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viernes, 27 de julio de 2012

LOS MASONES Y LA INDEPENDENCIA DEL PERU - III


Tomado de FENIX NEWS

Los masones y la independencia del Perú – III

Herbert Oré Belsuzarri

LOS MASONES Y LA INDEPENDENCIA DEL PERU ( III )

V. LA CAPITULACION DE AYACUCHO.
Javier Agüero Vega (Masonería Oficiosa y Masonería Histórica) anota: En esta selección de relatos, lo más destacable fue el famoso abrazo de Maquinguayo celebrado antes de la batalla de Ayacucho y donde los HH:. Masones de ambos bandos se reconocen entre sí para luego evitar herirse durante el combate. Los cronistas no iniciados asumen que ese abrazo fue para que las familias se reunieran antes de la batalla en atención a que algunos miembros eran realistas y otros independentistas. Sin dejar de ser posible la  propuesta de los historiadores profanos, lo que parece reafirmar el complot  masónico es el hecho que siendo la batalla de Ayacucho el combate decisivo para la independencia o la continuación del virreinato, fue sin embargo la que menos bajas y heridos produjo.
En este sentido se afirma que la capitulación fue firmada la noche anterior en un trabajo logial conjunto donde se acordó además que los HH:. se reconocieran con los signos que le son comunes. La versión de la firma previa de la capitulación adquiere visos de autenticidad porque La Serna fue herido precisamente en la mano derecha quedando imposibilitado de firmar en el campo de batalla.
La capitulación ha sido llamada por el historiador español Juan Carlos Losada como “la traición de Ayacucho” y en su obra Batallas decisivas de la Historia de España (Ed. Aguilar, 2004), afirma que el resultado de la batalla estaba pactado de antemano. El historiador señala a Juan Antonio Monet como el encargado del acuerdo: “los protagonistas guardaron siempre un escrupuloso pacto de silencio y, por tanto, sólo podemos especular, aunque con poco riesgo de equivocarnos” (Pág. 254). Una capitulación sin batalla se habría juzgado indudablemente como traición. Los jefes españoles, de ideas liberales, y acusados de pertenecer a la masonería al igual que otros líderes militares independentistas, no siempre compartían las ideas del rey español Fernando VII, monarca considerado tiránico además de ser firme sostenedor del absolutismo.
Por el contrario el comandante español Andrés García Camba refiere en sus memorias como, los oficiales españoles apodados más tarde “ayacuchos”, fueron injustamente acusados a su llegada a España: “señores, con aquello se perdió masónicamente” se les dijo acusatoriamente, -”Aquello se perdió, mi general, como se pierden las batallas”, respondieron los veteranos de la batalla.
El 4 de diciembre de 1836 el parlamento español autoriza a sus gobiernos para que, no obstante los artículos de la Constitución promulgada en Cádiz en el año de 1812, pueda concluir tratados de paz y amistad con todos los nuevos estados de la América española, sobre la base del reconocimiento de su independencia, y renuncia de todo derecho territorial ó de soberanía. Debido a distintos desencuentros España firma el tratado con el Perú el 14 de gosto de 1879 mediante la firma en París del Tratado de Paz y Amistad España-Perú, por parte de España lo hace el Marqués de Molíns y Mariano Roca de Togores, y por el Perú, Juan Mariano de Goyeneche y Gamio, Conde de Guaqui. España envía como su primer embajador en Lima a Emilio de Ojeda.
Como se podrá percibir las gestas libertarias previas y la independencia del Perú son actos de una misma decisión: “La búsqueda de la Libertad” y más allá de cual sea la motivación, en el Perú se sello la independencia de América latina del yugo español.
En otro interesante trabajo del Mason Francisco José Del Solar:  LAS CORTES DE CADIZ Y LA MASONERIA, anotaEl ilustre hermano masón, jurista, político y poeta peruano José Gálvez Barrenechea (Tarma 1885-Lima 1957) escribió: “La independencia fue labor de masones y los fueron todos y casi todos los que conoces y veneras por Padres de tu Patria, y entre ellos, como descubrirás, más tarde, hasta sacerdotes hubo” (…) “La masonería sirvió maravillosamente a la labor de la libertad.”
En el Perú en varias ciudades la participación masónica es evidente, así tenemos, Lima, Trujillo, Tacna, Lambayeque y Arequipa. De estos ilustres hermanos recordamos a: Francisco Javier de Luna Pizarro, presidente del Primer Congreso Constituyente del Perú; José de la Riva Agüero, líder de la emancipación americana; Algunos miembros de la orden participarían en la confección de los símbolos patrios como José Gregorio Paredes, diseñador del Escudo Nacional; José de Torre Tagle, Bernardo Monteagudo, Francisco Javier Mariátegui, Tomás Guido y Hipólito Unanue,  participaron en su oportunidad en los decretos referidos a la Bandera. El Himno Nacional fue cantado por primera vez por Rosa Merino, madre del que fue primer gran maestro de masones, Antonio Arenas Merino.
En las provincias los Francmasones que se alzaron fueron: 1805 en el Cusco, Gabriel Aguilar y Manuel Ubalde; 1811 en Tacna, Francisco Antonio de Zela; 1812 en Huánuco, Juan José Crespo y Castillo, Domingo Berrospi y Juan Antonio Navarro; 1813 en Tacna, Enrique Pallardelle y Pedro Calderón de la Barca; 1814 en el Cusco y Arequipa,  Mariano Angulo, Mariano Melgar y Matías Pumacahua; 1818 en el Callao, José Gómez, Nicolás Alcázar y Casimiro Espejo; 1819 en Lima, José de la Riva Agüero, Mateo y Remigio Silva.
Entre 1821 y 1825, los masones informaron a San Martín todo lo relacionado con su avance de Paracas-Pisco. Luego le dieron personal y logística en su avance por los valles de Ica, Chincha y Cañete; Facilitaron, a través del francmasón José Faustino Sánchez Carrión, la llegada y las posteriores victorias de Bolívar; La aprobación como lema oficial del Perú en 1825 del “mote”: “Firme y feliz por la unión”, que fue santo y seña de los ejércitos independentistas y su posterior acuñación en las primeras monedas peruanas de oro y plata.
José Carlos Mariategui, anota en su más popular libro lo siguiente: Tuvo el Perú un clero liberal y patriota desde las primeras jornadas de la revolución. Y el liberalismo civil, en muy pocos casos individuales se mostró intransigentemente jacobinos y, en menos casos aún, netamente antirreligiosos. Procedían nuestros liberales, en su mayor parte, de las logias masónicas, que tan activa función tuvieron en la preparación de la independencia, de modo que profesaban casi todos el deísmo que hizo de la masonería, en los países latinos, algo así como un sucedáneo espiritual y político de la reforma. (José Carlos Mariategui, Siete Ensayos de Interpretación dela Realidad Peruana, RED Ediciones 2006, Pág. 166)
Como se podrá percibir la historia se puede haber redactado de diferentes formas, pero la realidad es única. Es innegable la participación de los masones y la importancia de ella ha quedado perennizado en sus diferentes actos que la historia no ha podido soslayar, aunque aún le cuesta reconocer.

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