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sábado, 22 de agosto de 2020

Mitología mesopotámica. Demonios: La personificación, en la Tierra, del sufrimiento humano

Mitología mesopotámica. Demonios: La personificación, en la Tierra, del sufrimiento humano

Si bien es cierto que las actuales representaciones demoníacas, son inequívocamente de origen mesopotámico, no lo es menos que las presentes conceptualidades religiosas occidentales sobre su asignado papel, parecen distar mucho de ser compatibles con la esencia de sus primitivas atribuciones o significados. Ésta aparente incompatibilidad tiene visos de ser resuelta sobre las aportaciones realizadas por las teologías que acompañaron a las dinastías conquistadoras del Oriente Medio, a finales del I milenio a.c., siendo en éste periodo de la Historia, donde tal vez debemos de situar ese “punto de inflexión” divergente de unas creencias que durante más dos mil quinientos años se mantuvieron en su primordial estructura en la “Creciente Fértil”, prácticamente indelebles.

« (36) A la casa que no abandona quien entró en ella. Por el camino que no tiene regreso. Donde el polvo es su alimento y la arcilla su sustento; donde no ven la luz y viven en la oscuridad; donde visten plumas, como los pájaros; Donde el polvo y el silencio lo cubre todo…» Descripción del “Más Allá”· Pasaje de la “Epopeya de Gilgamesh”. Tablilla VII. 36-39. Versión de la Biblioteca de Ašurbanipal.

Ésta versión sobre recopilaciones de textos mucho más antiguos, probablemente sumerios, nos dibuja la percepción del “Inframundo” para las mesopotámicos – El “Kur-nu-gi-a” o “Ki-gal”. “El País del No Retorno” que estaba situado en la segunda contra-bóveda del Universo, rodeado de siete murallas, y por debajo del “Reino del Apzu” – . “Más Allá” que, como podría ser obvio para algunos, no contempla las actuales consideraciones judías y cristiano-musulmanas de un “Cielo” y un “Infierno”. Es más, aunque su diosa regente, “Ereshkigal”, dispusiera del consejero “Namtar” y sus “Petû” para guardar las “Siete Puertas del Inframundo” (Kramer-Botteró, 1989), sus atribuciones no son comparables, ya que el protagonismo de éstos se ceñía en exclusividad en evitar el regreso de las “almas” o “espíritus” al mundo de los vivos, evitando sus más que posibles tenebrosas secuelas, sin poseer atribuciones punitivas sobre los entes allí constreñidos – Caso similar lo constituía el dios Ningišzida en un papel de “guzalû”o “detentor” de las almas que conseguían traspasar esas puertas. En la tradición mesopotámica, semítica occidental (Isaías, 29,4) e hurrito-hittita, era posible, con la intermediación de hechiceros y brujas, invocar al espíritu de un fallecido – . En definitiva, hablamos de un “reino” donde únicamente la “parte divina” del hombre, fruto del sacrificio del dios Quingu, permanecería eterna – En determinadas versiones, Kingu era el cabecilla de los “Igigi”, dioses del Apzu, en la revuelta contra los dioses del Cielo, los “Anunnaki”, que los esclavizaban y en la que se convino, por mediación de Enki/Ea, la creación del hombre para sustituirlos – .Éste “espíritu” o “parte inmortal” , lo denominado en sumerio-acadio como “ekimmu” y que literalmente significa “lo que es arrebatado”, por lo que un epónimo de “demonio” en lengua acadia es el término “ekkimu[m]” y que puede traducirse como “El Arrebatador (de las almas)”.

Los sumerios reconocían tres tipos diferentes de “entes espirituales”, o “demonios”, según su fisiología y naturaleza: Los que podríamos definir como “fantasmas” o la “conciencia del difunto” tras su muerte y que , aunque supuestamente recluidos en el Kurnugia, tendrían la posibilidad de vagabundeaban por el mundo; Los naturalizados como mitad hombre y mitad demonio y que simbolizaban seres cuyos modos consistían en traer el miedo y la desazón; Y ya por último los “demonios-alados” que eran de descendencia divina o “(l)ilù lemnûtu” y cuya función respondía a la aplicación de los castigos de los dioses hacia los hombres como fruto de una indignidad hacia su culto o bien por la decisión caprichosa de los primeros .


Placa de terracota paleobabilónica, 1894- 1595 a.c., que podría corresponder a Lilîtu (Alternativa la diosa Ishtar como “Estrella de la Noche”..). Aparece flanqueada por dos búhos, símbolo de la noche, y coronada como diosa-demonio, sosteniendo los signos deíficos de la cuerda y la vara de medir. British Museum.

En el primer grupo de “fantasmas” aparecen los “utukku” o “espectros”. Se trata de almas recluidas en el inframundo que toman carta cata de presencia al ser invocados mediante la magia hechicera y que eran utilizados para prácticas prohibidas. – Caso extenso era la predicción del futuro, o bien, como en el caso de su epopeya y tras el permiso de Nergal, esposo de la diosa Ereshkigal, Gilgameš hablar con su amigo Ea-bani o Enkidu, ya fallecido (L.W. King) – La diferencia con los “ekimmu”, que ya comentaremos mas tarde, estribaba en que estuvieran o no esclavizados por los hechiceros o brujas. Su peligro radicaba en que estas prácticas mágicas podían incluir la posesión de una persona viva.

Del segundo tipo son los “Alû” o “súcubos”. Demonios que se escondían en las esquinas oscuras de los poblamientos y que también recorrían los lugares solitarios al anochecer. Se trata de una horrible aparición que carece de boca, miembros y orejas. Eran reconocidos como entes mitad humanos, mitad demonio, y que acechan a los hombres incautos “envolviéndolos como si de un ropaje se tratara” o bien procedían entrando por las noches en las habitaciones en espera del cierre de los ojos de sus víctimas, para poseerlos sexualmente . Ésta aparición, muy posiblemente, tenga relación con otros “entes demoníacos” como “Lilîtu” o “Ardat(u) Lilit” – “Lilith”en hebreo, la primera esposa de Adam, “La que incita a la lujuria para luego no satisfacerla”, “El Pájaro de la noche” (Isaías, 34:13-15), “La que no conoce marido” – que son súcubos que poseen a los hombres para engendrar nuevos demonios. En definitiva, los súcubos, nos hablan de la “Infertilidad” con castigo al hombre, evitando conseguir descedencia. Tales aseveraciones vendrían soportadas en textos posteriores del “Midrash rabínico”, siglo II d.c. y que darían interpretación bíblica a la costumbre semítica de colgar del cuello de los niños un amuleto con la representación de “tres entes angelicales” denominados Senoy, Sansenoy y Semangelof para proteger a los infantes de la primera esposa de Adam y que son comparables al uso mesopotámico de amuletos contra demonios “Lamashtu”.

También del primer grupo son “ekimmu“, y que representan a los espíritus de los fallecidos que según las costumbres mesopotámicas han sido “olvidados” por sus allegados vivos – Es decir, no recibían las atenciones debidas en forma libaciones y ofrendas destinadas a su manutención en el “Mas Allá”. Presentes que eran pagados y presentados el templo –, por lo que se ven abocados, tras escapar, a buscar su sustento merodeando por la región de los vivos.

« El espíritu-demonio, el demonio demoníaco, el demonio-fantasma. De la lejana tierra han venido; Del lejano “Más Allá” bajo el mundo, ellos han venido. Para el Cielo ellos son desconocidos; En la Tierra ellos son incomprendidos. Ellos no están ni de pie ni sentados; Ellos no comen ni beben » Pasaje de las”Series Utukkû Lemnûtu”. Tablila “C”. Vol. II.

