaciones/la-imaginacion-en-la-masoneria

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