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sábado, 25 de octubre de 2014

BARCELONA, CIUDAD DE MASONES

BARCELONA, CIUDAD DE MASONES

14 Enero 2014 · Imprimir este artículo
Barcelona es una ciudad hermetista y masónica, sin ningún género de dudas. Voy a exponer unos ejemplos para que veamos cómo se construyó esta ciudad.

En 1862 el Ayuntamiento de Barcelona pidió que se comenzase a urbanizar la posteriormente llamada Plaza Catalunya, pero el permiso oficial no fue concedido hasta el año 1889, con motivo de la Exposición Universal de 1888, cuando se convocó un concurso que ganó un masón, Pere Falqués (sus farolas del Passeig Sant Joan de Barcelona muestran el conocido símbolo del compás y la escuadra).
La primera etapa de urbanización (dos grandes vías en forma de aspa y una plaza circular en su punto de intersección) se inició en 1902.
La segunda etapa se inició con motivo de la Exposición Internacional de 1929: el primer proyecto, de 1923, fue de Josep Puig i Cadafalch, pero se paralizó por las obras del metro entre 1924-1926 y definitivamente con la instauración de la dictadura de Primo de Rivera; fue sustituido por Francesc Nebot, que elaboró un proyecto prácticamente idéntico al de Puig, sustituyendo el obelisco previsto por el arquitecto modernista por un templete con columnata que finalmente no se llevó a término, motivo por el que Nebot dimitió, siendo sustituido por Joaquim Llansó, Josep Cabestany y Nicolau Maria Rubió i Tudurí, éste último un conocido masón de la época. La plaza fue inaugurada por Alfonso XIII el 2 de noviembre de 1927.
En 1905 el abogado y masón Paul Harris fundó la organización elitista Rotary Club, junto a tres amigos suyos, Gustavus H.Loer, Silvester Schiele, y Hiram E.Shorey. Paul Harris fue expulsado de la masonería por crear una organización elitista que incumplía el concepto masónico de igualdad, dado que para ser rotario tenías que cumplir unas ciertas condiciones económicas impensables para todas las clases sociales. A la masonería se puede acceder incluso siendo de una condición social más humilde.

La Iglesia española en 1929, emitió un documento donde basándose en la encíclica Quas Primas, se advierte y amonesta a los fieles para que se abstengan de formar parte de esta asociación, ya que no son conformes con el espíritu de la Iglesia.
La rueda ha sido el símbolo del Rotary Club desde sus primeras épocas. El primer diseño fue hecho por un rotario de Chicago llamado Montague Bear, un grabador, que dibujó una simple rueda de carreta con unas cuantas líneas para mostrar movimiento y polvo. Se decía que la rueda ilustraba “Civilización y Movimiento”. La mayoría de los clubes pioneros que existieron, llevaban impresa en sus publicaciones y papelería, alguna forma de una rueda de carreta. Finalmente en 1922, se tomó la determinación que todos los clubes Rotarios adoptaran un diseño único como el emblema para Rotary Club. Así, en 1923, la rueda actual dentada, con 24 dientes y 6 rayos, fue aprobada por la Asociación de Rotary International.
Pues bien, si uno se fija atentamente en la Plaza Catalunya de Barcelona, ésta contiene el símbolo del Rotary Club inicial, antes de que adoptara sus 24 dientes, lo cual parece indicar que alguno de los implicados iniciales en el proyecto de la plaza debió estar involucrado en el Rotary Club Internacional que ya comenzaba a expandirse por todos los países de Europa.

Prosigamos con otro de los símbolos emblemáticos de la Ciudad Condal.
La Torre Agbar (acrónimo de Aguas de Barcelona) es un rascacielos de Barcelona (España) ubicado en la confluencia de la avenida Diagonal y la calle Badajoz junto a la plaza de las Glorias (concebida por el masón Idelfons Cerdá en forma de estrella circundada) y que marca la puerta de entrada al distrito tecnológico de Barcelona conocido como 22@. Tiene 33 plantas sobre la superficie (más la planta de la cúpula) además de cuatro plantas subterráneas para un total de 145 metros de altura. Cabe recordar que el número 33 es un número maestro adoptado por la masonería.
El recubrimiento de vidrio cambia de color mediante un sistema de iluminación controlado por ordenador, donde sus colores primarios son el rojo escarlata y el azul, los colores de la masonería regular e irregular.

El proyecto de una torre en forma de obús fue diseñado por el arquitecto francés Jean Nouvel para la empresa multinacional Agbar, colocándolo en un lugar estratégico, junto a la Avenida Meridiana que recibe este nombre porque esta avenida transcurre por el meridiano o línea roja que se extiende desde París hasta la torre del Reloj del muelle de los pescadores de Barcelona, el famoso meridiano que sirvió para concebir la idea de longitud del metro, instaurado por otro masón, Pierre Méchain.
Quizás por conocimiento de estas historias o porque el mismo Jean Nouvel está integrado en la francmasonería, de lo que no cabe duda es que, una vez más, la Torre Agbar barcelonesa vuelve a ser uno de esos edificios masónicos sin parangón.
Dirijámonos ahora a la zona del puerto.
La vesica piscis (vejiga de pez en latín) es un símbolo hecho con dos círculos del mismo radio que se intersectan de manera que el centro de cada círculo está en la circunferencia del otro. Esta forma se denomina también mandorla (que significa “almendra” en italiano).
Era un símbolo conocido en las antiguas civilizaciones de Mesopotamia, África y Asia.
Los mismos evangelios cristianos mencionan que Jesús ayudó milagrosamente a sus discípulos a hacer una captura de 153 peces. Curiosamente Pitágoras, muchísimos años antes del nacimiento de Jesús, en una antigua leyenda registrada por el neo-platonista Porfirio, nos habla del número 153 que siempre está asociado al “Vesica Piscis” o “Envase del Pez “.
El pez dorado del arquitecto Frank Gehry en el Puerto Olímpico de Barcelona fue señalado como símbolo hermético, situado justo donde termina para los hermetistas la zona Piscis de la Ciudad Condal. Al tener la cola cortada y carecer de cabeza, simbolizaría lo atemporal, el tiempo sin principio ni final.
La dos torres gemelas que se encuentran tras el pez dorado de Gehry miden curiosamente 153 y 154 metros de altura. Estas dos torres parecen tener un paralelismo con las dos columnas del Templo de Salomón, Boaz y Jakin, que aparecen descritas en el Libro de los Reyes del Viejo Testamento, y que hoy en día forman parte de cualquier logia masónica, situándose en la entrada.

Cada tramo de las escaleras del famoso Hotel Arts, localizado en una de estas torres, cuenta con 33 escalones, como 33 son los grados de la masonería regular. Mientras que el número de ventanales en su posición Oriente suman 666. Para rematar, en la entrada principal se observan figuras geométricas como el triángulo y la esfera.
Estas y otras historias se explican durante la Ruta por la Barcelona masónica, de la que soy guía: http://www.planetainsolito.es/barcelona-masonica/
http://www.carlosmesa.com/barcelona-ciudad-de-masones/

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