Una variante de éstos “espíritus perdidos” son las mujeres que murieron durante el parto, o mientras amamantaban a sus hijos, que “vuelven a la Tierra” en busca de su desamparado infante. También entran dentro de ésta categoría de “almas sin descanso”, los espíritus de la “hieródulas” o sacerdotisas de los templos, muertas o fallecidas – Recordar que el dios Enki dispuso que las mujeres infértiles se dedicaran a éstas labores, según el Poema de Enki y Ninmah -, o de hombres que han “rechazado casarse”, homosexuales (¿?) , en edad de matrimonio y que mueren sin cumplir su “destino”. Su peligro estribaba en que si un “ekimmu”, el cual hubiera sido desatendido o hubiera sufrido las anteriores circunstancias, vuelve a la Tierra, éste espectro podría intentar unirse de nuevo a su cadáver o bien poseer un nuevo cuerpo vivo con el que hubiera tenido conexión en su vida terrenal. Un cuarto demonio son los “Gallu” y que pueden tener la figuración de un toro, los llamados ” cabeza de toro” o “grandes demonios”. Como los demonios Alû acechan en la noche, pero indistintamente sus víctimas son tanto hombres como mujeres. Su posesión no tiene una vertiente sexual, sino que responden a la personificación de la “Enfermedad” , o la “Desgracia Ecónómica”, que pueden acarrear incluso la muerte. Dos espíritus-demonio “Gallú” fueron los que acompañaron tanto a diosa Inanna/Ištar, como a Gilgameš, en su “descenso al inframundo”. El rey asirio Senaquerib los describía como “gallû lemnûtu” o “demonios entre los demonios”.

« (5′) “Tú, ser hechizado quien le ha tocado”. “Tu, hechizada, hija de Anu”. “Tú, indeseable”. “Tu, tamarisco”. “Yo te he sometido, te expuso”. “Ea lo permitió , Ea lo ha desautorizado” (12′) “diabólica maldición en forma de “demonio-Gallu” » Pasaje de las “Series Šurpu” Tablilla I. Versión babilónico-kassita. (E. Reiner)


Amuleto contra demonios Lamashtu del periodo neo-asirio, 800 a.c. aprox.. Aparece amamantando a un cerdo y un perro, símbolos de lo impuro y del vagabundeo. British Museum.

Otro tipo de demonio es el llamado “Lamaštu“, “Labartû” o “Dimme”. Hablamos de un demonio del género femenino e hija del dios Anu. Los niños pequeños, sus madres y las embarazadas eran las personas más expuestas a sus ataques. Culpable de los abortos, de la mortandad y enfermedades infantiles, así como de la incapacidades maternales de las mujeres, son numerosos los ritos que ofrecen remedios contra ésta criatura. Ritos que están acompañados de la existencia de amuletos, de común utilización, y donde aparece su esposo, el rey de los demonios alados, “Pazuzu“. Se la representa en los textos y amuletos como un ser con cabeza de león, los dientes de un asno, senos desnudos – senos que en algunos amuletos aparecen amamantando a dos cerdos o a un cerdo y un perro. Recordar que para los semitas el cerdo es un animal “impuro” como competidor del hombre, ya que come lo mismo que éste – en un cuerpo cubierto de pelo, garras en las manos, además de extremidades inferiores de águila, y que en algunos talismanes parece sobre un asno, su animal representativo, y éste a su vez sobre una barca con la que recorre la Tierra.

Un caso aparte lo constituye Pazuzu, rey de los demonios y esposo de Lamashtu y que tiene una súbita aparición durante la Edad del Hierro como necesidad de una incipiente liturgia mágica en Mesopotamia. La naturaleza de Pazuzu se dispone en dos vertientes: Una como “espíritu benigno doméstico” y otra como “demonio alado” . Como “espíritu benigno” toma la atribuciones de un ente de la anterior Edad del Bronce, “Huwawa”, y de éste adopta los mismos rasgos faciales monstruosos que tiene como misión ahuyentar a los espíritus y visitas no deseadas. La importancia de la cabeza, y así aparece en los textos rituales, es trascendente al resultar crucial en las exorcizaciones contra una gran variedad de demonios – De ahí que en los anales arqueológicos se conserven más de éstos elementos que de cuerpo entero –. La principal diferencia entre Pazuzu y Huwawa estriba en su especial protección contra demonios alados o “Lilû”, y especial contra su esposa, el demonio femenino Lamaštu. Como “Rey de los Demonios Alados“, y siendo él uno de ellos, su fortaleza estriba en la dominación hacia sus súbitos y en su orden de retirarse sin causar perjuicio. La segunda personalidad de Pazuzu está definida por los rituales de hechicería y sus invocaciones. En este contexto, el “Rey de los Demonios” es dibujado como un ser estremecedor e itinerante por las ciudades y pueblo, donde busca un sustento que a su vez agradece protegiendo los hogares contra espíritus y el resto de los demás demonios, presentándose como: «Yo soy Pazuzu, hijo de Hanpu, rey de todos los lilû» y que tras ser aceptado a traspasar el umbral, añade: « Yo, el que conjura a los demonios y expulsa la maldad, (donde) yo entro, Dolor y Quebranto no son bienvenidos y (son) rechazados »

Después de ésta breve exposición parece evidente que no existe en el elenco demoníaco mesopotámico ninguna relación con las actuales concepciones infernales del “Inframundo”, es más, exceptuando tal vez Lilîtu – Aunque hemos de enmarcarla dentro de las tradiciones semíticas en contra de la “polución nocturna” – no parecen poseer tampoco ninguna faceta de “demonios tentadores”, en post de la pérdida de una supuesta virtud espiritual – aunque todos ellos parezcan representados en los textos rabínicos hebreos, así como del Antiguo Testamento -, que los asocie con su harto probada relación con las actuales consideraciones definitorias de “fantasmas”, “espíritus”, “almas en pena” y “demonios”, tanto en el folclore popular como en la liturgia religiosa. Por otro lado, si aparecen , estos seres fantásticos, como representativos de las desgracias, enfermedades y padeces generales del ser humano mesopotámico antiguo y, en extensión similar, los de una genérica humanidad fuera de tiempo. Dicho esto, se plantea un pregunta: ¿Donde en el tiempo debe situarse esa “bifurcación teológica” que modifica las anteriores percepciones semítico-mesopotámicas de la vida y muerte ..? Una posible respuesta:

« El Levante meridional mediterráneo pasó a formar parte del sector occidental del imperio macedonio, regido por Seleuco (Seleuco I, Nicator, 358?-280 a.c.) y es durante éste periodo cuando se documenta el resurgir en la literatura religiosa judía de un nuevo género: El llamado Apocalíptico. Estos escritos postrimeros están cargados de huellas inequívocas de las principales doctrinas del zoroastrismo sobre el Cielo y el Infierno…» Escatología zoroástrica y Apocalipsis judío. Paralelismos.

Referencias:

“Devils and Spirits of Babylonia” (Series Utukkû Lemnûtu) R. Campbell Thompson (1903)
“The Four wings and the origin of Pazuzu” in “Das gesitige erfassen der welt in Alten Orient” Frans A.M. Wiggermann (2007)

lunes, 13 de julio de 2020

Los dioses y los hombres en Sumeria

Los dioses y los hombres en Sumeria
CARLOS MAZA GOMEZ

✅ Teorías ancestrales relacionadas con los sumerios - | Catrinamagica

Una de las obligaciones del rey, en tanto disfrutaba de una comunicación privilegiada con los dioses, era la de interpretar sus deseos e intenciones. Todo ello no lo hacía de modo directo, ya que no compartía la misma naturaleza que ellos, sino mediante la interpretación de los signos que ofrecían. Estos signos estaban en la naturaleza por cuanto éste era el hogar de los dioses. Había pues que observar señales muy variadas, el movimiento de los astros, alteraciones en el cauce de los ríos, el vuelo de los pájaros, etc. Naturalmente, como pasaba con el culto diario, esta labor no era siempre ejercida por el rey en persona sino que había de delegar estas funciones en un grupo de sacerdotes.

“Al rey mi señor, tu siervo Balasi: saludos al rey mi señor. Que Nabu y
Marduk bendigan al rey mi señor.
En cuanto a lo que el rey escribió, ‘Algo está sucediendo en los cielos: ¿te has
dado cuenta?’. En cuanto a mí respecta mis ojos están fijos. Yo pregunto:
‘¿Qué fenómeno he dejado de ver (o) de comunicar al rey? ¿He dejado de
observar algo que no pertenece a su destino?’. En cuanto a la observación del
sol acerca de lo que el rey mi señor escribió -éste es el mes para observar el
sol, lo vimos dos veces: el 26 de Marheshran (y) el 26 de Kislev, conseguimos
observarlo. De este modo conseguimos observar el sol durante dos meses. En
cuanto a ese eclipse de sol del que habló el rey, no ha habido eclipse. El 27
miraré de nuevo y presentaré (un informe). ¿Para quién teme desgracia el rey
mi señor? No tengo información alguna”. (Frankfort, 1998, p. 275).

La relación de los mesopotámicos con sus dioses está presidida por la incertidumbre. Los dioses no se sujetaban a razón humana alguna y, por tanto, eran difíciles de prever en sus comportamientos. Ello no significa que fueran caprichosos sino que resultaban incomprensibles. La única manera de prever la desgracia que un dios preparaba sobre una persona o un pueblo era mediante la interpretación de signos, la adivinación de los mismos. Si los augurios dictaban que una desgracia caería sobre el país, crecía la incertidumbre. Podía ser que el rey hubiera faltado a alguno de sus deberes ceremoniales pero también podía tratarse de un ataque contra su persona por parte de un dios malintencionado en cuyo caso, la obligación del pueblo era proteger al rey. Se utilizaban en tales casos complicados ceremoniales donde el rey podía ayunar muchos días, o bien celebrarse actos en torno a una estatua real o su manto.

En caso extremo se llegaba a colocar durante cien días un rey “de repuesto” mientras el verdadero se ocultaba. Al cabo de ese tiempo y, con grandes honores, el rey falso era sacrificado a los dioses y el verdadero volvía a tomar los símbolos reales de su mando.

Hay dos aspectos que señalar en esta vertiente social de la relación del mesopotámico con los dioses que ya han sido apuntados líneas arriba. En primer lugar, la interpretación de signos y, en segundo, la protección de las personas ante los ataques de un dios. Respecto a esto último, sólo cabe mencionar la importancia de la magia y los conjuros en la mentalidad oriental antigua por cuanto se sometía a la persona en peligro a complicados rituales. Sin embargo, lo más importante en el estudio presente es la interpretación de signos.

Como se ha comentado, se pueden interpretar signos de la naturaleza. En lo que se refiere a la observación de los astros, ello está en la base de la confección de listas detalladas de los movimientos astrales y en una naciente e importante astronomía. Sin embargo, si la naturaleza no proporciona los signos oportunos ello no significa que un ataque divino no esté en marcha. Debido a esta nueva incertidumbre el mesopotámico era partidario de estimular la producción de signos mediante algunas acciones propias. El procedimiento más conocido era las extispicina o análisis de las vísceras de animales sacrificados en las ofrendas a un dios. De entre ellas el análisis del hígado era la preferida (hepatoscopia):

“Al rey mi señor, tu siervo Adad-shum-usur: Saludos al rey mi señor, que
Nabu y Marduk bendigan al rey mi señor.
Todo está bien por lo que respecta a los dignatarios del palacio posterior. En lo
concerniente a la vesícula biliar de lo que escribió mi señor, ‘¿Está torcida?’.
El firme lóbulo del hígado estaba doblado. La vesícula biliar había caído abajo.
Esta posición no es favorable. Lo que tendría que estar arriba estaba colocado
abajo. Durante dos días un líquido salía (de ahí). Es una buena señal. ¡Anímese
el rey!” (Frankfort, 1998, p. 277).

En todo caso, el sacerdote examina todos estos signos como presagios del peligro que ha de venir. Dada la importancia de los asuntos en juego el examen es muy detallado y comporta la actividad continuada de numerosas generaciones. Así, se encuentran tratados de considerables proporciones, particularmente a lo largo del primer milenio, tanto sobre este análisis de las vísceras como sobre la lecanomancia o interpretación de las formas que dejan las gotas de aceite sobre un tazón de agua, la de los sueños, de considerable importancia, sobre todo si el que soñaba era el rey. Así se fueron redactando listas de grandes proporciones sobre la posición de los astros así como sobre el significado de la misma. Como para las demás técnicas, los resultados siempre se presentaban bajo la fórmula “Si..., entonces...” que no representa una relación de causalidad entre una cosa y otra, desde luego, sino una relación de signo y significado.

“Si el día tercero (se observa) una penumbra lunar por ambos lados: los reyes
permanecerán lejos.
Si (la penumbra) se hace visible tres veces seguidas mes por mes: habrá nubes,
caerá la lluvia.
Si una estrella cae el día treinta: el rey no conseguirá atrapar a su enemigo”.
(Sanmartín y Serrano, 1998, p. 95).

sábado, 11 de julio de 2020

El rey y los dioses en Sumeria

El rey y los dioses en Sumeria.
CARLOS MAZA GOMEZ.

ᐈ Qué es la Mitología SUMERIA 【Descubre de qué se Trata】

Ya se ha comentado el hecho de que, según la tradición sumeria, el consejo de dioses confió en uno concreto, Marduk, para que les uniera a todos ellos defendiéndoles del ataque del Caos. Desde ese punto de vista, la realeza no es natural a los hombres sino un cargo que los dioses conceden. Como afirma la “Lista real sumeria”, la realeza es algo que bajó del cielo (Sanmartín y Serrano, 1998). Así pues, la autoridad, la legitimidad en tal puesto, proviene siempre del favor de los dioses que al igual que lo otorgan a un hombre pueden concedérselo a otro. De este modo, el rey mesopotámico siempre habrá sido elegido por los dioses y, por tanto, pertenece a la única dinastía legítima. Ello obligaba a que, cuando alcanzaba el trono un hombre de oscuro pasado, como fue Sargón al vencer a Lugalzagesi, se viera obligado a demostrar a través de una relación detallada cuál era su origen. Habitualmente, el antecedente más antiguo se hacía irrebatible al adjudicárselo a algún héroe mítico de imposible comprobación. Inmediatamente, esto comportaba que la dinastía derrocada era ilegítima y por tanto merecedora de la derrota.

En los tiempos protodinásticos se utilizaban los términos “amado” o “hijo” de los dioses para referirse a los reyes aunque ello no comportaba filiación alguna ni una naturaleza divina de los mismos. Los reyes eran hombres que ostentaban un cargo de naturaleza divina pero lo era el cargo, no ellos. Por eso el favor de los dioses podía cambiar si el rey olvidaba el favor concedido, si no llevaba el culto adecuadamente o no respondía a sus deberes como debía. El hecho de que se era rey por la gracia de los dioses se ve reflejado perfectamente en el himno que Lipit-Istar, rey de Isin, se dedica:

“Soy el hijo amado del divino Enlil;
en su templo Ki’ur me entregó el cetro.
Soy la delicia de la divina Ninlil;
en su templo Gagissu’a me fijó un buen destino ...
Yo soy aquél a quien el divino Luna (nanna)
miró con cariño;
él me habló amistosamente en Ur...
Yo soy aquél a quien el divino Enki abrió el oído;
él me entregó la realeza en Eridu”
(Sanmartín y Serrano, 1998, p. 59).

Sin embargo, es necesario destacar que hubo algunos que parecen haberse arrogado dicha naturaleza divina, al modo en que los faraones de Egipto se transformaban en dioses a su muerte. Este es el caso de Naram-Sim de Akkad o del rey Sulghi de Ur III. Sin embargo, los datos son algo incompletos y no se puede afirmar con total certeza su defensa de la divinidad del rey.

Habitualmente, los dioses venían precedidos en su denominación de un signo cuneiforme. Además, en la iconografía se les representaba con una tiara provista de cuernos a lo que hay que añadir, claro es, que se le rendía culto en los templos. En la estela de la victoria de Naram-Sim (figura 3) aparece el rey de gran tamaño y ostentando el símbolo divino de una tiara con cuernos. Además, se lee en una inscripción:

“Puesto que él colocó los cimientos de su ciudad bajo amenaza, su ciudad lo
solicitó como dios de su ciudad Akkade, de Istar en Eanna, de Enlil en Nippur,
de Dagan en Tuttul, de Ninhursag en Kes, de Enki en Eridu, de Sin en Ur, de
Samas en Sippar (y) de Nergal en Kutha, y construyó su tempo en Akkade”
(Postgate, 1999, p. 318).

Se cita así incluso la construcción de un tempo a él dedicado. Sin embargo, ha de observarse que su divinidad sólo se refiere a constituirse en dios de una ciudad, algo así como garante de su bienestar y esplendor. En el caso de Sulghi parece existir también el culto al mismo rey y su nombre se menciona repetidamente en el lugar habitual de los dioses. Incluso en una inscripción llega a autotitularse “dios del país”, pero sin embargo su iconografía le representa de forma humana sin los atributos divinos.

Por todo ello puede pensarse que la divinización de los reyes tuvo una naturaleza muy concreta con la que garantizarse la tutela sobre todo el territorio mesopotámico o sobre algunas ciudades. Incluso se puede afirmar que estos intentos de divinización real fueron esporádicos y no terminaron de hacerse definitivos ni duraderos. El rey, por tanto, fue siempre un hombre elegido por los dioses para llevar a cabo las funciones antes reseñadas pero que no compartía la naturaleza de estos dioses, siempre inaccesibles a los hombres.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Fue encontra antiguo reactor nuclear de hace 2 mil millones años

Fue encontra antiguo reactor nuclear de hace 2 mil millones años



En mayo de 1972 un trabajador en una planta de procesamiento de combustible nuclear en Francia notó algo sospechoso. Él había llevado a cabo un análisis de rutina de uranio procedente de una fuente de mineral aparentemente normal. 


Como es el caso con todo el uranio natural, el material en estudio contenía tres isotopos— es decir, tres formas con diferentes masas atómicas: uranio 238, la variedad más abundante; uranio 234, el más raro; y el uranio 235, el isótopo que es codiciado porque puede mantener una reacción nuclear en cadena

En otras partes de la corteza terrestre, en la Luna e incluso en los meteoritos, los átomos de uranio 235 conforman solo el 0,720 por ciento del total. Pero en estas muestras, que venían del depósito de Oklo en Gabón (una ex colonia francesa en el África Occidental ecuatorial), el uranio 235 constituía sólo el 0,717 por ciento. Esa pequeña diferencia fue suficiente para alertar a los científicos franceses que algo extraño había sucedido. Análisis posteriores mostraron que el mineral de al menos una parte de la mina estaba muy por debajo de la cantidad normal de uranio 235: unos 200 kilogramos parecían haber sido extraídos - suficiente como para hacer media docena de bombas nucleares.

Científicos de todo el mundo se reunieron en Gabón para explorar este fenómeno. Ellos encontraron que el sitio donde se encontró el uranio es un reactor nuclear subterráneo muy técnico más allá de las capacidades de nuestro conocimiento científico actual. Este reactor nuclear surgió hace 1,8 mil millones años y estuvo en funcionamiento durante unos 500.000 años. 
Los científicos investigaron la mina de uranio y los resultados se hicieron público en una conferencia de la Agencia Internacional de Energía Atómica. Los científicos encontraron restos de productos de la fisión y desechos de combustible en varios lugares dentro del área de la mina.

En comparación con este enorme reactor nuclear, nuestros reactores nucleares actuales son mucho menos impresionante, meros aparatos primitivos. Los estudios indican que el reactor nuclear de la mina de uranio era de varios kilómetros de longitud. Sin embargo, para un gran reactor nuclear de esta índole, el impacto térmico con su entorno se limitaba a solo 40 metros (unos 131 pies) en todos los lados. Aún más asombroso, los residuos radioactivos aún no han migrado fuera del sitio de la mina. Se mantienen en su lugar por la geología de la zona.

Es necesario comprender que, lo que era tan increíble para todos, era que una reacción nuclear se había producido tal que el plutonio (un subproducto) fue creado y que la propia reacción nuclear se había "moderado", lo que ha sido por un largo tiempo el "santo grial" de la ciencia atómica

La habilidad para moderar la reacción significa que una vez se ha inició una reacción, uno era capaz de aprovechar la potencia de salida de una manera controlada, incluyendo el tener la habilidad para evitar la explosión y la liberación de toda la energía de una solo vez.

Frente a estos resultados, la comunidad científica considera que la mina es un reactor nuclear "natural". Ellos llegaron a la conclusión de que el mineral se habría enriquecido hace bastante, 1,8 mil millones años, para producir espontáneamente una reacción en cadena. Concluyeron además que el agua había moderado la reacción al igual que los reactores nucleares modernos utilizan varillas de grafito y cadmio para que sus reactores no vayan al estado críticoAdemás, varios especialistas en ingeniería de reactores comentaron que en ningún momento en la historia geológicamente estimada de los depósitos de Oklo fue el mineral de uranio suficientemente rico en U-235 como para que una reacción natural haya tenido lugar.

Incluso cuando los depósitos se formaron primero, debido a la lentitud de la desintegración radiactiva del U-235, el material fisionable habría constituido sólo el 3 por ciento de los depósitos — un nivel demasiado bajo para una reacción nuclear. Sin embargo, una reacción tuvo lugar, lo que sugiere que el uranio original, era mucho más rica en U-235 que una formación natural pudiera haber sido.
Si la naturaleza no fue la responsable, entonces la reacción debe haber sido producido artificialmente. ¿Es el uranio de Oklo el residuo de un reactor antediluviano de una civilización prehistórica?  Es probable que hace aproximadamente dos mil millones años hubo una civilización avanzada en Oklo (que quizás no era de este planeta) que era tecnológicamente superior a la civilización de hoy. y explosionen.


Sin embargo, el Dr. Glenn T. Seaborg, ex jefe de la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos y Premio Nobel por su trabajo en la síntesis de elementos pesados, señaló que "para que el uranio se 'queme' en una reacción, las condiciones deben ser exactamente correctas. Es necesario agua o algún otro moderador para frenar los neutrones liberados mientras que cada átomo es dividido de modo que no se estén moviendo demasiado rápido como para ser absorbidos por otros átomos, manteniendo la reacción en cadena. Por otra parte, el moderador y el combustible deben ser extremadamente puros. Incluso unas pocas partes por millón de contaminantes, como el boro, 'envenenarán' la reacción, llevándola a un punto de interrupción. ¿Cómo podrían surgir las condiciones necesarias bajo tierra en circunstancias naturales?", dijo Seaborg en la revista Time en 1972.

http://www.eloraculomundial.com/2014/08/fue-encontra-antiguo-reactor-nuclear-de.html

domingo, 21 de septiembre de 2014

Los “Cabezas redondas” del Tassili. ¿Dioses con escafandras?

Los “Cabezas redondas” del Tassili. ¿Dioses con escafandras?

Las pinturas rupestres de Tassili son sin duda alguna, evidencias de la posible visita extraterrestre que recibimos los humanos durante la pre-historia, concretamente en la meseta de Tassili, al sur de Argelia, en el árido desierto del Sahara. Según los expertos, en las cavernas de Tassili n’Ajjer está “la más importante colección de arte rupestre conocida”, son miles de millares de pinturas, que se cree que solo son el 20%, las demás han sido destruidas por la erosión.


Estas pinturas rupestres datan de 10 a 15 mil años de antiguedad; las pinturas de esa epoca suelen tener una sola tonalidad de color, en cambio, las de Tassili usan mas tonalidades, lo cual las hace mas especial aún. La gran mayoría de las imagenes son de animales: jirafas, avestruces, elefantes, bueyes, yacarés e incluso hipopótamos, lo cual demuestra que en la antiguedad esa región estuvo llena de vida, Tassili quiere decir “plataforma de los ríos”.

Actualmente, pueblos nómadas de África afirman que esas cavernas son óptimas para vivir. Según las pinturas, en aquel lugar rios no faltaban, selvas con animales y plantas tampoco, por lo visto, se encontraban muy cerca de esas cavernas. Las pinturas reflejan por orden de edad las ocupaciones de los pueblos que allí vivieron: caza y pesca (7.000 a.c.), cria de ganado (4.000 a.c),
cria de caballos (1.700 a.c.).

Los pueblos que vivieron en la meseta de Tassili dejaron grandes misterios, el primero es que no hay enterramiento alguno, lo cual es raro y el segundo, las extrañas pinturas de seres con casco y escafandras parecidas a la de los actuales astronautas.

Llegados aquí, se debe aclarar que los hombres de la pre-historia no tenian capacidad para imaginar, es decir, estas pinturas no son fruto de la imaginación de estas culturas puesto que ellos retrataban lo cotidiano y sus vivencias diarias. Ellos no inventaban ni imaginaban cosas, entonces, ¿qué son esas figuras humanoides con casco, escafandra, guantes, botas y en algunos casos antenas?

“¡Los hombres de la Pre-Historia representaban cosmonautas! Es cada vez más probable que extraterrestres hallan visitado la Tierra hace 10 mil años”, esa es la opinión del arqueólogo ruso Alexei Kazantsev cuando visitó Tassili en 1962, divulgó algunas fotografias de estos seres que llamó “Los Marcianos de Tassili”.

En 1976, una expedición de investigadores españoles viajaron a esta zona del Sahara para investigar mejor estas maravillosas cavernas de Tassili n’Ajjer, la expedición contó con diversos problemas con las autoridades Argelinas puesto que se encontraban al borde de una guerra con Marruecos. También tuvo bastantes problemas con las tempestades de arena de estas zonas, pero después de un duro trabajo, estos españoles realizaron el mejor trabajo fotográfico de las cavernas de Tassili.

“Seres extraterrenos posaban regularmente en el Tassili y establecían contactos con sus habitantes. En una de esas veces, ellos secuestraron varias mujeres de su tribu para el interior de la nave y partieron. Y las mujeres fueron devueltas con la semilla de la nueva raza.”

Ocho milenios antes de cristo, antiguas civilizaciones y pueblos de África representan sus acciones cotidianas en las cavernas del macizo de Tassili n’Ajjer, extraños seres son pintados, seres que parecen de carácter extraterreno. Mas de 5.000 pinturas catalogadas, y se cree que se puede duplicar ese número debido a que aun hay zonas no exploradas.

Las primeras informaciones sobre este maravilloso “museo” paleolítico nos llegan de los años de La Primera Guerra Mundial, imágenes y datos tomados por la Legión Extranjera Francesa que habían explorado regiones a mas de 1400 km de Argel. A principios de 1933, arqueólogos y geógrafos franceses pudieron observar algunos apuntes de las pinturas tomados por el teniente Charles Brenans, que era el responsable del puesto de Djanet, Brenans al llevar a cabo un reconocimiento con su escuadrón de camellos sobre la meseta, fue el que descubrió las cuevas, cuevas forradas de coloridas pinturas.

La emoción de este descubrimiento, se proclamó rápidamente puesto que hasta aquel entonces, se creía que aquellas zonas de África nunca fueron habitadas. La comunidad científica quedó asombrada al divisar aquellas representaciones de la vida material, espiritual y religiosa de los pueblos del paleolítico del Sahara. Algunos científicos ya afirmaban que el desierto del Sahara había sido una zona de rebozante vida hace 4000 años, cosa que quedó totalmente demostrada gracias a estas pinturas.

Después de varios años, un pequeño grupo de especialistas del Sahara, recorrieron las montañas de Tassili para realizar un estudio más profundo sobre la situación de las pinturas. La guerra impidió que se pudiera llevar a cabo un estudio en profundidad y serio de las pinturas, por lo que el grupo de especialistas tuvo que recurrir al ejército francés. Entre estos especialistas se encontraba una persona de carácter excepcional y amante del desierto por encima de todo, el etnólogo y arqueólogo francés Henri Lhote.

Henri Lhote era huérfano desde niño, comenzó a trabajar a los 14 años, años mas tarde sufre un grave accidente, accidente que truncó su carrera de aviador militar. A los 20 años, ansioso de aventuras, busco la forma de vivir y trabajar en el desierto. Obtuvo un trabajo que trataba de combatir la langosta en el desierto, para ello recibió 2.000 francos, con los que Henri Lhote compró un camello y varios libros sobre la langosta, con este equipamiento y sin nada de experiencia a sus espaldas emprendió un viaje hacia el desierto sin saber los peligros de ese inmenso mar de arena.

Estuvo más de tres años en el desierto del Sahara, alejado de cualquier núcleo urbano y civilización. Recorrió el desierto más grande del mundo varias veces en todas direcciones, lo que en su viaje sumó más de 80.000 km y entabló amistad con los Tuaregs, gentes qu
e pueblan la región de los ríos secos en el macizo de Ahaggar. Gracias a los conocimientos que ganó sobre el desierto, la universidad de París lo premió con un doctorado. Gracias a este destacado nombramiento, su pasión por el desierto se vio intensificada aun mas, lo que lo llevó a preparar una expedición para investigar los enigmáticos “dioses” de Tassili, expedición que no se realizó puesto que estalló La Segunda Guerra Mundial.

Cuando estaba de servicio, una gravísima lesión de columna vertebral lo dejó totalmente incapacitado y estuvo diez años tendido de espaldas. El destino se interponía en su sueño de plasmar en papel aquellos tesoros de arte paleolítico.

A principios de 1956, obtuvo ayuda del gobierno francés y de algunas entidades científicas para poder organizar por fin la expedición a la meseta de Tassili n’Ajjer. Tanto el viaje como la inmensa zona de desfiladeros presagiaban toda clase de riesgos. Pero Henri Lhote jamás retrocedió un solo paso, quería cumplir su sueño a toda costa.

En febrero, el equipo de Henri Lhote se pone en marcha hacia el peligroso desierto, la expedición cuenta con treinta camellos, un guía tuareg, dos auxiliares y los especialistas:

- George Le Poitevian (43 años) pintor y otro apasionado del Sahara.
- Claude Guichard (23 años) especialista en frescos.
- Jaques Vilet (20 años) alumno de la escuela de artes aplicadas.
- Phillippe Letellier (20 años) fotógrafo y cineasta de la expedición.
- Irene Montandon, diplomada en lengua Bereber, vivía entre los tuaregs y participó durante tres meses en la expedición.

Los días son agotadores, a partir de Yanet empiezan a aparecer desfiladeros en las montañas. La meseta de Tassili se encuentra a mas de 700 metros de altura sobre el nivel del mar. El propio Lhote describió el ascenso a dicho lugar:

“Las bestias tienen cortado el aliento por el esfuerzo, la rampa es cada vez más empinada y la mole de pedruscos se va haciendo más imponente. Algunos camellos se desploman bajo la carga que cae rodando torrentera abajo; los hombres deben acudir a todas partes. En los guijarros se perciben huellas de sangre, pues sin excepción todos tienen despellejadas las patas y se han dañado las pezuñas en las aristas cortantes de las rocas. El animal que lleva las grandes cajas con los tableros de dibujo acaba de desplomarse bajo su carga que ha dado contra una peña y está claro que jamás podrá incorporarse. Mando sacar los tableros y tomo la decisión de que nos los carguemos al hombro. Cada uno recibe su parte y aquí comienza el calvario para todos, pues aún no se divisa la cima y el sendero se encrespa más y más bajo nuestros pies…”

Después de incontables esfuerzos, se cumple la hazaña, y cada día que pasa en la meseta de arenisca equivale a mas sorpresas; cuevas, acantilados, abrigos en las rocas. Las cuevas de las pinturas están dispersas por el terreno.

“Lo deforme y lo fantástico de sus contornes finge graneros desfondados, castillos de ruinosos torreones, decapitados gigantes en actitud de súplica. Atraviesan ese dédalo y en él se entrecruzan desfiladeros de piso arenoso, angostos como callejas medievales. Quien allí se aventura cree hallarse en una ciudad de pesadilla.”

Henri Lhote y su equipo llegan a su meta, Lhote comienza el trabajo de calco y coloreado de las pinturas. En cada laberinto de roca hay nuevas colecciones de arte rupestre paleolítico. Las pinturas son muy extrañas, cazadores, arqueros, grandes escenas de la vida cotidiana, pequeñas gacelas o los descomunales y amenazantes “dioses” que se localizan en superficies cóncavas o convexas. Para poder calcar los dibujos centímetro a centímetro es necesario estar de rodillas o tumbado en los deformes salientes de rocas.

“Estábamos literalmente trastornados por la variedad de estilos y de temas superpuestos, en suma, nos tocó enfrentarnos con el mayor museo de arte prehistórico existente en el mundo y con imágenes arcaicas de gran calidad, pertenecientes a una escuela desconocida hasta el presente.”

Después de explorar la región de Tan-Zumaitak y la de Tamir, Henri Lhote y su equipo se dirigían al pequeño macizo de Yabbaren. “Cuando veas Yabbaren -le había dicho su viejo camarada Brenans- te quedarás estupefacto”. Y no mentía cuando lo dijo, Yabbaren en el lenguaje de los tuaregs significa “Los Gigantes”, en este lugar es donde están representados los supuestos cosmonautas, son unas pinturas inmensas y desconcertantes. “Cuando nos encontramos entre las cúpulas de areniscas que se parecen a las aldeas negras de chozas redondas- dice Lhote- no pudimos reprimir un gesto de admiración hasta el punto el caos es salvaje e impresionante”. Esta zona parece como una pequeña ciudad, con sus calles y demás elementos urbanos, todas las paredes están cubiertas por estos seres de “cabezas redondas”, imágenes de gran tamaño pintadas entre el 7.500 o el 8.000 antes de cristo.
Estas pinturas no solo reflejan a los habitantes de las tribus que habitaron la meseta de Tassili, sino también a posibles cosmonautas que llegaron a la tierra durante el periodo paleolítico. Tal vez representen a seres superiores que descendieron en la meseta y que ante el temor de los nativos, pasearon por esa región montañosa del sur de Argelia observando la convivencia, evolución y técnica de los primeros grupos humanos. El propio Henri Lhote después de observar al “Gran Dios Marciano” de Yabbaren, escribió:

“Hay que retroceder un tanto para verlo en conjunto. El perfil es simple, y la cabeza redonda y sin más detalles que un doble óvalo en mitad de la cara, recuerda la imagen que comúnmente nos forjamos de un ser de otro planeta. ¡Los marcianos! Qué título para un reportaje y qué anticipación. Pues si seres extraterrestres pusieron alguna vez pie en el Sahara, hubo de ser hace muchísimos siglos ya que las pinturas de esos personajes de cabeza redonda del Tassili, cuentan, por lo que colegimos, entre las más antiguas. Los “marcianos” -prosigue- abundan en Yabbaren y hemos podido trasladar no pocos frescos espléndidos referentes a su estadía. Brenans había señalado algunos pero las mejores piezas le habían pasado por alto pues son prácticamente invisibles y para volverlas a la luz ha sido menester un buen lavado de las paredes con esponja.”

Entre estos descubrimientos hay un gran fresco en el que la figura central es “El Dios Astronauta” al que Henri Lhote considera de un periodo anterior al de “El Dios Marciano”. Lhote clasificó los dibujos en distintos grupos y periodos, muchos de los dibujos datan de más de 10.000 años de antigüedad, y en los que se podía apreciar seres con escafandra, guantes, botas, casco, extraños equipos e indumentarias, y en algunos casos seres con aspecto al mas puro estilo de los guionistas de Hollywood. Estableció los siguientes grupos:

A) Seres de cabeza redonda y cuernos de pequeño tamaño.
B) Diablillos.
C) Dibujos del Período Medio con hombres de cabeza redonda.
D) Hombres de cabeza redonda evolucionada.
E) Período decadente de las cabezas redondas.
F) Hombres de cabeza redonda muy evolucionada.
G) Período de los Jueces de Paz o terminal.
H) Hombres blancos longilíneos del período prebovidense.
I) Hombres cazadores con pinturas corporales del período bovidense antiguo.
J) Estilo bovidense.
K) Período de los carros.
L) Período de los caballos montados o de los hombres bitriangulares.

La aparición de algunos símbolos junto a los frescos, han hecho suponer a varios investigadores la posible existencia de algún tipo de escritura hace 5.000 años, lo cual es un duro golpe para las tesis oficiales en las que se mantienen que Mesopotamia es la cuna de la civilización y de la escritura.

Estos presuntos “extraterrestres” se repiten también en las regiones de Azyefú, Ti-n-Tazarif y en Sefar. En Ananguat, dentro de un fresco de distintos estilos, se puede distinguir a un extraño personaje que se encuentra con los brazos extendidos hacia delante y sale de un extraño objeto ovoide. Lhote escribió acerca de este fresco lo siguiente:

“Más abajo, otro hombre emerge de un ovoide con círculos concéntricos que recuerda un huevo, o más problemáticamente un caracol. Toda prudencia es poca para interpretar semejante escena, ya que nos hallamos ante unos temas pictóricos sin precedentes.”

Esas son las palabras de Henri Lhote, el etnólogo y explorador que rescató el patrimonio artístico de remotos pueblos que habitaron este maravilloso lugar. Los “Dioses de cabezas redondas” refuerzan la fascinante hipótesis con múltiples indicios de distintas partes del mundo referentes a la posible intervención de seres del mas lejano espacio en el remoto pasado del planeta tierra.

Aun hoy, en la meseta de Tassili n’Ajjer, el “Gran Dios Marciano” permanece imborrable en la roca del macizo argelino. Estas pinturas son quizás un testimonio mudo de la visita de seres que llegaron de las estrellas, seres de inteligencia superior provenientes de algún rincón del universo. Nuestras mentes no están preparadas para asimilar lo que allí aconteció hace milenios, solo están preparadas para percibir un pequeño fragmento de esta fascinante historia.

sábado, 28 de junio de 2014

El “Templo Blanco” de Uruk: Estructura, funciones y rituales.

El “Templo Blanco” de Uruk: Estructura, funciones y rituales.


Según la mitología sumeria, el primer templo que se construyó fue el é-apzu en honor al dios Enki - é-apzu, ó é-engur,  “La Casa de la Aguas Subterráneas” - en Eridu y cuyo hecho está corroborado por la excavaciones arqueológicas realizadas en Tell-Abu Shahrein, su actual nomenclatura, en Iraq.
« (nam)-lugal an-ta èd-dè-a-ba (eri)du [ki] nam-lugal-la »   «(Cuando) la realeza del Cielo bajo;  en Eridu estuvo el reino »Inicio de la “Lista Real Sumeria”.  Prisma  Weld-Blundell,1923,444,  2170 a.c.
Estas evidencias arqueológicas nos conducen al  posible primer templo de Eridu y que podríamos situarlo a finales del periodo de Hassuna en los principios del V milenio a.c. Seguramente este “sacro lugar”  no consistiera más que en una choza de mampostería y  a la que se identifica como tal por el hecho de ser el nivel más antiguo de una serie de estratos que,  en un nivel determinado, nos proporcionan evidencias de un altar, unos nichos decorados, así como de ofrendas - más exactamente de un conjunto de huesos ennegrecidos de pescado (N. Postgate, 1999)  -.  Esta construcción capitular   se vería modificada en su concepción en el nivel IX, y  ya dentro del periodo IV de Obeid (3900-3500 a.c.) , donde aparece sobre una plataforma aislante del suelo  y cuya estructura y edificación fue   ampliada,  repetidas veces durante el periodo de Uruk, 3500-3100 a.c.,  mediante apliques de mampostería que paulatinamente elevarían la altura del conjunto y que, ya dentro del III milenio, constituirían, por los sucesivos añadidos y restauraciones, lo que conocemos en la actualidad con el término acadio de “ziqqurat”ó como la denominaban los sumerio: “É-gal” o “casa-grande”.
Primera conclusión: En un primer momento, estos conjuntos arquitectónicos tuvieron forma de “pirámide truncada” debido a un “crecimiento orgánico” exclusivamente.  Los arquitectos nunca tuvieron la intención primigenia de levantarlo con tales proporciones, caso de las pirámides egipcias o mayas, si no  que fue como consecuencia de un mantenimiento y reedificación a lo largo de los tiempos que tomaba como cimentación la anterior construcción. No existe conexión, en su intención arquitectónica, entre los “ziqqurat” mesopotámicos y el resto de las pirámides del mundo. 

Planta del “Templo Blanco” de Uruk sobre la plataforma de su ziqqurat. Finales del  IV milénio a.c. aprox
Dentro de la plataforma que constituía la parte superior de la “pirámide”,  y en la que se refiere al edificio situado sobre ésta, hemos de dirigirnos a los yacimientos de Uruk y Uqair. Como ya se ha comentado, en el templo de Uruk - Levantado en honor a dios Anu, la mas alta dignidad del panteón sumerio - , al igual que en Eridu, se ha conservado esa secuencia anterior de sucesivas  rehabilitaciones - las primeras  datan del periodo de El-Obeid - ,  del templo sobre los restos de las  antiguas edificaciones, pero con la diferencia que  aquí la parte superior sigue manteniendo  los mismos rasgos  arquitectónicos que los levantados durante el periodo de Uruk , con la particularidad que el templo  mantiene aún los criterios   de distribución correspondientes a un periodo de El-Obeid y que hemos ya  descrito: Disposición tripartita, “altar” , muros con nichos, etc. Los muros del edificios habrían sido decorados con diversos motivos  - apliques cónicos de arcilla y vidriados -  y recubiertos con cal, de ahí su nombre de“Templo Blanco”
Es de resultas evidente que las principales manifestaciones religiosas se realizaban en el recinto sagrado del templo. Templo, que en el caso de Uruk,  estaba divido por un pasillo central del que dependían dos grupos de habitáculos y que en su fondo oeste, y en el centro del pasillo, disponía de un bloque que probablemente se tratara de un “asiento”  y donde reposaría la estatua en representación del dios- Esta estructura templaría dirigida a la “privacidad” del dios, cambiaría con el paso del tiempo y ya en la III dinastía de Ur, siglos XXII-XXI a.c., pasaría a ser en forma de “T” con una capilla rectangular que contendría la estatua sentada del dios confrontada con la puerta de acceso y visible en su apertura. (A Hoyos) –
«(33) En aquel tiempo, el elegido señor por Inanna en su corazón, elegido por Inanna en su sagrado corazón de la montaña brillante, Enmerkar, el hijo de Utu, realizó una plegaria a su hermana, la señora que concede deseos, la sagrada Inanna: (38) “Hermana mía, permite que Aratta, en mi nombre,  trabaje hábilmente el oro y la plata  para Unug (Uruk). Permite que separen de la piedra informe nítido lapislázuli, permite  (…)  rutilante puro lapislázuli (…) decoren una sagrada montaña (ziqqurat)  en Unug. Permite que, bajo los cielos,  Aratta construya una morada, tu lugar de culto, el resplandeciente Eanna; Permite que Aratta trabaje hábilmente el interior del sagrado ‘giparû’, tu morada…» Pasaje de “Enmerkar y el Señor de Aratta” Texto neo-sumerio.  Siglo XXI a.c.
Según la teología mesopotámica, los dioses eran los creadores del mundo, así como de la humanidad; estando estos últimos obligados a servir a las divinidades a fin de conseguir una individual y colectiva prosperidad, así como de buenos augurios para el futuro. Estos servicios consistían en proveer a estos seres supremos, en éste caso sus representaciones,  de lo que se suponía necesitaban para llevar una confortable existencia de carácter humano - Esta servidumbre consistía, entre otras, en su aseo personal ó purificación, alimentación y vestidos, así como la administración y conservación de las posesiones del dios en la Tierra: Residencias, tierras de cultivo, frutales, huertas, granjas y animales..  -. Atenciones que fueron planificadas exquisitamente en aras de evitar cualquier error o negligencia, ya que cualquier falta cometida en su  proceso llevaría con consecuencia el padecimiento de espantosas desgracias tanto por parte de  los habitantes como de las ciudades, y que conforman el conjunto  de los rituales sagrados mesopotámicos.
                                                                                                                                                                                                               
Al igual que un soberano reinante vivía en el palacio con su familia y mayordomos,  así el dios principal de la ciudad convivía con otros dioses a modo de familia y sirvientes – Así la diosa Inanna, la hija de Anu, tenía su residencia en el recinto amurallado del Eanna al este del “Templo Blanco” - Bajo la guía de los sacerdotes, los habitantes de la ciudad proporcionaban el sustento y atenciones a los dioses a lo largo del año. Por el contrario, su “residencia oficial” ó templo  nunca fue un sitio donde cualquiera pudiera acceder a realizar  personales exequias al dios, sólo  a cierto tipo de sacerdotes, y otro  selecto personal del  recinto sagrado,  les era permitido “representar” las atenciones más cercanas con la divinidad , siendo en contadas ocasiones, caso del“Festival del Año Nuevo”,  cuando el rey ó alto dignatario de la ciudad tenía acceso  a la  apertura de la habitación privada del dios o  “giparû”.
 Nota: – En las imágenes superiores poder apreciar la representación de la apertura del “giparû” del dios Enki, ó Ea en dos cilindros-sello mesopotámicos. En la figuración aparecen dos servidores de la divinidad abriendo las cancelas o puertas de la estancia a fin que el dios Usimud, consejero de la divinidad, pueda ser audienciado -
Segunda conclusión:  Los templos de los ziqqurat, y por ende la residencia de la representación  plástica del dios principal de  la ciudad,  nunca tuvieron como función principal ser observatorios astronómicos, u otra función similar,  como podrían ser las de las pirámides aztecas o mayas, y  mucho menos, y como anécdota ser,  como ciertas  parapléjicas “teorías extraterráqueas” sostienen,  “Stargates” o “puertas de estelares”. Dicho esto, no cabe duda que existe una conexión entre el diseño, así como de materiales utilizados, de los templos uruquitas y las primeras mastabas de las dinastías egipcias 0/I como fruto de la influencia de Oriente Próximo tanto en el Bajo como en el Alto Egipto. Hecho que posiblemente nos hiciera considerar un uso similar de ambas como “residencia  final de un dios” . Mas, tal suposición habría que contextualizarla dentro de los diferentes aspectos religiosos que presentan las dos religiones.
De hecho, la religión egipcia nos habla de un “dios viviente”, pero sin la plenitud que su unión con Osiris le supone. De tal manera que, tras su muerte, el faraón podría ser considerado realmente un dios y su pirámide tomar unas atribuciones similares a los  templos mesopotámicos como su “segunda residencia” en la Tierra. Si bien, nunca tomo las atribuciones de un templo mesopotámico en otros aspectos fundamentales que eran asumidos por el palacio y el templo del dios patronal egipcios.  No existe plena conexión, en su intención funcional, entre los templos de los “ziqqurat” mesopotámicos y el resto de la pirámides del mundo.
Referenciado a lo anteriormente expuesto, el templo mesopotámico no era sólo un centro religioso, como ya hemos sugerido, si no también un centro económico cobrador de impuestos, administrador de tierras y  esclavos,  y que formaba parte del circuito comercial de mercancías. También realizaba préstamos dinerarios y, como práctica habitual,  ofrecía en arrendamiento tierras de cultivo a campesinos o mayores propietarios. Hasta tal era así que podemos decir, sin temor a equivocarnos,  que junto al palacio, y en función de la época,  ya sea juntos o por separado, poseyeron, o  controlaron,  la mayoritaria parte de las  actividades económicas de las ciudades mesopotámicas.

Antiguo imagen del conjunto arqueológico de Warka  (Iraq). Aparece el “ziqqurat” y “Templo Blanco” de Uruk.  3200-3000 a.c.
« (44) Ésa tablilla de arcilla (contenía) los rituales del culto a Anu, los sagrados ritos de purificación  “šuluhhu”, los rituales sobre la legislación del reino (en la tierra del dios) , incluyendo los divinos rituales de purificación “šuluhhu” del templo de Rèš, del templo de Ešgal, (45) del templo de Eanna y  de otros de Tiranna. El ritual de actividades de los exorcistas, de los sacerdotes plañideros,  de los cantores y  de los artesanos (46) De todos ellos, subalternos de (…) sin mencionar a los aprendices, según (dicta) el contenido de las tablillas,  (47) la cual Nabopolassar, rey de las Tierras del Mar, sacó de Uruk. En aquellos tiempos, Kindin-Anu de Uruk (48) el exorcista de Anu y Antu, descendiente de Ekur-Zakir, el gran sacerdote del templo de Rèš (49)  dijo: Esas tablillas,   en tierras de Elam, y durante el mandato de Seleuco y Antioquio, los reyes, (50) fueron copiadas y devueltas a Uruk.»  Pasaje de TU 38, 44-50. Texto helenístico de Uruk.  Siglo II a.c.
Una concreta información en los escritos mesopotámicos  de las características de los rituales y culto a los dioses  no ha sido posible de obtener, por ahora,  sin embargo  en el texto anterior, del que hemos dado un pasaje, nos da una idea de la composición de tales liturgias. Rituales que  englobarían la reglamentación o ritos, como dicta el texto, de las actividades y organización de los templos en la ciudad de Uruk durante la época helenística fruto de anteriores procedimientos. Así en éstas se describiría los procedimientos principales   débitos al culto del dios An; los ritos de purificación de los diferentes templos uruquitas; así como la regulación de los propósitos de cada uno de los servidores, y  por tanto de los servicios, que el templo proporcionaba y que iban desde procesos de exorcización demoníaca hasta la  elaboración de productos artesanales, concluyendo  con las pauta a a seguir dentro de las labores de enseñanza en  las distintas ocupaciones que englobaban las prolijas actividades templarias.
No cabe duda que tales actividades necesitarían de almacenes, graneros y talleres. En algunos casos - Caso  del inmenso espacio del “Bagara”, en la ciudad de Lagash – puede haber existido acomodo para estas instalaciones dentro del propio templo, pero parece ser que la generalidad nos conduce a la existencia de grandes espacios en la inmediaciones del templo - caso del complejo del Eanna en Uruk – o dispersos por la ciudad e incluso en la inmediaciones de ésta. - Tal situación vendría dada,  en la época pre-babilónica , por  el templo del dios Sin situado en Khajafad,  almacenaba el grano en distintos pueblos de las inmediaciones, siempre bajo el control de la administración del templo -. Se conoce que durante el periodo Protodinástico III y acadio, 2600-2200 aprox., el llamado “Palacio Norte” de la ciudad de Ešnunna estaba dedicado prácticamente a la producción de textiles y que templos, como el de Guabba en Lagash, durante  la III dinastía de Ur, ocupaban en tales labores a 6000 personas entre mujeres y niños.

Tercera conclusión: Los templos mesopotámicos funcionaban fundamentalmente como centros de producción económica. Actividad que era administrada y dirigida por los sacerdotes en su papel de delegados del dios patronal,  que supuestamente era el señor y propietario de los bienes y para quien iban dirigidos en su disfrute. Bienes y ganancias que, resulta evidente, disfrutaban “a posteriori” los componentes de la casta sacerdotal.  Una casta sacerdotal de tipo hereditaria . El templo principal de la ciudad, junto con el  sumo sacerdote,   constituían el centro de poder de las teocracias mesopotámicas. No existe otra explicación para sus rituales y liturgias que no sea el control y organización de los medios de producción y su mano de obra.
Dicho esto y como colofón, sería lógico dejar de lado cualquier explicación esotérica a cualquier texto, representación artística ó hecho constructivo, en relación a la cultura mesopotámica e incluso con respecto a otras,  que  puedan hacernos entender esa maraña inmensa que pulula por la red  de “magufos”, “pseudocientíficos”y demás sinvergüenzas, que lo único que pretenden es utilizar unos métodos de captación de adeptos, en aras de su control tanto ideario como económico, y que como hemos podido  sobreentender,  son tan antiguos en sus comportamientos  como la propia sociedad humana.

Referencias:
“La Mesopotamia Arcáica: Sociedad y Economía en el amanecer de la Historia” Nicholas Postgate (1999)
“The cults of Uruk and Babylon:The temple ritual texts as evidence for Hellenistic cult” M. J.H. Linssen (2004)
Imágenes:
https://lampuzo.wordpress.com/2011/05/21/el-templo-blanco-de-uruk-estructura-funciones-y-rituale/